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Una de perritos

Martes, Enero 18th, 2011

Mi compañera Fuensanta me envía un correo pidiendo acogimiento para once (11) cachorros de husqui siberiano.  Como los perrillos me gustan y reenviar correos cuesta poco los lanzo a todos mis contactos de gmail que son muchos. ¡Ufff¡ ¡Qué oportunidad para hacer el bien¡

Poco después, un par de días, hay unas cuantas personas que se ponen en contacto conmigo para tan buen fin. Resulta muy efectivo incluir en el correo las fotos de todos los cachorros perrunos. ¡Son preciosos!

Uno de mis compañeros, interesado, llama al teléfono de contacto y  le responden con un mensaje de desbordamiento del buzón de voz.El buzón está saturado y no admite más. Llama muchas veces. El chico me pide ayuda. Le pregunto a Fuensanta  de quién son los perros, y ella no sabe nada, me cuenta que a  ella le escribió  su profesora de canto, una chica muy defensora de los animales. Fuensanta es reenviadora, como yo.

A la mañana siguiente tres chicas, una de ellas antigua alumna mía, vienen para interesarte por los bichos. Otra de mis compañeras me proporciona el teléfono del centro de Zoonosis de Murcia donde tienen un buen sistema de adopción. La gente está volcada para salvar a estas criaturas de la quema.

Un poco mosca tecleo en san google el nombre de la señora de contacto. Google siempre da con los intríngulis (siempre es mucho decir, porque la respuesta a si dios existe o no, no la tiene). Allí están, tan guapos, los perricos, buscando casa… y además unas cuantas entradas mas abajo se afirman que nadie coge este teléfono. Entradas del mes de mayo con la queja unánime de que por mucho que te empeñes en beneficiar a la humanidad perruna se resiste y escapa.

Conclusión:

Estos perros ya son muy mayores, algunos incluso serán padres o algo peor.

Que en internet nunca se borra nada y eso a  veces nos confunde (como la noche a Dinio).

Que es de agradecer el interés del personal.

 

2011

Domingo, Enero 2nd, 2011

El tiempo pasa. Parece que fue ayer cuando actualicé mi agenda “Telva” del 2010. A 2 de enero tengo pendiente poner al día la nueva. 

El 2010 no ha dado lugar a contemplaciones, una tarea detrás de otra sin tiempo para pensar. Podría enumerar todo lo que he hecho día tras día siguiendo las huellas que dejo en el ordenador. O hacer  un listado de lo que me ha pasado cada día, claro, lo que me importa, hay otras muchas cosas que he olvidado. Tener memoria selectiva es ventajoso.

Un listado “histórico” es poco útil, así que, en posición de salida me preparo para la carrera del 2011.

¡A ver quién me sigue!

El tiempo se echa encima

El tiempo se echa encima

El regreso

Domingo, Septiembre 26th, 2010

Dos días después del regreso no quedó otra que ir a Murcia (capital- como dicen los nativos) para resolver cosillas pendientes. Unos cuarenta grados a la sombra, ola de calor número x del verano, y ruta de comercio en comercio al abrigo del aire acondicionado. He ido a comprar telas, agujas y otros enredos de costura.

Murcia está vacía o casi. En el callejeo te cruzas con personas a las que apenas miras,  vas a lo tuyo, hasta que algo te saca del caminar zoombi. Me encontré con el primer pobre, bien vestido, limpio y tirado en el suelo recalentado en la puerta de Caja Murcia -Gran vía-. El tradicional “Deme una limosna….” había sido cambiado por “Soy murciano y ….” Curioso cambio sociológico en los argumentos para pedir limosna, aparece el tinte nacionalista, quizá el trasfondo de que un pobre murciano debe pesar más en la conciencia que uno de otro sitio.

La cosa no quedó ahí, en el corto camino entre CajaMurcia y Julián López conté hasta cinco, cuatro hombres y una mujer, todos con el mismo aspecto y el mismo cartel. Curiosa coincidencia.

En este trajín de contar menesterosos otra ejemplar humano se cruzó conmigo unas cuantas veces, y no era la misma mujer, pero sí el mismo tipo de insensata, señoras entre los treinta y los cuarenta años, envueltas en ligeros vestidos de verano y morenas, morenísimas, negras. ¿No han leído nada sobre el exceso de sol y las arrugas prematuras y el cáncer del piel?

Fútbol

Sábado, Julio 10th, 2010

No me queda otra que hablar de fútbol. Yo lo quería dejar pasar, pero el tema me busca y al final me encuentra. Para empezar por el puñetero futbol se aplazaron ensayos, fiestas escolares y otros eventos.

Como deporte me parece una sana actividad, los jugadores corren, el portero para, el árbitro arbitra, se gastan energías, trabajan en equipo, pasan el rato sin apedrear perros, guardan la distancia con los perniciosos sofás, se hacen la ilusión de ganar algo, y todo esto es bueno.

En  el patio de mi cole pasan cosas relacionadas con este noble deporte: peleas, balonazos, discusiones besuguescas, palabrotas mil, insultos… A los críos, en el apasionamiento por el juego se les va la cabeza y por eso, en mi cole,  el fútbol está prohibido como juego de patio.

Como espectáculo de masas, siempre he pensado que este deporte tiene que tener algo, un aquel ignoto o incógnito que mueve los sentimientos de algunas  personas (hace unos años habría dicho tíos, pero asombrosamente las señoras también se van sumando al trance). Ese misterioso influjo altera el comportamiento de seres humanos normales y los puede llevar a extremos increíbles. Me explico, si tú le dices a la mujer o madre de Luís Pérez . que hace un minuto ha saltado la valla para subir hasta la cabeza de Diosa Cibeles a poner una bandera, te dice que estás borracho, que su hijo, esposo no es así.

Cosas increíbles que un ser humano puede hacer, y muchas veces hace,  en relación con el fútbol:

Mentarle la madre al árbitro, sin conocer ni a la madre ni al árbitro.

Lanzar piedras, botellas, mecheros, móviles y otros objetos a los jugadores y el árbitro con ánimo de hacer daño.

Hacer el jilipollas delante de las cámaras de tv gritando, soy español, español, español, con pinta de borracho descerebrado. 

Disfrazarse de rojo y amarillo.

Comprarse unas chanclas rojas y amarillas.

Maquillarse en rojo y amarillo.

Comprarse una camiseta de la selección. Pregunten precios y se asombrarán. Yo tengo un compañero que la ha comprado por internet en Tailandia (36 € sin mencionar gastos de envío).

Ir a trabajar con la camiseta de futbolista entrando en escena con las patas separadas, es decir, andando como un macho muy macho.

Cambiar el nombre de la Selección Española por “La Roja”, porque suena un poco facha decir  que son españoles. No hay nada peor que parecer facha, aunque uno lo sea.

Desactivar cualquier obligación porque hay partido. Ni se te ocurra incendiar tu casa ni tener un cólico miserere, tu vida corre peligro.

Llegar hecho polvo al trabajo porque celebramos lo que ha ganado otro.

Decir “hemos ganado” mientras se ve la tele en el salón harto de patatas fritas y cervezas.

Pagar un pastón por una entrada.

Viajar miles de kilómetros para ver un partido pidiendo un préstamo o pagando a plazos.

Aquí puedes añadir tus ocurrencias, seguro que sabes alguna más.

Busco el componente positivo para redondear la lista, y no se me ocurre. Y es que esto del fútbol es la versión descafeinada del circo romano, sin sangre, pero circo.

Escuché ayer en la tele a Juan Luis Galiardo, actor, su valoración un tanto agria sobre la razón fundamental por la que uno se hace forofo futbolero. El aficionado es normalmente la persona no satisfecha con su propia vida que añorando triunfos personales admiran los triunfos de otros, los futbolistas. Su pasión de forofo  rellena los huecos que su propia apatía e insatisfacción le producen. El forofo gasta energías erróneamente en buscar el éxito a través de otro al tiempo que no tiene la inteligencia ni el coraje suficiente para aplicar esa energía en luchar por el propio éxito.

 

Ahí queda eso.

La torrecilla de Babel es nuestra

Lunes, Mayo 31st, 2010

 

Había una vez un tipo nacido en un pueblecito de Córdoba  que por arte de política terminó siendo “president de la Generalitat”. En razón del cargo habla catalán en la calle y, supongo, en la intimidad del hogar –eso lo hacía Aznar y este no puede ser menos.  Es sabido que su discurso mental discurre entre ceceos, seseos y otras peculiaridades del castellano andaluz, que es lo que mamó en su infancia, a pesar de eso el tipo insiste en hablar catalán, eso sí, con acento de Córdoba, muy comprensible para cualquiera de nosotros seamos catalanes o hispanohablantes: libre es de hacerlo.

Enfrente de él había un tipo nacido en Ceuta que seguro piensa en español andaluz,  aunque según las leyendas urbanas tiende a enredarse en el hilo de las palabras y, posiblemente, también del pensamiento.

Estos dos tipos que comparten idioma para entenderse han contratado un traductor (o varios –las lenguas son muchas y hay mucho que traducir-)  porque en no se sabe qué momento de su trabajo legislativo y parlamentario llegaron al acuerdo de hablar en idiomas distintos (¿para entenderse mejor?) para dar calma a un picor idiomático y regionalista. Y allí estaban ellos dos, y otros muchos de su cuerda,  a pesar que desde siempre saben que se entienden y que parece que andamos un poco cortos de dinerillo para pagar traductores.

 

¿Alguien entiende algo?

 

¿No necesitan estos un personaje como el del “traje nuevo del emperador” que les diga que han perdido el  rumbo?

 

Reflexión

Jueves, Mayo 27th, 2010

¿Por qué a las personas se les caen las comisuras de los labios? ¿por qué la boca de la gente parece una rodaja de melón con las puntas hacia abajo?

 Esta pregunta me asaltó en una calle del barrio de Santa Rita ( cerca del río en Molinica del Señor), sentada en una silla de plástico municipal, libro de misas en el regazo y en trance de esto, de cantar.

Mientras esperas para cantar siempre reflexionas y hacía  diez minutos llegó  un grupo de personas uniformadas, camisa blanca, pantalón negro y fajín rojo bordado con una imagen de la santa, venían  perseguidos por una banda que toca “Sombrero, ¡ay! Mi sombrero”. A mi esta canción no me suena muy religiosa, pero mi criterio no cuenta.

Éstos son los porteadores del trono de la santa (Rita), están  frente a mí,  un grupo de hombretones y  una chica, que debe estar ahí para cumplir la cuota de Bibi, la estatua de la santa en su trono, los pies hundidos en un mar de rosas blancas y gerberas  naranjas.

El cura lanza su discurso, arenga o sermón y recuerda a los misioneros de Molinica que andan por el mundo dando tumbos y quizá haciendo el “bien”.

Es costumbre que me fije en lo accesorio y pase de lo trascendente. Y ahí me doy cuenta que todos ellos tienen las comisuras de los labios hacia abajo, automáticamente sonrío y les llevo la contra. Miro hacia las filas de fieles (no olvidemos que estamos en misa) y, hombres, mujeres, niños, ancianos, son un calco unos de otros, algo les pesa en la comisura, por no decir en el ánimo,

Caida

Caida

 que les vuelve la boca hacia el suelo.

¡Ah, ah, ah, ah! ¿Será esto el fin de algo?

Tengo casi la seguridad que este efecto “dessonrisa” menos que ver con el efecto de la gravedad (cosa de física, newton por medio) que con la gravedad vital que nos apretuja día a día.

Huele a pólvora

Domingo, Mayo 16th, 2010

No es algo extraordinario, pero hoy huele a pólvora. Un vecino, aficionadillo al fútbol y posiblemente forofo del FCBarcelona ha salido a la calle y ha quemado ¿diez, quince, treinta euros ? en truenos y cohétes para celebrar. Es que parece que éstos han ganado la liga.

Supongo que no será un funcionario o dependiente de las arcas públicas un poco inquieto por la merma de su sueldo. Se nos van a ir los cien euricos que nos permitían esos tontos lujos que te das de vez en cuando. Quemar pólvora es como quemar billetes, pura ostentación absurda.

Según parece uno de los grandes avances  de la humanidad ha sido el invento de la pólvora, en cualquiera de sus versiones. El concepto avance es siempre opinable. ¿cómo poner de acuerdo a quién disfruta del ruido y la peste de los fuegos artificiales con quien odia el ruido, con el que ha perdido dos dedos de una mano por el reventón de un petardo.

El fútbol no me gusta, me parece una estupidez eso de perseguir una pelota y pelear con otros por meterla en una puerta, no le veo la diversión. Resulta curioso ver a hombres, y cada vez más mujeres, capaces de viajar para ver a “su equipo”, perder una noche gritando en la calle, estar hechos unos perros en el trabajo al día siguiente por la simple diarrea expresiva que es una celebración futbolera, o como hace uno de mis vecinos cuando gana su “madrid” dar vueltas a la manzana con el coche pitando y dando voces.

¿Estamos tontos o qué? Uffff

 

 

Huertanos

Sábado, Abril 3rd, 2010

No sé qué mueve a la gente a colocarse el traje de güertano, pero pensando poquico he llegado a la conclusión de que  además de la comida y el sexo parece ser que el mundo se mueve por la necesidad de aparentar lo que uno no es. Navidad en papás noeles y reyes mágicos, Semana Santa de capiroteros y enmascarados, fiestas de primavera de huertanos con bambos aunque  dudan si las patatas nacen sobre o bajo tierra, maquillajes, oropeles, adornos, tintes, liposupciones, estiramientos de piel, cirugías plásticas mil muestran la debilidad humana por el disfraz y el disimulo. ¿Será genético?

Creo que me falta este gen.

67 (sesenta y siete)

Domingo, Enero 31st, 2010

Jeje, he tenido suerte, si se lleva a cabo la reforma de las jubilaciones no llegaré a los 67, me jubilaré a los 66 años y ocho meses. Algo es algo.

Para entonces habré trabajado 45 años en la enseñanza y unos cien días en la conserva. 

 

Está aún por ver que la famosa norma se apruebe.  Si los sindicatos resoplan, posiblemtne ZP se arrugue. 

Tiempo al tiempo, aunque me temo que, dada la naturaleza del personal político-sindicalístico,  todos están en el ajo, todos están de acuerdo en prolongar la vida labora, aunque no lo digan en público. Cada uno hará su papel, su paripé,  porque todos están en las cuentas y éstas, contando con los dedos,  no salen.

Aquí faltan niños que trabajen cuando se hagan mayores o sobran jubilados.

El problema no está en trabajar hasta los 66 y ocho meses si te gusta lo que haces todos los días. Cosa que podría ocurrir en muchos trabajos, el problema es que los españoles tenemos incrustado un fichero religioso informativo sobre la expulsión del paraiso y el ganarás el pan con el sudor de la frente. El trabajo no es fuente de felicidad por definición filosófica, parte de la vida gozosa, es un castigo que debes soportar de tránsito a la jubilación (de júbilo), uno quisiera, según la tradición más judeo cristiana  pasar de estudiante a jubilado con pensión completa  porque,  ¿a quién le gustan las expulsiones y los castigos divinos?

El juez Di: Tres cuentos chinos. Robert Van Gulik

Domingo, Enero 31st, 2010

Molinica tiene una población china en aumento constante, población inquieta y  emprendedora. No es una fantasía, cada vez que se cierra un local por la crisis inexistente se abre una tiendecica de todo producto y mayor horario que el Corte Inglés. Esto tiene de los nervios a los comerciantes nativos, cosa comprensible ya que tienen desde antiguo vicios occidentales tales como horarios reglados, vacaciones, días de fiesta, afición por tener unas vacaciones y  la mirada atenta de hacienda, la seguridad social…. detallitos que les animan el día y las horas empresariales.

Una cosa lleva a la otra y, como sabéis,  por inercia compro muchos primeros ejemplares de colecciones baratas, por eso, porque son baratos. Los ”Tres cuentos chinos” obra de un tal Robert Van Gulik son resultado de esta neura, nunca había oído hablar de este autor, ni de su obra, pero el libro era barato.

Van Gulik no habla de oídas cuando toma al juez Di como personaje central de sus obras de misterio, intriga, asesinato y tejemanejes delictivos porque vivió muchos años en Lejano Oriente como diplomático y cobija a este personaje, el juez Di Jen Djieh (630-700 d.c, dinastía Ming),  para distraernos con historias sin sustancia al tiempo que agradables de leer, muy movidas, exóticas. No contento con la parte literaria, ilustra con imágenes esquemáticas la acción. Muy completo el holandés.

Si no hubiese leído a Agatha Cristhie, a Simenon y otros me parecería muy entretenido. Tramas detectivescas aparte, entrelineas puedes extraer algún dato sobre la cultura y las costumbres chinas antiguas, y posiblemente también de la modernas:

  • L a organización del sistema legal en China era muy estricto, jerárquico, burocrático y bien organizado, un claro punto a favor de la civilización
  • Y otra no tan bonita y edificante, la situación de las mujeres en este país era tradicionalmente muy precaria (cosa que aún perdura, sólo hay que pensar en las consecuencias de la política del hijo único en abortos y abandonos de niñas).

Si pensamos que la población actual ronda los 1.300 millones de habitantes (¡Qué exageración¡), la relegación a segundo plano de 650 millones de personas humanas femeninas implican mucha mala leche, mucho alarde de fuerza. En fin, el peligro amarillo.

Para saber más de China:

http://www.cultura-china.com/index.htm