Educación empírica
Lunes, Abril 4th, 2011Hace uno días en el periódico “El Mundo” apareció una noticia singular, cuanto menos chocante.
El profe había aprendido en la carrera una cosa cierta, todo aprendizaje cercano, vivido y experimentado por el alumno se consolida en el magín del sujeto. Debía explicar cómo era la alimentación del hombre primitivo antes del fuego. Supongo que previamente llevaría a los niños a recoger hierbecicas, frutos, tubérculos y otros seres vivos vegetales y silvestres.
Como la experiencia debió ser satisfactoria organizó una actividad de ampliación. Se trataba de hacer una cata de carne según los principios de hombre prehistórico, así que trajo a su clase un tierno y peludo conejito con la sana intención de que sus alumnos probasen la carne tal como lo hacían aquellos antepasados nuestros. Para evitar sufrimientos al animalico le dio un leve golpe con un martillo entre ceja y ceja aturdiéndolo, después procedió a desangrar, desollar y eviscerar al orejudo, para después, una vez troceado, darlo a comer palpitante a los tiernos infantes. Nos sabemos si dio a beber la sangre al mejor de la clase.
Los críos reaccionaron según sus ánimos y carácter; alguno debió saborear la carne e incluso le supo bien, otros, los más reaccionaron extremosamente. Las vomitonas se generalizaron, los llantos, los mocos caídos, los hipos y otras muchas expresiones trágico sentimentales se hicieron dueñas de la clase y hubo que llamar al servicio psicológico para apoyar sus tiernas mentes. Alguno está en tratamiento por el choc recibido.
Como no hay dos sin tres los padres han denunciado al profe y éste ha alegado en su defensa la libertad de cátedra y, posiblemente usará como argumento postrero que el tamaño y la raza del animal debe servir como eximente ya que peor habría sido sacrificar una vaca.




