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TDAH by Isabel Orjales

Domingo, Noviembre 25th, 2012

Hace unos días escuché la conferencia de Isabel Orjales sobre los niños con TDAH. Convocaba la FEM. 

De cada 25 niños, aproximadamente uno tiene el trastorno de déficit de atención e hiperactividad. Según la estadística tienes la posibilidad de tener en clase uno de ellos en cada grupo de alumnos que tienes, a veces la suerte está mal repartida y tienes tres, como tenía yo en mi anterior curso. En estos momentos tengo solo uno, me ajusto a la estadística, pero éste es de libro, cumple todos los items del manual y esto lo digo por pura intuición ya que no está diagnosticado aún.

Mi alumno está en movimiento continuo  hace primero que se le pasa por la cabeza sin pensar nunca, nunca en las consecuencias. Impulsivo, descentrado respondón, siempre fuera de lugar, eso sí, simpático, espabilado, gracioso, muy niño.

Mi niño no se ajusta al modelo silencioso y discreto, que también existe. A veces tienes niños con malos resultados escolares, incluso malísimos, inexplicables, misteriosos. Y es que son incapaces de mantener la atención en un foco más allá de los diez minutos, no están en movimiento continuo,  parece que están centrados en la tarea, pero revolotean sobre la vida sin fijar los ojos, las acciones, ni los conocimientos y lo ocultan. Estos son una “suerte”  para el maestro, pero una desgracia para si mismos, porque se dan mil razones para justificar su desastre escolar (es un inmaduro, un vago, no quiere… ), palos de ciego, mientras vegetan y se hunden.

Un síndrome con muchas caras, con un pronóstico escolar cuestionable, difícil de diagnosticar y con un aparente sencillo tratamiento. El diagnóstico es difícil pero el tratamiento… los empastillas de anfetaminas,  sí aquello que alguna vez tomaste para estudiar, y ¡ Oh, la lá ! llegan a la calma, se estabilizan y se transforman. Reacción paradójica porque tanto movimiento rápido tiene origen en la lentitud de comunicación entre sus neuronas. ¡Cáspita! ¡Qué contradicción!

¿Si la solución es tan sencilla, por qué se dan tantas vueltas? Mi experiencia, que es larga, es que se suelen diagnosticar, si es que se hace, después de 4º de Primaria. Cuando se hace antes es porque los padres se han rascado el bolsillo y han buscado médicos o psicólogos privados.

Hace veinte años estos niños eran los trastos de clase, una fuente de conflictos diaria, te preguntabas a diario  qué hacían los padres para hacer crecer un desastre andante de esa categoría  aplicando ese principio dudoso de “piensa mal y acertarás” . Hoy siguen siendo los mismos trastos de entonces pero ya no te haces esas preguntas, entiendes a los padres y tú aplicas la hasta donde puedes la “resegnidad” en clase y mucha tila.   (Resegnidad = resignación  y serenidad todo en uno) porque no te queda otra. Lo tratas distinto a los demás, le consientes cosas impensables para los otros… hasta donde puedes porque ese niño tiene 25 compañeros que lo sufren también. Los otros muchas veces no entienden por qué actúas así. Al final llegas al “se te cayó el pelo” por simple justicia igualitaria y porque tienes que hacerle reflexionar sobre lo malas que son a veces las ideas que se le pasan por la cabeza.

Los de los equipos de evaluación de los alumnos, dependientes de nuestros jefes de la Consejería, esos que deberían ayudarnos a padres y profes, siguiendo oscuros criterios aplican día a día prácticas dilatorias: estos chicos son junto con los disléxicos los últimos en la lista de sus ocupaciones.

Los equipos de diagnóstico siempre te piden paciencia porque a lo mejor el crío madura. Aparcado de momento se va vistiendo de la mala fama del niño coñazo. Empiezan a escucharte a principio de primaria cuando ya es más que evidente que  el crío está en condiciones de cumplir objetivos y padres y maestros están al borde del ataque de nervios, pero….. siempre hay un pero, al mismo tiempo que ellos florecen esos que están en la cabeza de sus listas, y que porque son excepcionalmente  listos o muy poco , que serán estudiados, diagnosticados y tratados los primeros. El zagal, mientras tanto, pasa de curso, de ciclo, y se va maleando porque aceptar  límites lo lleva muy mal, anida en su cabeza la idea de que todo el mundo está contra él, cosa que puede llegar a ser cierta. Su trastorno, real, físico,  le impide utilizar  sus recursos. Desastre.

A veces los padres toman cartas en el asunto y buscan ayuda en lo privado. Pero ¿qué pasa cuando esto no es posible? Desastre sobre desastre.

La conferenciante, Isabel Orjales, amena, entretenida y bien informada puso sobre la mesa todo esta problemática, con mucho sentido del humor. Actitud muy necesaria para enfrentar la situación si no quieres llegar a la crisis profesional y empezar a pedir a voces la jubilación o cosas peores.

La utilidad profesional limitada, vino la mujer a confirmar lo que ya sabíamos. Útil quizá para los padres que se pueden tranquilizar ante la perspectiva de identificar un problema confuso.

 

PARA SABER MÁS. LIBRO DE ISABEL ORJALES: “MANUAL PARA EDUCADORES Y PADRES”. 

 

Educación empírica

Lunes, Abril 4th, 2011

Hace uno días en el periódico “El Mundo” apareció una noticia singular, cuanto menos chocante.

El profe había aprendido en la carrera una cosa cierta, todo aprendizaje cercano, vivido y experimentado por el alumno se consolida en el magín del sujeto. Debía explicar cómo era la alimentación del hombre primitivo antes del fuego. Supongo que previamente llevaría a los niños a recoger hierbecicas, frutos, tubérculos y otros seres vivos vegetales y silvestres.

Como la experiencia debió ser satisfactoria organizó una actividad de ampliación. Se trataba de hacer una cata de carne según los principios de hombre prehistórico, así que trajo a su clase un tierno y peludo conejito con la sana intención de que sus alumnos probasen la carne tal como lo hacían aquellos antepasados nuestros. Para evitar sufrimientos al animalico le dio un leve golpe con un martillo entre ceja y ceja aturdiéndolo, después procedió a desangrar, desollar y eviscerar  al orejudo, para después, una vez troceado, darlo a comer palpitante a los tiernos infantes. Nos sabemos si dio a beber la sangre al mejor de la clase.

Los críos reaccionaron según sus ánimos y carácter; alguno debió saborear la carne e incluso le supo bien, otros, los más reaccionaron extremosamente. Las vomitonas se generalizaron, los llantos, los mocos caídos, los hipos y otras muchas expresiones trágico sentimentales se hicieron dueñas de la clase y hubo que llamar al servicio psicológico para apoyar sus tiernas mentes. Alguno está en tratamiento por el choc recibido.

Como no hay dos sin tres los padres han denunciado al profe y éste ha alegado en su defensa la libertad de cátedra y, posiblemente usará como argumento postrero que el tamaño y la raza del animal debe servir como eximente ya que peor habría sido sacrificar una vaca.

Un buen día

Martes, Mayo 12th, 2009

Un buen día

La Consejería de Educación ha inventado un examen para comprobar cuánto saben, o no, mis alumnos. Siguiendo el razonamiento causa efecto por el lado lateral podría deducir que a resultados brillantes, soy una magistral maestra y ante resultados  dudosos “de tal palo, tal astilla” multiplicado por veinticinco, seguimos la genética. La venganza del tomate, años llevo aguantando la insinuación de que las buenas notas de mis alumnos son gracias a sus brillantes dotes intelectuales (heredadas de sus padres) y sus desastres a la muy cuestionable profesionalidad que me inviste. “En el justo medio está la virtud”.

La consejería de educación, que es una gran inventora, este año no ha recogido los resultados para analizarlos en la intimidad de sus locales, no, no. Nos ha proporcionado un artilugio web en que tengo que puntear con a, b, c o d, todas las respuestas de mis niños. Competencia lingüística, 43 items o letricas y conocimiento del mundo 30 letricas más, total 73 items, que multiplicados por 25 arroja un total de 1.825 anotaciones. Una fruslería.

Bien temprano, se me fue la boca con mi jefe, eso que había hecho promesa íntima de no saltar como muelle furibundo contra nadie. Mi jefe, que tiene una fe relativa en internet, en eso no se parece a la Consejería, cuestiona mi último invento, colocar en la web del cole las películas con las fotos de los niños de todo el curso. Nos ahorramos así grabar unos 400 dvds pero, el buen hombre, cargado de caridad cristiana y por el bien de la humanidad, está convencido que esto del ciberespacio aún no ha llegado a todos los hogares, y claro, depender de una conexión no universal conculca el derecho humano de todo padre a acceder a las fotos de sus churumbeles. Mi jefe debería estar en la ONU.

Un jefe que sí tiene fe en las bondades de la informática es Zejaspé, que hoy ha prometido un ordenador por cada dos niños de colegio, empezó dando un portátil por criatura, pero Salgado le ha tirado de las patillas después de consultar el catálogo de “Media Market” y le habrá dicho que controle sus ofertas, que en este país hay mucho crío.

Hay quien está convencido que un ordenador hace más inteligentes, más productivas y bondadosas a las personas. La corta experiencia de diez años de atadura a esta máquina me han convencido que un ordenador atado a un tonto es tonto, a un vago es vago y a un malvado es malvado. Aquí no hay magia, ni siquiera milagros.

Pero ZP es un hombre especial, impulsivo, creativo, sonriente, preclaro líder, que siempre va por delante, y ha decidido que hasta que la “O” hay que hacerla con el canuto del ordenador y que los libros empiezan a oler a rancio. Empezamos una nueva era.

 

Por aquí caminamos

Por aquí caminamos

La mentirosa

Sábado, Enero 31st, 2009
mentiras
mentiras

Aún no ha cumplido los diez. Por la tarde, entre las cinco y las nueve de la noche utilizó el msn para machacar al más “distraído” de mi clase. Le dejó claro que era un inútil, un lento y un incapaz. Tuvo la suerte de que la madre del pobretico ofendido leyera la conversación y saliera en defensa de su churumbel. Es lo que tienen las madres, son cariñosas.

La buena mujer, a las nueve, hizo un hueco en su agenda y, entre lágrimas, me entregó la prueba impresa del delito. Lo más suave que se habían dicho era zorra y maricón. Yo le pregunté que qué hace un crío de nueve años que mal escribe chateando, a intervalos, cuatro horas en el msn,  con la cantidad de deberes atrasados que tiene y la de balones que hay en el mundo para darles patadas. Entiendo que es una forma de practicar la escritura ya que la muestra ha pasado a la historia de la didáctica.

Ella, la pecadora,  apareció en clase a las once, le pregunté el porqué de su retraso y me dijo entre lágrimas (hay que ver lo llorones que somos) que su padre había tenido un accidente de tráfico, que estaba en el Morales a la espera de unas radiografías. Que era el segundo accidente de su padre, se sentía aterrorizada. Más lágrimas.

La dejé tranquila en clase, comiéndose su bocadillo, y llamé a su madre. No le vi la cara pero me la imagino. Me dijo que el padre estaba en el trabajo, que ella no sabía nada del supuesto accidente, le temblaba la voz, quizá porque, en su ingenuidad, creyó que existía la posibilidad,  había salido muy temprano de casa. Y yo que deberíamos hablar sin aclararle la historia  internaútica del día anterior. A las dos, toque de timbre, salimos de clase y allí estaba la madre. La niñita se puso pálida al verla.

Una fantasía desbordante, una lengua feroz y muy poca vergüenza sirvieron como base y trama del embrollo. Esta chica tiene muchas posibilidades.

Nota: la cosa no terminó ahí. Al día siguiente, en mi tutoría, otra madre compungida, me explica que su hija pone todas las excusas posibles para no venir al cole, alega que la “niñita” no la deja en paz, le dice que es una “mora” porque su madre tiene un novio marroquí.

Lo dicho, una joya con futuro.

Los semi huérfanos

Domingo, Septiembre 21st, 2008

huevos de pez

Un tal Ginés Martínez, presidente de la FAPA (federación de asociaciones de padres de alumnos) lanza una propuesta sobre el calendario y el horario escolar como una pedrada. Le parecen pocas jornadas lectivas y además, ya puestos en el día a día, la estancia del niño en el colegio se le hace corta. En resumen, quiere menos vacaciones para los churumbeles, y por ende  para los profes, y una jornada más larga.

Lo cierto es que en mi cole hay algunos zagalicos que gracias al proyecto Concilia entran dormidos a las 7:30 de la mañana, hacen su jornada lectiva, se quedan a comer y,  si sus padres les apunta a alguna extraescolar por la tarde, están hasta las cinco/seis: unas diez  horas de permanencia en el centro. Son pocos, pero alguno hay. La mayoría de los padres elige opciones más llevaderas.

He tenido la santa paciencia de medir la temperatura de mi clase a las nueve de la mañana la primera semana de septiembre y siempre marcaba 30 o 29 grados. Las estufas móviles que son mis niños aún no habían entrado. Me caen chorros de sudores de pensar dar clase en agosto en medio de una marabunta de lagartijas inquietas y tensas por el calor. Creo que en las condiciones de climatización actuales de las escuelas no es muy aconsejable la escolarización en julio y agosto, yo de momento me he llevado un ventilador de casa para aliviar la cosa. 

el ventilador

 

El muy sabio José Antonio  Marina, filósofo preocupado por cuestiones educativas, al fin y al cabo profesor de instituto decía que “para educar hay que contar con toda la tribu”. 

Si floreciese la  propuesta de estos inteligentes prohombres y produjeres, dirigentes ellos de la FAPA, algunos padres  recogerían a sus niños para meterlos directamente  en la cama, al fin y al cabo quien tira tanto del colegio es porque él mismo tiene una jornada laboral infinita y llega a casa reventado, ni ganas de ver al angelito. 

Proponer que la escuela se convierta en inclusa a tiempo parcial es inquietante. Algo falla. Ser padre supone atender y disfrutar de la convivencia con el niño y no buscar ardides para una vez cumplida la tarea inseminatoria dejar el producto en manos de otros, huérfanos a tiempo parcial. Ya decía mi abuela Dolores que “quien pasó el gusto, pase el disgusto”. Ella se refería al parto y yo me refiero a los actos de crianza que parece ser se le hacen muy cuesta arriba a algunos.

A estos tíos de la FAPA me gustaría verlos reivindicar  realmente de parte de los críos al reclamar jornada laboral intensiva para los trabajos de los padres, dándoles así la oportunidad de disfrutar del lujo que es atender a la prole. Contratos a tiempo parcial para poder estar con los críos en casa uno de los padres, tirones de orejas ejemplares a las empresas que putean a las preñadas y a los padres con niños de corta edad, prioridad en las empresas para pedir las vacaciones a quien tiene que atender niños…

Seguramente no creen que eso sea su campo de trabajo, cosa más bien de sindicatos, dirán. Los sindicatos llevan media vida callados, se les va echando de menos en este trajín.

Y visto como está el patio es evidente que trabajar es necesario para tener una vida con unas condiciones materiales mínimas pero muchos sufren un ansia patológica  por el trabajo que tiene muchas veces el objetivo de tener un mega coche, una casa superferolítica  o unas vacaciones fantásticas, y mientras los críos en el aparcadero.

Se les olvida que los humanos tienen la costumbre instintiva de cuidar a las criaturas, no somos  peces, lagartos o moscas que abandonan la camada.

Castigos

Jueves, Marzo 13th, 2008

mucho-castigooo.jpg 

Noticia del 20minutos (ya sé que este no es un periódico serio) acerca del aumento de las bajas por depresión de los maestros de la región (pareado). Yo cada día me deprimo menos porque mi trato con los alumnos de la ESO se limita al saludo por los pasillos. Este relato es poca cosa con lo que en la ESO te puede pasar.
  – ¡Ah! Eres tú, la maestra de mi hijo.
Esto ocurre un viernes a las dos de la tarde, el hombre no me conoce porque cuando debía venir a recoger las notas de su hijo en navidad mandó a la hermana mayor de mi alumno, una chica de 15 años. La persona más adecuada para este fin. Yo tengo ganas de irme a casa, es tarde, tengo hambre y la semana se ha terminado. Y allí está, el espontáneo, el ácrata que se pasa por el forro mi horario oficial de atención a los papás.
 

- Sí, dime. ¿Qué pasa?
El hombre me mira de mala manera y es evidente que tiene reclamaciones que hacer.
- Es que has castigado a recoger papeles a mi J en el patio, y a mí me parece mucho castigo. Además le has mandado al pasillo diez minutos.
- A mí no me parece tanto castigo. Es que tu hijo no se calla en mi clase, es incapaz de pedir la palabra, no respeta las normas, es impulsivo. Es sordo a una norma que los demás sí entienden. He llegado a este castigo después de haberle llamado la atención sobre ello unas cuatro o cinco veces cada día justifico mi maldad.
- A mí me parece mucho castigo. Para limpiar el patio ya están los de la limpieza.
- Ya te he explicado las razones, a mi me parece un castigo más que llevadero.
- Pero, es que me parece mucho castigo.
- Bien, hazme alguna sugerencia, ¿cómo lo castigarías tú?
- No sé, pero me parece mucho castigo.
Ejercí el don de la paciencia decribiéndole otras opciones de castigo:
A.- Ayudar a otro a hacer sus tareas:
Anti  A.  porque entonces mi niño pierde el tiempo y además esa es tu obligación. ,
B.- Quedarse sentado en la oficina, mirando como muevo papeles, es decir, aburrirse soberanamente.
Anti B.- No porque necesita tomar el aire y estar con sus amigos. Un crío no puede estar sin jugar.
C.- Escribir cien veces “guardaré mi turno de palabra”.
Anti C.- Este castigo es el que me ponía a mí doña Dorita en el Colegio y mira, terminé odiando la escuela y no pasé de cuarto. Estoy de acuerdo con él que es un castigo antiguo y fastidioso.
D.- Dejarlo pasar, mirar para otro lado aunque fastidie dos de cada tres clases.
Sí D.- Esta es la que más le gustó, aunque tuvo la prudencia de lavarse las manos no diciéndolo claramente. “Bueno, al fin y al cabo es un crío”
 

Pero no la que más me gusta a mí  que soy como el zorro justiciero de mi clase y estoy allí para defender el bien común.
A las tres de la tarde aún seguía insistiendo en la crueldad del castigo y en que aquello sería la razón para que su hijo llegase a odiar la escuela.
Pues bien, que la odie. Qué le vamos a hacer, peor será que odie al capullo de su padre, aunque quizá lo haga si es lo bastante listo para darse cuenta del valor real del favor que le hacía su padre.
Esto me trae al recuerdo a mi señora madre, una señora muy dura, que decía algo tan sabio y, hoy, tan políticamente incorrecto: “niño mimado, niño estropeado”
Cada día le doy más la razón a doña Anita.
 

Mañana empiezan las vacaciones de Semana Santa. ¡ooooh!