Archive for the ‘Mi casa’ Category

Pavo relleno (otra vez)

Lunes, Diciembre 29th, 2008

Hoy he podido comprobar una de las utilidades del blog. Mi hermanico Antonio lleva días sugiriendo que cocine para nochevieja un pavo como el de hace tres años. Cocinera anárquica que no suele utilizar receta ajena ni escribir la propia. ¡ Yo qué sé cómo lo había hecho! Así que,  tirando de antiguos archivos,  he dado con la receta del mítico pavo. Honor a mi madre que me enseñó a cocinar, no con palabras, con hechos. Viendo a otro cocinar se aprende mucho. Hela aquí, rescatada del antiguo blog.

 

Ingredientes:
Un pavo de seis kilos.
Dos kilos de carne picada, ternera y cerdo.
Cien gramos de morcón (con perdón)
Cien gramos de panceta de cerdo ibérico.
Seis huevos.
Pan rallado al gusto.
Un chorretón de güisqui.
Especias varias: pimienta, ajo, perejil, más pimienta, aceite y sal del salero.
Hilo y aguja.

Elaboración, fase I:

Afilado cuchillo en mano se abre el animalico por toda le espalda en canal, con pulso de cirujano se le extirpa toda la carcasa (osamenta del torax) y los huesos de los contramuslos. Rociamos todas las carnes con sal y pimienta para que tome gusto. El curso de costurera de la Sección Femenina de Movimiento (impartido por la Pava en el instituto antigua sección del Alfonso X el sabio) servirá para enhebrar la aguja y coser toda la espalda para que el animal no sienta frío.
Paralelamente, con la mano libre, se amasa la carne picada con todos los demás ingredientes que antes habremos trabajado con cariño: cascado los huevos, triturado el morcón y la panceta, machacado los ajos y las especias en el mortero y llovido el pan rallado.
Probamos la masa sin asco a pesar de estar cruda para comprobar su punto de sal. Introducimos toda la masa dentro del cuerpo del pavo e imaginamos ser un médico en el trance del trasplante de hígado.
Cuando ya no cabe más, si hemos bien calculado tendremos la masa justa, volvemos a la aguja y el hilo y terminamos la labor de costura.

Dejamos el cuerpo inerte del pavo sobre la bandeja del horno, asombrosamente ya no vuela, y le damos forma según los criterios de Carpanta, las patitas juntas, las alitas recogidas cerca de la espalda y pecho (pechuga fuera) y lo dejamos reflexionando sobre la fugacidad de la vida mientras picamos cuatro ajos en el mortero, un manojo de perejil, pizca de pimienta (pizcón más bien), aceite del bueno y un chorretón (muy generoso) de güisqui para:

A: que la majada se separe de las paredes del mortero y se reparta bien sobre el pellejo.

B: que el alcohol adormezca los escasos restos de sensibilidad que le queden al bicho y/o si tuviera alma encontrara en este último rito alcohólico un poco de paz.

Con esta mezcla rociamos el cuerpo, lo frotamos y lo dejamos. ¡Brilla!

Envuelto en dos capas de film plástico lo dejamos reposar 12 horas en el frigo buscando una adecuada mezcla de sabores.

Nos vamos a dormir, todo el mundo necesita descansar, y a la mañana siguiente con el horno a 170º lo cocemos con mucho amor y un cacho de papel de aluminio protegiéndolo del exceso de fuego durante cuatro horas. Inexplicablemente, pasadas un par de horas, lo que era un pavo seco suelta enorme cantidad de jugo que inunda la bandeja. A la quinta hora, momento del tueste, quitamos el papel de aluminio y lo bañamos en su propio jugo, extrañamente no se queja.

Anotar que las lecciones de costura de la Pava no me sirvieron de nada, no me enseñó a coser. Mi madre, experta costurera, se sentaba el día antes de la presentación de las labores del curso y las hacía en un rato, así aprobé la asignatura de Labores durante el bachiller elemental.

Coser un pollo solo necesita algo de intuición para juntar lo lejos con lo cerca gracias a la aguja y el hilo y no temer por el animalico que ya está muerto.

 

Pavo fantástico

Pavo fantástico

Rutinillas

Lunes, Septiembre 8th, 2008

 

Ya estoy de vuelta en mí misma.

Al mar del papeles de mi trabajo, al cole, a la piscina, a ponernos a régimen, a madrugar, a soñar con el trabajo y no dormir más de seis horas, a tener la sensación de estar rodeada de pingüinos , a la tostadita de tomate, al coro.

 

Analicemos:

 

El mar de papeles es la sopa burocrática en la que me caí hace unos años, en la que no me siento totalmente a disgusto porque… Porque… La verdad es que no lo sé. .

El cole es el lugar del que no he salido desde hace 48 años. Debo ser torpe ya que no hay cuerpo que resista tanta repetición de curso. Una, por más vueltas que le da para superar los contenidos no consigue pasar de estado.

La piscina, lugar húmedo por naturaleza. Único espacio, dónde por un cortocircuito neuronal, consigo desconectar del mar de papeles.

 

El régimen: espacio, uso, costumbre indeseable pero necesario … O me quedo como un palillo o esto de la espalda retorcida terminará, si no conmigo, sí con el poco buen humor que me queda.

Soñar con el trabajo, hacer una lista embarullada de lo que aún me queda por hacer mientras duermo e intentar establecer un orden lógico, ya es un hábito. Inútil, pero hábito. Es más efectivo hacer la lista despierta, así, que como las gallinas, me espabilo con el primer rayo de sol.

Tostada de tomate: objeto comestible que consiste en un trozo de pan tostado (de ahí su nombre), una porción generosa de tomate rallado sobrepuesto al pan, aceite y sal. Te lo ponen en el bar de enfrente del cole. Divino.

El coro: Membra Jesu nostri de Buxtehude, ensayando hasta octubre, mes en el que lo pariremos allá donde nos dejen. Una especie de delirio musical en torno a cada uno de los miembros (y miembras -una oreja debe ser una miembra-) del cuerpo de Cristo. No seas mal pensado, de ese miembro en el que piensas no se dice ni mu.

 

En fin, rutina de la peor especie y 35 grados a la sombra. ¿Dónde están las vacaciones de  navidad?

 

Vitaminas murcianas

Martes, Agosto 5th, 2008

Jardín

 

 

 

 

 

 

Hace un año terminé de plantar el jardín. Una olivera minúscula comprada en el Aldi, el romero que me regaló Carlitos, un granado teóricamente enano, las maticas de tomillo y muchas piedras. Entonces las piedras eran lo más visible.

Imparables crecen gracias a la buena temperatura -este invierno no hubo ni una sola helada- , riego escaso para plantas de secano y unas bolas azules que dicen que es abono, pero yo creo que son golosinas para plantas. Ahí está, tan contento, como una pequeña selva.

No me atrevo a pensar cómo estaría si charlase con él y le cantase.

Objetos inútiles

Sábado, Agosto 2nd, 2008

Dada la virulencia en los ataques del frente de liberación de los enanos de jardín, decidí traer a casa una rana que aceptase, sin reivindicaciones, vivir entre nosotros. Ahí está, bajo el granado, entre las cintas  y el tomillo. El trasplante de Zamora a Molinica parece que no la altera.

¿Será feliz? de momento tiene a su disposición orugas, mosquitos, moscas, abejas. Todo jardín es un micro sistema ecológico. 

 

Piña futbolística

Miércoles, Julio 2nd, 2008

fútbos

Hace una semana tuve esa sensación extraña de dejá vu que a veces nos asalta. Durante el partido España-Italia mis vecinos sacaron la tele a la calle, las mesas con la cena y se lanzaron a ver el espectáculo del día.

 En mi infancia, en verano, los privilegiados que tenían tele la orientaban a la calle, sacaban las hamacas y veían lo que fuese.

Según parece  hacer piña con los vecinos reconforta el alma. ¿?

Los vecinos que en cincuenta años me han tocado en suerte sólo me han causado molestias, así que ruego se abstengan de interesarse por mi vida, mismamente como hago yo con la suya.

He apagado la radio. A las siete de la mañana, sin contemplaciones. No hay otra noticia, España ha ganado la Copa de Europa.

Ayer en Madrid, visitando a Elenita, había una marea de gente vestida de futbolistas y de supermanes con capa de bandera rojigualda. El fútbol tiene la virtud de mover al rebaño, hace piña, patria, sentimiento nacional, y de poner entre paréntesis el sentido del ridículo.

De vuelta a casa me encuentro con el club de fútbol que me ha tocado en suerte  en plena efervescencia: toda la familia alrededor de la tele (pantalla gigante de plasma), hombres apoltronados, mujeres sirviendo merienda cena y muchas cervezas. Los niños tienen una bocina pegada a la boca, los padres: goooooooool, uyyyyyy, palmas, pitos, golpes. Como si estuvieran en el campo.

Una vez alimentados los machos y relajados por el 0-1, las matronas pasan del evento y charlan en un rincón despellejando al prójimo.

Me ronda la idea de, mediante patadón de Gento, lanzar de vuelta los dieciocho  balones que tengo secuestrados, uno a uno y darles un auténtico baño deportivo. El “super” me contiene: “tengamos la fiesta en paz”, dice.

Es, esto del fútbol, un misterio para mí.

Cuestión de pelotas

Sábado, Junio 28th, 2008

futbolistas

Tengo dieciocho (18) balones de fútbol de toda marca y condición en un baúl del jardín.

Hace unos meses decidí no devolver los balones, es más, dentro de nada pondré un cartelico junto al timbre que dirá: “En esta casa no se devuelven los balones”.

Empezamos de buen rollito con los vecinos futboleros devolviendo la pelota cada vez que se les caía. La costumbre hace derecho y a cualquier hora de la tarde, después de innumerables “pumba, pumba” contra la valla de madera tocaban el timbre pidiendo su pelota. Yo empecé a putearlos ligeramente y de vez en cuando les decía “vuelva vd mañana”.

La cosa derivó en un simple allanamiento del morada un  día que no estaba en casa. Se les debió caer y viendo que no había nadie, decidieron rescatar la bola por asalto. No les importó el romero, les sirvió de colchón cuando entraron al jardín. Aún no se ha recuperado,  el pobre,  del pisoteo.

A partir de ese día no les devolví ninguna. Cuando iba por la número doce vino su señora madre como Kissinger, a negociar. Negociación hubo y le prometí a la señora que se las devolvería si no caía ninguna más y si los balonazos se hacían en horario de respeto, después de la siesta.

Los niños fueron sensibles un tiempo, tan respetuosos que informé a la vecina que aquel fin de semana pondría fin al secuestro pelotero.

En la euforia de la buena nueva, en menos de una hora cayeron dos más, de lo que deduje –mira que soy espabilada- que en cuanto las tuvieran de nuevo volverían a jugar a su bola. ¡Falsarios!

Y hasta ahora: dieciocho.

Para que veáis que soy buena, esta navidad, para la campaña de juguetes, se las regalaré a Cáritas.

 

La Merde

Jueves, Septiembre 7th, 2006

Desde final de agosto no he hecho sino soñar con el trabajo doméstico. Hay algo en él que me obsesiona martilleándome con sueños donde camino en casas que tengo que limpiar mientras ellas crecen. Camino entre paredes, me multiplico y nunca termino. En mi juventud soñaba con subir escaleras y eso era un trabajo pesado.

¿Me persigue porque yo la llamo? ¿Si no la viese no existiría? Me refiero a ella, a la suciedad.

Tengo claro que la capacidad para ver lo sucio en la propia casa de uno y en el mundo es diferente en cada persona un don personal que algunos no tienen. Un don o un tremendo defecto.

La segunda pregunta tiene una carga filosófica interesante.

la merde color

Este digujo, algo torpe, muestra que luchar contra “ella” con mis herramientas es una batalla perdida. Necesito una doméstica (perdón por el latiguillo machista, pero aún en el mundo la ayuda higiénica minorista está dominada por mujeres).