Remate (trabajoso) del xx aniversario.
Hará diez meses, nos entregaron las partituras del “Lobgesang” de Mendelssohn. Inmediatamente le pedí a “S” que bajara alguna grabación por comprobar qué tal sonaba. Y sonaba, sonaba muy alemán, marcial, raro. Veinte minutos después apagué el ipod y dije “¡Horreurrrrr! ¡Qué horror! ¡Nos vamos a hundir en la miseria más musical!”
Cincuenta ensayos y un concierto después debo reconocer que a veces me equivoco, y ésta es una de ellas.
Ayer resolvimos, es decir, cantamos en el teatro Villa de Molina en compañía de Virginia Martínez (directora de orquesta), la OSRM (orquesta sinfónica de la Región de Murcia), Consuelo Garres (soprano), Antonia Sandoval (soprano) y José Pizarro (tenor).
No puedo hablar por los demás, yo disfruté de la música y lo volvería a repetir mañana mismo, hoy no puedo porque estoy reventada. Cantar cansa.
Antes del concierto hay vida, ensayos. Creo que somos un coro de lenta reacción, cosa que saben los directores, así que tomamos tiempo y llevamos esto entre manos desde principio del 2010, no habíamos terminado la temporada del villancico, con el regusto al polvorón en el paladar y ya peleabamos con “Alles, was Odem hat, lobe den hern halleluja”. Los polvorones, punto de conflicto consonántico, quedaron atrás para entablar batalla lingüistico articulatoria con el murciano, porque …..
¿Puede un murciano cantar en alemán?
Lilo Neugebaur, nuestra profesora de alemán a la par que coralista, ha dado algunas lecciones magistrales sobre cómo poner el morrito para que una “eme”, suene y resuene como tal, al tiempo que nos aleccionaba sobre la sutil diferencia entre la hache de un HALELLUJA, tienes que espirar el aire en contracorriente haciéndolo resonar entre los dientes, la lengua y el paladar y una hache del was odem hat, que es más suave, como suspiro enamorado.
La cosa ha sido dura y en algún momento de desesperación pasajera, hay que reconocerle a Lilo paciencia y saber estar infinitos, perdió las maneras -tanto como una suiza las puede perder, al fin y al cabo siempre han sido neutrales y su pacifismo debe ser genético- y preguntó a alguien incapaz de hacer una “emmm” resonante, ¿Tú sabes besar? Ahí todos nos sonrojamos, un murmullo de escándalo recorrió el coro (¡Anda, lo que le ha dicho!, pensamos) y al día siguiente el interpelado ponía morritos de beso.
El murciano es sordo a las consonantes prescindibles. “E muciano ee soodo a la cosonate (la palabra prescindibles no está en su vocabulario)”… pero cincuenta ensayos después es capaz de decir Gott de tal forma que si te escucha un alemán, sabe que hablas de Dios y no de las nunbecillas del campo. Llegar a este GOTT supone hacer una O como la de looooobo y ponerle la t del final, sobre todo si Virginia frunce las cejas, pone cara de enfado y hace un giro con las manos que significa “pega la lengua a los dientes, aprieta la panza, echa aire y revienta una t aunque le escupas cantante de delante, y….. encima, hacedlo todos a la misma vez”.
¡DIFICIL PERO NO IMPOSIBLE!