Archive for the ‘Lectura’ Category

Los detectives salvajes. Roberto Bolaño.

Domingo, Agosto 8th, 2010
Imagen de portada de mi libro

Imagen de portada de mi libro

La he terminado con la promesa de que la reeleré porque la primera mitad la he leído en sesiones de diez minutos antes de dormir, muchas veces con la sensación turbia de no entender mucho, sistema  que no le hace justicia.

El resto, ya de vacaciones y totalmente enganchada por la novela , disfrutando del laberinto que Bolaño sabe tejer en las frases y en la trama de personajes y sucesos, totalmente consciente del valor de lo que estaba leyenco, panza arriba, en el sofá, de once a doce de la mañana y hasta ayer.

Totalmente recomendable, impresionante, maravillosa.

Paul Auster

Sábado, Marzo 20th, 2010

El palacio de la luna

 La música del azar

 

Así, a pares, fantásticas las dos. Recomendables tanto para la playa como para el sofá de las siete de la mañana, el ratito de lectura de antes de dormir… no te aburrirás. Y…

Lo mejor de todo es el impresionante sentido dramático de Auster,  consigue que disfrutes como una enana al tiempo que se te caen lágrimas de compasión, y es que te hace sufrir y vivir con sus personajes, tipos extraordinarios, auténticos marginales resistentes a las inclemencias de la vida.

Elena, te los dejo cuando quieras.

 

 

La mejor imagen al teclear el palacio de la luna.

El guardián entre el centeno. J.D. Salinger

Lunes, Enero 18th, 2010

Como Dios no existe, el efecto milagrero de su sucursal (la virgencica) no ejerce y no ha atendido mi petición para “el me quede como estoy”… así que he vuelto al trabajo.

Me he vuelto una floja lectora, o es que no he encontrado algo que me enganche lo suficiente para mover la máquina, así que en tres meses he leído tres cositas: “La reina Margot” de uno de los Dumas (1500 páginas de nada); “La abadía de Nostinger” de mi muy amada Jane Austen que ha conseguido demostrarme que puede tener un suave sentido del humor y para rematar faena “El guardián entre el centeno” de un tal Salinger; obra interesante y todo eso.

No sé por qué compré este libro. Me debía sonar de algo, tanto que en casa hay dos ejemplares: ¿Lo habré comprado dos veces?

Narra la historia de un adolescente americano, sus inconsistencias, sus aficiones, la valoración de su mundo, sus amigos, conocidos, las chicas, los profes… Leer el libro es convivir con una juvenil criatura de 17 años llena de ideas cambiantes  pero capaz de querer tiernamente a una hermana pequeña y tener vocación de guardián agazapado entre el centeno para poner a salvo a otros que caminan a un abismo incierto es reconfortante.

Dando tumbos por ahí, navegando, he leído que esta novelita ha sido lectura de cabecera de significados perturbados, es decir, la tonta rebeldía adolescente del protagonista ha podido influir en la conducta asesina de otros adolescentes. ¡Cada día más tontos, sin remedio!

En este intríngulis, comentario arriba, comentario abajo, va Salinger y se muere. ¿Seré gafe?

El libro

Lunes, Agosto 17th, 2009

Cuando éramos jóvenes y estudiantes, algunos profesores tenían el pésimo gusto de encargar la lectura de libros para aumentar eso tan tonto que es la cultura literaria. Como personas al paso de la indigencia pedíamos dinero a nuestras madres y ellas, con mirada avarienta, ponían excusas cuando no, directamente, decían “para qué quieres otro libro si ya tienes uno” y entonces te veías en la obligación de sisar pesetas de aquí y de allá, ir a la biblioteca pública, pedirlo … aventuras librescas.

Era una suerte vivir en la calle Zabalburu y dejarte caer cuesta abajo para pasar la tarde leyendo en la biblioteca, caminar por un suelo oscilante y charlar con Mercedes la bibliotecaria que siempre tenía una recomendación que hacer. Mi fijación por los libros nació ahí.

Mi churumbel ha tenido la excelente idea de regalarme el libro definitivo, el único, el maravilloso: un ebook cargado, para empezar,  con casi mil cuatrocientas  novelas listas para leer, una carga de música, una enciclopedia, unas carpetas de imágenes y algunos cómics. Todo esto para que pueda comprobar las posibilidades del invento.

 No quepo en mí, chorreo por los dos lados de la silla, me despepito. En este mundo hay personas que me entienden.

Para abrir boca he leído “La chica que soñaba con cerillas y un bidón de gasolina” de Stieg Larson. Una buenísima novela para el verano. Si buscas buena literatura cierra la primera página y lánzate sobre Leon Tolstoi, Pío Baroja o …. Es un mero entretenimiento que te enreda en una trama interesante y sorpresiva. Le sobran cafés, sándwiches idas y venidas en coches alquilados además de un final increíble que te hace comprender que Listbel Salander es una superwoman de cuarenta kilos. Ya se sabe, la esencia y el veneno se guardan en frascos pequeños.

Larson tiene a bien poner a salvo el funcionamiento de los servicios sociales suecos, dejando claro que si Salander era su víctima esto era gracias a la iniciativa de las fuerzas del mal, rusos, alemanes y algún sueco de los servicios secretos muy descarriado. Me lleno de dudas existenciales

http://nivoynivengo-calenda.blogspot.com/2009/06/millennium-el-ilustrador.html

Navegar un rato siempre trae sorpresas, aquí información sobre el ilustrador de la portada española de los tres libros españoles de millenium y otras más aparecidas en otros países. El “mejor” de todos, éste que utiliza a la niña de la familia Adams como imagen de portada. Muy bien, la solución más sencilla, siempre es la mejor.

Los rusos: guerra, crimen, castigo, paz …

Viernes, Agosto 7th, 2009

En Londres terminé Guerra y paz de León Tolstoi. En el típico ataque de compritis me la llevé a casa un día que pasé por Diego Marín (la librería murciana por definición). Como no la leí al momento, dos semanas después en Madrid, Casa del libro, la volví a comprar, así que tengo dos ejemplares:uno manoseado, leído y viajado, cosa que honra al libro. No todos los libros pueden decir que han salido de la editorial, reposado en la librería, viajado a Murcia, Madrid y Londres. Abandonarlo en Londres en cualquier banco para que alguien lo encontrara habría sido un perfecto final.

Errar sería pensar que el best seller es un invento del siglo XX. A posteriori me entero que Tolstoi lo publicó parte a parte en una revista llamada “El mensajero ruso”. El folletín formato de publicación perdido en la historia y la mar de interesante ya que en medio de la basura de las noticias hay algo bueno para echarse al coleto. La novela es amena, se lee fácil, fluye y engancha y para colmo de bienes está muy bien escrita, no se puede pedir más, un pedazo de éxito.

Aventuras y desventuras de príncipes, princesas, nobles rusos y otros sujetos de alta cuna  con Napoleón guerreando de fondo.

Napoleón al fondo también está en “Crimen y Castigo“. Raskolnikov, el protagonista en su ardor filosófico juvenil cree que en el mundo hay personas llamadas a ser faros de la humanidad, lo cual les permite cometer crímenes no punibles, incluso morales, siempre por el bien del resto de  los mortales. Napoleón es su ejemplo y guía, ese enano follonero a la mayor grandeur de la France. Claro es que se equivoca pero se da cuenta de su error después de matar un par de viejas a hachazos. A partir del crimen el gusanillo de la conciencia se le remueve  y crece hasta que intuye el error y los fallos de su argumentación filosófica. Comprobar sus errores le pone de los nervios hasta el extremo, pajas mentales mil interpuestas, de confesar y entregarse a la justicia.

Me ha costado leer este libro, Dostoievski te lleva de la mano por las seiscientas páginas, pero de vez en cuando sus argumentos psicológicos se hacen pesados. Según los entendidos y críticos el valor de este libro está precisamente ahí, en el análisis psicológico del personaje. Raskolnikov es un desequilibrado inmoral, inmaduro escondido tras una máscara intelectual y de sufrimiento que hace dudar a los que le rodean. Un criminal con suerte que a pesar de ser un cafre sigue contando con el afecto de su familia, sus amigos e incluso la comprensión respetuosa de las autoridades.

 Merece la pena leerlo, es más creo que haré una relectura, intuyo que hay detalles que se me han pasado. Cuando me jubile.

Me gustan los libros en papel, pero también se pueden obtener gratis en la red. Si picas en los hipervínculos te los podrás bajar de gratis.

Y además, ver para creer, una versión cómic de la novela donde Raskolnicov es Batman. Estamos agilipollaos o esto es humor del bueno.

Delirante Raskolnicov

Delirante Raskolnicov

Al César lo que es del César: http://www.zurdasiniestra.org/ de aquí salió esta imagen.

No pensar

Jueves, Junio 18th, 2009
oleo

oleo

En pocos momentos consigo dejar de pensar. La piscina es uno de ellos, chapoteo y cuento las vigas del techo de la cubierta, cuento las patadas o brazadas que doy y no pienso. He perdido ese refugio, han cerrado la piscina porque resulta que está mal hecha y hace agua.

Hace unos meses me quité la pereza de organizar  el roalico donde pintar y volví a ello. Botellas con pomelo.

En medio de esto he leído unos cuantos libros: “Un pequeño inconveniente” de Mark Haddon, “El juego del ángel” de Carlos Ruiz Zafón, “El club de lectura de Jane Austen” de Karen Joy Fowler y “Asesinatos S.L.” de Jack London. Una de las ventajas de dormir poco.

El mejor de todos, este último. JacK London, a pesar de su marca como autor juvenil es un excelente escritor. Un clásico es un clásico.

Tendré que estar eternamente agradecida a ZP por la ayuda recibida para dejar de fumar. A cada uno lo suyo.

Tokio Blues. Haruki Murakami.

Lunes, Junio 1st, 2009
busca la relación

busca la relación

Un blues es una melodía triste. Vuelve a pasar, me engancha una novela exótica, el Japón de los años sesenta, el crecimiento personal de un muchacho que vive solo, que no echa de menos su casa y que planta, en perfecto equilibrio, cara al suicidio de su mejor amigo y sus consecuencias.

Gracia tiene la fluida escritura en tono melancólico, menor, tono blues. Bajo los ojos Murakami Japón no parece tan exótico. He descubierto que tras la máscara un japonés puede ser una persona sentimental, por contra de mis creencias, prejuicios nacidos en películas de guerra donde los “amarillos” ladran ante el enemigo, siempre americano, siempre buenísimo. 

Mientras leo, maqueto el periódico de mi cole, hago ganchillo y trabajo se acercan otras elecciones, otras más. Tengo las tripas revueltas porque es evidente que cada cual barre para su casa utilizando argumentos donde nunca se dice qué harán, cómo influirán sus iniciativas en la vida de los otros, palabras sobre el lío de los aviones, los trajes de Camps, el empleo de la niña de Chaves, el olor a rancio de la derecha, la peste a inutilidad de la izquierda. Todo a gritos, con las pausas exactas para el aplauso y el agitar de banderas.

Es curioso que esta gravísima crisis no eche  a la calle a más gente. Esta mansedumbre ilógica es discordante con la profundidad de la  crisis, o mienten la estadísticas o algo le ponen al agua que nos mantiene adormilados. Lo del agua es pura metáfora, nos aplican lo que ya sabían los romanos, pan y circo, subsidio, fútbol y telecinco.

El Barça gana la liga y la gente pierde el sentido del ridículo, se ponen el disfraz del equipo, la bufanda  y van así al trabajo. No hacen daño a nadie pero siento vergüenza ajena por quien se complace en el rebaño.

La piscina se hunde. En tres años de uso se demuestra que sus pies están huecos y hay que cerrarla para parchearla. Chapuceros. Tengo que inventar algo para hacer deporte además de subir las escaleras de mi casa.

Posiblemente no iré a votar, con su pan se lo coman, nunca iré al fútbol, si tengo suerte y la chapuza tiene remedio sí volveré a la piscina.

El mundo. Juan José Millás

Lunes, Abril 27th, 2009

Leí por primera vez a Millás en un artículo del País. Un acto de fe por mi parte ya que no suelo arriesgarme al fárrago habitual de los textos de opinión de los periódicos. Trataba el escrito sobre un sujeto obsesionado con la luz de su frigorífico, fantaseaba sobre si la luz, una vez cerrada la nevera, seguía encendida y era la teórica fuente de energía de una vida paralela de lo allí guardado. El tipo, inquieto ante la posibilidad de vida en un submundo oscuro y helado, compra una cámara de video, la instala dentro del frigo y espera grabar para así trasformar su manía en una hecho comprobado.

Suelo leer los artículos de Millás pero nunca había comprado un libro suyo. Para qué pagar por algo que se da casi gratis. Habría que dividir el precio del periódico entre todo lo impreso y cada letra sale a micro céntimo (de peseta). Después de leer “El Mundo” he podido comprobar por qué Millás refleja esas obsesiones. Realmente él compró la cámara de video, esa obsesión era puramente suya, como otras muchas que reconoce en la novela.

“El mundo” es una novela amargamente divertida. Él debe ser más o menos de mi edad, y su infancia se parece a la mía y la de otros muchos que nos hicimos mayores entre los sesenta y los setenta. Con la diferencia de que él es un niño de enfermiza imaginación que es capaz de razonar hasta el extremo de tener la certeza de que uno de los barrios cercanos al suyo está poblado por los difuntos, y ahí no hay miedo, hay el reconocimiento de que detrás de esta vida hay otra no muy distinta a la que vivimos, pero una vida de muertos. Hay muertos tan respetuosos y considerados que disimulan su estado difunto para no amargarles la vida a los que les aman. ¿Un delirio?

El mundo de Millás es tan propio que aunque nos lo describa nunca lo podremos compartir con él y entender qué trama, es su isla, su huevo, su claustro.

Yo Claudio. Robert Graves

Domingo, Abril 19th, 2009

Una de romanos

Robert Graves nos cuenta la vida y milagros del emperador Claudio, discreto gobernante eclipsado por sus parientes Calígula y Nerón. Oculto más que por falta de virtudes por exceso de defectos de sus parientes. Oculto tras una cortina el día que pasaron a cuchillo a Calígula, una imagen tierna donde alguien se esconde de la muerte tras una muralla blanda mientras por debajo enseña los pies. Se demuestra aquí que es más fácil hacerse famoso si uno estimula el morbo del lector de historias que por llevar una vida de estudio y reflexión.

Claudio es  una criatura hecha al disimulo y al engaño intentando salvar el pellejo en una familia de locos. Desventurada rata de biblioteca que, por pura carambola, termina siendo emperador romano. Emperador por accidente.

Después de leer el libro me asomé por la wikipedia para comprobar cuánto había de cierto en la novela de Graves. Coinciden tantos datos entre el wiki artículo y el argumento del libro que tengo la sensación de que el articulista no ha recurrido a fuentes históricas, ha resumido el librico de marras. 

Y… hablando de romanos, después de meses de la inauguración del canal Thader TV, por fín se ve en casa y he podido comprobar que la programación telemolinense es algo menos cutre que la antigua de Tele Molina, pero poco menos. La principal noticia de las vacaciones de Semana Santa es la proliferación de procesiones. Muy “Sí Tipical” es la natural desenvoltura que muestran los penitentes al vestirse de romanos, de portadores de capirote, de esclavos hebreos o… una vez superado el trance de contrición de  güertanicos sin hazada.

El cuento número trece. Diane Setterfield

Martes, Marzo 24th, 2009

A vuelta con los best seller en rústica, volví a comprar uno y no me arrepiento. Este libro me ha gustado.

Trama aparte, aquí se desarrolla la teoría de la complementariedad de los gemelos: personas nacidas de un solo huevo, que por razones comprensibles para un científico, pero lejanas a mi entendimiento, se dividen en dos dentro del seno materno.

Si las personas buscamos durante toda la vida un elemento que nos complete, una media naranja, el gemelo tiene resuelta la búsqueda ya que nació como dos partes complementarias e indisolubles. Vienen problemas vitales cuando por alguna razón uno de ellos muere o es apartado de su otra parte, el sentimiento de pérdida es tan grande que todo se vuelve agrio y gris.

No sé si esta teoría es cierta, pero corren por ahí historias que cuentan cómo se entienden sin necesidad de palabras, cómo a veces enferman en paralelo o cómo crean un lenguaje propio que escapa a la comprensión de los demás.

Este dibujito lo hice mientras andaba en un cursillo sobre legislación, por eso de evitar el aburrimiento.