Compré este librito porque tenía una faja roja que anunciando su 8ª edición, además me gusta como escribe Mendoza. Debo haber leído la mayoría de sus libros y siempre me resulta entretenido, da igual que de rienda suelta a sus más enloquecidas historias o que se ponga el traje de escritor serio, te lleva adelante con una especial soltura narrativa. Es ágil, irónico, trata tiernamente a unos personajes que en muchos casos son unos desgraciados.
Me lo he tragado en una tarde aunque no es su mejor libro.

Pomponio Flato es un filósofo, viajero romano, patricio y de la orden ecuestre que da tumbos por el mundo en busca de un agua maravillosa que solucione un problemilla de salud que padece: flatulencia virulenta.
En su devenir llega a Nazareth, Galilea, en esos momentos bajo la dominación de Roma. Sufre incontables y penosos avatares que lo dejan en la ruina. Dado su estado de necesidad se deja contratar como detective por un niño cuyo padre ha sido acusado de asesinato. Aquí hay misterio y mucha guasa.
No lo tendrá fácil ya que en el siglo I Galilea era un país regido por una extraña combinación de poderes: romanos, reyes, sacerdotes de una y otra naturaleza, cada cual barriendo para su propia casa y dispuestos a joder al más pintado.
Al final soluciona el intríngulis del crimen, no podía ser de otra forma. Si quieres saber cómo, ya sabes, a leer.
Los libros con muchas ediciones suelen estar bien, puedes suponer que si tanta gente lo ha comprado es posiblemente porque el autor tiene lectores incondicionales a barullo o porque ha funcionado el boca a boca.
Este principio funciona muy bien con los libros infantiles, con los libros de adultos te puedes llevar alguna sorpresa desagradable ya que puede ocurrir que tu gusto no coincida con el de otros.