Delirio en el Víctor Villegas
Sábado, Mayo 28th, 2011Después de esto, el concierto nº 3 de Rachmaninov, el público saltó como un tapón de cava en un ataque enloquecido de bravos y aplausos. Las malas lenguas dicen que era la clá contratada para el evento. Disiento, a mi me gustó, si fuera más expresiva habría gritado como todos aquellos. Como resultado del estruendo, Fabio Bidini, el pianista responsable de la algarada nos regaló una cosita delicadísima que consiguió bajar las pulsaciones del respetable y que parecía de Mozart.
La segunda parte quedó en manos de la Nortwestdeutsche Philarmonie (el alemán es un idioma de consonantes) jugando ( traduccíón literal de Play) a Wagner, si es que Wagner se puede jugar. Lo wagneriano es todo ampuloso, ruidoso, excéntrico. De él sólo me gustan los movimientos de cuerdas, sin explicación racional, me gustan y punto.Tengo la intuición de que se la juega muchas veces con disonancias que dan la sensación de que todo se hundirá de un momento a otro, cosa que no ocurre, luego imita la vida y te remueve las entretelas. Empezar con la obertura de Los cantores de Nuremberbg, ruidoso, escandaloso y basto no fue una buena entrada que resolvieron, cosa que agradecí muchísimo, con la Obertura y Muerte por Amor de Tristán e Isolda (¿se puede morir alguien de amor?).
Escuchando música, esta música, posiblemente sí podrías fenecer, es cosa de no dejarse comer el tarro.
Aquí os dejo estos dos regalitos.







