Posts Tagged ‘conciertos’

Gnessin virtuosi

Domingo, Noviembre 21st, 2010

Podríase pensar que un virtuoso es alguien que tras larguísima experiencia domina la técnica y arte del instrumento que toca.

No siempre es verdad. Los de Gnessin tienen entre 13 y 16 años y son una gozada. Al verlos entrar pensé “Vaya guardería” y es que había ido con poca gana.

Después de pensarlo un poco,   hice ánimo y ¡Oh, la, la! Estupendísimo concierto a cargo de un grupo de zagalicos que tanto en grupo,  como en formación  con solista suenan con una madurez y  una  conjunción maravillosas.
Este infantil Michael Andreas Harringer fue el más pequeño de todos ellos, nueve añitos, y se merendó el solo -esta vez sin osito en el piano- una sinfonía completa de Haydn.

Generatión Singletón (oh, yisus, qué tostón)

Miércoles, Diciembre 23rd, 2009

El lunes hice un hueco en la apretada agenda de toda maestra al borde de las vacaciones y escuchamos, donde siempre –Víctor Villegas auditorio- al octeto “Generation Singleton”. Ocho negros americanos lanzados sobre el Gospell más tradicional.

Iba yo ilusionadica a este evento, un octeto es como un coro en pequeño, los negros tienen fama de poseer potentes chorretones vocales, sentido del ritmo, por tanto, díjeme: ¡Oh, la, la¡ ¡Qué felicidad de evento!

Pues no, después de tres canciones se me habían caído al suelo las expectativas, y no sé por qué , aguanté con paciencia y estoicismo hasta el final, inspiración divina, milagro, no sé o simplemente para darme el gustazo de criticarlos aquí.

 Si tecleas “Generation Singleton” en Google aparecen miles de referencias, posiblemente tienen estas criaturas su mérito porque son espontáneos, naturales,  marchosos e incluso alguno de ellos tiene una voz  con una amplitud de registro imposible, deben reproducir  con fidelidad los aleluyas de las iglesias, eimen, yisus, oh, lord, mai lord, ser un reservorio de la espiritualidad afroamericana, ¡Aleluya!   En fin, un tostón. Amen.

La imagen, muy traída por los pelos, de un tal Singleton dedicado a la pintura alucinada del hippismo más tradicional, al menos el hombre tiene imaginación.

Música

Viernes, Octubre 16th, 2009

Ya ha empezado la temporada musical murciana. No termino de entender por qué coinciden los conciertos de promúsica y el abono sinfónico en la misma semana.

La orquesta de cámara de Berlín  dio el primer concierto de Pro música. A mí me gustó, la orquesta me pareció excelente, y el repertorio elegido, barrocos en mayoría frente a un poquito de Mozart, divino y estimulante.

Unos días después leí la crítica musical en “La Opinión”, oiga, que no me acuerdo cómo se llama el crítico oficial de este periódico.  De acuerdo estoy con él en que la orquesta bien estuvo, no tanto en que lo mejor que interpretaron fue “La pequeña música nocturna” de Mozart, entre otras cosas porque sobre Mozart y  su música instrumental tengo opinión propia y gris negruzca: me parece de lo más incidental, perfecto acompañamiento mientras  tomas el té con el príncipe Segiswalberto de Pepitilandia, como ruido de fondo que acompaña al entrechocar de tazas,  o mientras ves un documental de relleno “paisajes de España” en la televisión franquista. Un asco para avivar el fuego.

Angelito de Párraga

Angelito de Párraga

Espero que los de Promúsica no me expulsen de la asociación por tomarles prestado el Logo. Si picas aquí (promúsica) entrarás en su página.

OJRM

Viernes, Abril 24th, 2009

Hacía mucho tiempo que no asistía a un concierto matinal. Tenía dudas sobre si ir o no. El programa centrado en Beethoven me provoca rechazo, sus  explosiones sonoras,  su ruido.

Charlando con Mª Jesús el sábado, ella, muy didáctica, me explicaba que posiblemente Beethoven componía así para sentir la música, para sentirla táctilmente ya que no podía escucharla. En la locura de los timbales vibraba el bolso que tenía sobre las rodillas. Pim, pam, pim, pam, rematando faenas.

Pero al final fui y no me volví loca, el concierto resultó mejor de lo previsto gracias a mi carácter obsesivo. Después de los conciertos de Brandenburgo, la Heroica debe ser la obra que más he escuchado en mi vida, unas quinientas veces. Le reconozco melodías perfectas, cosa irreprochablemente emotiva. Esto del romanticismo musical es lo que tiene, pretende llevar tus emociones al abismo del placer o de la angustia, siempre más cerca de esto último. Esta gente no parecía muy optimista. Me fastidia el continuo cambio de humor, de la paz beatífica al retortijón de barriga. Apliqué a la Heroica el slogan de la tónica, al principio no te gusta pero después vas entrando en el placer del regustillo amargo. La música, la buena -queda excluido el tractor amarillo, el submarino amarillo y otra música del verano-, termina por complacerte cuando la escuchas unas doscientas veces (aproximadamente) aunque le tengas manía al compositor.

La orquesta de jóvenes de hoy no es la de hace dos años. Ya es un grupo al que da gusto escuchar, ha crecido. (tengo la sensación de haber dicho esto antes) Maravillosa la impresión de asistir a la entrada de cada familia, bloques compactos de instrumentos desarrollando sus melodías, de reconocerlos claramente, sin barullo. Es como cuando se entiende perfectamente la letra de alguien que canta según los cánones líricos. Posiblemente su directora tiene mucho que ver en esto. Chapeau Virginia.

Aproveché la circunstancia de que el director de mi coro se sentó junto a mí, buscaba el hombre la fila 15, pasillo ancho para estirar las piernas, para preguntarle por qué nunca cantamos a Bach. Me salió por peteneras: es muy difícil, está fuera de nuestras posibilidades, mucho trabajo para un resultado poco lucido frente al público. Le faltó decirme que los oyentes no aguantan a don Juan Sebastián. Mi hermanico Manolo, asiento más allá, aprovechó para meter puyas contra mi músico favorito.

Esta batalla no ha hecho nada más que empezar. Querido director, estamos en guerra. Viva Bach.

Beethoven ante su propia música
Beethoven ante su propia música

Violines de la filarmónica de Berlín.

Miércoles, Enero 28th, 2009

Un día se te aparece la virgen y comprendes aquello que durante años se te escapaba referido a valores estéticos fundamentales.  A mí la estética me importa mucho y la tengo plagada de prejuicios.

 Cuando mi señora madre, doña Anita, decía “le va tan bien como a un santo dos pistolas”. En ese momento había pasado por delante algún conocido con un pantalón de cuadros amarillos y verde pistacho y una camisa de flores rosa y fucsia. No veías la relación entre el dicho y la presencia del sujeto ya que tú eras de la misma onda que el pecador.

En el Víctor Villegas, ante los Violines de la Filarmónica  de Berlín entendí el argumento. Desde la infancia sufro una afición patológica por Bach, no crean que soy precoz, es que a mí la infancia me duró hasta los veintitantos años. Por Bach, Vivaldi, Pachelbel y otros de su generación. Hay algo que me obnubila en la música del barroco, aunque voy barruntando que ese invento del bajo continuo es una representación musical de mi pensamiento. Siempre hay un devenir de ideas peregrinas imparables sobre las que se desenvuelve el trabajo, la conversación, la película que esté viendo o las vueltas en la piscina. Nunca se para, es mi bajo continuo. ¿Hay una afinidad entre la música del barroco y mis biorritmos?

Los barrocos elegían como instrumento colchón al fascinante clave, el chelo o cualquier instrumento chirriante que contrastase con la delicadeza de los violines, la flauta… realmente el bajo era un marco que hacía brillar todo lo demás. Aunque si pongo en práctica lo poco que sé de música, elegir, elegían poco, según creo no tenían la costumbre de añadir a la partitura el instrumento más adecuado a cada voz, aplicando una noción económica a la música. Tocaban con lo que más a mano tenían.

Y es que los berlineses, por razones que se me escapan, (posiblemente es más fácil encontrar en las salas de concierto un piano que un clave) pecaron gravemente al acolchar las piezas del barroco con ese invento del demonio que es el piano.

El resultado fue decepcionante y ahí comprendí la intransigencia materna. “Como a un santo dos pistolas”.

 

Un santo

Un santo

Inauguración de la temporada sinfónica

Viernes, Octubre 24th, 2008

 

El Víctor Villegas casi lleno de gentes deseosas de iniciar la temporada “clásica”.

El concierto fue tan plano como una bandeja vacía de acero inoxidable. A pesar de eso, al final, la orquesta de Esmirna recibió una cerrada ovación, los de Pro Música solemos ser así de agradecidos, y en pagó nos regaló un bis que resultó ser lo mejor de la noche:  una pieza compuesta por el propio director (Betin Günes) exóticamente novedosa, un pastelito musical donde la harina era el jazz, el azúcar la música árabe y el horno, el sinfonismo. Impactante, como una cucharada de peta zetas en el boca. Lo podéis escuchar en youtube.

 

http://www.youtube.com/watch?v=XeTApbakNrs&feature=related

 

Como es habitual en los solistas,  Anna Sophie Dauenhauer, se desenvolvió con   naturalidad en el concierto para violín y orquesta de Beethoven, fría naturalidad para llevar la partitura en volandas. Parece que esta obra es dificultosa, trabajosa.

Yo sigo desarrollando mi particular animadversión hacia  Beethoven, metería las partituras del sordo en un congelador y tiraría la llave, quemarlas me parece políticamente incorrecto y muy radical.

¿No sería la sordera de Beethoven un recurso extremo para no tener que sufrir  su propia música?