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La Traviata

Domingo, Abril 15th, 2012

La Traviata u “otra tísica que se nos muere”.

Sábado 14 de abril de 2012. Cines Yelmo de Alicante en transmisión directa desde el MET de New York.

Violeta es una señorita casquivana que gracias a su mala vida de juerga y fiesta continua está en las últimas. Conoce a un joven inexperto que se enamora mucho, pero mucho, mucho de ella. Tanto es el amor que la convence para pasar de la juerga general a la juerga particular con él. Se van a vivir juntos. El mozo, después de meses de concubinato se da cuenta que la pasta no cae de los árboles y es consciente de que ella es quien paga las facturas. Muy dispuesto va a pedirle dineros a su padre, ni de coña piensa en buscar un empleo, pero esto es otra historia.

El padre, aprovechando la ausencia habla muy seriamente con la señorita sobre lo erróneo de la relación, entre otras cosas porque vivir con una Traviata (traducido del italiano “perdida”) impide que su hija haga un buen matrimonio. Violeta que es sensible a lo práctico decide dejar al novio para que el padre cumpla objetivos. Se busca otro novio y el pobre chico se vuelve loco del celos, se dedica al juego, gana un pastón y de paso le abona a ella los dineros gastados antes humillándola todo lo que puede.

Pasado un tiempo, Violeta está muy enferma, agonizante. Los hombres reflexionan o ¿la hermanita se ha casado? y muy arrepentidos vuelven reconociendo sus errores, intentando recuperar el amor perdido. Y nada, la chica se muere muy contenta, eso sí, porque ha recuperado lo que más quería.

 

Natalie Dessay estupendísima. La primera vez que la vi fue como “La hija del regimiento” en un papel muy cómico. Tenía mis dudas sobre su registro dramático, y sí, lo borda.  Y los demás también. Un poquito más flojo el tenor para empezar, pero una vez metidos en harina, disfrutamos de un excelente espectáculo.

 

 

 

Madame Butterfly

Domingo, Abril 1st, 2012

madame butterfly

Hace muchos años un aventurero americano llegó a Nagasaki para una temporada, como no le gustaba ir de geishas decidió buscarse una esposa. Pinkertón, así se llamaba el tipo, lleva al altar japonés a la señorita Mariposa. La  zagala ante este acto de amor, le corresponde y  se enamora hasta los fondillos del kimono de Pinkerton. Su familia encabezada por el tito Bonzo la repudia y ella se hace la ilusión de que es americana.

Una vez terminados sus negocios,  Pinkerton vuelve a su país, desaparece durante tres o cuatro años. Mientras Butterfly suspira, le guarda la ausencia y cría al hijo que ha tenido al poco de marcharse el yanki.

El americano vuelve casado, no quiere verla, pero ella, que vigila a diario el puerto sabe que ha vuelto y le espera. Pinkerton manda al cónsul americano para anunciar la buena nueva,  está casado y la japonesa no entra en sus planes. Pinkerton se entera de  que ha sido papá y lleno de amor paternal decide salvar a la criatura de la arcaica civilización japonesa llevándoselo a su país.

Mariposa no pierde la esperanza, los japoneses parece que son optimistas, vela toda la noche esperando el regreso de su esposo convencida de que todo será como antes. Con el día se aclara que todo su amor es inútil. Sumisa, muy sumisa, entrega al niño y se hace el harakiri.

 

Fin

Ópera en tres actos de don Giacomo Puccini. Un dramón de campanillas para llorar un rato si tienes el ánimo  tierno.  Ayuda mucho, al llanto digo, la transcripción a música que hace Puccini de los sentimientos angustiosos del amor no correspondido.

Vista el sábado 24 de marzo en el auditorio “El Batel” de Cartagena.

Compañía de ópera internacional de Conocerlírica. Decir que la solista, Miki Mori, se defiende como gato panza arriba en un papel intenso, difícil, agotador.

 

La sala grande del Batel estaba  abarrotada hasta la bandera. Nosotros en nuestro palo del  gallinero tuvimos la precaución de llevar los  prismáticos y así pudimos ver algo más de lo que la enorme distancia al escenario nos permitía.  Nuestros vecinos, pollos, gallos y gallinas  se portaron muy bien. Las señoras muy puestas, muy garbosas sobres su tacones de vértigo, muy en peligro al tener que bajar las escaleras que dan acceso al gallinero. Me sentí como en una trampa. Una sola escalera de vértigo te permite acceder y escapar del lugar en caso de emergencia. Visualmente muy bonito, moderno, pulido,  colorista, brillante y cómodo, pero entrar allí exige un acto de fe en que los accidentes, los terremotos  o los incendios  no ocurren todos los días. Si algo así ocurriese lo más inteligente es encomendarse a dios. Así que aconsejo asistir a los eventos del Batel bien confesado porque aunque un poco de excitación y adrenalina nunca están de más, tomar precauciones para ir al cielo es prudente.

 

El nacional

Domingo, Marzo 18th, 2012

El Nacional es un teatro en ruinas, sin público, sin espectáculos, casi olvidado. Ocupa un lugar en la ciudad, es un estorbo de corta vida porque en los planes urbanísticos tiene la marca roja de la demolición. Casi olvidado porque en su panza tiene  bichos con memoria:

  • Un acomodador loco, Don José.
  • Una limpiadora y cantante lírica que canta mientras abrillanta, personaje dual que como un  badajo va desde la sublime melodía al rebuzno. divertida mujer: prima donna.
  • Pobres, pedigüeños, vagabundos, gentes de mal vivir, los que nada tienen, esos que te cruzas y te hacen cambiar de acera, músicos de metro y subterráneo. Gentuza (1).

Don José tiene una misión: resucitar este teatro representando de nuevo un Rigoletto imposible. Pone manos a la obra enseñando, inspirando, poniendo ante sus actores el perfume del espectáculo, eliminando trabas y personas para que el espectáculo no tenga fin.

Me sentí como aquellos nobles históricos que se reían a mandíbula batiente gracias a las bufonadas de su Rigoletto particular. Estaba presente la sensación agridulce en que la risa es un paréntesis en el barullo amargo de la vida.  Reír mirando algo patético, brutal, o injusto da vergüenza, o debería darla, pero esta obra  permite soltar la correa que nos guía habitualmente  para comportarnos como personas políticamente correctas.

Me quito el sombrero ante los actores de “El Joglars”, profundísima reverencia de respeto ante el sabio manejo de texto, música, canto, ambientación, voces, vestuario, danza: ESPECTÁCULO.

(1) Sobre el término “gentuza”. Antes de utilizar esta palabra he tenido una duda porque suena rematadamente incorrecto. En mi infancia usar esta palabra no creaba dudas personales, gentuza incluía a toda persona que no llevaba una vida decente, el lumpen. Llamar gentuza a un pobre está ahora muy mal visto porque todos queremos intuir que el que ha llegado a ese estado de indigencia es víctima de la mala suerte, de las circunstancias, de la sociedad… Esto es privarlos incluso de la capacidad de decidir mediante sus actos personales el estado en que se encuentran. Gentuza nos pone delante  hechos, elecciones personales, que no queremos ni ver, aunque no por eso han dejado de existir.

Tosca de Puccini

Lunes, Agosto 8th, 2011

Hay muchas formas de escuchar/ver ópera, también en el cine. En Alicante, los cines Yelmo ofrecen una temporada de ópera enlatada durante el verano. Gracias a la ciencia y la técnica, que avanzan una barbaridad, te permite asistir a lo que se ha escenificado en el Met de Nueva York. ¡ Ahí es nada !

Tosca de Puccini ha sido mi primera y única experiencia. Mi estreno con Tosca no ha podido ser mejor. Una tragedia tremebunda donde no muere el apuntador pero falta poco.

Tosca es una cantante que tiene un novio pintor al que lleva mártir porque es una enamorada celosa. El novio es roussoniano, es decir sigue las ideas de Rouseau, un punto revolucionarias en la época en que transcurre la acción -finales el XIX. Cavaradosi, el novio, ayuda a esconderse a un revolucionario en fuga. Este acto generoso  invita a participar en la acción a Scarpia, jefe de la policía de Roma. Este Scarpia es un malo de libro que lleva en mientes llevarse al huerto a Tosca, no se trata de amor, es más bien el insano deseo de jugar con ella y luego dejarla tirada al tiempo que fastidia al novio.

Scarpia envenena a Tosca de celos para conseguir sus objetivos: apresar al fugitivo, quitar del medio al novio y tirársela. Apresa al novio y lo tortura prácticamente delante de la protagonista para ablandarla, cosa que ocurre. Para perdonarle la vida aprieta las clavijas a Tosca para llevársela al huerto, y ella cede también, pero quiere a cambio la vida de su novio y una posibilidad de escape. Scarpia le ofrece simular la ejecución y  y escribe un salvoconducto. Tosca, llegado el momento de pagar su precio, se deja llevar por el asco que siente,  asesina al Scarpia con un cuchillo de mesa (sí, es verdad) y lo perdona.

A la hora de la ejecución Tosca avisa a Cavaradosi que debe simular su muerte, cosa que él, después de algunas dudas sobre el precio que ella ha pagado, acepta. Scarpia ha mentido, la ejecución es real y el pintor es fusilado. Tosca presente se desespera con la  muerte de su amante  y huye de los guardias que la buscan por la muerte de Scarpia, acorralada en lo alto del castillo de Sant Angelo se tira al vacío.

Yo lloré y disfruté como una enana, sufrir y disfrutar no es incompatible. Scarpia es mi personaje favorito, lo determina todo aunque esté muerto. La maldad es el centro de esta obra y Scarpia es su representante.

La música de Puccini está compuesta de notas y de  una marea de sentimientos que te arrastra, te estruja las entretelas y te lleva por un río encajonado del que es difícil olvidarse. Llevo días con la cabeza ocupada por el "Va, Tosca" de Scarpia, como si fuese el "tractor amarillo" pero en fino.

San Francisco de Asís. Olivier Messiaen

Domingo, Julio 17th, 2011

Tengo una ilusión, asistir a una representación en el teatro Real de Madrid. A modo de sustituto aprovechamos para asistir al “spectacle” tramado por Olivier Messiaen durante ocho años para intentar reconducirnos a la vida espiritual. El evento venía precedido de valoraciones positivas en suplementos culturales, blogs culturales, programas de radio culturales…

Media hora antes del inicio ya estábamos sentados en nuestro sitio tras pagar unas botellicas de agua a precio de oro ya que aquella debía ser un agua milagrosa embotellada. Mi santo y yo embutidos en un asiento que te escupe hacia adelante y del que rebosas, claro está que nos sobran kilos o que los organizadores de eventos están convencidos de que los españoles somos chiquiticos. Hice pruebas mil para encontrar mi postura, intento inútil, el asiento era pequeño y punto. Entretuve la espera leyendo un libro informativo que compramos al entrar, aquí no se regala nada.

Sobre un escenario espectacular montado en el Madrid Arena apareció la orquesta, el coro… ambientados con tenues luces. De ellos estábamos pendientes miles de personas, sí, miles. El cierre de puertas trajo una marea humana que se desplazó hacia el centro de las gradas a una sola voz. Fuimos rápidos y eficaces rellenando huecos antes de que el director de la mega orquesta diese el primer golpe de batuta.  La marea humana hizo rasero sobre las clases sociales y las economías así que nuestra entrada económica (seis euros) quedó igualada a la de un señor que posiblemente había apoquinado más de cincuenta euricos. Eso da rabia.

El asiento de la parte buena seguía siendo pequeño, yo doblada sobre mí misma, las rodillas a la altura del ombligo.

Messiaen tenía sus propias prioridades y aficiones: músico, ornitólogo, profesor… Su afición por los pájaros empapa su música, los instrumentos exóticos se suman a la orquesta y ofrecen una visión novedosa de los sonidos posibles, los ritmos  brillan especialmente llevándonos por caminos poco trillados, el coro amplifica la acción que se desarrolla en el escenario, diálogo de santidad, y me gusta y anima, la interpretación de los solistas es maravillosa, el público guarda un silencio reverencial, roto a veces por objetos que caen al suelo… y yo… me aburro como una ostra, tanto que me reconcentro en mi propia incomodidad, mi rodilla izquierda se ha cuajado en sí misma y chilla, palpita, chirría y dentro de nada me hará perder la conciencia. Cuando ya estoy en el sexagésimo noveno bostezo se acaba el primer acto y doy gracias al cielo ya que me concederán media hora de descanso. Me dio un poco de vergüenza no estar a la altura del acontecimiento y comenté con mi Santo lo muy incómoda que estaba, me callé lo del aburrimiento, y, en un ataque de gentileza me ofreció dejarlo para otro momento. Se lo agradeceré siempre.

Salí de allí con el ánimo ligero, rumbo al metro.

Parténope II

Viernes, Mayo 13th, 2011
Barroco enredado

Barroco enredado

Años hace que estuvimos en Nápoles. Además del tradicional conflicto por las basuras tiene mucho que ver, todo con cierto aspecto decadente, húmedo, algo descuidado. Quizá fue esta la ciudad de la que más me acuerdo ya que parecía exótica, más africana que europea.
Allí estuvimos una tarde en la “Certosa”, lugar que he recordado c por b durante la representación de Parténope. Los telones del decorado recuerdan, copian la arquitectura del convento. La postura de los personajes, sus vestidos, los colores, eran el vivo reflejo de los belenes napolitanos que vimos en los sótanos de la Certosa.
El mundo es un pañuelo, cada vez más evidente.

Requiem Alemán

Jueves, Abril 14th, 2011

Hace un mes compré las entradas para escuchar (y ver) el Requiem Alemán de Brams. La Sinfonica de Bamberg y el Coro de niños de windesbach para mayor gloria de la música coral y sinfónica.

Como tengo la memoria floja, días antes un alumno mío que estudia danza, es un casi profesional y ya desgasta zapatillas en el conservatorio de danza  junto a la catedral, me invitó a la gala donde donde muestran todo lo que han aprendido a lo largo del curso. Acepté la invitación y dos días más tarde me di cuenta de que gala de danza y requiem casi eran a la misma hora. ¿Podía renunciar a algo?  No. Así que con buenos zapatos y mis dos entradas en la mano me puse en cola en el teatro del Conservatorio. Veinticinco minutos más tarde había visto bailar a mi alumno (Por dónde vas a misa que no te veo -ponle música de jota murciana), había cogido puerta y enflechado la avenida del río segura por al margen izquierda hasta el Victor Villegas. Lo del conservatorio a pesar de ser una fiesta escolar estuvo dignísimo y muy entretenido, me hubiera quedado hasta el final pero….

A las ocho en punto me tikaban la entrada y me las prometía muy felices porque pensaba tomar algo en la cafetería en la media hora que faltaba para el concierto. ¡ Oh, vanas esperanzas ! Dín, dán, dón, faltan tres minutos para la represantación. ¡Cáspita! Aquí falla algo, la representación debía ser a las ocho y media, pero no lo era. Así que me enfrenté al Requiem muerta de sed, con ganas de ir al baño y deseando  en el intermedio atender mis urgencias. Ni intermedio, ni flores, resolvieron de un tirón una hora y veinte minutos de Requiem que a decir verdad no se hicieron pesados.

¿Me gustó?  Sí, al 60 %. El coro de niños y adolescentes además de muy numeroso tiene algunas cosas excelentes. Son muy eficaces al desarrollar los pianos (no piense vd en instrumentos musical de tecla, piense en la reducción del volumen de sonido). El timbre de los contraltos era excelente. Los tenores brillaban con luz propia. Los sopranos tenían fuerza y volumen aunque no dejaban de escucharse ciertos escapes de aire muy propios de las voces infantiles que  no termina de gustarme.

Me pareció un tanto excesivo que los mantuviesen de pie todo el tiempo que dura la obra. Al final, en el momento de los aplausos se sentaron  como se sientan los críos en una escalera, es decir, sin la duda que yo tengo de que si seré capaz de levantarme o no del sitio.

La orquesta, a pesar de sus muchos honores no me pareció maravillosa pero sí eficaz.

Fútbol

Sábado, Julio 10th, 2010

No me queda otra que hablar de fútbol. Yo lo quería dejar pasar, pero el tema me busca y al final me encuentra. Para empezar por el puñetero futbol se aplazaron ensayos, fiestas escolares y otros eventos.

Como deporte me parece una sana actividad, los jugadores corren, el portero para, el árbitro arbitra, se gastan energías, trabajan en equipo, pasan el rato sin apedrear perros, guardan la distancia con los perniciosos sofás, se hacen la ilusión de ganar algo, y todo esto es bueno.

En  el patio de mi cole pasan cosas relacionadas con este noble deporte: peleas, balonazos, discusiones besuguescas, palabrotas mil, insultos… A los críos, en el apasionamiento por el juego se les va la cabeza y por eso, en mi cole,  el fútbol está prohibido como juego de patio.

Como espectáculo de masas, siempre he pensado que este deporte tiene que tener algo, un aquel ignoto o incógnito que mueve los sentimientos de algunas  personas (hace unos años habría dicho tíos, pero asombrosamente las señoras también se van sumando al trance). Ese misterioso influjo altera el comportamiento de seres humanos normales y los puede llevar a extremos increíbles. Me explico, si tú le dices a la mujer o madre de Luís Pérez . que hace un minuto ha saltado la valla para subir hasta la cabeza de Diosa Cibeles a poner una bandera, te dice que estás borracho, que su hijo, esposo no es así.

Cosas increíbles que un ser humano puede hacer, y muchas veces hace,  en relación con el fútbol:

Mentarle la madre al árbitro, sin conocer ni a la madre ni al árbitro.

Lanzar piedras, botellas, mecheros, móviles y otros objetos a los jugadores y el árbitro con ánimo de hacer daño.

Hacer el jilipollas delante de las cámaras de tv gritando, soy español, español, español, con pinta de borracho descerebrado. 

Disfrazarse de rojo y amarillo.

Comprarse unas chanclas rojas y amarillas.

Maquillarse en rojo y amarillo.

Comprarse una camiseta de la selección. Pregunten precios y se asombrarán. Yo tengo un compañero que la ha comprado por internet en Tailandia (36 € sin mencionar gastos de envío).

Ir a trabajar con la camiseta de futbolista entrando en escena con las patas separadas, es decir, andando como un macho muy macho.

Cambiar el nombre de la Selección Española por “La Roja”, porque suena un poco facha decir  que son españoles. No hay nada peor que parecer facha, aunque uno lo sea.

Desactivar cualquier obligación porque hay partido. Ni se te ocurra incendiar tu casa ni tener un cólico miserere, tu vida corre peligro.

Llegar hecho polvo al trabajo porque celebramos lo que ha ganado otro.

Decir “hemos ganado” mientras se ve la tele en el salón harto de patatas fritas y cervezas.

Pagar un pastón por una entrada.

Viajar miles de kilómetros para ver un partido pidiendo un préstamo o pagando a plazos.

Aquí puedes añadir tus ocurrencias, seguro que sabes alguna más.

Busco el componente positivo para redondear la lista, y no se me ocurre. Y es que esto del fútbol es la versión descafeinada del circo romano, sin sangre, pero circo.

Escuché ayer en la tele a Juan Luis Galiardo, actor, su valoración un tanto agria sobre la razón fundamental por la que uno se hace forofo futbolero. El aficionado es normalmente la persona no satisfecha con su propia vida que añorando triunfos personales admiran los triunfos de otros, los futbolistas. Su pasión de forofo  rellena los huecos que su propia apatía e insatisfacción le producen. El forofo gasta energías erróneamente en buscar el éxito a través de otro al tiempo que no tiene la inteligencia ni el coraje suficiente para aplicar esa energía en luchar por el propio éxito.

 

Ahí queda eso.

El efecto Bartoli

Lunes, Mayo 10th, 2010

Escuchando ciertas músicas te vacías de tensión, notas como se descarga a través de los pies -que están tocando el suelo- aflojas los brazos, las piernas, los músculos de la cara, se te pone cara de tonto y en lógica consecuencia, eres feliz.

He sufrido esta tierna sensación las dos veces que he escuchado a Cecilia Bartoli: Si un fenómeno se repite hay que ponerle nombre, la noche es noche porque se repite a diario, igual que el día, el perro es perro porque hay muchos de similar apariencia. Y ya es mucha casualidad que dos veces que he escuchado a la airosa Cecilia me haya ocurrido lo mismo, una sensación platanera y tropical de descanso e irresponsabilidad. ¡Oye tú, negrdo c´aguto toy! (ponle a esto acento caribeño y me entenderás mejor). Llamemos, pues, a este placentero sentir “efecto Bartoli”, como tumbarse a la bartola, pero en fino.

Lo curioso es que anoche en el Villa de Molina, auditorio reconocido por sus muchos ruidos e incomodidades, volvióse a repetir  el afamado efecto Bartoli, pero bajo el influjo de la música de Liszt y su “Descenso a los infiernos”,  requetebién interpretado por el jovencísimo José Antonio Candel Campillo. Requetebién desde mi punto de vista de aficionadilla, aquí yo digo como el alcalde, no sé si será mejor o peor,  pero a mí me gustó.  También resultaron apabullantes los buenos tratos que tiene Antonio García Egea con su violín cuando interpreta a Sarasate (Aíres gitanos) que es difícil y excéntrico pero muy agradecido cara al público que tiene afición desmedida por la cosa circense aunque sea en cuestión de música.

Lo mejor de todo el concierto, esa piececica de la “Suite Iberia” de Albéniz que trocea la “Tarara”, la interpreta como dos orquestas de pueblo completas que chocan una con otra porque vienen de calles diferentes, una avalancha de disonancias.

Esto de “volviose” es una pedantería que yo leí en mi infancia en alguna novela de Pérez Galdós u otro novelista del XIX, seamos precisos, no en la lectura, en el intento de leerla, en cuanto aparecía el giro yo colgaba el libro.

Los organizadores del acto, varias asociaciones de aficionados y practicantes de la música en busca de nuevos talentos pueden estar contentos con los resultados de sus gestiones ya que los dos zagales de tanto mérito  son los ganadores del primer concurso celebrado hace dos años.

“Chapeau” para todos,

 

cartel anunciador

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El holandés errante. Richard Wagner

Lunes, Febrero 15th, 2010

 Opera en tres actos.

Senta es una zagalica que teje con sus amigas hilanderas mientras espera el regreso de su padre, marino noruego.

Casi en el umbral de casa Daland, el padre sufre un contratiempo, marejada  al principio y después encuentro con el barco fantasma de velas rojas y con su capitán. Inexplicablemente, llevado por la avaricia invita al holandés a su casa y le ofrece la mano de su hija Senta.

Ella, mientras tanto,  canta con las hilanderas y  fantasea con el propio holandés en un delirio romántico tremendamente increíble. Y no podría ser de otra manera, cuando se encuentran siente una fascinación incontrolable y le promete fidelidad eterna. ¡ Haaaaalaaaaa! Olvida la criatura, en su trastorno amatorio, que tiene un novio cazador que, lógicamente,  muestra su desacuerdo con las promesas dadas al capitán fantasma.

La cosa no podía terminar bien, Wagner no era hombre de finales felices, así que, como en cualquier comedieta americana, se monta un lío final por incomprensiones varias, que en vez de devenir en boda, remata, valga la redundancia, en el suicidio de Senta y la felicidad mortífera de la tormentosa pareja. ¡Hollohoooo¡

Como se ve el argumento es la monda… pero lo perdonamos todo al sentir el agua del mar en la cara, el salpicar de las olas, el raca raca de las ruecas, el rítmico caminar de los barcos y miedo cuando los marinos del barco fantasma se hacen presentes. Entre tanta agitación musical y argumental no hubo lugar para el aburrimiento. Entretenida, recomendable.

Dónde ocurrió todo esto? En el auditorio de Murcia, concierto 442 de la asociación Pro Música de Murcia, a cargo de la Opera Checa de Praga.