Monumento
Viernes, Abril 8th, 2011Cuando éramos críos pasábamos por la calle del Sepulcro, a mitad de la calle nos asomábamos a la hornacina del señor de la cama. Un Cristo muerto, tendido en la semipenumbra de una casa húmeda. Daba miedo.
No se sabe por qué en Molinica del Señor, después de años sin procesiones de semana santa, un año les dio a unos cuantos próceres la neura de resucitarlas. Empezaron muy seriecicos, con la procesión del silencio, todo a oscuras, muy austero, bonito al principio por la novedad. Lo que al principio fue una cofradía ha ido creciendo al mandato aquel de “creced y multplicaos”, aunque si vas a las procesiones te das cuenta de que detrás siempre está el mismo grupo de amiguetes.
No alcanzo a entender qué mueve a una persona inteligente a seguir a una escultura del madera por la calle caminando, tocando el tambor o llevando una vela, se me escapa.
Todavía se me escapa más que en los tiempos que corren construyan monumentos al mal gusto como el que recoge la foto, ese tenderete dorado y retorcido, con cortinillas de oro que le han puesto encima al pobre “Señor de la cama”. La emoción, el miedo y la inquietud que daba en mi infancia se ha perdido, está oculto detrás de esta tienda de campaña de oro que da miedo, sí, miedo, porque aquí no hay fe, ni devoción, solo ridículas ganas de aparentar.


