Posts Tagged ‘Lectura’

Yo Claudio. Robert Graves

Domingo, Abril 19th, 2009

Una de romanos

Robert Graves nos cuenta la vida y milagros del emperador Claudio, discreto gobernante eclipsado por sus parientes Calígula y Nerón. Oculto más que por falta de virtudes por exceso de defectos de sus parientes. Oculto tras una cortina el día que pasaron a cuchillo a Calígula, una imagen tierna donde alguien se esconde de la muerte tras una muralla blanda mientras por debajo enseña los pies. Se demuestra aquí que es más fácil hacerse famoso si uno estimula el morbo del lector de historias que por llevar una vida de estudio y reflexión.

Claudio es  una criatura hecha al disimulo y al engaño intentando salvar el pellejo en una familia de locos. Desventurada rata de biblioteca que, por pura carambola, termina siendo emperador romano. Emperador por accidente.

Después de leer el libro me asomé por la wikipedia para comprobar cuánto había de cierto en la novela de Graves. Coinciden tantos datos entre el wiki artículo y el argumento del libro que tengo la sensación de que el articulista no ha recurrido a fuentes históricas, ha resumido el librico de marras. 

Y… hablando de romanos, después de meses de la inauguración del canal Thader TV, por fín se ve en casa y he podido comprobar que la programación telemolinense es algo menos cutre que la antigua de Tele Molina, pero poco menos. La principal noticia de las vacaciones de Semana Santa es la proliferación de procesiones. Muy “Sí Tipical” es la natural desenvoltura que muestran los penitentes al vestirse de romanos, de portadores de capirote, de esclavos hebreos o… una vez superado el trance de contrición de  güertanicos sin hazada.

El cuento número trece. Diane Setterfield

Martes, Marzo 24th, 2009

A vuelta con los best seller en rústica, volví a comprar uno y no me arrepiento. Este libro me ha gustado.

Trama aparte, aquí se desarrolla la teoría de la complementariedad de los gemelos: personas nacidas de un solo huevo, que por razones comprensibles para un científico, pero lejanas a mi entendimiento, se dividen en dos dentro del seno materno.

Si las personas buscamos durante toda la vida un elemento que nos complete, una media naranja, el gemelo tiene resuelta la búsqueda ya que nació como dos partes complementarias e indisolubles. Vienen problemas vitales cuando por alguna razón uno de ellos muere o es apartado de su otra parte, el sentimiento de pérdida es tan grande que todo se vuelve agrio y gris.

No sé si esta teoría es cierta, pero corren por ahí historias que cuentan cómo se entienden sin necesidad de palabras, cómo a veces enferman en paralelo o cómo crean un lenguaje propio que escapa a la comprensión de los demás.

Este dibujito lo hice mientras andaba en un cursillo sobre legislación, por eso de evitar el aburrimiento.

La catedral del mar. Idelfonso Falcones

Martes, Febrero 24th, 2009

 

No debería leer best seller, son tentadores y luego decepcionantes.  He tenido este libro muchas veces en las manos, en toda librería que pisas, allí está, en pilas inmensas.

Durante meses le he dado esquinazo, me parecía muy caro. Un libro de tanto éxito me provoca desconfianza.

Al final lo compré en una edición barata que dentro de dos o tres años tendrá las hojas amarillas como yema de huevo. Es lo que tiene el papel de mala calidad.

Lo leí rápidamente. Una acción continua, sin florituras literarias: siervos de la gleba, nuevos ricos ambiciosos, viejos ricos decadentes y perversos, inquisidores, putas maternales, juveniles niñas enamoradas de hombre maduro, judíos sufrientes, y un tinte de catalanismo diluido, en un tiempo en que lo catalán, tal como hoy lo vemos, no existía.

En fin, para leer en la playa y olvidarlo rápidamente. Pasatiempos.

La buena terrorista. Doris Lesing

Domingo, Febrero 1st, 2009

Cuando llevaba 100 páginas lo dejé apartado porque estaba hasta los mismísimos de Alice.

Viqui me regaló por navidad “Los hombres que no amaban a las mujeres”, el best seller del año, tocho que me tragué en cuatro sentadas, entre otras cosas porque en su simplicidad te arrastra y deja de lado el bailoteo de líneas que me ataca en otros momentos. Pensar y leer al tiempo se me hace cuesta arriba.

El libro de Larsson sería ideal para la playa o la cama si no fuera tan gordo. ¿No existe un invento para sujetar el libro, sin manos, mientras uno está tumbado? Retiro lo de la cama, no tiene efecto somnífero.

Después del paréntesis volví a Doris Lesing, creo que es el tercer libro que leo de ella. Lesing escribe muy bien, flujo de ideas permanente, acción. Hay algo repetitivo en sus novelas, al menos en las que yo he leído, su mundo gira en torno a las mujeres. Nunca hay personajes planos ni tópicos. Recuerdo que en “La buena vecina” quien tira de la trama es una administrativa, papel que en otras manos no pasaría de lo secundario. Es extraordinario que lo vulgar tome cuerpo de novela.

Dejé a Alice porque resulta cansino andar en compañía de una tipa de casi cuarenta años incapaz de ganarse la vida pero lanzada a ser la madre de sus colegas y la mosca cojonera de todos los que defienden su causa. Alice es una Maruja vocacional al servicio de sus compañeros de célula, una criada para todo, una inútil que siempre elige a la persona que puede chuparle la sangre, una imbécil que para alegrarse la vida elige salvar al mundo de sus errores aunque sea matándolos. Lo único que esperas, cuando terminas de leer la novela, es que se muera de asco.

El mundo está lleno de “mesías”, y esta Alice y sus camaradas son el trasunto de tanto militante antisistema y terrorista que, sin haber dado un palo al agua en su vida, se imponen la tarea de llevar de la mano al resto de la humanidad hacia su “maravilloso mundo utópico”, aunque sea a la fuerza.

 

Poderes terrenales. Anthony Burgess

Jueves, Enero 29th, 2009
De la mano
De la mano

Detrás de “Poderes terrenales” está la idea de que dios y el diablo se dan la mano,  o lo parece.

 Burgess, Anthony, autor de “La naranja mecánica”, cuenta, entre otras cosas, la historia de un hombre “santo” hacedor de un milagro identificable, exorcista, goloso -por  pecado de  gula-, jugador, y finalmente Papa, que en su santidad salva a un niño en trance de muerte.

Años después este niño, ya adulto, cabeza visible de una secta, remata su obra llevando a sus adeptos a un suicidio colectivo del que curiosamente él se salva. ¿Esa es la cara del diablo o dios y diablo son caras de la misma moneda?

Reflexiones teológicas patateras aparte, el libro está muy bien escrito. Absolutamente recomendable.

Soy consciente de que algunas imagenes no van en consonancia con el tono del libro.

La higuera. Ramiro Pinilla

Lunes, Enero 26th, 2009
sin comentarios
sin comentarios

Me han penalizado. La biblioteca S.G.A. de Molinica te prohíbe sacar libros durante tantos días como tú te retrasas en devolver el que has sacado. Se me fue el santo al cielo y me pasé dos días en el plazo de devolución.

Me parece un buen sistema para evitar el abuso por olvido o dejadez.

 El origen del conflicto es “La higuera” de Ramiro Pinilla, un hijuelo de la trilogía de “Verdes valles, colinas rojas”. Algunos de los personajes de la trilogía son las ramas de esta higuera, la raíz, la guerra civil y el tronco es un falangista obsesionado por la imposible venganza de un niño de diez años, no en ese momento, cuando creciera, un eco de su mala conciencia.

Muy actual resulta el tema en medio de la polémica sobre la memoria histórica. ¿Es bueno o malo desenterrar a los muertos de las cunetas de la guerra civil? No muy necesario. Si uno tiene una herida cicatrizada, nada bueno sale de rascársela a todas horas.

Casi todos los psiquiatras reconocen el valor terapéutico del olvido. La memoria es selectiva respecto a lo malo, habréis comprobado que después de una mala época, olvidáis aquello que os atenazaba, un recurso de la sabia naturaleza que nos ayuda a seguir viviendo.

 

Madame Bovary. Gustave Flauvert y yo misma

Miércoles, Enero 14th, 2009

Lo más interesante de madame Bovary es que ha dado lugar a la descripción de un cuadro psicológicamente clínico(jeje), el bobarysmo, según el cual la persona que lo sufre no es capaz de hacer  una valoración exacta de sí mismo -¿y quién lo hace?-, luego padece una insatisfacción desmedida y patológica que le lanza a un sentimiento de infelicidad profundo.

Enma Bovary llegó al suicidio, el que ahora padece de Bovarysmo no llega mucho más alla de tener deudas a mogollón ya que en cuestiones morales somos ahora mucho más permisivos que entonces.

Sigue gustándome la literatura francesa.

La elegancia del erizo. Muriel Barbery

Miércoles, Diciembre 31st, 2008
Erizo elegante

Erizo elegante

Debería lanzarme en plancha sobre la literatura francesa porque me encanta. No sé porqué no lo hago.

Francesa es “La vida, instrucciones de uso” de Georges Perec. Vida y milagros de los vecinos de un edificio parisino. He perdido la pista de este libro, se lo debí dejar a alguien que no se ha dignado devolverlo. Mi hermano Paco dice que si le dejas algo a uno de Molinica debes despedirte de ello ya que no suelen devolver lo que les deja.

En mi desorden natural poco después leí “El rojo y el negro” de Stendall, un libro de esos que aparecen en las historias universales de la literatura, los que te obliga a leer tu profesor de francés o de literatura, cosa que yo esquivé  en su momento. O quizá lo leí y lo he olvidado.

No digo que “La elegancia del erizo” engrose tan meritoria lista, la literatura universal tiene el listón muy alto, pero es un libro amable, de amena lectura.

Un erizo es un animal que se camufla para pasar desapercibido, su agresivo plumaje es pura defensa. Algo así ocurre con Renné la portera de una comunidad de vecinos muy pija de París. A su alrededor hay otros animales humanos que pondrán la trama en medio de reflexiones filosóficas de mayor o menor envergadura, al fin y al cabo la autora es profe de filosofía y por algún lado habría de salir la sustancia profesional

Mal de escuela. Daniel Pennac

Viernes, Diciembre 26th, 2008
Una escuela
Una escuela

Presuponer que no existen alumnos torpes en los actuales esquemas de la escuela es ser muy optimista. Los hay, solo que decirle a un padre que su hijo es torpe está muy mal visto. Una opinión que te afecta, te descalifica por falta de “humanidad” mal entendida. Otra cosa es pensar que porque son torpes hay que apartarlos en un rincón, ocultos y solos ante su propia torpeza. Que es lo que se hace.

¿Les aplican los maestros mala voluntad y desidia? ¿Hay maestros torpes? También, también los hay.

Decía mi madre, ya sabéis, una mujer sabia y con mucha mala leche, que se hace maestro el que no sirve para otra cosa. Esta afirmación nace del desconocimiento del que ve el trabajo del maestro desde fuera. Y no afecta sólo a los maestros, juzgar la profesión de otro es fácil. El juicio suele ser negativo, ¿quién toma la palabra para defender la rectitud de la pared construida por un albañil o la perfección de la costura que nos hizo el cirujano?

Pennac afirma que los hay y lo afirma desde la experiencia propia del alumno torpe, que hay chicos que no entienden nada de lo que en la escuela se les ofrece y que por eso se enquistan en su torpeza y se transforman en un grano en el culo del sistema educativo. Sistema que no tiene defensas contra ellos ni el ácido estomacal que les permita digerirlos.

Nadie se muere por un grano en el culo (al menos ahora), esta leve enfermedad es incómoda, incluso el propio grano es infeliz. La solución más fácil es esperar a que madure y reviente por sí solo.

¿Quién o qué es el antibiótico que le haga sanar?

El maestro que debería aplicar la máxima de “Trabajo es trabajo”, y que el mejor trabajo es el que está bien hecho, según el principio de que si bien la perfección es inalcanzable, hacer todo lo posible para llegar a ella es lo más honrado (para eso nos pagan) y también lo más satisfactorio. Un alumno difícil merece nuestra atención prioritaria sin excusas. Aquí podemos esgrimir múltiples razones a favor de los niños que caminan sin dificultad. Apliquemos el ingenio, exijamos más medios.

Pennac, el autor de “mal de escuela”, fue un pésimo alumno que tuvo la suerte de cruzarse con el maestro adecuado, alguien que le puso la zancadilla y le hizo caer en la cuenta de que era un estúpido,  no tanto por desdeñar durante años todo lo escuchado en la escuela y había dejado de aprender,  sino por no creer en él mismo, por carecer de la suficiente fuerza de voluntad y paciencia para digerir lo que le habían puesto delante.

Y es que los alumnos también deben poner algo de su parte, cosa cada vez más olvidada.

El crecimiento de los niños está lleno de saltos evolutivos, la maduración no es un proceso rectilíneo, al contrario, tiene forma de escalera, se producen saltos evolutivos visibles: un día se gatea y al día siguiente se camina, un día se silabea y al día siguiente se lee. Parecen saltos, para producirse, para subir al siguiente escalón es necesario lanzar la pierna, afianzar el pie en el peldaño, tomar impulso y equilibrarse. Durante toda la vida escolar es así. Y esta forma de avance no afecta sólo a los críos pequeños, se repite durante toda nuestra vida.

Hay quien se niega a levantar la pierna para alcanzar el siguiente escalón porque no lo ve, porque sus músculos no soportarán el peso, porque tiene miedo a las alturas, porque le duele la pierna…

Pennac tuvo en su vida escolar unos cuantos profesores piedra que le hicieron tropezar hasta que reconoció su propia torpeza y se decidió subir escalones, como acto voluntario y esforzado..

Ningún padre pide responsabilidades al oculista cuando le dice que su hijo tiene cinco dioptrías en cada ojo y que no ve bien. Se rasca el bolsillo y le compra unas gafas.

Reconocer las limitaciones intelectuales de nuestros hijos es muy difícil, poner los medios para suplirla, muchísimo más.

Aplican los padres, en muchos casos, la política de balones fuera. Otros siempre son los responsables: los profesores, el alumno, el sistema… y se escabullen de la propia responsabilidad, son indolentes, permisivos, estúpidos, irresponsables, tacaños con el tiempo, se esconden tras una montaña de objetos materiales que deberían hacer crecer y que deben sustituirles a ellos. Vivir la relación con los niños de forma satisfactoria es una costumbre que, si en algún momento existió, se va perdiendo porque exige renunciar a cosas sobrevaloradas como viajar, vivir sin horarios con la plena sensación de libertad.

El pensamiento de que cierto alumno con dificultades en otra familia florecería es recurrente en mi vida profesional, privar a los padres de la patria potestad solo se aplica cuando hay delito. En eso la legislación tiene una enorme manga ancha.

José Antonio Marina, ese filósofo de andar por casa, siempre dice, con razón, que para educar es necesaria toda la tribu, y lo hace con la esperanza de convencer a algunos de los indios de que empiecen a hacer visibles sus pinturas de guerra.

 

http://arteninona.wordpress.com/

Imagen extraida de esta página

La agonía de Proserpina. Javier Tomeo

Martes, Noviembre 25th, 2008

Este libro lo compré en un montón de esos que hacen en el Eroski con restos de serie a 3 euros intentando hacer hueco en las estanterías. En este país se editan muchísimos libros y hay que hacerles un espacio aunque los anteriores no se hayan vendido. Mover el mercado tiene sus víctimas aunque de paso  se promueva la lectura y, también la compra compulsiva.

No me arrepiento de los tres euros gastados, Javier Tomeo escribe muy bien, aunque tuve que hacer el esfuerzo (algodón y alcohol en mano) de quitar la etiqueta pegote fosforescente que endiñan al tomo condenado al montón de los baratos. Esto me fastidia.

Proserpina es uno de los nombres de la diosa de la primavera, símbolo de la fertilidad. Un mito tierno.

Tomeo narra en un libro corto la cita, todo trascurre en una noche de verano, entre un escritor resentido por su mala suerte con las mujeres y una joven simple de la que cree estar enamorado. Este tío es un pequeño cabrón que desde el desprecio de una teórica superioridad intelectual, juega con Anita, la antagonista, una carnicera de preciosa dentadura, una criatura que le fascina y al tiempo le repele. Mentalmente no sintoniza con ella, físicamente tampoco, entonces, al pobrecito, no le queda otra que utilizarla como juguete de diversión. Este sujeto es un tipo suavemente agresivo, desagradable y falso. Conversa con la chica sobre la última novela que lleva entre manos, un trasunto de la relación entre ambos, un entresijo de deseos imposibles y bastante animadversión. Anita, la carnicera, es un juguete que en manos de este calvo con peluca no tiene opciones. El tipo,  con ánimo asesino descafeinado,  atenta contra ella con una serpiente poco venenosa con la esperanza de que, ya que no puede morir por el veneno, la chica se muera de miedo. Los hay huevones.

 Imagino que si este sujeto, horrorizado ante su crimen, hubiera buscado una forma de suicidio para redimir su pecado, lo habría hecho cortándose las uñas.

En el discurrir del texto te viene a la cabeza eso tan actual del promedio de sesenta muertas por año a manos de sus parejas, y entiendes que no es algo tan actual ya que el libro está editado en el 93.

Y, de rondó, me pregunto por qué la mayoría de los tíos que intentan suicidarse después de acabar con una mujer suelen fallar, incluso tengo una respuesta hipotética, son tan mala gente que hacen el cálculo de que el intento de suicidio les llevará, vía enajenación mental, a una condena aún más leve de la que les corresponde.

No se puede ser más listo, ni nosotros, en nuestra legalidad vigente, más tontos.

Rapto de Proserpina. Bernini.
Rapto de Proserpina. Bernini.

Esta escultura (maravillosa) debí verla el año pasado en la Galeria Borghese de Roma. La foto no es mía. PIllada por ahí, por Internet.