Un buen día
Martes, Mayo 12th, 2009Un buen día
La Consejería de Educación ha inventado un examen para comprobar cuánto saben, o no, mis alumnos. Siguiendo el razonamiento causa efecto por el lado lateral podría deducir que a resultados brillantes, soy una magistral maestra y ante resultados dudosos “de tal palo, tal astilla” multiplicado por veinticinco, seguimos la genética. La venganza del tomate, años llevo aguantando la insinuación de que las buenas notas de mis alumnos son gracias a sus brillantes dotes intelectuales (heredadas de sus padres) y sus desastres a la muy cuestionable profesionalidad que me inviste. “En el justo medio está la virtud”.
La consejería de educación, que es una gran inventora, este año no ha recogido los resultados para analizarlos en la intimidad de sus locales, no, no. Nos ha proporcionado un artilugio web en que tengo que puntear con a, b, c o d, todas las respuestas de mis niños. Competencia lingüística, 43 items o letricas y conocimiento del mundo 30 letricas más, total 73 items, que multiplicados por 25 arroja un total de 1.825 anotaciones. Una fruslería.
Bien temprano, se me fue la boca con mi jefe, eso que había hecho promesa íntima de no saltar como muelle furibundo contra nadie. Mi jefe, que tiene una fe relativa en internet, en eso no se parece a la Consejería, cuestiona mi último invento, colocar en la web del cole las películas con las fotos de los niños de todo el curso. Nos ahorramos así grabar unos 400 dvds pero, el buen hombre, cargado de caridad cristiana y por el bien de la humanidad, está convencido que esto del ciberespacio aún no ha llegado a todos los hogares, y claro, depender de una conexión no universal conculca el derecho humano de todo padre a acceder a las fotos de sus churumbeles. Mi jefe debería estar en la ONU.
Un jefe que sí tiene fe en las bondades de la informática es Zejaspé, que hoy ha prometido un ordenador por cada dos niños de colegio, empezó dando un portátil por criatura, pero Salgado le ha tirado de las patillas después de consultar el catálogo de “Media Market” y le habrá dicho que controle sus ofertas, que en este país hay mucho crío.
Hay quien está convencido que un ordenador hace más inteligentes, más productivas y bondadosas a las personas. La corta experiencia de diez años de atadura a esta máquina me han convencido que un ordenador atado a un tonto es tonto, a un vago es vago y a un malvado es malvado. Aquí no hay magia, ni siquiera milagros.
Pero ZP es un hombre especial, impulsivo, creativo, sonriente, preclaro líder, que siempre va por delante, y ha decidido que hasta que la “O” hay que hacerla con el canuto del ordenador y que los libros empiezan a oler a rancio. Empezamos una nueva era.







