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Botellas

Sábado, Agosto 29th, 2009
Blanco y azul

Blanco y azul

Hace años dejé, de un día para otro, de pintar. Mi madre hubiera dicho, “Arrancar de caballo y parar de burro”. La puñetera manía del refrán en la boca deber habría de dejar atrás.

El paso del oleo al acrílico tuvo una razón, yo quería correr, la puta prisa que aún me empuja. ¿Te has fijado que algunas somos capaces de hacer varias cosas al tiempo? ¿Sí?, pues yo además las tengo que hacer rápido.

El oleo, pintura reposada, se puede precipitar si lo diluyes con aguarrás… Hay que ser prudente con la mezcla porque usando este truco la pintura años después se cuartea… en fin, aterrizando… en la espera de las doce botellas, mientras se secaba, empecé otro cuadro con el lado izquierdo del modelo, las botellas blancas y azules…. también terminado.

El cuadro es lo que se ve en el centro de la imagen, el marquito se lo he hecho con el photoshop…

Nota comercial: vendo cuadros, para hacer espacio, para comprar materiales sin sentimiento de culpa. Vendo barato y sin enmarcar.

12 botellas

Miércoles, Agosto 26th, 2009
en dos pasos

en dos pasos

Dos pasos no son dos pinceladas.

Doce botellas, un jarrón mexicano y una jarrita de Lario.

No pienso hacer historia de las botellas, son botellas que voy guardando cuando se acaban, por el color, por la forma…

El jarrón mexicano lo compré en Mula un domingo día que fui al mercadillo artesano de los domingos.

La jarrita de Lario lleva conmigo media vida, barrigona, achaparrada, chata, con ese color pastelero que éstos usan con tanta maña, sé que son cursilones, pero me gustan.

Me he dado cuenta de que el caballo blanco de santiago era blanco o que el mercadillo de los domingos es en domingo, las cabezas…

Pelos

Sábado, Agosto 22nd, 2009

Un pelo es un filamento de naturaleza muerta que sale del cuerpo de algunos animales. Visto así un pelo es una nadería, un blufff, inútil objeto adherido a la personalidad del sujeto. ¿O no?

Sentada en casa, dándole al ganchillo, escucho más que veo, la televisión. Hace ruido y acompaña. Los anuncios chorrean entre los espacios. El objeto de la televisión es poner anuncios, la aspiración de la vicepresidenta del gobierno de conseguir que TVE no tenga anuncios es un proyecto contra natura. ¿Quién quiere ver una televisión en la que no hay anuncios y no sale Belén Esteban?

Si valoramos la importancia de un objeto en relación a la cantidad de anuncios que promueve, el pelo, los pelos son un bien fundamental en el desarrollo de la humanidad y tener una buena mata de pelo debería ser un derecho humano dado el grado de felicidad/infelicidad que produce.  

A favor: brillo, sedosidad, espesura, color, longitud… factores que hacen un pelo importante y que champús y acondicionadores prometen y garantizan… siempre que exista materia prima. Si estás calvo de nada sirve usar Pantene o Fructis ya que lo que no está no reluce.

Si estás en la dramática situación de dejar un reguero de pelos por donde pasas, te ofrecen remedios mil: capsulas, lociones, pelos enredados entre los pocos que te quedan, implantes….

Si el drama se ha producido, ya no necesitas champú ni ir a la peluquería, lo cual es un ahorro, aunque si te sobra la pasta puedes comprarte una peluca, aunque esto no lo anuncian en la tele.   

En contra: Debemos reconocer que hay pelos que salen en lugares equivocados: piernas, pecho, espalda… éstos en su existencia amargan la vida del poseedor, los humanos nunca estamos contentos con lo que tenemos y sobre no queremos ser una muestra de la teoría de Darwin: descendemos del mono pero no hay que publicarlo por ahí.

Y los anuncios también vuelven a la carga: depilatorios en crema, tiras de cera, cera común, decoloraciones, maquinillas de afeitar hasta de cinco hojas, femeninas, masculinas, maquinillas para rincones íntimos, espadas láser…

En este negocio del pelo no hay razones ocultas, hay negocio porque hay clientes. Las cabelleras tienen valor estético, son como un anuncio visible de la persona. ¡Calvo! es un insulto muy eficaz cuando la cabeza clarea. Algunos viven la calvicie como una pérdida de prestigio, una afrenta personal.

Los mejores pinceles se hacen de pelo natural, pero casualmente nunca están hecho de pelo humano… una lástima.

Sigo pintando: La cena de esta noche