Kiri Te Kanawa

Diciembre 4th, 2008

El conde de Floridablanca tiene un parque en Murcia lleno de ficus gigantescos. Hoy es centro de reunión de rusos y otros paseantes de nacionalidad diversa. Para celebrar la vida y obra del conde murciano la comunidad puso en marcha actos culturales mil con una guinda insospechada: Doña Kiri Te Kanawa. No le veo yo relación a Floridablanca y una soprano neozelandesa pero alguien se la ha debido encontrar.

Cajamurcia se rasca el bolsillo y patrocina su actuación en el Víctor Villegas para nuestro disfrute y el de muchos otros, lleno hasta la bandera. De paso, Cajamurcia, nadie hace nada de balde, aprovecha para cumplimentar a sus muchos afectos regalando entradas, lo cual supone escandalera asegurada.

El auditorio tiene una acústica maravillosa que podríamos disfrutar si el público estuviese congelado, o repartieran en la entrada cucharadas de jarabe para la tos, porque esa perfección se vuelve contra ti como bumerang australiano. Cualquier ruidito se expande, rebota, se amplía: móviles, una cremallera que se desliza,  caramelos asesino de toses y garrasperas, los besos a su novia del tipo que te cae delante, la tos seca, la mocosa e incluso la irrefrenable tos nerviosa del emocionado.

Una, que es disciplinada y sufrida, ya lo sabéis, intentaba concentrarse en la actuación de la Sra Te Kanawa, técnicamente impecable. Nunca había escuchado pianos tan controlados, crescendos en una progresión tan exacta, ni había asistido a un control respiratorio tan perfecto que permite alargar las notas hasta que mi propia angustia salta pidiéndome que me lance al escenario y le haga el boca a boca porque preveo que la cantante va a sufrir un vahído, cosa que es una fantasía más de las que me atormenta, innecesaria y excesiva,  ante una mujer que canta sin esfuerzo. Una maravilla.

El público “Cajamurcia” se significa por una actitud incontrolable. Cuando les he visto aparecer se me han puesto los pelos de punta. Tres chicas vestidas de árbol de navidad y un maromo con corbata, invitados de boda extraviados en un concierto. Mal síntoma, he pensado, con razón. Aunque,  embelesada por tanta perfección musical.  se me iban los ojos hacia la parejita que tenía delante porque no han parado de hacer arrumacos, darse besitos y achuchones en la oscuridad de sus asientos, última fila del cine Roxy.  Es que la música tiene su erótica, pero me gustaría que ella, esta noche, después del calentón previo,  remate la faena en casa y se quede preñada de mellizos que les impedirán ir a ningún concierto en los próximos diez años.

Kiri Te Kanawa, años mozos.

La agonía de Proserpina. Javier Tomeo

Noviembre 25th, 2008

Este libro lo compré en un montón de esos que hacen en el Eroski con restos de serie a 3 euros intentando hacer hueco en las estanterías. En este país se editan muchísimos libros y hay que hacerles un espacio aunque los anteriores no se hayan vendido. Mover el mercado tiene sus víctimas aunque de paso  se promueva la lectura y, también la compra compulsiva.

No me arrepiento de los tres euros gastados, Javier Tomeo escribe muy bien, aunque tuve que hacer el esfuerzo (algodón y alcohol en mano) de quitar la etiqueta pegote fosforescente que endiñan al tomo condenado al montón de los baratos. Esto me fastidia.

Proserpina es uno de los nombres de la diosa de la primavera, símbolo de la fertilidad. Un mito tierno.

Tomeo narra en un libro corto la cita, todo trascurre en una noche de verano, entre un escritor resentido por su mala suerte con las mujeres y una joven simple de la que cree estar enamorado. Este tío es un pequeño cabrón que desde el desprecio de una teórica superioridad intelectual, juega con Anita, la antagonista, una carnicera de preciosa dentadura, una criatura que le fascina y al tiempo le repele. Mentalmente no sintoniza con ella, físicamente tampoco, entonces, al pobrecito, no le queda otra que utilizarla como juguete de diversión. Este sujeto es un tipo suavemente agresivo, desagradable y falso. Conversa con la chica sobre la última novela que lleva entre manos, un trasunto de la relación entre ambos, un entresijo de deseos imposibles y bastante animadversión. Anita, la carnicera, es un juguete que en manos de este calvo con peluca no tiene opciones. El tipo,  con ánimo asesino descafeinado,  atenta contra ella con una serpiente poco venenosa con la esperanza de que, ya que no puede morir por el veneno, la chica se muera de miedo. Los hay huevones.

 Imagino que si este sujeto, horrorizado ante su crimen, hubiera buscado una forma de suicidio para redimir su pecado, lo habría hecho cortándose las uñas.

En el discurrir del texto te viene a la cabeza eso tan actual del promedio de sesenta muertas por año a manos de sus parejas, y entiendes que no es algo tan actual ya que el libro está editado en el 93.

Y, de rondó, me pregunto por qué la mayoría de los tíos que intentan suicidarse después de acabar con una mujer suelen fallar, incluso tengo una respuesta hipotética, son tan mala gente que hacen el cálculo de que el intento de suicidio les llevará, vía enajenación mental, a una condena aún más leve de la que les corresponde.

No se puede ser más listo, ni nosotros, en nuestra legalidad vigente, más tontos.

Rapto de Proserpina. Bernini.
Rapto de Proserpina. Bernini.

Esta escultura (maravillosa) debí verla el año pasado en la Galeria Borghese de Roma. La foto no es mía. PIllada por ahí, por Internet.

Deslumbrante iniciativa en la calle Mayor

Noviembre 23rd, 2008
Luces peatonales

Luces peatonales

Hace seis meses el ayuntamiento cerró al tráfico un trozo de la calle Mayor por obras. Los vecinos han sobrevivido al polvo, el ruido de las máquinas, las zanjas… por lo que les felicito sinceramente. A cambio de tanta molestia tienen una calle nueva y reluciente.

Reluciente por razones varias:

 

1ª idea brillante: cada paso de cebra tiene una señal luminosa parpadeante que avisa al conductor de que por allí puede pasar un peatón, un tipo que camina, sin chasis, sin protección.

Como es bien sabido los conductores españoles nos pasamos por el forro la prioridad del peatón ante el paso de cebra; sí, somos un poco tonticos para comprender el orden de los derechos  y una vez en el coche nos investimos de la prioridad natural del más fuerte llegando a la ceguera selectiva de peatones.

Y bien, las señales, flash, flash, flash, parpadean, cada veinte metros, en cada esquina, en cada cruce de calle, avisando del paso de cebra y por tanto del potencial peatón. Una fiesta luminosa, una luceteca  callejera, conductores bobamente deslumbrados por destellos  que brillan más que los viandantes y las bandas del suelo, los luminosos de los comercios y las luces de navidad… un fiestorro de bombillas que emborrachan a los conductores. ¿ No será que piensan, en su humildad de políticos, que Molinica es una macro urbe y la calle mayor algo así como la quinta avenida de New York? (rima, que dirían mis zagales).

 

2ª idea brillante: las señales de tráfico tienen un brazo articulado, son como una L invertida. El brazo largo se pega a la fachada del edificio y el corto soporta la señal. La acera queda libre y puedes caminar,  embebido en tus pensamientos,  sin pegártela contra una señal de prohibido, cosa que siempre he reprochado a la municipalidad de Molinica. Un toque de inteligencia, no está mal para variar.

 

Quedo esperando la feliz idea municipal de conformarse con las luminarias peatonales a cambio de la cursilería de las luces de navidad.

Madras y padros /madros y padras

Noviembre 17th, 2008

Andaba servidora haciendo de notario, levantando actas que ni dios leerá. Esta es una de mis aficiones literarias.  Ella, desde la cabecera de la mesa, comentaba que próximamente tendría que convocar a los padres a una asamblea. Entonces la representante política, feminista potencial,  le preguntó con ironía:

̶ ¿No asistirán las madres?

̶ Seguro, irán más madres que padres -le contestó.

Le preguntó entonces por qué no las mencionaba, a lo que con enorme corrección le contestó que le molestaba la obligación de utilizar el latiguillo padres/madres de lo políticamente correcto y más dentro de un comentario informal como aquel.

̶ Es un problema que te ignores como mujer -le dijo, con un gesto de asco.

En su poca sustancia no dudó en darle una metafórica patada en la boca en pro de no sé qué avance de la humanidad.

 

Realístico

Realístico

La novela de la momia. Theóphile Gautier.

Noviembre 10th, 2008
curiosa momia

curiosa momia

Como tengo un compromiso no escrito conmigo misma de leer todo lo que en mis manos cae, escojo de la estantería según su orden caótico. En la estantería entran los libros donde hay hueco. Así que abrí este librito (regalo con la revista National Geographic de historia) para lo que se hace con los libros, leerlos.

Me he aburrido bastante pero, siempre hay un pero y una enseñanza,  he comprendido dónde se inspiraron los directores de cine de películas egipciacas; lo fundamental del libro son la descripción de palacios, templos, paisajes y costumbres de las clases altas egipcias. Las imágenes son tan vivas que a mí se me llena el cerebro de Cecil B de Mille en cartón piedra. La trama es secundaria, elemental, blanquinegra, no hay matices en la explicación superficial de cómo huyeron los israelitas a través del desierto y la aniquilación del ejército egipcio que los perseguía (recordad a Charlton Heston vara en mano abriendo el mar Rojo), incluidas las siete plagas. La momia no camina, no asusta, es una mera excusa para contarnos una historia que a mí me contaron las monjas con mucha gracia. Una momia envuelta en lino es un buen objeto terrorífico, cosa que aquí se desperdicia.

Imagino que este Gautier debía quedó epatado con los descubrimientos que,  en el siglo XIX,  se hicieron y larga y larga sobre la magnífica cultura productora de tanta maravilla dorada. Debía de ir todas las tardes al Louvre en éxtasis contemplativo a ver  lo que el buen Napoleón había traído de Egipto a París. Aunque según la Wikipedia fue un buen escritor de libros de viajes y anduvo un tiempo por Egipto (información de primera mano) e incluso por España.

Me queda el consuelo de que el libro me salió gratis.

 

Las bodas de Fígaro

Noviembre 4th, 2008

Transitar por las bodas de Fígaro es adentrarse el el lío del embrollo aderezado de buena música. Y,  a pesar de eso,  no pude  evitar que se me hicierse infinitamente larga. Siempre que asisto a una ópera, cosas de Pro Música, me remuevo en el asiento como lagartija inquieta, le pongo voluntad y consigo terminar, sin salir bufando del auditorio, que sería lo más honrado. Una es voluntariosa y disciplinada.

Por definición la ópera es el superespectáculo. Ahí se mezcla música, canto, teatro… nada más difícil ni más perfecto, pero yo me lanzaría a la versión Readerst Rigest, por aligerar, por agradar a inconscientes impacientes de mi calaña.

 

Para los muy interesados en la ópera, graciosa página.  http://operitas.blogspot.com/

 

 

Pro Música Molina

Octubre 26th, 2008

El 18 de noviembre cantamos en el Villa de Molina. Una parte de la inauguración de la temporada de Pro Música Molina fuimos nosotros, bajo la batuta de Virginia Martínez.

Buxtehude y su Membra Jesu Nostri fue la excusa para ensayar durante dos meses.

Así que, aunque había reservado mi entrada por si acaso se olvidaban de nosotros hasta cinco minutos antes de la actuación, me sirvió de poco.

Como es tradicional en Molinica el acto empezó tarde, veinte minutos de cortesía, en el fondo es dar la oportunidad al público para hacer vida social.

Escuché los discursos de rigor. La presidenta de la asociación con su habitual luck de maja goyesca aunque siempre se le olvida la redecilla para recoger la melena, la concejala de cultura, resultona hembra, que además de decir las habituales generalidades políticas (encantada estoy de estar aquí con vds posibles votantes) con una voz cazallera que pone en evidencia su necesidad de un tratamiento foniátrico urgente, del hermano de la presidenta que publicita la nueva temporada. Eché en falta el discurso del alcalde que debería andar por el congreso regional del PP. Después de tanta palabra vino la música, se dignaron dar paso a la orquesta municipal.

Me he reafirmado en la convicción de que las interpretaciones de la orquesta municipal “Hims Mola” están predeterminadas por el apellido de su director. Su música siempre recuerda a verdes céspedes sobrevolados por pajarillos deslumbrados por un sol tierno.

Cuando Céspedes y sus músicos terminaron la primera pieza no quedó otra que salir corriendo hacia la concentración del coro con la hora más que cumplida.

El sótano del miedo y la incomodidad. Ni una silla para aguantar la espera, bancos de gimnasio hechos de tablas que se te clavan en el culo y en los que no caben más de veinte personas (nosotros somos unos sesenta).

Pilar, además de dirigir el calentamiento se empeñó en reensayar hasta el aburrimiento partes que creía flojas. Todo maestro sabe que estudiar justo antes del examen es contraproducente. Los conocimientos hay que dormirlos para que se asienten. Tengo la sensación de que ella conjura sus nervios machacando la chuleta hasta el último segundo.

Manolo andaba como un zombi, silencioso, dando tumbos alrededor nuestro. Los solistas desarrollaban sus hábitos de concentración embutidos en trajes de gala.

Las bailarinas de “Entredanzas” como centellas, taconeando hacia sus cambios de vestuario. Los otros intérpretes entraban y salían. Sentí perderme las obras de Piazzola.  Llevo mal los encierros.

No puedo ofrecer crítica musical sobre lo que no vi. La opinión de “S”, mi hermano y otros amigos presentes puede ser poco objetiva. La crítica musical oficial que suele opinar en los diarios murcianos no se dignó asistir.

Yo canté a gusto, bajo las enseñanzas expresivas de alaridos cabeceros de Dña Olga y entre dos almohadas muy cómodas: Maxi y Fuensanta, Fuensanta y Maxi que siempre se lo han estudiado todo al dedillo, dos fieras del canto que son la mejor compañía, aunque haya que aguantarle los codazos a Fuensanta que no pasa ni una.

 

Digresión relacionada con los discursos.

Las actividades musicales de Molinica siempre tienen un discurso, si hay suerte, aunque lo normal es que sean varios. Debe ser que estamos en un estadio inferior de evolución ligüística , aún no hemos llegado a la escritura, seguimos anclados en la cultura oral.

Mi coro, plagado de maestros con afán didáctico, no se libra de la costumbre y siempre que cantamos damos la paliza al público con aquello de “nace la coral polifónica municipal…”

¿Necesita la música de discursos?

 

Club del alarido

así queda una partitura después del ensayo

Inauguración de la temporada sinfónica

Octubre 24th, 2008

 

El Víctor Villegas casi lleno de gentes deseosas de iniciar la temporada “clásica”.

El concierto fue tan plano como una bandeja vacía de acero inoxidable. A pesar de eso, al final, la orquesta de Esmirna recibió una cerrada ovación, los de Pro Música solemos ser así de agradecidos, y en pagó nos regaló un bis que resultó ser lo mejor de la noche:  una pieza compuesta por el propio director (Betin Günes) exóticamente novedosa, un pastelito musical donde la harina era el jazz, el azúcar la música árabe y el horno, el sinfonismo. Impactante, como una cucharada de peta zetas en el boca. Lo podéis escuchar en youtube.

 

http://www.youtube.com/watch?v=XeTApbakNrs&feature=related

 

Como es habitual en los solistas,  Anna Sophie Dauenhauer, se desenvolvió con   naturalidad en el concierto para violín y orquesta de Beethoven, fría naturalidad para llevar la partitura en volandas. Parece que esta obra es dificultosa, trabajosa.

Yo sigo desarrollando mi particular animadversión hacia  Beethoven, metería las partituras del sordo en un congelador y tiraría la llave, quemarlas me parece políticamente incorrecto y muy radical.

¿No sería la sordera de Beethoven un recurso extremo para no tener que sufrir  su propia música?

No acosen al lector

Octubre 19th, 2008
En este blog en el que ni dios comenta nada, de pronto en dos días aparecen tres comentarios en la entrada sobre el libro “No acosen al asesino” de J. M Guelbenzu.

El libro me pareció malo en su momento y me lo sigue pareciendo.

Los tres comentarios cantan loas sobre el autor y su maravillosa novelística. La cosa es mosqueante. Aquí hay una conspiración a favor del literato que entra en el límite de la desfachatez. ¿Vendrá del club de fans de Guelbenzu? La pregunta es benévola si la comparamos con estar convencida de que el propio autor o la editorial paga a un negro para que haga contra propaganda frente las opiniones negativas.

Este literato está definitivamente castigado.

 

Literatura infantil

Octubre 19th, 2008

lector paciente

No piensen que he apagado la máquina de leer.

Soy tan jilipollas que, en octubre, antes de poner en marcha el plan de lectura de los nenes, leo todo lo que va a pasar (obligatoriamente) bajo sus ojos. Veintisiete libros en diez días, eso sí,  de literatura infantil.

La biblioteca de clase tiene muchos más ejemplares, selecciono los más adecuados y no dejo a la voluntad de los churumbeles el acto de leer, les obligo e intento controlar que lo hacen. Les exijo resumen y comentario, cosa que les fastidia bastante. Es la forma de asegurar lectura y no sólo paseo de libro. Esto es imposible si previamente no los leo yo.

En este mundo que les ha tocado en suerte, leer es a masticar almendras como ver la tele es a comer papillas. La tele te alimenta pero no deja de ser bazofia. Las almendras son deliciosas, energéticas, dulces, incluso puedes tener la suerte de que te toque una bien amarga. Leer exige esfuerzo.

Le tengo devoción a la literatura infantil. Aquí hay libros que son pequeñas joyas y otros que son un auténtico atentado contra la inteligencia infantil. Es importante que el libro tenga humor, emoción, coherencia lógica -aunque sean de género fantástico-, vocabulario rico, variado y novedoso, ritmo narrativo, información interesante o música verbal. Todo ello junto o por separado.

Al final la lectura compartida hace hábito y se pone en marcha el intercambio de opiniones y valoraciones propias, un acicate para próximas lecturas. Sólo es cuestión de empezar y comprobar que leer no es un acto tan dramático como lo pintan.

 Los mejores: Aventuras de Picofino, Buzón de Lobito (el ), Casa de los días (la), Casa del árbol (la), Chis y Garabís, Diecisiete cuentos y dos pingüinos, En el corazón del bosque, En mi casa hay un duende, Eric el enclenque, Juana calamidad/ hombre lobo, Mágica radio, Mi amigo el unicornio, Palacio de papel (el), Patatas fritas, Simbad, el niño, Superhéroes no lloran (los), Todo marcha sobre ruedas, Ultimo elefante blanco (el), Vampiro vegetariano (el).

Los demás quedan dentro del plan de lectura,  que los churumbeles tienen derecho a saber que la mala literatura existe, a través de la experiencia uno va construyendo el propio criterio.

El paciente lector de la imagen está anidado en esta página.

 

http://www.zonalibre.org/blog/placebo/archives/cat_placebo.html