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Vueltas por Cáceres y Portugal: Pecharromán, pintor, animador cultural, artista…

Domingo, Agosto 31st, 2008

Dando tumbos por Cáceres llegamos a Pasarón de la Vera, un pueblo más con iglesia cerrada, temperatura llevadera (los vecinos a las dos de la tarde charlan al fresco), calles estrechas y algunas casas que recuerdan usos de otros tiempos.

Allí estaba él, anunciado en los mapas, pero sólo en la versión inglesa, obviado en la información en español. Anunciado en las señales de tráfico, en la ruta del turista.

Asumido que la iglesia estaría cerrada, dimos una vuelta por el pueblo, buscando algo de interés o sólo entretener el tiempo.

Este hombre, menudo, de pelo oscuro y escondido tras la muralla de unas gafas de sol, que evidentemente son innecesarias, nos acoge en su casa museo afirmando que el guía oficial anda con un grupo numerosísimo de turistas que minutos antes han inundado la instalación y que él nos hará el honor de mostrar el fondo del museo y la casa restaurada que lo alberga.. Suena extraño, nos dejamos llevar.

Cinco euros de cuota. ¿Merecerá la pena el gasto?

La casa está bien conservada, los muebles son antiguos y suntuosos, las alfombras mullidas, el hombre, el artista habla… cuenta la historia de cada habitación, de cada mueble, cada libro. Repite automáticamente el párrafo correspondiente a cada espacio. Desconecta el reproductor de audio que lleva dentro cuando le haces una pregunta. Aún así robotiza su discurso.

Los cuadros, su obra… ¿algo positivo que comentar? ¿es serio que una gran parte de la obra esté realizada con ceras blandas?

 

Sabemos que es de letras, aunque afirma haber estudiado arquitectura. Según su cálculo han pasado por el museo desde su inauguración 1.500.000 visitantes (un millón quinientos mil, aclaro para los de letras, halaaaa). Hagamos una cuenta:

Fecha de inauguración: 1996. Han pasado doce años, a 365 días por año arroja una cantidad de 4380 días.

Dividiendo 1.500.000 visitantes entre los días pasados (4380) ofrece el resultado de 342 visitantes por día. Y algo no cuadra.

El 19 de agosto, día de nuestra visita,  temporada alta turística, estuvimos solos con él durante una hora, minuto arriba, minuto abajo. Al salir nos cruzamos con otra pareja. ¿Soy  optimista soy al concederle unas 40 visitas ese día?. ¿dónde están los otros 300?. ¿vinieron al día siguiente? Dudo que cupiesen.

 

http://www.museopecharroman.com/

 

El mundo está lleno de singulares personajes rebosantes de autoestima o que imitan, en versión ligth, al histriónico autobombo de Dalí.

Museo del Traje

Jueves, Julio 31st, 2008

bajo la faldaSi te gusta jugar con hilos y telas, si sientes curiosidad por cómo se vestían nuestros tatatatatatatatatatatarabuelos… este es el lugar.

http://museodeltraje.mcu.es/index.jsp

Además de ver la vestimenta de siglos pasados, comprobarás la suerte inmensa que es vivir en este siglo bajo la tiranía de la moda vaquera y la camiseta de algodón, lejos de golillas, miriñaques, polisones, corsés y otras armas de tortura que disfrutaban los nobles  y ricos de toda época pasada. Cada una de estas prendas es una cárcel, una atadura contra el trabajo físico. Embutidos en tanta tela y armazón difícilmente se podía trabajar. Lo que importa es la apariencia (más o menos como ahora, el mundo camina lento en lo básico), un vestido tiene carácter de símbolo del estatus social y de posesión.

Para este trabajo sólo hay hacen falta herramientas sencillas y unas manos precisas:

La costurera, puntada tras puntada, encorvada, hilvanado, sujetando con alfileres, pespunte a pespunte, poniendo marcas, bordados, cristalitos brillantes, lazos, sobre el grueso tejido. Un trabajo duro con un final hermoso que,  posiblemente, ella nunca podría lucir. La máquina de coser no existió hasta el siglo XIX.

El reparto de bienes en el mundo suele ser desigual, injusto desde la ingenuidad del “cursiprogre” (palabra usada por un ciezano con blog: Antonio F. Marín). Para más información sobre la naturaleza de este sujeto visitar el blog del ciezano.

Y abundando en el razonamiento igualitario (no hay quien me pare),  de los ropajes de los pobres poco se muestra en este museo tan coqueto, sólo lo dedicado a los trajes regionales y de faena. Posiblemente las gentes de estas épocas no tenían más de un ato que se iría a la tumba con ellos o pasarían en herencia a alguien de su tamaño y constitución, no estaba la economía para tirar nada.

Corsé aplastador del busto. Armadura ligera. Miles de tachuelas te ponen a salvo de traicionersas cuchilladas.

Merece la pena jugar un rato en la sección didáctica. Ahí te podrás poner miriñaque y polisón, golilla y corsé, para que valores lo que te has perdido o lo que has ganado.