Archive for the ‘Lectura’ Category

La elegancia del erizo. Muriel Barbery

Miércoles, Diciembre 31st, 2008
Erizo elegante

Erizo elegante

Debería lanzarme en plancha sobre la literatura francesa porque me encanta. No sé porqué no lo hago.

Francesa es “La vida, instrucciones de uso” de Georges Perec. Vida y milagros de los vecinos de un edificio parisino. He perdido la pista de este libro, se lo debí dejar a alguien que no se ha dignado devolverlo. Mi hermano Paco dice que si le dejas algo a uno de Molinica debes despedirte de ello ya que no suelen devolver lo que les deja.

En mi desorden natural poco después leí “El rojo y el negro” de Stendall, un libro de esos que aparecen en las historias universales de la literatura, los que te obliga a leer tu profesor de francés o de literatura, cosa que yo esquivé  en su momento. O quizá lo leí y lo he olvidado.

No digo que “La elegancia del erizo” engrose tan meritoria lista, la literatura universal tiene el listón muy alto, pero es un libro amable, de amena lectura.

Un erizo es un animal que se camufla para pasar desapercibido, su agresivo plumaje es pura defensa. Algo así ocurre con Renné la portera de una comunidad de vecinos muy pija de París. A su alrededor hay otros animales humanos que pondrán la trama en medio de reflexiones filosóficas de mayor o menor envergadura, al fin y al cabo la autora es profe de filosofía y por algún lado habría de salir la sustancia profesional

Mal de escuela. Daniel Pennac

Viernes, Diciembre 26th, 2008
Una escuela
Una escuela

Presuponer que no existen alumnos torpes en los actuales esquemas de la escuela es ser muy optimista. Los hay, solo que decirle a un padre que su hijo es torpe está muy mal visto. Una opinión que te afecta, te descalifica por falta de “humanidad” mal entendida. Otra cosa es pensar que porque son torpes hay que apartarlos en un rincón, ocultos y solos ante su propia torpeza. Que es lo que se hace.

¿Les aplican los maestros mala voluntad y desidia? ¿Hay maestros torpes? También, también los hay.

Decía mi madre, ya sabéis, una mujer sabia y con mucha mala leche, que se hace maestro el que no sirve para otra cosa. Esta afirmación nace del desconocimiento del que ve el trabajo del maestro desde fuera. Y no afecta sólo a los maestros, juzgar la profesión de otro es fácil. El juicio suele ser negativo, ¿quién toma la palabra para defender la rectitud de la pared construida por un albañil o la perfección de la costura que nos hizo el cirujano?

Pennac afirma que los hay y lo afirma desde la experiencia propia del alumno torpe, que hay chicos que no entienden nada de lo que en la escuela se les ofrece y que por eso se enquistan en su torpeza y se transforman en un grano en el culo del sistema educativo. Sistema que no tiene defensas contra ellos ni el ácido estomacal que les permita digerirlos.

Nadie se muere por un grano en el culo (al menos ahora), esta leve enfermedad es incómoda, incluso el propio grano es infeliz. La solución más fácil es esperar a que madure y reviente por sí solo.

¿Quién o qué es el antibiótico que le haga sanar?

El maestro que debería aplicar la máxima de “Trabajo es trabajo”, y que el mejor trabajo es el que está bien hecho, según el principio de que si bien la perfección es inalcanzable, hacer todo lo posible para llegar a ella es lo más honrado (para eso nos pagan) y también lo más satisfactorio. Un alumno difícil merece nuestra atención prioritaria sin excusas. Aquí podemos esgrimir múltiples razones a favor de los niños que caminan sin dificultad. Apliquemos el ingenio, exijamos más medios.

Pennac, el autor de “mal de escuela”, fue un pésimo alumno que tuvo la suerte de cruzarse con el maestro adecuado, alguien que le puso la zancadilla y le hizo caer en la cuenta de que era un estúpido,  no tanto por desdeñar durante años todo lo escuchado en la escuela y había dejado de aprender,  sino por no creer en él mismo, por carecer de la suficiente fuerza de voluntad y paciencia para digerir lo que le habían puesto delante.

Y es que los alumnos también deben poner algo de su parte, cosa cada vez más olvidada.

El crecimiento de los niños está lleno de saltos evolutivos, la maduración no es un proceso rectilíneo, al contrario, tiene forma de escalera, se producen saltos evolutivos visibles: un día se gatea y al día siguiente se camina, un día se silabea y al día siguiente se lee. Parecen saltos, para producirse, para subir al siguiente escalón es necesario lanzar la pierna, afianzar el pie en el peldaño, tomar impulso y equilibrarse. Durante toda la vida escolar es así. Y esta forma de avance no afecta sólo a los críos pequeños, se repite durante toda nuestra vida.

Hay quien se niega a levantar la pierna para alcanzar el siguiente escalón porque no lo ve, porque sus músculos no soportarán el peso, porque tiene miedo a las alturas, porque le duele la pierna…

Pennac tuvo en su vida escolar unos cuantos profesores piedra que le hicieron tropezar hasta que reconoció su propia torpeza y se decidió subir escalones, como acto voluntario y esforzado..

Ningún padre pide responsabilidades al oculista cuando le dice que su hijo tiene cinco dioptrías en cada ojo y que no ve bien. Se rasca el bolsillo y le compra unas gafas.

Reconocer las limitaciones intelectuales de nuestros hijos es muy difícil, poner los medios para suplirla, muchísimo más.

Aplican los padres, en muchos casos, la política de balones fuera. Otros siempre son los responsables: los profesores, el alumno, el sistema… y se escabullen de la propia responsabilidad, son indolentes, permisivos, estúpidos, irresponsables, tacaños con el tiempo, se esconden tras una montaña de objetos materiales que deberían hacer crecer y que deben sustituirles a ellos. Vivir la relación con los niños de forma satisfactoria es una costumbre que, si en algún momento existió, se va perdiendo porque exige renunciar a cosas sobrevaloradas como viajar, vivir sin horarios con la plena sensación de libertad.

El pensamiento de que cierto alumno con dificultades en otra familia florecería es recurrente en mi vida profesional, privar a los padres de la patria potestad solo se aplica cuando hay delito. En eso la legislación tiene una enorme manga ancha.

José Antonio Marina, ese filósofo de andar por casa, siempre dice, con razón, que para educar es necesaria toda la tribu, y lo hace con la esperanza de convencer a algunos de los indios de que empiecen a hacer visibles sus pinturas de guerra.

 

http://arteninona.wordpress.com/

Imagen extraida de esta página

La agonía de Proserpina. Javier Tomeo

Martes, Noviembre 25th, 2008

Este libro lo compré en un montón de esos que hacen en el Eroski con restos de serie a 3 euros intentando hacer hueco en las estanterías. En este país se editan muchísimos libros y hay que hacerles un espacio aunque los anteriores no se hayan vendido. Mover el mercado tiene sus víctimas aunque de paso  se promueva la lectura y, también la compra compulsiva.

No me arrepiento de los tres euros gastados, Javier Tomeo escribe muy bien, aunque tuve que hacer el esfuerzo (algodón y alcohol en mano) de quitar la etiqueta pegote fosforescente que endiñan al tomo condenado al montón de los baratos. Esto me fastidia.

Proserpina es uno de los nombres de la diosa de la primavera, símbolo de la fertilidad. Un mito tierno.

Tomeo narra en un libro corto la cita, todo trascurre en una noche de verano, entre un escritor resentido por su mala suerte con las mujeres y una joven simple de la que cree estar enamorado. Este tío es un pequeño cabrón que desde el desprecio de una teórica superioridad intelectual, juega con Anita, la antagonista, una carnicera de preciosa dentadura, una criatura que le fascina y al tiempo le repele. Mentalmente no sintoniza con ella, físicamente tampoco, entonces, al pobrecito, no le queda otra que utilizarla como juguete de diversión. Este sujeto es un tipo suavemente agresivo, desagradable y falso. Conversa con la chica sobre la última novela que lleva entre manos, un trasunto de la relación entre ambos, un entresijo de deseos imposibles y bastante animadversión. Anita, la carnicera, es un juguete que en manos de este calvo con peluca no tiene opciones. El tipo,  con ánimo asesino descafeinado,  atenta contra ella con una serpiente poco venenosa con la esperanza de que, ya que no puede morir por el veneno, la chica se muera de miedo. Los hay huevones.

 Imagino que si este sujeto, horrorizado ante su crimen, hubiera buscado una forma de suicidio para redimir su pecado, lo habría hecho cortándose las uñas.

En el discurrir del texto te viene a la cabeza eso tan actual del promedio de sesenta muertas por año a manos de sus parejas, y entiendes que no es algo tan actual ya que el libro está editado en el 93.

Y, de rondó, me pregunto por qué la mayoría de los tíos que intentan suicidarse después de acabar con una mujer suelen fallar, incluso tengo una respuesta hipotética, son tan mala gente que hacen el cálculo de que el intento de suicidio les llevará, vía enajenación mental, a una condena aún más leve de la que les corresponde.

No se puede ser más listo, ni nosotros, en nuestra legalidad vigente, más tontos.

Rapto de Proserpina. Bernini.
Rapto de Proserpina. Bernini.

Esta escultura (maravillosa) debí verla el año pasado en la Galeria Borghese de Roma. La foto no es mía. PIllada por ahí, por Internet.

La novela de la momia. Theóphile Gautier.

Lunes, Noviembre 10th, 2008
curiosa momia

curiosa momia

Como tengo un compromiso no escrito conmigo misma de leer todo lo que en mis manos cae, escojo de la estantería según su orden caótico. En la estantería entran los libros donde hay hueco. Así que abrí este librito (regalo con la revista National Geographic de historia) para lo que se hace con los libros, leerlos.

Me he aburrido bastante pero, siempre hay un pero y una enseñanza,  he comprendido dónde se inspiraron los directores de cine de películas egipciacas; lo fundamental del libro son la descripción de palacios, templos, paisajes y costumbres de las clases altas egipcias. Las imágenes son tan vivas que a mí se me llena el cerebro de Cecil B de Mille en cartón piedra. La trama es secundaria, elemental, blanquinegra, no hay matices en la explicación superficial de cómo huyeron los israelitas a través del desierto y la aniquilación del ejército egipcio que los perseguía (recordad a Charlton Heston vara en mano abriendo el mar Rojo), incluidas las siete plagas. La momia no camina, no asusta, es una mera excusa para contarnos una historia que a mí me contaron las monjas con mucha gracia. Una momia envuelta en lino es un buen objeto terrorífico, cosa que aquí se desperdicia.

Imagino que este Gautier debía quedó epatado con los descubrimientos que,  en el siglo XIX,  se hicieron y larga y larga sobre la magnífica cultura productora de tanta maravilla dorada. Debía de ir todas las tardes al Louvre en éxtasis contemplativo a ver  lo que el buen Napoleón había traído de Egipto a París. Aunque según la Wikipedia fue un buen escritor de libros de viajes y anduvo un tiempo por Egipto (información de primera mano) e incluso por España.

Me queda el consuelo de que el libro me salió gratis.

 

No acosen al lector

Domingo, Octubre 19th, 2008
En este blog en el que ni dios comenta nada, de pronto en dos días aparecen tres comentarios en la entrada sobre el libro “No acosen al asesino” de J. M Guelbenzu.

El libro me pareció malo en su momento y me lo sigue pareciendo.

Los tres comentarios cantan loas sobre el autor y su maravillosa novelística. La cosa es mosqueante. Aquí hay una conspiración a favor del literato que entra en el límite de la desfachatez. ¿Vendrá del club de fans de Guelbenzu? La pregunta es benévola si la comparamos con estar convencida de que el propio autor o la editorial paga a un negro para que haga contra propaganda frente las opiniones negativas.

Este literato está definitivamente castigado.

 

Literatura infantil

Domingo, Octubre 19th, 2008

lector paciente

No piensen que he apagado la máquina de leer.

Soy tan jilipollas que, en octubre, antes de poner en marcha el plan de lectura de los nenes, leo todo lo que va a pasar (obligatoriamente) bajo sus ojos. Veintisiete libros en diez días, eso sí,  de literatura infantil.

La biblioteca de clase tiene muchos más ejemplares, selecciono los más adecuados y no dejo a la voluntad de los churumbeles el acto de leer, les obligo e intento controlar que lo hacen. Les exijo resumen y comentario, cosa que les fastidia bastante. Es la forma de asegurar lectura y no sólo paseo de libro. Esto es imposible si previamente no los leo yo.

En este mundo que les ha tocado en suerte, leer es a masticar almendras como ver la tele es a comer papillas. La tele te alimenta pero no deja de ser bazofia. Las almendras son deliciosas, energéticas, dulces, incluso puedes tener la suerte de que te toque una bien amarga. Leer exige esfuerzo.

Le tengo devoción a la literatura infantil. Aquí hay libros que son pequeñas joyas y otros que son un auténtico atentado contra la inteligencia infantil. Es importante que el libro tenga humor, emoción, coherencia lógica -aunque sean de género fantástico-, vocabulario rico, variado y novedoso, ritmo narrativo, información interesante o música verbal. Todo ello junto o por separado.

Al final la lectura compartida hace hábito y se pone en marcha el intercambio de opiniones y valoraciones propias, un acicate para próximas lecturas. Sólo es cuestión de empezar y comprobar que leer no es un acto tan dramático como lo pintan.

 Los mejores: Aventuras de Picofino, Buzón de Lobito (el ), Casa de los días (la), Casa del árbol (la), Chis y Garabís, Diecisiete cuentos y dos pingüinos, En el corazón del bosque, En mi casa hay un duende, Eric el enclenque, Juana calamidad/ hombre lobo, Mágica radio, Mi amigo el unicornio, Palacio de papel (el), Patatas fritas, Simbad, el niño, Superhéroes no lloran (los), Todo marcha sobre ruedas, Ultimo elefante blanco (el), Vampiro vegetariano (el).

Los demás quedan dentro del plan de lectura,  que los churumbeles tienen derecho a saber que la mala literatura existe, a través de la experiencia uno va construyendo el propio criterio.

El paciente lector de la imagen está anidado en esta página.

 

http://www.zonalibre.org/blog/placebo/archives/cat_placebo.html

 

 

Antonio B. el ruso, ciudadano de tercera. Ramiro Pinilla.

Sábado, Octubre 4th, 2008

Antoio B el Ruso

 

Si yo escribiese bien y tuviese la paciencia de ponerme a una novela tendría como estrella de oriente a Ramiro Pinilla.

Después de la trilogía de “Verdes valles, colinas rojas”, las andanzas de Antoñito el ruso me han resultado fascinantes, más que por los hechos que relata por el estilo directo, conciso y elemental que utiliza Pinilla para poner en palabras una vida de desgracia galopante. “El ruso” no podría hablar de otra manera.

 

 

Las rosas de piedra. Julio Llamazares

Lunes, Septiembre 1st, 2008

“La lluvia amarilla” es el único libro que había leído hasta ahora de Julio Llamazares. Me impresionó dejándome el ánimo por los suelos. Como suelo olvidar la trama de lo que leo y todo lo que hay alrededor de un libro, si carece de interés, sé que es un libro para releer, cosa que habría hecho ahora,  pero se lo dejé a una señora que tiene por costumbre no devolver lo que se le deja. Uno más de los muchos que he perdido por el camino.

Las rosas de piedra, aterrizando voy,  es un libro de viajes. El viajero se llama a sí mismo, elemento de distancia que no me gusta nada, mientras nos relata objetivamente, digo objetivamente porque no hay religiosidad en el texto,  su estancia en cada una de las catedrales que visita. Describe, narra peripecias de viaje, dialoga con las personas que trabajan en ellas, religiosos y seglares, anota los objetos artísticos más importantes, puede servir de guía.

No sé si creará moda, puede ser que nos encontremos visitantes con su libro bajo el brazo intentando identificar lugares, objetos y personas, con su tocho de 598 páginas bajo el brazo, amén de la cámara de fotos.

Es un libro para combinar con otros, utiliza para narrar su viaje un esquema parecido en casi todas, a veces satura. Me gusta la calma con que afronta su tarea, intuyo que placentera.

Elenita me ha preguntado hoy porqué leo libros tan gordos. Buena pregunta. Debería volver a las Selecciones del Readers Digest, invento americano, una revista que presentaba, y presenta, resúmenes de libros novedosos para personas con poco tiempo o paciencia.

¡Tiempos modernos!

El asombroso viaje de Pomponio Flato. Eduardo Mendoza.

Sábado, Agosto 9th, 2008

Compré este librito porque tenía una faja roja que anunciando su 8ª edición, además me gusta como escribe Mendoza. Debo haber leído la mayoría de sus libros y siempre me resulta entretenido, da igual que de rienda suelta a sus más enloquecidas historias o que se ponga el traje de escritor serio, te lleva adelante con una especial soltura narrativa. Es ágil, irónico, trata tiernamente a unos personajes que en muchos casos son unos desgraciados.

Me lo he tragado en una tarde aunque no es su mejor libro.

Pomponio y el cuervo de sus sueños

Pomponio Flato es un filósofo, viajero romano, patricio y de la orden ecuestre que da tumbos por el mundo en busca de un agua maravillosa que solucione un problemilla de salud que padece: flatulencia virulenta.

En su devenir llega a Nazareth, Galilea, en esos momentos bajo la dominación de Roma. Sufre incontables y penosos avatares que lo dejan en la ruina. Dado su estado de necesidad se deja contratar como detective por un niño cuyo padre ha sido acusado de asesinato. Aquí hay misterio y mucha guasa.

No lo tendrá fácil ya que en el siglo I Galilea era un país regido por una extraña combinación de poderes: romanos, reyes, sacerdotes de una y otra naturaleza, cada cual barriendo para su propia casa y dispuestos a joder al más pintado.

 

Al final soluciona el intríngulis del crimen, no podía ser de otra forma. Si quieres saber cómo, ya sabes, a leer.

 

Los libros con muchas ediciones suelen estar bien, puedes suponer que si tanta gente lo ha comprado es posiblemente porque el autor tiene lectores incondicionales a barullo o porque ha funcionado el boca a boca.

Este principio funciona muy bien con los libros infantiles, con los libros de adultos te puedes llevar alguna sorpresa desagradable ya que puede ocurrir que tu gusto no coincida con el de otros.

No acosen al asesino. J.M. Guelbenzu

Sábado, Agosto 9th, 2008

portada de libro Hacía tiempo que no ejercía el hábito de leer una página de cada tres de un libro. Era cuestión de conocer la trama de la historia pasando por encima de la palabrería hueca que pone el autor en la cabeza de sus personajes.

Eso me pasa por comprar libros dejándome llevar por el precio más que por otras referencias fiables. Los ataques de compritis que sufro en el Eroski, de dónde me cuesta salir sin llevarme un libro, a veces tienen resultados funestos.

 

Destripalibros

 Un ejecutivo agresivo se carga a un viejo juez, un tipo poco justo, arbitrario y machista, movido por la venganza.

Este sujeto se encuentra, mientras veranea rodeado de una caterva de pijos, con el juez que en su infancia tomo una decisión que marcaría su vida (leer a saltos hace que se te pasen algunos detalles y no sé qué decisión había tomado el juez).

Una sagaz jueza, Mariana de Marco, pone en evidencia la culpabilidad de este indeseable. Le ayuda bastante a concretar su descubrimientos  que el asesino se cargue también a la chica que le limpia su casa, vulgar criatura que intuye algo de la mala acción de su jefe.

 

 La tal Mariana es, según he averiguado después, el personaje guía de otras novelas de Guelbenzu. Novelas que no pienso comprar, ni leer.

 

 

Es un buen libro para encender una barbacoa.