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No acosen al lector

Domingo, Octubre 19th, 2008
En este blog en el que ni dios comenta nada, de pronto en dos días aparecen tres comentarios en la entrada sobre el libro “No acosen al asesino” de J. M Guelbenzu.

El libro me pareció malo en su momento y me lo sigue pareciendo.

Los tres comentarios cantan loas sobre el autor y su maravillosa novelística. La cosa es mosqueante. Aquí hay una conspiración a favor del literato que entra en el límite de la desfachatez. ¿Vendrá del club de fans de Guelbenzu? La pregunta es benévola si la comparamos con estar convencida de que el propio autor o la editorial paga a un negro para que haga contra propaganda frente las opiniones negativas.

Este literato está definitivamente castigado.

 

El fisioterapéuta

Viernes, Septiembre 5th, 2008

 

Para buscar una solución al persistente lumbago y dado que, pidiendo hora en julio, veré al “huesólogo” a mediados de octubre (la ss es así, rápida y eficaz) he buscado la ayuda de un fisio y sus acciones terapéuticas:

Estirar, retorcer, estrujar, juntar lo lejos con lo cerca que habría dicho mi madre, hacer de contrafuerte para apretar piernas y brazos en S, mover cabeza buscando con la cara la espalda hasta que el cuello hace clic, clic, clic (yo me acordaba de la niña del exorcista), ponte boca arriba, ponte boca abajo, la pierna por aquí, la cadera para allá, este pie no me gusta, tienes artrosis en la rodilla derecha, la cadera izquierda gira mal. Ya estoy sudando y le digo que seguramente no necesita ir al gimnasio.

Creí, en mi ingenuidad, que el tipo se iba a relajar cuando entró en la segunda fase:

- Estate quieta boca abajo, relájate.

Ahora me da un masajito, pienso yo,  y se lo perdono todo.

Pues no, me clavó los dedos hasta rozar el hueso donde se supone tengo la cuarta y quinta vértebras lumbares por sorpresa. Entendí la teoría del doctor Rosado. Y  engrasó la espalda con un aceite sin olor y se lanzó sobre mí como avión en aterrizaje tropezando doscientas veces en el nudo del dolor. Me acordé de su parentela unas cuantas veces mientras él decía “qué mala leche tengo”.  Para rematar la faena conectó a unos cables eléctricos con la idea de electrocutar ligeramente al origen del mal y finalmente me dejó bajo una lámpara de infrarrojos como huevo en incubadora, unos pajarillos cantaban.

El asombroso viaje de Pomponio Flato. Eduardo Mendoza.

Sábado, Agosto 9th, 2008

Compré este librito porque tenía una faja roja que anunciando su 8ª edición, además me gusta como escribe Mendoza. Debo haber leído la mayoría de sus libros y siempre me resulta entretenido, da igual que de rienda suelta a sus más enloquecidas historias o que se ponga el traje de escritor serio, te lleva adelante con una especial soltura narrativa. Es ágil, irónico, trata tiernamente a unos personajes que en muchos casos son unos desgraciados.

Me lo he tragado en una tarde aunque no es su mejor libro.

Pomponio y el cuervo de sus sueños

Pomponio Flato es un filósofo, viajero romano, patricio y de la orden ecuestre que da tumbos por el mundo en busca de un agua maravillosa que solucione un problemilla de salud que padece: flatulencia virulenta.

En su devenir llega a Nazareth, Galilea, en esos momentos bajo la dominación de Roma. Sufre incontables y penosos avatares que lo dejan en la ruina. Dado su estado de necesidad se deja contratar como detective por un niño cuyo padre ha sido acusado de asesinato. Aquí hay misterio y mucha guasa.

No lo tendrá fácil ya que en el siglo I Galilea era un país regido por una extraña combinación de poderes: romanos, reyes, sacerdotes de una y otra naturaleza, cada cual barriendo para su propia casa y dispuestos a joder al más pintado.

 

Al final soluciona el intríngulis del crimen, no podía ser de otra forma. Si quieres saber cómo, ya sabes, a leer.

 

Los libros con muchas ediciones suelen estar bien, puedes suponer que si tanta gente lo ha comprado es posiblemente porque el autor tiene lectores incondicionales a barullo o porque ha funcionado el boca a boca.

Este principio funciona muy bien con los libros infantiles, con los libros de adultos te puedes llevar alguna sorpresa desagradable ya que puede ocurrir que tu gusto no coincida con el de otros.

Tía abuela

Domingo, Julio 6th, 2008

bebés

He sido tía abuela, mi sobrino Manolo ha sido padre de un “Angelito”. Nos reproducimos.
Hace 28 años, allá por abril, su madre y yo preñadísimas, fuimos juntas a ver a nuestro ginecólogo particular. Andábamos cumplidas, los críos ya estaban cocinados y llamando a la puerta.
El ginecólogo, un tal Espinosa, nos dijo aquello tan amable de “nena, súbete ahí que te voy a mirar los bajos”. Decidió en aquel momento que estábamos de parto y nos envió al Hospital San Carlos a rematar la faena. Al borde del ataque de nervios visitamos a mi hermano Antonio en la universidad y él para calmarnos nos invitó a un café.
Siempre he barruntado que ella sí estaba a punto de caramelo, nada más llegar nos atiborraron de oxitocina, y casi se le cae el crío. Así nació Manolillo, por la vía rápida, a las dos de la tarde.
Carlitos se resistió unas horas, hasta las once no dio la cara. Yo no asistí a ese momento trascendente porque me anestesiaron. La anestesia es un paréntesis en la vida, menos mal… hubiese agradecido una tila o similar en el espacio previo porque me dio por insultar a los presente mientras tenía sensaciones de descoyuntarme por dentro. Quedó en evidencia lo mala persona que puedo ser y no está bien, ejerciendo la indiferencia médica, poner en ese trance de mala bestia a persona tan comedida como yo.
A los soldados, en la cartilla, les ponían “Valor: se le supone” porque nunca guerrean y no pueden demostrar la dosis de valentía que esconden -cosa que por otro lado hay que agradecer- , los doctores, que sí entran en batalla, deberían tener “humanidad demostrada”, aunque la mayoría se resisten, quedan a medio camino, suelen ser sujetos anestesiados frente al paciente, entonces, “humanidad: se les supone.
Los recién nacidos de aquel día que, gracias a la carambola práctica del doctorcito, nacieron en el mismo espacio tuvieron entre ellos una trabazón casi de hermanos, con sus habituales amores-odios, y han crecido tan bien que ya van siendo padres.
Enhorabuena Manolo.
Mañana 51.