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Aníbal de Gilbert Haefs

Martes, Septiembre 25th, 2012

Me recomendaron la trilogía sobre los Escipiones de Santiago Posteguillo. No soy muy aficionada a la novela histórica así que decidí sacarla de la biblioteca por dedicar mis dineros en cosas más estimulantes.  Constaté que Posteguillo levanta pasiones lectoras, así que fue imposible conseguirla, todos los ejemplares de las bibliotecas públicas murcianas estaban prestados.

Navegando encontré un sustituto, Aníbal de Gilbert Haesfs.  El tema es el mismo, las guerras púnicas, pero visto desde el otro lado. Un novelón de más de setecientas páginas que nos cuenta,  por boca de un banquero griego amigo de la familia Barca,  los ires y venires de tamaños guerreros cartagineses. Tenía un difuso recuerdo sobre las guerras púnicas entre los romanos y cartagineses. No es de extrañar,   hace unos cuarenta años que dejé el instituto que es donde me lo explicó doña Encarnita,  una profe de la que aún me acuerdo. Lo más impactante es comprender,  ahora,  que estos bestias se tiraron dos tercios de su vida a la greña para dominar los territorios del mediterráneo occidental.

Haefs se pone de lado de los cartagineses y pone en un altar a Anibal. Los romanos son los malos de esta película junto con la jerarquía cartaginesa que no apoyó claramente a los Barca en sus correrías por la península Ibérica, el sur de Francia e Italia. La novela termina mal, porque el prota se muere, ¿o no?

No sé de dónde saco la paciencia para leer un tocho como éste sin abandonar. He terminado,  y mientras tanto me puse en la cola para conseguir la primera novela de Posteguillo. Ya la tengo, estoy en ello, tanto que ya me he tragado unas trescientas páginas que parecen más fáciles de digerir que las de Haefs.

De vuelta a la vida actual, sigo sin entender que persigue la gente cuando se disfraza, de lo que sea, incluso de cartaginés o romano, cosa muy tradicional en Cartagena.

¿Qué gen les posee que pone entre paréntesis el sentido del ridículo?

Aquí dos cartageneros vestidos de tal guisa haciendo como que se pelean.

 

 

Los caracoles no saben que son caracoles. Nuria Roca

Domingo, Julio 10th, 2011

¿Necesitas una novela para leer en la playa o para encender una barbacoa?

Es ésta.

Se lee fácil, la letra es muy hermosa, no requerirá que uses más de tres o cuatro neuronas.

¿Te la cuento?

Chica treintañera, trabajadora de la tele,  madre de dos hijos, exesposa de un tarambana, llega a un intríngulis existencial cuando sufre un drama personal (si te lo descubro me odiarás) que le cambia la vida. Todo se desajusta un poco, no mucho porque esto no es un drama, hasta que consigue volver a la normalidad.

A mi me recuerda a esas películas insulsas que da Antena 3 las tardes de los sábados y los domingos. Lo que pasa no tiene importancia, no afecta a nadie, es la vida normal.

Para vida normal ya tengo la mía.

No sé cómo he tenido la paciencia de terminarla.

Claudio el dios y su esposa Mesalina. Robert Graves

Sábado, Mayo 21st, 2011

Claudio, en la tangana del asesinato de Calígula se esconde tras una cortina para proteger su vida. La argucia se mostró poco eficaz ya que fue descubierto y, en contra de sus fatídicos pronosticos, aupado al cargo de emperador. Tartamudo, cojo y algo sordo no parecía dotado para tan alto destino, pero, la vida es así, gira y nos sorprende, y la rama más débil no se rompe porque no es rama, es hierbajo adaptable a las inclemencias del tiempo. Es más inteligente quien mejor se adapta.

Durante trece años gobernó el imperio, aguantó estoicamente a senadores, esposas y otras parentelas indeseables para finalmente morirse y ser coronado como dios.  No sé si fue un buen gobernante pero Robert Graves ha conseguido que me caiga bien, que trabajosamente termine con la tectura de las quinientas páginas que narran la segunda parte de su vida.

Muy recomendable la novela para gente paciente.

El guardián entre el centeno. J.D. Salinger

Lunes, Enero 18th, 2010

Como Dios no existe, el efecto milagrero de su sucursal (la virgencica) no ejerce y no ha atendido mi petición para “el me quede como estoy”… así que he vuelto al trabajo.

Me he vuelto una floja lectora, o es que no he encontrado algo que me enganche lo suficiente para mover la máquina, así que en tres meses he leído tres cositas: “La reina Margot” de uno de los Dumas (1500 páginas de nada); “La abadía de Nostinger” de mi muy amada Jane Austen que ha conseguido demostrarme que puede tener un suave sentido del humor y para rematar faena “El guardián entre el centeno” de un tal Salinger; obra interesante y todo eso.

No sé por qué compré este libro. Me debía sonar de algo, tanto que en casa hay dos ejemplares: ¿Lo habré comprado dos veces?

Narra la historia de un adolescente americano, sus inconsistencias, sus aficiones, la valoración de su mundo, sus amigos, conocidos, las chicas, los profes… Leer el libro es convivir con una juvenil criatura de 17 años llena de ideas cambiantes  pero capaz de querer tiernamente a una hermana pequeña y tener vocación de guardián agazapado entre el centeno para poner a salvo a otros que caminan a un abismo incierto es reconfortante.

Dando tumbos por ahí, navegando, he leído que esta novelita ha sido lectura de cabecera de significados perturbados, es decir, la tonta rebeldía adolescente del protagonista ha podido influir en la conducta asesina de otros adolescentes. ¡Cada día más tontos, sin remedio!

En este intríngulis, comentario arriba, comentario abajo, va Salinger y se muere. ¿Seré gafe?

El libro

Lunes, Agosto 17th, 2009

Cuando éramos jóvenes y estudiantes, algunos profesores tenían el pésimo gusto de encargar la lectura de libros para aumentar eso tan tonto que es la cultura literaria. Como personas al paso de la indigencia pedíamos dinero a nuestras madres y ellas, con mirada avarienta, ponían excusas cuando no, directamente, decían “para qué quieres otro libro si ya tienes uno” y entonces te veías en la obligación de sisar pesetas de aquí y de allá, ir a la biblioteca pública, pedirlo … aventuras librescas.

Era una suerte vivir en la calle Zabalburu y dejarte caer cuesta abajo para pasar la tarde leyendo en la biblioteca, caminar por un suelo oscilante y charlar con Mercedes la bibliotecaria que siempre tenía una recomendación que hacer. Mi fijación por los libros nació ahí.

Mi churumbel ha tenido la excelente idea de regalarme el libro definitivo, el único, el maravilloso: un ebook cargado, para empezar,  con casi mil cuatrocientas  novelas listas para leer, una carga de música, una enciclopedia, unas carpetas de imágenes y algunos cómics. Todo esto para que pueda comprobar las posibilidades del invento.

 No quepo en mí, chorreo por los dos lados de la silla, me despepito. En este mundo hay personas que me entienden.

Para abrir boca he leído “La chica que soñaba con cerillas y un bidón de gasolina” de Stieg Larson. Una buenísima novela para el verano. Si buscas buena literatura cierra la primera página y lánzate sobre Leon Tolstoi, Pío Baroja o …. Es un mero entretenimiento que te enreda en una trama interesante y sorpresiva. Le sobran cafés, sándwiches idas y venidas en coches alquilados además de un final increíble que te hace comprender que Listbel Salander es una superwoman de cuarenta kilos. Ya se sabe, la esencia y el veneno se guardan en frascos pequeños.

Larson tiene a bien poner a salvo el funcionamiento de los servicios sociales suecos, dejando claro que si Salander era su víctima esto era gracias a la iniciativa de las fuerzas del mal, rusos, alemanes y algún sueco de los servicios secretos muy descarriado. Me lleno de dudas existenciales

http://nivoynivengo-calenda.blogspot.com/2009/06/millennium-el-ilustrador.html

Navegar un rato siempre trae sorpresas, aquí información sobre el ilustrador de la portada española de los tres libros españoles de millenium y otras más aparecidas en otros países. El “mejor” de todos, éste que utiliza a la niña de la familia Adams como imagen de portada. Muy bien, la solución más sencilla, siempre es la mejor.

Los rusos: guerra, crimen, castigo, paz …

Viernes, Agosto 7th, 2009

En Londres terminé Guerra y paz de León Tolstoi. En el típico ataque de compritis me la llevé a casa un día que pasé por Diego Marín (la librería murciana por definición). Como no la leí al momento, dos semanas después en Madrid, Casa del libro, la volví a comprar, así que tengo dos ejemplares:uno manoseado, leído y viajado, cosa que honra al libro. No todos los libros pueden decir que han salido de la editorial, reposado en la librería, viajado a Murcia, Madrid y Londres. Abandonarlo en Londres en cualquier banco para que alguien lo encontrara habría sido un perfecto final.

Errar sería pensar que el best seller es un invento del siglo XX. A posteriori me entero que Tolstoi lo publicó parte a parte en una revista llamada “El mensajero ruso”. El folletín formato de publicación perdido en la historia y la mar de interesante ya que en medio de la basura de las noticias hay algo bueno para echarse al coleto. La novela es amena, se lee fácil, fluye y engancha y para colmo de bienes está muy bien escrita, no se puede pedir más, un pedazo de éxito.

Aventuras y desventuras de príncipes, princesas, nobles rusos y otros sujetos de alta cuna  con Napoleón guerreando de fondo.

Napoleón al fondo también está en “Crimen y Castigo“. Raskolnikov, el protagonista en su ardor filosófico juvenil cree que en el mundo hay personas llamadas a ser faros de la humanidad, lo cual les permite cometer crímenes no punibles, incluso morales, siempre por el bien del resto de  los mortales. Napoleón es su ejemplo y guía, ese enano follonero a la mayor grandeur de la France. Claro es que se equivoca pero se da cuenta de su error después de matar un par de viejas a hachazos. A partir del crimen el gusanillo de la conciencia se le remueve  y crece hasta que intuye el error y los fallos de su argumentación filosófica. Comprobar sus errores le pone de los nervios hasta el extremo, pajas mentales mil interpuestas, de confesar y entregarse a la justicia.

Me ha costado leer este libro, Dostoievski te lleva de la mano por las seiscientas páginas, pero de vez en cuando sus argumentos psicológicos se hacen pesados. Según los entendidos y críticos el valor de este libro está precisamente ahí, en el análisis psicológico del personaje. Raskolnikov es un desequilibrado inmoral, inmaduro escondido tras una máscara intelectual y de sufrimiento que hace dudar a los que le rodean. Un criminal con suerte que a pesar de ser un cafre sigue contando con el afecto de su familia, sus amigos e incluso la comprensión respetuosa de las autoridades.

 Merece la pena leerlo, es más creo que haré una relectura, intuyo que hay detalles que se me han pasado. Cuando me jubile.

Me gustan los libros en papel, pero también se pueden obtener gratis en la red. Si picas en los hipervínculos te los podrás bajar de gratis.

Y además, ver para creer, una versión cómic de la novela donde Raskolnicov es Batman. Estamos agilipollaos o esto es humor del bueno.

Delirante Raskolnicov

Delirante Raskolnicov

Al César lo que es del César: http://www.zurdasiniestra.org/ de aquí salió esta imagen.

Tokio Blues. Haruki Murakami.

Lunes, Junio 1st, 2009
busca la relación

busca la relación

Un blues es una melodía triste. Vuelve a pasar, me engancha una novela exótica, el Japón de los años sesenta, el crecimiento personal de un muchacho que vive solo, que no echa de menos su casa y que planta, en perfecto equilibrio, cara al suicidio de su mejor amigo y sus consecuencias.

Gracia tiene la fluida escritura en tono melancólico, menor, tono blues. Bajo los ojos Murakami Japón no parece tan exótico. He descubierto que tras la máscara un japonés puede ser una persona sentimental, por contra de mis creencias, prejuicios nacidos en películas de guerra donde los “amarillos” ladran ante el enemigo, siempre americano, siempre buenísimo. 

Mientras leo, maqueto el periódico de mi cole, hago ganchillo y trabajo se acercan otras elecciones, otras más. Tengo las tripas revueltas porque es evidente que cada cual barre para su casa utilizando argumentos donde nunca se dice qué harán, cómo influirán sus iniciativas en la vida de los otros, palabras sobre el lío de los aviones, los trajes de Camps, el empleo de la niña de Chaves, el olor a rancio de la derecha, la peste a inutilidad de la izquierda. Todo a gritos, con las pausas exactas para el aplauso y el agitar de banderas.

Es curioso que esta gravísima crisis no eche  a la calle a más gente. Esta mansedumbre ilógica es discordante con la profundidad de la  crisis, o mienten la estadísticas o algo le ponen al agua que nos mantiene adormilados. Lo del agua es pura metáfora, nos aplican lo que ya sabían los romanos, pan y circo, subsidio, fútbol y telecinco.

El Barça gana la liga y la gente pierde el sentido del ridículo, se ponen el disfraz del equipo, la bufanda  y van así al trabajo. No hacen daño a nadie pero siento vergüenza ajena por quien se complace en el rebaño.

La piscina se hunde. En tres años de uso se demuestra que sus pies están huecos y hay que cerrarla para parchearla. Chapuceros. Tengo que inventar algo para hacer deporte además de subir las escaleras de mi casa.

Posiblemente no iré a votar, con su pan se lo coman, nunca iré al fútbol, si tengo suerte y la chapuza tiene remedio sí volveré a la piscina.

La parte del muerto. Yasmina Khadra

Jueves, Mayo 21st, 2009

Literatura exótica. Es exótico todo lo que hay más allá de Alguazas.

Compré este libro, edición de bolsillo baratita, llevado por el exotismo del nombre de la autora, mujer que no lo es. Esconde este seudónimo a Mohamed Moulesshoul, argelino por más señas.

Una novela negra, muy negra, y muy entretenida. Enredos de trama aparte, que son interesantes, envidio la soltura, la gracia y la agilidad del lenguaje de este libro. No conozco nada de Argelia. En COU leí en francés “La peste” de Albert Camus, transcurre en Argelia, pero no ves nada del país, al menos no recuerdo ni un detalle, posiblemente cosas de la obligación estudiantil. Debería leer la traducción de La Peste para resolver este trauma infantil.

Este dibujito apareció buscando una imagen, tecleando “La parte del muerto”, cosas de Google. Los pájaros me parecen fascinantes, dibujar pájaros un lujo.

 

Un pájaro muerto de Luis M. Cuaresma.

 

Amores platónicos

Lunes, Mayo 4th, 2009
Viejos sin Susana

Viejos sin Susana

 

 

De toda novela se puede sacar enseñanza y yo vuelvo a Claudio. Una vez nombrado emperador, se vuelve a casar con una criatura de 15 años de la que se enamora tontamente. El proceso no es, se enamora y se casa, al contrario, lo casan por razones políticas y él solito se enamora de la criaturica. Mesalina por más señas. Sí, la de las sábanas.

Ella entre sábanas se divertía a espaldas de su maridito. Según parece se benefició, la buena mujer, a media Roma. La hormona quinceañera.

Lo cierto y constatable es que la historia está plagada de ejemplos en que un viejo se fascine por una chica veinte, treinta o cuarenta años más joven que él. Un tipo de cincuenta o sesenta años es un viejo (verde) se pirra por una joven princesa y en contadas ocasiones triunfa, sobre todo si confluyen dos circunstancias:

  1. Él tiene mucho dinero o manda mucho (eso los hace infinitamente atractivos aunque les chirríen las bisagras o tengan mal aliento)
  2.  Ella es muy mona y lo suficientemente lista para cazarlo haciéndole creer que es el centro de mundo. Ya se sabe, “por el interés, te quiero, Andrés”.

Caso curioso el de don Silvio Berlusconi  que ha decidido introducir en política unos cuantos floreros que le alegren la vista para gran berrinche de su señora que ha puesto el grito en el cielo y los papeles del divorcio sobre la mesa. Este, aunque tiene la pasta, no tiene sentido de la discreción y ha perdido el sentido de ridículo.

El dinero y la influencia son la varita mágica que abre la puerta al AMOR. Pero, no todos los seres humanos del género masculino son ricos y carecen de posibles para realizar una sustituir a la parienta que ya ha cumplido unos años por una lechuga más fresca. Muchos de ellos parecen llevar impreso genéticamente este código de cambio y aplican eso de “a falta de pan, buenas son tortas”. Entonces asistes a hechos objetivamente curiosos: honrados padres de familia que tienen un imán hacia las jóvenes señoritas y de buen ver en cualquier reunión social. La primera vez piensas, este hombre sabe hacer amigos, no tiene impedimentos de sexo o edad. Más adelante compruebas que casualmente nunca cultiva la amistad con Anselmo el del bigote, un tipo cojonudo y divertido, ni con Petunia, brillante inteligencia, amena conversación y una edad próxima a la del sujeto, es decir, cosas en común. No, siempre está junto a la maciza joven del cotarro a la que ves haciendo esfuerzos para librarse de tamaño pelmazo.

Honrados padres de familia, siempre son así, muy honrados, demócratas de toda la vida y padres de familia, incluso abuelos, que soban discretamente a las jóvenes criaturas entre caídas de pestañas y sonrisas tiernas, que ríen cualquier gracia de aquella boquita de fresa plagada de dientes de perlas, largas piernas y melenas foscas, que abrazan paternalmente…

Curiosa la humanidad, ¿o no?  Susana y los viejos…

El mundo. Juan José Millás

Lunes, Abril 27th, 2009

Leí por primera vez a Millás en un artículo del País. Un acto de fe por mi parte ya que no suelo arriesgarme al fárrago habitual de los textos de opinión de los periódicos. Trataba el escrito sobre un sujeto obsesionado con la luz de su frigorífico, fantaseaba sobre si la luz, una vez cerrada la nevera, seguía encendida y era la teórica fuente de energía de una vida paralela de lo allí guardado. El tipo, inquieto ante la posibilidad de vida en un submundo oscuro y helado, compra una cámara de video, la instala dentro del frigo y espera grabar para así trasformar su manía en una hecho comprobado.

Suelo leer los artículos de Millás pero nunca había comprado un libro suyo. Para qué pagar por algo que se da casi gratis. Habría que dividir el precio del periódico entre todo lo impreso y cada letra sale a micro céntimo (de peseta). Después de leer “El Mundo” he podido comprobar por qué Millás refleja esas obsesiones. Realmente él compró la cámara de video, esa obsesión era puramente suya, como otras muchas que reconoce en la novela.

“El mundo” es una novela amargamente divertida. Él debe ser más o menos de mi edad, y su infancia se parece a la mía y la de otros muchos que nos hicimos mayores entre los sesenta y los setenta. Con la diferencia de que él es un niño de enfermiza imaginación que es capaz de razonar hasta el extremo de tener la certeza de que uno de los barrios cercanos al suyo está poblado por los difuntos, y ahí no hay miedo, hay el reconocimiento de que detrás de esta vida hay otra no muy distinta a la que vivimos, pero una vida de muertos. Hay muertos tan respetuosos y considerados que disimulan su estado difunto para no amargarles la vida a los que les aman. ¿Un delirio?

El mundo de Millás es tan propio que aunque nos lo describa nunca lo podremos compartir con él y entender qué trama, es su isla, su huevo, su claustro.