Los semi huérfanos
Domingo, Septiembre 21st, 2008Un tal Ginés Martínez, presidente de la FAPA (federación de asociaciones de padres de alumnos) lanza una propuesta sobre el calendario y el horario escolar como una pedrada. Le parecen pocas jornadas lectivas y además, ya puestos en el día a día, la estancia del niño en el colegio se le hace corta. En resumen, quiere menos vacaciones para los churumbeles, y por ende para los profes, y una jornada más larga.
Lo cierto es que en mi cole hay algunos zagalicos que gracias al proyecto Concilia entran dormidos a las 7:30 de la mañana, hacen su jornada lectiva, se quedan a comer y, si sus padres les apunta a alguna extraescolar por la tarde, están hasta las cinco/seis: unas diez horas de permanencia en el centro. Son pocos, pero alguno hay. La mayoría de los padres elige opciones más llevaderas.
He tenido la santa paciencia de medir la temperatura de mi clase a las nueve de la mañana la primera semana de septiembre y siempre marcaba 30 o 29 grados. Las estufas móviles que son mis niños aún no habían entrado. Me caen chorros de sudores de pensar dar clase en agosto en medio de una marabunta de lagartijas inquietas y tensas por el calor. Creo que en las condiciones de climatización actuales de las escuelas no es muy aconsejable la escolarización en julio y agosto, yo de momento me he llevado un ventilador de casa para aliviar la cosa.
El muy sabio José Antonio Marina, filósofo preocupado por cuestiones educativas, al fin y al cabo profesor de instituto decía que “para educar hay que contar con toda la tribu”.
Si floreciese la propuesta de estos inteligentes prohombres y produjeres, dirigentes ellos de la FAPA, algunos padres recogerían a sus niños para meterlos directamente en la cama, al fin y al cabo quien tira tanto del colegio es porque él mismo tiene una jornada laboral infinita y llega a casa reventado, ni ganas de ver al angelito.
Proponer que la escuela se convierta en inclusa a tiempo parcial es inquietante. Algo falla. Ser padre supone atender y disfrutar de la convivencia con el niño y no buscar ardides para una vez cumplida la tarea inseminatoria dejar el producto en manos de otros, huérfanos a tiempo parcial. Ya decía mi abuela Dolores que “quien pasó el gusto, pase el disgusto”. Ella se refería al parto y yo me refiero a los actos de crianza que parece ser se le hacen muy cuesta arriba a algunos.
A estos tíos de la FAPA me gustaría verlos reivindicar realmente de parte de los críos al reclamar jornada laboral intensiva para los trabajos de los padres, dándoles así la oportunidad de disfrutar del lujo que es atender a la prole. Contratos a tiempo parcial para poder estar con los críos en casa uno de los padres, tirones de orejas ejemplares a las empresas que putean a las preñadas y a los padres con niños de corta edad, prioridad en las empresas para pedir las vacaciones a quien tiene que atender niños…
Seguramente no creen que eso sea su campo de trabajo, cosa más bien de sindicatos, dirán. Los sindicatos llevan media vida callados, se les va echando de menos en este trajín.
Y visto como está el patio es evidente que trabajar es necesario para tener una vida con unas condiciones materiales mínimas pero muchos sufren un ansia patológica por el trabajo que tiene muchas veces el objetivo de tener un mega coche, una casa superferolítica o unas vacaciones fantásticas, y mientras los críos en el aparcadero.
Se les olvida que los humanos tienen la costumbre instintiva de cuidar a las criaturas, no somos peces, lagartos o moscas que abandonan la camada.

