Posts Tagged ‘madrid’

El último Rafael. Madrid

Sábado, Septiembre 1st, 2012

El último Rafael.

Murillo y Justino  de Neve.

Museo del Prado.

Vírgenes, santas y santos, eclesiásticos, todos parecidos, todos con el morrito rizado según el canon de belleza de la época,  niños musculosos, bebés que parecen pasados  por el gimnasio de la esquina, abuelas, paisajes escondidos en los fondos de los cuadros, preciosisimas telas, joyas, … ¡Me aburro!

 

Rafael era un excelente y exitoso pintor al que le faltaban manos para atender todos sus encargos. Su obra es suya en tanto sale de su taller. No todos los rafaeles están completamente pintados por Rafael pero sí controlados por él. Esta exposición desgrana en algunos cuadros lo que pintó Rafael y lo que corresponde a sus colaboradores Giulio Romano y Penni. No se trata de que un ayudante le moliese los pigmentos y otro le preparase los soportes, en algunos cuadros uno trabajaba los  fondos, otro los bodegones y el maestro se hacía cargo de los remates finales.

En un símil literario es como si Cervantes, falto de tiempo,  hubiese encargado a otro las descripciones y los diálogos del Quijote. Te sentirías un poco estafado.

No se le ha dado tanto pábulo a la exposición de los cuadros que Murillo crea en relación a un cura coleccionista y aficionado al arte, el cura Justino Neve. ¡Genial, maravillosa! Y estamos en los mismos temas, vírgenes, niños, angelotes…  Sería capaz de tirar un par de tabiques de mi casa para dejar espacio a algún cuadro de esta exposición.

 

Hopper en Madrid

Viernes, Agosto 31st, 2012

Museo Thyssen Bornemisza. Madrid.

Con ánimo de final de vacaciones entramos a la exposición de Hopper en el Thyssen. Entradas en mano con día y hora fijo. Hay bastante gente pero no tanta como para tener que dar empujones y hacer marrullerías para ver los cuadros. ¿Es la crisis o Hopper no levanta las pasiones de Van Gogh?

Pasos, paradas, sentadillas en los bancos, idas y venidas esperando tener la mejor perspectiva, te acercas a algunos cuadros para ver el sentido y la trama de la pincelada, te recreas, formas una idea sobre lo visto y, ¡puñeflas! ¡decepción! Hopper es un gran pintor por un par de razones: es americano (norteamericano) y dentro de un desierto histórico y pictórico cualquier brizna de hierba brilla y, segundo, refleja una su época  fielmente, tiene narices a expresar la fealdad de lo industrial y urbano, los extraños contrastes luminosos que produce la luz eléctrica y el relumbrón gris del cemento. No endulza, no suaviza, muestra la vida del urbanita más solo que la una, sufriendo el feismo de postes, cables, muros de cemento, ferrocarriles, gasolineras, casas aisladas. Pero… es que no me gusta porque no me habla.

Salí de allí contenta porque tuve la oportunidad de ver un cuadro maravilloso, “Lonja de algodón en Nueva Orleans” de Degas. De refilón algo te satisface y eso es bueno.

Y además llevo  el encargo, renovado después de años de aplazamiento,  de hacer una copia de este cuadro.

Una maciza de ojos vacíos que mira, sin ver, cómo sale el sol que fascina a mi “S”. Lo tendrá.

Este cuadro es el motivo de un juego que te proponen dentro del museo, la actividad no es interesante por el juego en sí, sino porque han transformado la imagen plana en un montaje tridimensional donde puedes ver las relaciones espaciales entre todos los elementos y los focos de luz, así como los estudios previos al cuadro que hizo Hopper. Estos dibujos iniciales te reconcilian con las habilidades del pintor porque, si miráis atentamente el cuadro, la mano izquierda parece un injerto sobre la pierna, sin brazo que la sustente. No sabemos por qué Hopper elimina un brazo que debe estar ahí. En los bocetos sí aparece, luego, lo hace porque le da la gana.

RECOMENDACIÓN MUY SERIA

En el mismo Thyssen y para celebrar su 20 aniversario han organizado una miniexposición seleccionando de su propio fondo pintura germánica antigua y moderna de “Rostros y Manos”.  

 

 

 

Madrid, viaje cultureta

Jueves, Agosto 30th, 2012

Sentadas en la plaza de San Miguel, charlamos Elenita and me.  Hace tanto calor que la ventolera que corre por la plaza nos anima a sentarnos a la sombra y pasar de dar tumbos dentro del Mercado de San Miguel, entre otras cosas porque no hay intención de comprar nada. La terraza está casi vacía, el camarero nos toma nota y se desahoga con nosotras contándonos, entre dientes y en un español confuso, un problema que ha tenido con un cliente.

Miro a mis pies y allí están, ordenados en fila, tres gorriones, mirando fijamente, inmóviles, si supieran hablar dirían lo mismo que el público del Entierro de la sardina:

- ¡Dame algo!

Mensaje claro en sus  ojitos de arpetón. El camarero nos ha traído una tapa de patatas fritas junto con las dos cocacolas que hemos pedido, siete euros, según Elena hemos venido a sentarnos en la terraza más cara de todo Madrid. Troceo una patata, la dejo caer al suelo y los pajaricos se la comen con ganas, y llaman a unos veinte amigos suyos que se suman al convite.

El camarero insiste en contarnos sus problemas laborales, problemas que intuyo porque no se le entiende un pimiento, los pájaros se disputan los trocicos de patata entre ellos y con alguna paloma que se ha sumado al grupo.  ¡Qué estressss! Una quisiera resolver los problemas del mundo pero…

 

Continuará… supongo.

Arpetón: Si lo buscáis en el DRAE no aparece. En Murcia un arpetón es un alfiler de cabeza gorda, vamos, un alfiler cabezón.

 

Madrid en verano: el 147

Miércoles, Julio 28th, 2010

Madrid en verano da calor. La verdad es que en verano todo da calor. Esto son ganas de quejarse gratis.

No sé si se nota, pero he estado en Madrid visitando a mis niños, a Gallardón y a  Espe.

Gallardón parece haber terminado la mayoría de las obras emprendidas, una vez pasado el sarampión preolímpico., lo cual es una buena noticia desde el punto de vista del ahorro que supone y la tranquilidad añadida, si es que la tranquilidad es algo posible en esta ciudad.

He descubierto que puedo visitar a mis dos niños hilvanando los autobuses 75 y 147 en la plaza del Callao -en obras hasta hace nada.

La ribera del Manzanares es la letra mayúscula y el punto y final del 75, pasando por Callao. El  todo Madrid linealmente visto, desde el barrio del Pilar hasta Callao, Castellana arriba y abajo,   es la razón de ser del 147. El autobús universal, ese que mires donde mires encuentras, uno cada siete minutos, con su aire acondicionado y su suelo bajo para que puedan subir las ancianas y las señoras con falda de tubo. El 147 es el autobús intergaláctico,  omnipresente en nuestro viaje, es como cuando estás preñada y ves más preñadas que en toda tu vida.

Sumar uno y uno es fácil, de casa de Carlitos a casa de Elena, siempre pasando por Callao. Fácil, ¿no? Una solución a todo el transporte de Madrid.

Tan ubicuo transporte nos llevó a ver la exposición de fotografías sobre el tiempo detenido en el BBV, inútil intento, cerrado por lunes.

¿Por qué se cierran los museos y las salas de exposición los lunes?  Yo creo que es un convenio con el Corte Inglés, los turistas se quedan con un día en blanco, posiblemente acabarán comprando chorradas en los centros comerciales que en Madrid y en algunos casos no cierran ni los domingos, ni de noche. Es cuestión de prioridades.

 Como todo estaba cerrado, y por llevar la contra, no fuimos al Corte Inglés, terminamos en la catedral de la Almudena ya que entrar en el Palacio Real  requería hacer una cola de cuarenta metros al sol. Como los curas están de capa caída, en la catedral no había cola.