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Tosca de Puccini

Lunes, Agosto 8th, 2011

Hay muchas formas de escuchar/ver ópera, también en el cine. En Alicante, los cines Yelmo ofrecen una temporada de ópera enlatada durante el verano. Gracias a la ciencia y la técnica, que avanzan una barbaridad, te permite asistir a lo que se ha escenificado en el Met de Nueva York. ¡ Ahí es nada !

Tosca de Puccini ha sido mi primera y única experiencia. Mi estreno con Tosca no ha podido ser mejor. Una tragedia tremebunda donde no muere el apuntador pero falta poco.

Tosca es una cantante que tiene un novio pintor al que lleva mártir porque es una enamorada celosa. El novio es roussoniano, es decir sigue las ideas de Rouseau, un punto revolucionarias en la época en que transcurre la acción -finales el XIX. Cavaradosi, el novio, ayuda a esconderse a un revolucionario en fuga. Este acto generoso  invita a participar en la acción a Scarpia, jefe de la policía de Roma. Este Scarpia es un malo de libro que lleva en mientes llevarse al huerto a Tosca, no se trata de amor, es más bien el insano deseo de jugar con ella y luego dejarla tirada al tiempo que fastidia al novio.

Scarpia envenena a Tosca de celos para conseguir sus objetivos: apresar al fugitivo, quitar del medio al novio y tirársela. Apresa al novio y lo tortura prácticamente delante de la protagonista para ablandarla, cosa que ocurre. Para perdonarle la vida aprieta las clavijas a Tosca para llevársela al huerto, y ella cede también, pero quiere a cambio la vida de su novio y una posibilidad de escape. Scarpia le ofrece simular la ejecución y  y escribe un salvoconducto. Tosca, llegado el momento de pagar su precio, se deja llevar por el asco que siente,  asesina al Scarpia con un cuchillo de mesa (sí, es verdad) y lo perdona.

A la hora de la ejecución Tosca avisa a Cavaradosi que debe simular su muerte, cosa que él, después de algunas dudas sobre el precio que ella ha pagado, acepta. Scarpia ha mentido, la ejecución es real y el pintor es fusilado. Tosca presente se desespera con la  muerte de su amante  y huye de los guardias que la buscan por la muerte de Scarpia, acorralada en lo alto del castillo de Sant Angelo se tira al vacío.

Yo lloré y disfruté como una enana, sufrir y disfrutar no es incompatible. Scarpia es mi personaje favorito, lo determina todo aunque esté muerto. La maldad es el centro de esta obra y Scarpia es su representante.

La música de Puccini está compuesta de notas y de  una marea de sentimientos que te arrastra, te estruja las entretelas y te lleva por un río encajonado del que es difícil olvidarse. Llevo días con la cabeza ocupada por el "Va, Tosca" de Scarpia, como si fuese el "tractor amarillo" pero en fino.

San Francisco de Asís. Olivier Messiaen

Domingo, Julio 17th, 2011

Tengo una ilusión, asistir a una representación en el teatro Real de Madrid. A modo de sustituto aprovechamos para asistir al “spectacle” tramado por Olivier Messiaen durante ocho años para intentar reconducirnos a la vida espiritual. El evento venía precedido de valoraciones positivas en suplementos culturales, blogs culturales, programas de radio culturales…

Media hora antes del inicio ya estábamos sentados en nuestro sitio tras pagar unas botellicas de agua a precio de oro ya que aquella debía ser un agua milagrosa embotellada. Mi santo y yo embutidos en un asiento que te escupe hacia adelante y del que rebosas, claro está que nos sobran kilos o que los organizadores de eventos están convencidos de que los españoles somos chiquiticos. Hice pruebas mil para encontrar mi postura, intento inútil, el asiento era pequeño y punto. Entretuve la espera leyendo un libro informativo que compramos al entrar, aquí no se regala nada.

Sobre un escenario espectacular montado en el Madrid Arena apareció la orquesta, el coro… ambientados con tenues luces. De ellos estábamos pendientes miles de personas, sí, miles. El cierre de puertas trajo una marea humana que se desplazó hacia el centro de las gradas a una sola voz. Fuimos rápidos y eficaces rellenando huecos antes de que el director de la mega orquesta diese el primer golpe de batuta.  La marea humana hizo rasero sobre las clases sociales y las economías así que nuestra entrada económica (seis euros) quedó igualada a la de un señor que posiblemente había apoquinado más de cincuenta euricos. Eso da rabia.

El asiento de la parte buena seguía siendo pequeño, yo doblada sobre mí misma, las rodillas a la altura del ombligo.

Messiaen tenía sus propias prioridades y aficiones: músico, ornitólogo, profesor… Su afición por los pájaros empapa su música, los instrumentos exóticos se suman a la orquesta y ofrecen una visión novedosa de los sonidos posibles, los ritmos  brillan especialmente llevándonos por caminos poco trillados, el coro amplifica la acción que se desarrolla en el escenario, diálogo de santidad, y me gusta y anima, la interpretación de los solistas es maravillosa, el público guarda un silencio reverencial, roto a veces por objetos que caen al suelo… y yo… me aburro como una ostra, tanto que me reconcentro en mi propia incomodidad, mi rodilla izquierda se ha cuajado en sí misma y chilla, palpita, chirría y dentro de nada me hará perder la conciencia. Cuando ya estoy en el sexagésimo noveno bostezo se acaba el primer acto y doy gracias al cielo ya que me concederán media hora de descanso. Me dio un poco de vergüenza no estar a la altura del acontecimiento y comenté con mi Santo lo muy incómoda que estaba, me callé lo del aburrimiento, y, en un ataque de gentileza me ofreció dejarlo para otro momento. Se lo agradeceré siempre.

Salí de allí con el ánimo ligero, rumbo al metro.

Parténope II

Viernes, Mayo 13th, 2011

Barroco enredado

Barroco enredado

Años hace que estuvimos en Nápoles. Además del tradicional conflicto por las basuras tiene mucho que ver, todo con cierto aspecto decadente, húmedo, algo descuidado. Quizá fue esta la ciudad de la que más me acuerdo ya que parecía exótica, más africana que europea.
Allí estuvimos una tarde en la “Certosa”, lugar que he recordado c por b durante la representación de Parténope. Los telones del decorado recuerdan, copian la arquitectura del convento. La postura de los personajes, sus vestidos, los colores, eran el vivo reflejo de los belenes napolitanos que vimos en los sótanos de la Certosa.
El mundo es un pañuelo, cada vez más evidente.

Requiem Alemán

Jueves, Abril 14th, 2011

Hace un mes compré las entradas para escuchar (y ver) el Requiem Alemán de Brams. La Sinfonica de Bamberg y el Coro de niños de windesbach para mayor gloria de la música coral y sinfónica.

Como tengo la memoria floja, días antes un alumno mío que estudia danza, es un casi profesional y ya desgasta zapatillas en el conservatorio de danza  junto a la catedral, me invitó a la gala donde donde muestran todo lo que han aprendido a lo largo del curso. Acepté la invitación y dos días más tarde me di cuenta de que gala de danza y requiem casi eran a la misma hora. ¿Podía renunciar a algo?  No. Así que con buenos zapatos y mis dos entradas en la mano me puse en cola en el teatro del Conservatorio. Veinticinco minutos más tarde había visto bailar a mi alumno (Por dónde vas a misa que no te veo -ponle música de jota murciana), había cogido puerta y enflechado la avenida del río segura por al margen izquierda hasta el Victor Villegas. Lo del conservatorio a pesar de ser una fiesta escolar estuvo dignísimo y muy entretenido, me hubiera quedado hasta el final pero….

A las ocho en punto me tikaban la entrada y me las prometía muy felices porque pensaba tomar algo en la cafetería en la media hora que faltaba para el concierto. ¡ Oh, vanas esperanzas ! Dín, dán, dón, faltan tres minutos para la represantación. ¡Cáspita! Aquí falla algo, la representación debía ser a las ocho y media, pero no lo era. Así que me enfrenté al Requiem muerta de sed, con ganas de ir al baño y deseando  en el intermedio atender mis urgencias. Ni intermedio, ni flores, resolvieron de un tirón una hora y veinte minutos de Requiem que a decir verdad no se hicieron pesados.

¿Me gustó?  Sí, al 60 %. El coro de niños y adolescentes además de muy numeroso tiene algunas cosas excelentes. Son muy eficaces al desarrollar los pianos (no piense vd en instrumentos musical de tecla, piense en la reducción del volumen de sonido). El timbre de los contraltos era excelente. Los tenores brillaban con luz propia. Los sopranos tenían fuerza y volumen aunque no dejaban de escucharse ciertos escapes de aire muy propios de las voces infantiles que  no termina de gustarme.

Me pareció un tanto excesivo que los mantuviesen de pie todo el tiempo que dura la obra. Al final, en el momento de los aplausos se sentaron  como se sientan los críos en una escalera, es decir, sin la duda que yo tengo de que si seré capaz de levantarme o no del sitio.

La orquesta, a pesar de sus muchos honores no me pareció maravillosa pero sí eficaz.

Fútbol

Sábado, Julio 10th, 2010

No me queda otra que hablar de fútbol. Yo lo quería dejar pasar, pero el tema me busca y al final me encuentra. Para empezar por el puñetero futbol se aplazaron ensayos, fiestas escolares y otros eventos.

Como deporte me parece una sana actividad, los jugadores corren, el portero para, el árbitro arbitra, se gastan energías, trabajan en equipo, pasan el rato sin apedrear perros, guardan la distancia con los perniciosos sofás, se hacen la ilusión de ganar algo, y todo esto es bueno.

En  el patio de mi cole pasan cosas relacionadas con este noble deporte: peleas, balonazos, discusiones besuguescas, palabrotas mil, insultos… A los críos, en el apasionamiento por el juego se les va la cabeza y por eso, en mi cole,  el fútbol está prohibido como juego de patio.

Como espectáculo de masas, siempre he pensado que este deporte tiene que tener algo, un aquel ignoto o incógnito que mueve los sentimientos de algunas  personas (hace unos años habría dicho tíos, pero asombrosamente las señoras también se van sumando al trance). Ese misterioso influjo altera el comportamiento de seres humanos normales y los puede llevar a extremos increíbles. Me explico, si tú le dices a la mujer o madre de Luís Pérez . que hace un minuto ha saltado la valla para subir hasta la cabeza de Diosa Cibeles a poner una bandera, te dice que estás borracho, que su hijo, esposo no es así.

Cosas increíbles que un ser humano puede hacer, y muchas veces hace,  en relación con el fútbol:

Mentarle la madre al árbitro, sin conocer ni a la madre ni al árbitro.

Lanzar piedras, botellas, mecheros, móviles y otros objetos a los jugadores y el árbitro con ánimo de hacer daño.

Hacer el jilipollas delante de las cámaras de tv gritando, soy español, español, español, con pinta de borracho descerebrado. 

Disfrazarse de rojo y amarillo.

Comprarse unas chanclas rojas y amarillas.

Maquillarse en rojo y amarillo.

Comprarse una camiseta de la selección. Pregunten precios y se asombrarán. Yo tengo un compañero que la ha comprado por internet en Tailandia (36 € sin mencionar gastos de envío).

Ir a trabajar con la camiseta de futbolista entrando en escena con las patas separadas, es decir, andando como un macho muy macho.

Cambiar el nombre de la Selección Española por “La Roja”, porque suena un poco facha decir  que son españoles. No hay nada peor que parecer facha, aunque uno lo sea.

Desactivar cualquier obligación porque hay partido. Ni se te ocurra incendiar tu casa ni tener un cólico miserere, tu vida corre peligro.

Llegar hecho polvo al trabajo porque celebramos lo que ha ganado otro.

Decir “hemos ganado” mientras se ve la tele en el salón harto de patatas fritas y cervezas.

Pagar un pastón por una entrada.

Viajar miles de kilómetros para ver un partido pidiendo un préstamo o pagando a plazos.

Aquí puedes añadir tus ocurrencias, seguro que sabes alguna más.

Busco el componente positivo para redondear la lista, y no se me ocurre. Y es que esto del fútbol es la versión descafeinada del circo romano, sin sangre, pero circo.

Escuché ayer en la tele a Juan Luis Galiardo, actor, su valoración un tanto agria sobre la razón fundamental por la que uno se hace forofo futbolero. El aficionado es normalmente la persona no satisfecha con su propia vida que añorando triunfos personales admiran los triunfos de otros, los futbolistas. Su pasión de forofo  rellena los huecos que su propia apatía e insatisfacción le producen. El forofo gasta energías erróneamente en buscar el éxito a través de otro al tiempo que no tiene la inteligencia ni el coraje suficiente para aplicar esa energía en luchar por el propio éxito.

 

Ahí queda eso.

El efecto Bartoli

Lunes, Mayo 10th, 2010

Escuchando ciertas músicas te vacías de tensión, notas como se descarga a través de los pies -que están tocando el suelo- aflojas los brazos, las piernas, los músculos de la cara, se te pone cara de tonto y en lógica consecuencia, eres feliz.

He sufrido esta tierna sensación las dos veces que he escuchado a Cecilia Bartoli: Si un fenómeno se repite hay que ponerle nombre, la noche es noche porque se repite a diario, igual que el día, el perro es perro porque hay muchos de similar apariencia. Y ya es mucha casualidad que dos veces que he escuchado a la airosa Cecilia me haya ocurrido lo mismo, una sensación platanera y tropical de descanso e irresponsabilidad. ¡Oye tú, negrdo c´aguto toy! (ponle a esto acento caribeño y me entenderás mejor). Llamemos, pues, a este placentero sentir “efecto Bartoli”, como tumbarse a la bartola, pero en fino.

Lo curioso es que anoche en el Villa de Molina, auditorio reconocido por sus muchos ruidos e incomodidades, volvióse a repetir  el afamado efecto Bartoli, pero bajo el influjo de la música de Liszt y su “Descenso a los infiernos”,  requetebién interpretado por el jovencísimo José Antonio Candel Campillo. Requetebién desde mi punto de vista de aficionadilla, aquí yo digo como el alcalde, no sé si será mejor o peor,  pero a mí me gustó.  También resultaron apabullantes los buenos tratos que tiene Antonio García Egea con su violín cuando interpreta a Sarasate (Aíres gitanos) que es difícil y excéntrico pero muy agradecido cara al público que tiene afición desmedida por la cosa circense aunque sea en cuestión de música.

Lo mejor de todo el concierto, esa piececica de la “Suite Iberia” de Albéniz que trocea la “Tarara”, la interpreta como dos orquestas de pueblo completas que chocan una con otra porque vienen de calles diferentes, una avalancha de disonancias.

Esto de “volviose” es una pedantería que yo leí en mi infancia en alguna novela de Pérez Galdós u otro novelista del XIX, seamos precisos, no en la lectura, en el intento de leerla, en cuanto aparecía el giro yo colgaba el libro.

Los organizadores del acto, varias asociaciones de aficionados y practicantes de la música en busca de nuevos talentos pueden estar contentos con los resultados de sus gestiones ya que los dos zagales de tanto mérito  son los ganadores del primer concurso celebrado hace dos años.

“Chapeau” para todos,

 

cartel anunciador

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El holandés errante. Richard Wagner

Lunes, Febrero 15th, 2010

 Opera en tres actos.

Senta es una zagalica que teje con sus amigas hilanderas mientras espera el regreso de su padre, marino noruego.

Casi en el umbral de casa Daland, el padre sufre un contratiempo, marejada  al principio y después encuentro con el barco fantasma de velas rojas y con su capitán. Inexplicablemente, llevado por la avaricia invita al holandés a su casa y le ofrece la mano de su hija Senta.

Ella, mientras tanto,  canta con las hilanderas y  fantasea con el propio holandés en un delirio romántico tremendamente increíble. Y no podría ser de otra manera, cuando se encuentran siente una fascinación incontrolable y le promete fidelidad eterna. ¡ Haaaaalaaaaa! Olvida la criatura, en su trastorno amatorio, que tiene un novio cazador que, lógicamente,  muestra su desacuerdo con las promesas dadas al capitán fantasma.

La cosa no podía terminar bien, Wagner no era hombre de finales felices, así que, como en cualquier comedieta americana, se monta un lío final por incomprensiones varias, que en vez de devenir en boda, remata, valga la redundancia, en el suicidio de Senta y la felicidad mortífera de la tormentosa pareja. ¡Hollohoooo¡

Como se ve el argumento es la monda… pero lo perdonamos todo al sentir el agua del mar en la cara, el salpicar de las olas, el raca raca de las ruecas, el rítmico caminar de los barcos y miedo cuando los marinos del barco fantasma se hacen presentes. Entre tanta agitación musical y argumental no hubo lugar para el aburrimiento. Entretenida, recomendable.

Dónde ocurrió todo esto? En el auditorio de Murcia, concierto 442 de la asociación Pro Música de Murcia, a cargo de la Opera Checa de Praga.

Teatro infantil

Jueves, Febrero 11th, 2010

Ayer fuimos al teatro Villa de MOlina, ya se sabe, vamos dexcursión con la tortilla y el jamón, y aún no me he recuperado.

El autor, y en su nombre  los actores pidieron desde el primer momento la participación de la chiquillería en el desarrollo de la obra. Como es lógico,  los niños del público no tenían un papel ni un diálogo, se les pidió que gritasen por todo, desde el primer momento, hasta el final. Aulla que algo queda,  si respondían en un tono medio se les pedía el “más fuerte”, y ellos encantados. Puesta en marcha  la máquina participativa, excitadísimos desde el primer momento, los críos no callaron un instante. Se perdieron los diálogos, se perdió el posible mensaje, el personaje del malo puede olvidar su papel, porque lo diga como lo diga, y en la dinámica gritona del público, no se oía.

Curiosamente la obrita se llama “Reciclando Brujos” y pretende concienciar a los niños sobre el reciclaje de la basura, el consumo responsable y otros mensajes ecologistas bienpensantes. Está claro que el autor aún no ha aprendido la lección sobre la “contaminación acústica”, según parece muy de su gusto.

 

Unos que reciclan

The royal concertgebouw

Martes, Febrero 9th, 2010

 

Mariss Janson salió al escenario, se puso rígido y esperó a que el público dejase de respirar. Janine Jansen, a su izquierda, armada con su sencillo violín, un Stradivari de nada, retorcida, en espera. Una mujer indiscreta, al fondo a la izquierda dejó caer una tos nerviosa que aflojó los músculos del director a modo de reproche. Buscaba un silencio limpio. Conseguido el milagro, todos callados, quietos, en medio de tan raro evento -el silencio es ajeno a la naturaleza del murciano- Janine Jansen sacó un hilo de música de entre las fibras de su arco y las cuerdas del violín. Y fue emocionante. Jansons tiene un gesto muy elegante y preciso al dirigir, muchas veces esconde la batuta en la mano y dirige sin ella. Los directores dicen más con los ojos que con la batuta.

He decidido que Sibelius empieza formar parte de mis músicos favoritos, es relajante, tranquilo, melancólico y un punto deprimente. Lo pondré en la fila, detrás de Bach (el pensamiento, la medida y las ideas obsesivas) y Rossini (el músico de los aires alegres).

Había gran expectación ante la actuación de la concertgebouw, según algunos la mejor orquesta del mundo, tanta que el auditorio no tenía un roalico vacío. Yo no digo que sea la mejor, pero lo cierto es que cuando una orquesta no tiene violines, ni violas, ni tubas, ni siquiera timbales, y funciona como una  compleja máquina de hacer música, sin timbres,  ni grupos, como una cascada ciega,  podemos decir que es eso, una gran orquesta.

Concertgebouworquest.

 Siempre me ha parecido fascinante la facultad de algunos idiomas para hacer palabras larguísimas que reunen varios conceptos.

¿Cuándo respira Cecilia Bartoli?

Miércoles, Diciembre 16th, 2009

 Madonna del Pomodoro

Hasta la bandera el Victor Villegas. Una entrada para ver a la Bartoli es más barata que una entrada para el fútbol pero cara para ciertas economías, entre 36 y 60 € si no eres de abono. Los posibles económicos de los allí presentes son variados, incluso ha habido quien a mitad del concierto pone pies en polvorosa, a la gente le sobran los cuartos.

Aún floto en el aire de la voz de Bartoli mezclado con una piececica de Shostakovich que tengo en el ipod y que se me ha pegado como si fuera el “Chiringuito” de Georgi Dann. Tres horas de concierto que trascurren en un suspiro. “S” a mi lado dice que Cecilia le baja la tensión, y no es eso, no tiene un chorro de voz como el de mi compañero “Maxi”. A veces  espero que explote con un grito hipohuracanado. incluso me gustaría esa demostración de fuerza, pero eso no pasa, no pasa porque no es necesario. La gracia de Bartoli está en que te baja la tensión porque reduce el sonido hasta que su voz es un hilo estable del que penden todas las notas, cosa difícil donde las haya, y juega, y tiene la resistencia de una atleta bien entrenada y disfruta, sonríe, gasta bromas, encandila al público y a la orquesta, sufre cuando hace falta, ironiza y gorgojea luciendo  aire de chicazo o el atavío de castrato dominical.