Archive for the ‘pintura’ Category

Florero chino

Lunes, Julio 3rd, 2017

 

Un cuadro empezado hace muchísimo, un simple esbozo.

Pinto luego existo

Domingo, Septiembre 25th, 2016

Pintar objetos que hay en casa es costumbre. 

Un año después

Domingo, Agosto 4th, 2013

Ha estado un año en el estudio esperando que diera el último toque. He aprovechado para estrenar el regalo que me hicieron mis alumnos, un combinado de pinceles estupendos.

 

Unas botellas de vino y güisqui, la copa de Lario, dos botellas de agua (Solán de Cabras), una tetera de la Cartuja con su taza y una tetera metálica y su azucarero, naranjitas y limones -Achupé, achupé.

He hecho los retoques de memoria, tiré las frutas en febrero, ya acartonadas.

El último Rafael. Madrid

Sábado, Septiembre 1st, 2012

El último Rafael.

Murillo y Justino  de Neve.

Museo del Prado.

Vírgenes, santas y santos, eclesiásticos, todos parecidos, todos con el morrito rizado según el canon de belleza de la época,  niños musculosos, bebés que parecen pasados  por el gimnasio de la esquina, abuelas, paisajes escondidos en los fondos de los cuadros, preciosisimas telas, joyas, … ¡Me aburro!

 

Rafael era un excelente y exitoso pintor al que le faltaban manos para atender todos sus encargos. Su obra es suya en tanto sale de su taller. No todos los rafaeles están completamente pintados por Rafael pero sí controlados por él. Esta exposición desgrana en algunos cuadros lo que pintó Rafael y lo que corresponde a sus colaboradores Giulio Romano y Penni. No se trata de que un ayudante le moliese los pigmentos y otro le preparase los soportes, en algunos cuadros uno trabajaba los  fondos, otro los bodegones y el maestro se hacía cargo de los remates finales.

En un símil literario es como si Cervantes, falto de tiempo,  hubiese encargado a otro las descripciones y los diálogos del Quijote. Te sentirías un poco estafado.

No se le ha dado tanto pábulo a la exposición de los cuadros que Murillo crea en relación a un cura coleccionista y aficionado al arte, el cura Justino Neve. ¡Genial, maravillosa! Y estamos en los mismos temas, vírgenes, niños, angelotes…  Sería capaz de tirar un par de tabiques de mi casa para dejar espacio a algún cuadro de esta exposición.

 

Hopper en Madrid

Viernes, Agosto 31st, 2012

Museo Thyssen Bornemisza. Madrid.

Con ánimo de final de vacaciones entramos a la exposición de Hopper en el Thyssen. Entradas en mano con día y hora fijo. Hay bastante gente pero no tanta como para tener que dar empujones y hacer marrullerías para ver los cuadros. ¿Es la crisis o Hopper no levanta las pasiones de Van Gogh?

Pasos, paradas, sentadillas en los bancos, idas y venidas esperando tener la mejor perspectiva, te acercas a algunos cuadros para ver el sentido y la trama de la pincelada, te recreas, formas una idea sobre lo visto y, ¡puñeflas! ¡decepción! Hopper es un gran pintor por un par de razones: es americano (norteamericano) y dentro de un desierto histórico y pictórico cualquier brizna de hierba brilla y, segundo, refleja una su época  fielmente, tiene narices a expresar la fealdad de lo industrial y urbano, los extraños contrastes luminosos que produce la luz eléctrica y el relumbrón gris del cemento. No endulza, no suaviza, muestra la vida del urbanita más solo que la una, sufriendo el feismo de postes, cables, muros de cemento, ferrocarriles, gasolineras, casas aisladas. Pero… es que no me gusta porque no me habla.

Salí de allí contenta porque tuve la oportunidad de ver un cuadro maravilloso, “Lonja de algodón en Nueva Orleans” de Degas. De refilón algo te satisface y eso es bueno.

Y además llevo  el encargo, renovado después de años de aplazamiento,  de hacer una copia de este cuadro.

Una maciza de ojos vacíos que mira, sin ver, cómo sale el sol que fascina a mi “S”. Lo tendrá.

Este cuadro es el motivo de un juego que te proponen dentro del museo, la actividad no es interesante por el juego en sí, sino porque han transformado la imagen plana en un montaje tridimensional donde puedes ver las relaciones espaciales entre todos los elementos y los focos de luz, así como los estudios previos al cuadro que hizo Hopper. Estos dibujos iniciales te reconcilian con las habilidades del pintor porque, si miráis atentamente el cuadro, la mano izquierda parece un injerto sobre la pierna, sin brazo que la sustente. No sabemos por qué Hopper elimina un brazo que debe estar ahí. En los bocetos sí aparece, luego, lo hace porque le da la gana.

RECOMENDACIÓN MUY SERIA

En el mismo Thyssen y para celebrar su 20 aniversario han organizado una miniexposición seleccionando de su propio fondo pintura germánica antigua y moderna de “Rostros y Manos”.  

 

 

 

Still life: teapots, bottles and small pots

Domingo, Junio 3rd, 2012

Reconozco que estoy vaga con las entradas del blog.

Tengo la cabeza embarullada, lo normal del trajín de final de curso.

Pinto, luego existo. Estudio inglés, luego me divierto.

Mis bodegones suelen ser biográficos:

Botellas de líquidos que me he bebido -flipo con el güisqui, ese brebaje escocés -.

Una copa de Lario que compré un día que pasaba por Lorca (no confundir con la ginegra Lario’s – la ginebra era, según leyendas urbanas el conservante que utilizó la Reina Madre para llegar a los 100 años) . Conste que no está terminada.

La tetera metálica y su azucarero compradas en las oportunidades del Corte Inglés y que nunca se han usado para lo que fueron hechas. El Corte es “Inglés”.

La tetera y la taza blanca de la Cartuja de Sevilla y que me regaló mi tía Antonia. El té es la bebida nacional inglesa.

La servilleta verde oscuro que nunca ha limpiado una boca -la competencia de las servilletas de papel es enorme- . “Made in India”: Commonwealth  pura y dura.

Un tapete de ganchillo rojo hecho con estas manitas… naranjitas y limones, achupé, achupé.

¿Será premonitoria tanta coincidencia anglosajona?

Aspidistras

Domingo, Junio 3rd, 2012

Una vez escuché en una película muy inglesa que toda casa burguesa debía tener una aspidistra. Yo tengo dos, en el jardín,  escondidas debajo del bambú y el ficus pajarero.

Aquí tenéis un retrato de su madre que hice en el año 2.001. La aspidistra es una planta que crece constantemente hasta que rellena el tiesto. Nacen seis hojas,  se muere una, hasta que están todas apelotonadas, incomodas y asfixidas. Crecer y crecer tiene sus consecuencias.

Si están en manos de un jardinero competente, éste las saca de la maceta y la divide en dos  tiestos para que sigan con su designio bíblico de “creced y multiplicaos”.  Un par de años después las deberá volver a dividir, ya tendrá cuatro y así, duplicando, duplicando, llega un momento en que te tienes que salir de casa porque no se cabe. Lo que empezó en una maceta que me regaló mi tía Antonia puede terminar en un desalojo forzado por razones vegetales además de que, mientras más aspidistras tienes, más burgués te vuelves, y eso, en determinados ambientes está muy mal visto.

 

 

La relación entre lo burgués y la plantita de marras es más bien oscura…, o no existe…, o son ganas de hablar.

 

 

Granadas

Viernes, Noviembre 25th, 2011

Hace unos cinco años plantamos  un “granao” enano en el jardín.

Lo compramos como cosa exótica, “Granao enano” decía la etiqueta. El tiempo o la calidad de la tierra han desmentido el adjetivo, ya no es enano, mide dos metros y medio y echa granadas gordezuelas  con gran ánimo. He aquí la muestra después de la recolección.

Son muy bonitas, el color grana las tiñe por dentro y sobre todo por fuera.

Nadie es perfecto, si sucumbes a su aspecto y te animas sufrirás una decepción….. agrias, ácidas, avinagradas… incomibles.

No sirven para comer pero dan juego como naturaleza muerta….

Pequeña fauna para Violeta

Sábado, Junio 4th, 2011

Misión cumplida. He terminado de pintar el cuadro animalesco para Violeta. Ella aún no lo sabe porque debe estar gustosamente dentro de su señora madre y empieza a mostrarse impuntual.

Parténope II

Viernes, Mayo 13th, 2011
Barroco enredado

Barroco enredado

Años hace que estuvimos en Nápoles. Además del tradicional conflicto por las basuras tiene mucho que ver, todo con cierto aspecto decadente, húmedo, algo descuidado. Quizá fue esta la ciudad de la que más me acuerdo ya que parecía exótica, más africana que europea.
Allí estuvimos una tarde en la “Certosa”, lugar que he recordado c por b durante la representación de Parténope. Los telones del decorado recuerdan, copian la arquitectura del convento. La postura de los personajes, sus vestidos, los colores, eran el vivo reflejo de los belenes napolitanos que vimos en los sótanos de la Certosa.
El mundo es un pañuelo, cada vez más evidente.