Posts Tagged ‘Molina de Segura’

Hims mola: 20 años dando la nota

Miércoles, Septiembre 8th, 2010

Recuerdo que Amparito,  durante un ensayo, después de que la presidenta pidiese inspiraciones varias ya que buscaba  un título para la exposición del 20 aniversario, se dejó caer con  esto de “dar la nota”, y fue el subtítulo de la exposición.  No sé si ves el intríngulis, el juego de palabras e ideas que hay detrás, resumiendo, dar la nota es como sacar los pies del plato pero en música.

La cuestión es que después de algunos meses de calentarnos la cabeza o perol,  hemos recogido todo lo antiguo que teníamos por el coro a resultas de muchas actuaciones,  bolos y gorgoritos, le hemos quitado el polvo y lo hemos colocado en la sala de Exposiciones “La Cárcel” de Molinica del Señor.

Por todo lo antiguo se entienden fotos desvaídas, música enlatada, uniformes amarillentos y partituras manoseadas. Es que lo antiguo es así, usado, sentimental y emotivo.  

Si expones algo es para que la gente conozca, recuerde y se recree en el pasado. Como esto debe ser importante socialmente se “inauguró”, que es algo de más relumbrón que simplemente abrir la puerta.

Inaugurar es llamar a la tele y la radio y dar la palabra a políticos y jefes. El mejor discurso el de la (mi, sol) presidenta ( Doña María de los Remedios ….según protocolo municipal) que nombró a todo el mundo presente y ausente, agradeció la colaboración de todos los participantes tanto si habían montado aquello o no. Dió gusto oírla porque escuchar buenos discursos es cada vez más extraño y, vive dios,  que se merece un monumento porque algo tan perfecto es el síntoma de un trabajo escondido pluscuamperfecto, este 20 aniversario se lo ha trabajado desde el principio hasta el fin sin perder la sonrisa y el ánimo y si lo ha hecho no nos hemos enterado. Mi más profundísima reverencia oriental Sra Presidenta.

Como somos coro además de discursos hubo canciones de música popular, entre ellas, esa que dice “Me sabe a sal tu pelo y es verde tu mirar”, preso, preso, etc,  de la cual tienes una cutre ilustración.

¿Nunca has intentado traducir el significado de lo que se canta en un bolero?  

 

 

Cantar es una de las cosas más entretenidas y lúcidas que he hecho en mi vida. Hace quince años, sólo llevo quince años en el coro, entrar en el coro fue encontrar un cauce a lo que todos los días me reñía mi madre: comer canturreando y fregar platos al ritmo de la canción que llevaba en la cabeza, ella protestaba porque estaba convencida que que cada desconchón era una alteración rítmica dentro del canto, los platos en mi casa eran un desastre y mi padre tenía una extraña tendencia a sufrir accidentes con los platos desconchados.

Una,  al final,  siempre encuentra sus caminos y veredas.

Coral Hims Mola

Vacaciones de verano

Sábado, Agosto 7th, 2010

Parte del verano se pasa en casa. Cuestión de descanso, orden doméstico y economía.

El verano está hecho para descansar pero no hay que pasarse. Un exceso de descanso puede caer sobre el ánimo como una losa. Sin dificultad hago gimnasia mental, mi cabeza no para, qué escribir en el blog, qué cocinar, cosemos esto del derecho o del revés, qué hilo es el más adecuado, encajan dos aplicaciones pequeñas entre tres grandes, siempre pensando y dándole vuelta al perol, pero sobre cuestiones prácticas, la filosofía no es para mí.

La gimnasia física, dado que la piscina cerró en agosto, corre a cargo de los paseos. Hemos llegado a la conclusión de que el camino noble del paseo Rosales no sirve. Las aceras son estrechas y están llenas de obstáculos, farolas, semáforos, papeleras, bolardos… viandantes te impiden el necesario pasear enérgico que recomienda la Seguridad Social para bien mantener la salud.

Así que subimos cuesta arriba hacia la parte trasera de Los Vientos -urbanización molinense-. Hasta hace poco esto era puro descampado, el campo de Molinica. Bordeamos la rambla de los Calderones. Donde antes había algún chalé que otro ahora hay unos cuantos edificios medianos de pisos con vistas a la rambla.

Y, eso sí, mucha basura, escombros en montón, tierra removida, plásticos, muebles viejos.

En Molinica -y me temo que en el resto de España- hacer un basurero espontáneo  es fácil, sólo hay que plantar la semillica de una bolsa de basura abandonada, a los pocos días observarás que,  donde antes había una, hay unas quince y crecerá exponencialmente en poco tiempo, solo hace falta un pequeño descampado y esa actitud tan nuestra de que todo lo que está más allá de la puerta de mi casa no es mío ni mi responsabilidad. (Este comentario es muy de maestra concienciada -jeje- la cabra tira al monte)

Y es que el Molinense es ahorrativo en movimiento y dinero. En movimiento porque si para llevar la basura al contenedor tengo que dar. pongamos como ejemplo, 300 pasos y hay un montón de basura a 100, lo dejaré en el montón cercano y ahorro pasos, aunque tenga que aguantar la peste y la vista. En dinero porque Sercomosa -la señora de la limpieza de este municipio- gestiona un vertedero de inertes, pero claro, vale un dinerillo llevar allí los restos de la reforma de casa, así que busca uno un rinconcito perdido en el campo y lo echa sin que nadie lo vea -¡Qué listo soy! -se dirá el infractor-

 Si miras la foto, en su parte izquierda verás la masa de escombros al borde de la Rambla, a la espera de una buena lluvia que la arrastre hasta el fondo.

 

25 años

Sábado, Junio 12th, 2010

 

Salí de casa con ánimo de paseo,  sin entrada y sin “S” al concierto celebración del 25 aniversario  de las secciones jóvenes. Concierto para recoger dinerillo para Haití, nada de gratis, 5 euricos, ahora sé que bien pagados.

La taquilla del Villa de Molina está orientada a poniente, a pleno sol de las siete de la tarde. ¡Había cola!, coña ¡esto sí que es un éxito¡ Minuto después quedó desvelado el misterio, se les había roto el ordenador y hasta que se dieron cuenta que podían dar las entradas por el sistema tradicional, antes de los ordenadores existían los teatros y la gente compraba entradas numeradas,  nos tuvieron  pie plantado al sol de poniente (leches, qué poético).

Me dieron una entrada a huevo gallinero, rodeada de gente desconocida, niños vociferantes. Habría aprovechado para relajarme pero el activo  público infantil que me rodeaba lo ponía difícil,  me arrepentí  por no llevar unas hojas para garabatear, un lápiz, un matatiempo, porque el Villa de Molina es heredero de la tradición teatral del pueblo y es rarito que algo empiece a su hora.

Debí quedar en trance porque no recuerdo cuándo empezó el espectáculo, allí estaban sobre el escenario  cantando solas “Aurtxo polita”,¡Con un par! (perdón, pero se me ha pegado de mi hermano Antonio) ¡Qué valientes¡, porque para cantar solo delante de un teatro sin ser profesional hay que ser valiente.

Aquello había empezado y fue imparable, sorprendente y muy divertido: “Brosio”,  Am Brosio” haciendo de sí mismo, cogido de la mano de Antón, desenvolviendo el hilo conductor de la pequeña historia del coro, llevándonos a todos, entre bromas y veras, hasta el final, vigilados siempre por el fantasma de Pilar, presentaron el espectáculo, espantaron el aburrimiento, beatíficamente hicieron que perdonásemos las disonancias, el desafine y cualquier posible pecado contra la música.

Todo lo demás se deslizó, ágilmente, sin tropezones. Momentos hubo para pensar:

  • “Aquí falta ensayo”.
  • “El piano como base y guía para estos críos conseguiría un trabajo más lucido”, ó “¡qué peligroso es cantar a pelo!”
  • “¿Por qué son tan tontamente vergonzosos los adolescentes?” o “¿Dónde olvidó el látigo la directora?”
  • Que alguien eche a ese crío follonero del teatro -su padre por delante-,
  • Cómo pasa el tiempo al identificar antiguos coralistas que hace años no has visto -entre tanto se han casado, han sido padres, se han divorciado o no, han cambiado de empleo- y que están allí, sobre el escenario. Te consuela ver que la gente también se hace mayor, no solamente tú mismo.
  • Pues sí que se lo han trabajado.

  Ir al teatro da la oportunidad de pensar, le das vueltas, y las conclusiones  finales son:

 ”Todo trabajo bien hecho tiene detrás una gran dedicación”.

 Este trabajo debe abrir una nueva era en el coro. (Yo quiero hacer un espectáculo igual para mi sección, quiero un espectáculo total -no digo zarzuela, jeje- con un musical tipo Brodway de Molina  me conformo. )

 ”Queridos jerifaltes coralísticos…. Doblo el lomo y les hago una profundísima reverencia oriental”.

Reflexión

Jueves, Mayo 27th, 2010

¿Por qué a las personas se les caen las comisuras de los labios? ¿por qué la boca de la gente parece una rodaja de melón con las puntas hacia abajo?

 Esta pregunta me asaltó en una calle del barrio de Santa Rita ( cerca del río en Molinica del Señor), sentada en una silla de plástico municipal, libro de misas en el regazo y en trance de esto, de cantar.

Mientras esperas para cantar siempre reflexionas y hacía  diez minutos llegó  un grupo de personas uniformadas, camisa blanca, pantalón negro y fajín rojo bordado con una imagen de la santa, venían  perseguidos por una banda que toca “Sombrero, ¡ay! Mi sombrero”. A mi esta canción no me suena muy religiosa, pero mi criterio no cuenta.

Éstos son los porteadores del trono de la santa (Rita), están  frente a mí,  un grupo de hombretones y  una chica, que debe estar ahí para cumplir la cuota de Bibi, la estatua de la santa en su trono, los pies hundidos en un mar de rosas blancas y gerberas  naranjas.

El cura lanza su discurso, arenga o sermón y recuerda a los misioneros de Molinica que andan por el mundo dando tumbos y quizá haciendo el “bien”.

Es costumbre que me fije en lo accesorio y pase de lo trascendente. Y ahí me doy cuenta que todos ellos tienen las comisuras de los labios hacia abajo, automáticamente sonrío y les llevo la contra. Miro hacia las filas de fieles (no olvidemos que estamos en misa) y, hombres, mujeres, niños, ancianos, son un calco unos de otros, algo les pesa en la comisura, por no decir en el ánimo,

Caida

Caida

 que les vuelve la boca hacia el suelo.

¡Ah, ah, ah, ah! ¿Será esto el fin de algo?

Tengo casi la seguridad que este efecto “dessonrisa” menos que ver con el efecto de la gravedad (cosa de física, newton por medio) que con la gravedad vital que nos apretuja día a día.