Posts Tagged ‘sociología’

El bautizo

Sábado, Octubre 4th, 2008

bautizo

Después de la tiabuelidad vienen los fastos subsecuentes: el domingo tuvimos bautizo. Graciosamente esquivé asistir a la ceremonia. El cupo de actos religiosos excede la capacidad del vaso con la música coral religiosa. No me quedé en la puerta de la iglesia fumando y de charla como se estila, simplemente no fui.

No tengo muy clara la validez de la entrada en el mundo católico de mi sobrino nieto. El padrino está sin bautizar y muy prudentemente no se lo dijeron al cura, que, como poco, habría puesto pegas a esta falta de legalidad apadrinadora. Aunque,  dada la falta de fe galopante que sufren,   el curita habría hecho la vista gorda, al fin y al cabo un cordero más en el rebaño no es despreciable.

Parece que el cura barruntaba algo o fue coincidencia que  aclarase que Angelito era a partir de ese momento hijo de dios mientras los no bautizados, entre ellos el padrino y unos cuantos primos suyos,  quedan en la categoría (inferior) de criaturas de dios, a la altura de los caracoles, las piedras, las aguas de los ríos. Queda el consuelo de que el Papa hace un tiempo diese por clausurado el limbo. Las víctimas de nuestra apostasía quedan a salvo de ese lugar insulso.

Mi hermano, el abuelo de la criatura, nos invitó a lo que él llamó un aperitivo  y yo llamaría una comilona. Todo buenísimamente apetitoso. Se notó que los padres de la criatura son cocineros.

Idea de negocio

Viernes, Julio 18th, 2008

Traido por los pelos 

celebraciones

Organización de ceremonias civiles sustitutas de Bodas, Bautizos y Comuniones.

BBC

¡Deje de dar explicaciones al cura de su barrio¡
¡Siéntase a salvo de la hipocresía¡

Celebre en libertad su

NO bautizo,

NO comunión,

NO boda,

NO funeral.

 

 Y… Lo más importante….

Con listas de regalos, banquetes,  

maestros de ceremonias profesionales

 y coro (si se tercia)

 

 

Piña futbolística

Miércoles, Julio 2nd, 2008

fútbos

Hace una semana tuve esa sensación extraña de dejá vu que a veces nos asalta. Durante el partido España-Italia mis vecinos sacaron la tele a la calle, las mesas con la cena y se lanzaron a ver el espectáculo del día.

 En mi infancia, en verano, los privilegiados que tenían tele la orientaban a la calle, sacaban las hamacas y veían lo que fuese.

Según parece  hacer piña con los vecinos reconforta el alma. ¿?

Los vecinos que en cincuenta años me han tocado en suerte sólo me han causado molestias, así que ruego se abstengan de interesarse por mi vida, mismamente como hago yo con la suya.

He apagado la radio. A las siete de la mañana, sin contemplaciones. No hay otra noticia, España ha ganado la Copa de Europa.

Ayer en Madrid, visitando a Elenita, había una marea de gente vestida de futbolistas y de supermanes con capa de bandera rojigualda. El fútbol tiene la virtud de mover al rebaño, hace piña, patria, sentimiento nacional, y de poner entre paréntesis el sentido del ridículo.

De vuelta a casa me encuentro con el club de fútbol que me ha tocado en suerte  en plena efervescencia: toda la familia alrededor de la tele (pantalla gigante de plasma), hombres apoltronados, mujeres sirviendo merienda cena y muchas cervezas. Los niños tienen una bocina pegada a la boca, los padres: goooooooool, uyyyyyy, palmas, pitos, golpes. Como si estuvieran en el campo.

Una vez alimentados los machos y relajados por el 0-1, las matronas pasan del evento y charlan en un rincón despellejando al prójimo.

Me ronda la idea de, mediante patadón de Gento, lanzar de vuelta los dieciocho  balones que tengo secuestrados, uno a uno y darles un auténtico baño deportivo. El “super” me contiene: “tengamos la fiesta en paz”, dice.

Es, esto del fútbol, un misterio para mí.