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Madrid en verano: sushi y otras cosas orientales.

Viernes, Julio 30th, 2010
Para comérselos

Para comérselos

Siempre me había parecido el sushi el peor de los arroces, lo he utilizado definir cualquier arroz gomoso y aplastado, arroz incomible.

En la sección de salados del buffet del Hesperia había sushi  que probé, yo creo que lo probé todo menos la nocilla. El sushi expresa el carácter de los japoneses, la paella el de los españoles. Ambos están buenos pero el proceso para llegar a un mismo término, echarse un bocado al coleto, se intuyen absolutamente distintos.

Me comí dos rollitos de arroz casi transparente, donde podías diferenciar cada grano. En el interior había dos trocitos de verdura crujiente, zanahoria y brócoli, con sus sabores diferenciados y una tira de salmón. Un trabajo de fina paciencia donde cada detalle cuenta. Me quito el sombrero y les hago una respetuosa reverencia occidental.

Si sabes hacer paella y lees la receta de cómo preparar el arroz para sushi según receta japonesa comprenderás mi razonamiento.

http://www.ozutto.com/hoyquecomo/como-preparar-el-arroz-para-el-sushi-con-el-metodo-japones/

 

Madrid en verano: cinco estrellas, cinco.

Miércoles, Julio 28th, 2010
Desayuno

Desayuno

 

Por azar de las ofertas reservamos un hotel cinco estrellas en vez del tradicional cuatro: el Hesperia de la Castellana, también en la ruta del 147.

¿Las estrellas suponen diferencias? Yo creo que sí.

El en cinco estrellas nunca te sientes solo ni abandonado.

Para empezar los chicos de  recepción te tratan como si fueras su tita rica a la que pueden heredar, son muy cariñosos.

Los camareros del desayuno te llevan de la mano hasta tu mesita.  te sirven el café, el zumo de naranja (o de lo que sea), te explican que si quieres desayuno caliente, a la americana -huevos con chorizo y esas cosas- sólo tienes que pedirlo, te proporcionan un periódico, y ya te dejan a tu aire para que ejerzas pecado de gula en las mesas de los salados, la fruta -pelada, limpia y fresca- los dulces esponjosos o crujientes, el tomate rallado y los aceites de sabores sabores, el embutido, los quesos, el membrillo, los panes de varias clases… Un disparate matinal en que el único pecado es el zumo de naranja de bote.

Cuando sales de la habitación y vuelves notas cambios, yo creo que hay una señorita camarera agazapada en el recoveco del pasillo esperando a que te vayas y en un tris ha rehecho la cama y cambiado cualquier toalla ligeramente húmeda por otra seca y amorosa. ¡¡¡Guau ¡¡¡ No sé si decir ¡qué lujo!, evidentemente innecesario. Te coloca las zapatillas a pie de cama, por si no las habías visto guardadas en el armario, una galletita para evitar un vahído de hambre, ha repuesto los jabones del baño.

Es cuestión de trato, la calidad está en eso, cosas inmateriales.

Madrid en verano: el 147

Miércoles, Julio 28th, 2010

Madrid en verano da calor. La verdad es que en verano todo da calor. Esto son ganas de quejarse gratis.

No sé si se nota, pero he estado en Madrid visitando a mis niños, a Gallardón y a  Espe.

Gallardón parece haber terminado la mayoría de las obras emprendidas, una vez pasado el sarampión preolímpico., lo cual es una buena noticia desde el punto de vista del ahorro que supone y la tranquilidad añadida, si es que la tranquilidad es algo posible en esta ciudad.

He descubierto que puedo visitar a mis dos niños hilvanando los autobuses 75 y 147 en la plaza del Callao -en obras hasta hace nada.

La ribera del Manzanares es la letra mayúscula y el punto y final del 75, pasando por Callao. El  todo Madrid linealmente visto, desde el barrio del Pilar hasta Callao, Castellana arriba y abajo,   es la razón de ser del 147. El autobús universal, ese que mires donde mires encuentras, uno cada siete minutos, con su aire acondicionado y su suelo bajo para que puedan subir las ancianas y las señoras con falda de tubo. El 147 es el autobús intergaláctico,  omnipresente en nuestro viaje, es como cuando estás preñada y ves más preñadas que en toda tu vida.

Sumar uno y uno es fácil, de casa de Carlitos a casa de Elena, siempre pasando por Callao. Fácil, ¿no? Una solución a todo el transporte de Madrid.

Tan ubicuo transporte nos llevó a ver la exposición de fotografías sobre el tiempo detenido en el BBV, inútil intento, cerrado por lunes.

¿Por qué se cierran los museos y las salas de exposición los lunes?  Yo creo que es un convenio con el Corte Inglés, los turistas se quedan con un día en blanco, posiblemente acabarán comprando chorradas en los centros comerciales que en Madrid y en algunos casos no cierran ni los domingos, ni de noche. Es cuestión de prioridades.

 Como todo estaba cerrado, y por llevar la contra, no fuimos al Corte Inglés, terminamos en la catedral de la Almudena ya que entrar en el Palacio Real  requería hacer una cola de cuarenta metros al sol. Como los curas están de capa caída, en la catedral no había cola.

The Fairy Queen

Miércoles, Agosto 5th, 2009

Hace cientos de años W. Shakespeare tuvo un sueño calenturiento una noche de verano: hadas y duendes atormentaban a los humanos para divertirse. Dispuso su ensoñación en versos bien medidos poniendo distancia con la habitual trágica existencia de sus personajes.

 

La trama resultó divertida pero mejorable, tanto que un músico, Enri Purcell, tras una cuantas reflexiones, le hizo un traje nuevo con telas de música, danza y canciones. Lo que antes fue un sueño vino a ser ópera, el tiempo del verano dejó paso a The fairy queen (la reina del lavavajillas rentable).

Pasado el tiempo, y en el mismo país, actores, músicos y cantantes,  The orchestra of the Age of Enlightenment and the Glyndebourne Festival  Opera aprendieron de memoria los acordes, textos y danzas de tan historiada  obra y le dieron cuerpo temporal bajo las lámparas medusa del Royal Albert Hall de Londres.

Como la historia está hecha de encuentros y coincidencias, otra tarde de verano, después de una odisea bajo tierra, una madre con su hija, o una hija con su madre, se sentaron dispuestas a contemplar con ojos y oídos lo que otros muchos habían pensado, cantado, recitado, danzado.

La inexperiencia lingüística fue contundente, a pesar de la búsqueda constante entre el texto de referencias a lo conocido, es decir, el lavavajillas, tuvieron serias dificultades para comprender los detalles de lo que ocurría en el escenario. El texto era en sí incomprensible, alguna vez adivinaron el sentido de alguna palabra, nunca una frase completa. Comprendieron el intríngulis festivo de la obra porque el público reía -los ingleses se ríen- y, sobre todo disfrutaron lo que está al alcance de todo mortal aunque no hable español o ruso, cada canción, cada danza, cada introducción musical enganchaba un pie y marcaba el ritmo de la música. Estar y oír a veces es suficiente.

Royal Albert Hall
Royal Albert Hall

Covent Garden (el mago)

Miércoles, Julio 29th, 2009
el mago

el mago

Covent Garden, plaza, teatro, iglesia, mercado, lugar de actuaciones espontáneas por el valor de la calderilla que quieras soltar, fue el lugar donde vimos al mago. En tercera fila, delante tenemos un grupo de infantes paquistaníes como un manojo de rabos de lagartija. Intentamos ver, el mago jugaba al trile con tres bolitas y tres cubiletes. ¿Dónde está la bola?¿cuántas hay en el segundo? Acierte, acierte, querido público. En un tris tras y sin saber cómo una bolita se transmuta en naranja. ¡Ops! Lo que es la magia. Un niño gordito vestido de naranja (debía ser el color del día), muy emocionado, incapaz de estarse quieto me tapa la mesa de trabajo, se balancea sobre sus piernas, si busco un hueco a izquierda, él se deja caer ahí, si me tuerzo a la derecha, él oscila al mismo sitio, estamos imantados. Miro a la mesa, he sido más rápida que él, sobre la mesa ya no hay bolitas, ocho naranjas y un sombrero. La mano es más rápida que el ojo y el mago ha debido ir a la frutería. En medio de un hilo palabrero levanta el sombrero y , ¡Guau!, sin trampa ni cartón, sobre la mesa, un  melón.

Volvamos a la vida real, hoy he ido de entierro, no ha quedado otra, y me ha preguntado mi jefe -que también estaba allí- sobre el viajecico a Londres, si es caro o no, si la relación calidad precio merece la pena. Me alegra comprobar que no soy la única que vive esto de Londres como una asignatura pendiente, mi jefe también.

Libra y euro están casi a la par. Al euro le sumas un veinte por ciento y ahí está el valor real que estás pagando. De esto no se han enterado los fabricantes de ropa internacionales ya que el precio en euros de una chaqueta que se compró Elena en H&M superaba a las libras en más de un 50%. Ahí ganamos pasta.

Asombrosamente en Londres dan muchas cosas gratis: los museos, los mil espectáculos callejeros, periódicos -en inglés- para practicar el idioma, calles eternas para hacer ejercicio.

 

El encadenado
El encadenado

Este no es el mago

Londres

Martes, Julio 28th, 2009
Londres
Londres desde el Eye

Apretujada en el metro se me ocurrió que Londres es una ciudad muy humana. Cuando se utiliza esta expresión se entiende que lo “humano” facilita la existencia, la hace más dulce en una salsa de comprensión y amor, lo cual es una visión parcial de lo humano.

Lo humano incluye una faceta negativa, o mil. Olvidar la pulsión masoquista que tenemos es ingenuo. Las grandes ciudades satisfacen  la tendencia a regodearnos en el sufrimiento. Te cruzas con miles de personas aceleradas con un vasito de café en la mano, las esquivas, conquistas un espacio en medio de los ríos de gente, “sorry, excuse me, sorry, excuse me”, pisando callos y juanetes, dando golpes con la mochila, avanzas. Caminar es una batalla contra la masa, la distancia, el asfalto, el tráfico. Londres es, por su naturaleza inabarcable, un lugar de sufrimiento donde la gente no parece infeliz. Es humana porque muestra que las personas nos hacemos a todo, eso dice mucho bueno de nosotros.

 Nota: durante este viaje se ha constatado que no he nacido para hacer fotos (buenas). Luego, las fotos son de Elena, mi compañera de viaje a la par que hija.

España, 1900 y otras zarandajas culturales

Martes, Diciembre 9th, 2008
Nicholas Nixon. Brown sister 25 years

Nicholas Nixon. Brown sister 25 years

Nos gusta pasear por Madrid, es cosa de que vamos un día y lo tomamos de buena gana. Así,  de paseo, como dos señores. Y allí estaba, frente al BBVA, la fundación MAPFRE. España  1900, exposición hermana de la del banco. Arte del último siglo, lo que más recuerdo son los cuadros de Ramón Casas y de Sorolla, lo demás queda en el barullo del viaje. Me gustó a rabiar. En los dos casos sé que son cuadros que posiblemente no volveré a ver en mi vida.

http://exposicionesenmadrid.blogspot.com/2008/10/fundacin-mapfre-exposiciones-entre-dos.html

La dinámica, el público que asiste a las exposiciones un día laborable se compone básicamente de amas de casa en comandita, bajo el yugo de su asociación, jubilados y estudiantes en salida cultural. Y es que cualquier sala que se precie ya tiene su sección didáctica para lavarles el cerebro a la juventud de las telarañas que les instala la televisión y el móvil. Es bueno que comprueben que existen otras cosas además de las tres que ellos quieren ver. Los parados, aunque tienen mucho tiempo libre, creo que no tienen ánimo para ir de exposiciones.

Paseo Recoletos abajo, siempre abajo, buscando Atocha te das de bruces con el edificio de Caixa Forum y su jardín vertical. Me gusta este edificio, por dentro y por fuera. Este verano, con Elenita, vimos las andanzas de Charles Chaplin.

¿Qué nos ofrecían? Una colección de esculturas de Degas, muy conocido por sus pinturas de bailarinas de tutú, y las carreras de caballos, no tanto por la escultura que utilizaba como herramienta para mejor comprender el cuerpo humano.

Y la biografía fotografiada de las hermanas Brown, desde la adolescencia hasta la madurez. Una foto al año durante 25 años. Curiosa evolución la del cuerpo humano.

Todo esto me gusta pero yo me pregunto, ¿cuántos de los 47 € que me sopla la Caixa por concederme una tarjetita de crédito van a parar a estos lujos culturales?  ¿Cuánto del recibo del seguro de mi coche va a la fundación de MAPFRE?

Creo que sería preferible que abaratasen costes y yo con lo ahorrado me compraría un Ramón Casas para ponerlo en el salón.

El brujo (Madrid, excursión de otoño)

Domingo, Diciembre 7th, 2008

Nos regalaron  entradas para ver al Brujo, incluso nos ofrecieron departir un ratito con él, cosa que declinamos dado nuestro natural tímido.

Una se arrepiente de estos renuncios, una vez perdida la oportunidad, ya que, posiblemente en la vida real, este hombre sea tan entretenido como es sobre el escenario. Hacía tiempo que no me reía de tan buena gana. Elenita se reía en eco, me temo que más que por el diálogo del actor, por extraña simpatía conmigo o para eludir la vergüenza que le provoca que me ría a mandíbula batiente.

Apoyándose escasamente en textos de Santa Teresa y Fray Luís de León, el Brujo te cuenta parte de su historia, real o fantástica. No hay que perder de vista que ya no cumplirá los cincuenta, y por tanto, ha visto, como yo he visto, el devenir de este país en esos terriblemente cómicos momentos,( a toro pasado, se entiende), que nos tocó vivir bajo los auspicios del tío Paco.

Jugar con las palabras es habilidad preciosa y él juega, dribla, bota, encesta, y mete gol con intención jocosa. (jolines, un pareado). Dejó fascinados y punto en boca a una horda de adolescentes de la ESO en viaje de estudios, y tiene tanto mérito como ganar la copa Davis sólo que no sale en los periódicos. El segundo item demostrativo de lo bueno que se es (este pedazo de actor)  es que el teatro estaba lleno un jueves tarde. ¿Quién puede ir al teatro un jueves tarde sin pensar en que está robando horas al sueño?

El teatro infanta Isabel, más de cien años en la calle Barquillo,  cumplidos en 2007, es más bonito que un San Luís, desde la entrada de cristales emplomados hasta la sala, entelada en rojo, maderas doradas y una pátina deslumbrante.

La perfección no existe, de lo contrario la vida no sería perfecta, y me tocó en suerte, justo delante, una cabeza inquieta que pedía a gritos que alguien le diese dos pescozones, se libró porque allí era más importante el texto que la imagen y la entrada había sido un regalo.

M. dale las gracias al riojano de mi parte y de parte de tu señor padre.

Teatro Infanta Isabel

Teatro Infanta Isabel

Madrid, excursión de otoño

Sábado, Diciembre 6th, 2008

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No envidio a los madrileños. Vivir Madrid es la aceleración permanente. A veces imagino que la tierra es un gran cuerpo vivo con sus enfermedades y sus infecciones, Madrid y cualquier otra gran ciudad es un forúnculo en lugar sensible. En su crecimiento atraen una gran circulación. Los coches son los glóbulos rojos o blancos en busca del foco del mal, búsqueda estéril. Yo debo ser el adn del glóbulo.

Me acaba de sorprender el Word, cuando tecleo forúnculo me invita a sustituir por divieso, significan casi lo mismo pero no termino de entender esta oferta.

Para un par de días Madrid está bien. Además de ver a las niñas, que están perfectas, se hacen mayores y, extrañamente, después de superar la adolescencia, ganan en belleza y gracia natural, queríamos ver.

Ver la colección de pinturas enclaustrada durante años en Monserrat y llevada a la capital provisionalmente a la fundación BBVA en el palacio del Marqués de Salamanca. Un edificio noble con patio interior y lámpara gigantesca con la que el “super” fantaseó colocándola en nuestro salón a lo que le tuve que decir que sí, siempre y cuando sacase mesas y sofás al patio para dejarle sitio, cosa poco práctica pero estéticamente bien. No le vamos a hacer la contra por fruslerías.

Los bancos, en sus actividades culturales nos devuelven parte de los beneficios que les proporcionamos dejando que nos cuiden nuestros dineros, así que gratis total. Además de ver cuadros de pintores del siglo XIX (me quedo con Ramón Casas) pude comprobar que un jueves por la tarde cualquier exposición se nutre de jubiladas, entre todos los presentes debíamos sumar unos diez mil años y eso es mucha historia. No sé si prefiero a las ancianas de mi infancia de luto permanente, delantal (sustituto del bolso) pañuelo a la cabeza y las tetas por la cintura porque cuarenta años sin sostén no ayudan a mantener las carnes en su sitio o a estas ancianas que se empeñan en parecer juveniles criaturas tras un biombo de maquillaje y joyas. Me faltan diez años para comprenderlas.

 La exposición es atípica si tenemos en cuenta que viene de la abadía de Monserrat estandarte de lo católico en Cataluña, porque los normal de las iglesias es que reciban exvotos y joyería fina de señoras agradecidas por supuestos milagros o cuadros religiosos, pero los catalanes deben tener  un sentido abierto de lo valioso (la pela es la pela) y sus curas no renuncian a un cuadro profano y profanador porque es un tesoro aunque no de publicidad a la historia de la santidad. Bien por ellos.

Escuchando “la pasión según san mateo” Juan Sebastián Bach. Otro tesoro.

Las rosas de piedra. Julio Llamazares

Lunes, Septiembre 1st, 2008

“La lluvia amarilla” es el único libro que había leído hasta ahora de Julio Llamazares. Me impresionó dejándome el ánimo por los suelos. Como suelo olvidar la trama de lo que leo y todo lo que hay alrededor de un libro, si carece de interés, sé que es un libro para releer, cosa que habría hecho ahora,  pero se lo dejé a una señora que tiene por costumbre no devolver lo que se le deja. Uno más de los muchos que he perdido por el camino.

Las rosas de piedra, aterrizando voy,  es un libro de viajes. El viajero se llama a sí mismo, elemento de distancia que no me gusta nada, mientras nos relata objetivamente, digo objetivamente porque no hay religiosidad en el texto,  su estancia en cada una de las catedrales que visita. Describe, narra peripecias de viaje, dialoga con las personas que trabajan en ellas, religiosos y seglares, anota los objetos artísticos más importantes, puede servir de guía.

No sé si creará moda, puede ser que nos encontremos visitantes con su libro bajo el brazo intentando identificar lugares, objetos y personas, con su tocho de 598 páginas bajo el brazo, amén de la cámara de fotos.

Es un libro para combinar con otros, utiliza para narrar su viaje un esquema parecido en casi todas, a veces satura. Me gusta la calma con que afronta su tarea, intuyo que placentera.

Elenita me ha preguntado hoy porqué leo libros tan gordos. Buena pregunta. Debería volver a las Selecciones del Readers Digest, invento americano, una revista que presentaba, y presenta, resúmenes de libros novedosos para personas con poco tiempo o paciencia.

¡Tiempos modernos!