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El podómetro o cuentapasos

Jueves, Junio 2nd, 2011

 

Un antiguo alumno mío es ahora profesor de Educación Física y además trabaja conmigo, no hablamos de que fuese alumno mío ayer tarde, no, la cosa viene desde su Educación Infantil, entonces llamada preescolar. Empiezo a sentirme un dinosaurio de la educación.

Este zagal tiene muchas ideas, entre ellas luchar contra los  infantiles michelines. El plan consiste en animar a los críos al movimiento continuo, para eso se les coloca un podómetro, se apunta los kilómetros que hacen a la semana, y si cumplen unos mínimos, ¡premio!, se les deja jugar a un juego de pantalla gimnástico, es decir, se les premia con más actividad física.

Como reconozco las buenas ideas y si puedo las sigo, intenté comprarme yo un cuentapasos, pero como era un proyecto a nivel regional, no había, se agotaron.

Los críos estaban muy por la labor, motivados se dice ahora, así que me encontré a  mi Edu  en un rincón dando saltícos.

-¿ Te pasa algo, Edu? -le pregunté.

-No, estoy subiendo el cuentapasos -con sonrisa de oreja a oreja.

-¡Ah!, muy bien, sigue en ello – y allí lo dejé.

Mi alumno inventor, que también anda sobrado de kilos,  vino después del primer fin de semana con un contador de 36 km, ¡apabullante¡. 

Pasado un mes volvieron a reabastecer de podómetros a las tiendas del ramo, entiéndase Decatlón. Ya tengo uno ( 6 euros) que solo uso cuando voy andar. En dos meses he dado 211.252 pasos, traducido a medida estandar  son 149 km y 990 metros. !Hala¡ ya sé que en dos meses podría llegar andando hasta Albacete. Parece mentira lo que cuesta consumir las calorías que tomamos, ya lo dice el dicho: un minuto en la boca y años en el culo.

Balones, pelotas, cuestiones esféricas. (tontuno de vacaciones)

Sábado, Julio 12th, 2008

¿Existe una relación estrecha entre la afición propia del varón por los balones (y los juegos relacionados con ellos) y la cantidad de testosterona en sangre y por ende con la conducta macho gallesca (de gallo-gallito)?

Esta pregunta me ronda la cabeza machaconamente. No aclararé las razones. Estos tíos, los aficionados a las pelotas, son proclives al comportamiento agresivo, insistente, egoísta, infantil, escandaloso, ruidoso, estresante. En razón a “sus pelotas” el mundo debería girar en torno a ellos, cosa que evidentemente no ocurre. El mundo gira a pesar nuestro.

Mi amigo, a la par que compañero, JJ me contaba hace días que la policía local de Molinica no tuvo otra que apagar las luces del parque de la Compañía (de Jesús) para bajar los ánimos de los energúmenos aficionados al fútbol de celebración del Italia-España. Los muy boludos (según el DRAE  en Argentina Uruguay:Dicho de una persona: Que tiene pocas luces o que obra como tal. yo creía que boludo era el aficionado a las bolas, pelotas, balones… aunque creo que se ajusta mejor esta definición) tomaron la sana iniciativa de bañarse en las fuentes, romper algo del mobiliario urbano y pasar de los guardias que intentaron poner orden. Los probeticos debieron acojonarse y apagaron luces, “todo el mundo a dormir”.

En mi ingenuidad, estoy esperando la macro manifestación para celebrar que Ruiz Zafón, después de unos cuantos años, ha publicado una nueva novela, que lo reciba el rey y Zapatero o vaya en procesión a visitar a la Almudena, por poner un ejemplo.

Empiezo a resignarme. La revuelta, que yo propiciaría contra el negocio del deporte, es batalla perdida, sólo hay que sopesar la proporción de páginas deportivas en los periódicos, más amplia que “local”, “nacional”, “internacional”…miradas bloque a bloque. Aquí hay mucha pasta.

No sólo eso, según los directivos de la televisión pública, gastarse unos cuantos milloncejos en la adquisición de los derechos para dar el fútbol por la tele dentro de dos años, es casi un deber patrio.

“Es deber y obligación de TVE ofrecer gratuitamente a los ciudadanos todos aquellos contenidos de interés y de calidad que entren dentro de sus márgenes presupuestarios”, ha subrayado la cadena pública en su respuesta a las críticas. “En este sentido, la adquisición de los derechos de la Liga de Campeones se ajusta a las posibilidades de gasto previstas por la Corporación RTVE, por las que rinde cuentas al Parlamento”. Literal del comunicado lanzado en defensa de su compra ante la rabieta de las cadenas privadas.

 

Sólo tengo un consuelo, a más testosterona, más posibilidad de que se queden calvos.

 

Noticia de última hora: casi estoy de vacaciones. ¡Jeje! Y dado el momento de optimismo vital les he devuelto los 18 balones a los vecinos.

 

Piña futbolística

Miércoles, Julio 2nd, 2008

fútbos

Hace una semana tuve esa sensación extraña de dejá vu que a veces nos asalta. Durante el partido España-Italia mis vecinos sacaron la tele a la calle, las mesas con la cena y se lanzaron a ver el espectáculo del día.

 En mi infancia, en verano, los privilegiados que tenían tele la orientaban a la calle, sacaban las hamacas y veían lo que fuese.

Según parece  hacer piña con los vecinos reconforta el alma. ¿?

Los vecinos que en cincuenta años me han tocado en suerte sólo me han causado molestias, así que ruego se abstengan de interesarse por mi vida, mismamente como hago yo con la suya.

He apagado la radio. A las siete de la mañana, sin contemplaciones. No hay otra noticia, España ha ganado la Copa de Europa.

Ayer en Madrid, visitando a Elenita, había una marea de gente vestida de futbolistas y de supermanes con capa de bandera rojigualda. El fútbol tiene la virtud de mover al rebaño, hace piña, patria, sentimiento nacional, y de poner entre paréntesis el sentido del ridículo.

De vuelta a casa me encuentro con el club de fútbol que me ha tocado en suerte  en plena efervescencia: toda la familia alrededor de la tele (pantalla gigante de plasma), hombres apoltronados, mujeres sirviendo merienda cena y muchas cervezas. Los niños tienen una bocina pegada a la boca, los padres: goooooooool, uyyyyyy, palmas, pitos, golpes. Como si estuvieran en el campo.

Una vez alimentados los machos y relajados por el 0-1, las matronas pasan del evento y charlan en un rincón despellejando al prójimo.

Me ronda la idea de, mediante patadón de Gento, lanzar de vuelta los dieciocho  balones que tengo secuestrados, uno a uno y darles un auténtico baño deportivo. El “super” me contiene: “tengamos la fiesta en paz”, dice.

Es, esto del fútbol, un misterio para mí.

Cuestión de pelotas

Sábado, Junio 28th, 2008

futbolistas

Tengo dieciocho (18) balones de fútbol de toda marca y condición en un baúl del jardín.

Hace unos meses decidí no devolver los balones, es más, dentro de nada pondré un cartelico junto al timbre que dirá: “En esta casa no se devuelven los balones”.

Empezamos de buen rollito con los vecinos futboleros devolviendo la pelota cada vez que se les caía. La costumbre hace derecho y a cualquier hora de la tarde, después de innumerables “pumba, pumba” contra la valla de madera tocaban el timbre pidiendo su pelota. Yo empecé a putearlos ligeramente y de vez en cuando les decía “vuelva vd mañana”.

La cosa derivó en un simple allanamiento del morada un  día que no estaba en casa. Se les debió caer y viendo que no había nadie, decidieron rescatar la bola por asalto. No les importó el romero, les sirvió de colchón cuando entraron al jardín. Aún no se ha recuperado,  el pobre,  del pisoteo.

A partir de ese día no les devolví ninguna. Cuando iba por la número doce vino su señora madre como Kissinger, a negociar. Negociación hubo y le prometí a la señora que se las devolvería si no caía ninguna más y si los balonazos se hacían en horario de respeto, después de la siesta.

Los niños fueron sensibles un tiempo, tan respetuosos que informé a la vecina que aquel fin de semana pondría fin al secuestro pelotero.

En la euforia de la buena nueva, en menos de una hora cayeron dos más, de lo que deduje –mira que soy espabilada- que en cuanto las tuvieran de nuevo volverían a jugar a su bola. ¡Falsarios!

Y hasta ahora: dieciocho.

Para que veáis que soy buena, esta navidad, para la campaña de juguetes, se las regalaré a Cáritas.