
Castigado en el Morales
La experiencia sanitaria suele ser dolorosa y si es en la S.S. además por las razones obvias de la enfermedad por daños paralelos. Aún no se me ha pasado la impresión de estar en manos de unos desalmados perezosos.
“S” empezó un sábado creyendo que sufría una indigestión ¡de yogur! Y, después de tres días de ayunas y muchas manzanillas, empezó a pensar en otras posibilidades enfermantes. En tres días te pueden morder muchos dolores.
En Urgencias de Molinica, a las cinco de la mañana, el doctorcito le dice que ni pajolera idea, que tire para el Morales. A las seis de la mañana el hospital está desierto. Su remedio inicial es un chute de Nolotil. Media hora de efecto en el limbo de los calmantes y una lipotimia para empezar, encerrados en un box. Según parece es natural que un calmante desplome la tensión.
Unos análisis de urgencia que no demuestran nada. Está sano como una manzana.
Sano como una manzana y bien jodido porque una hora más tarde el Nolotil dijo adiós. Segundo asalto y segundo doctor al ataque. “Como vd está tan sano le ponemos otro calmante y espera un ratito más, que ya se nos ocurrirá algo”.
El desmayo superado, así que al corral, se acabó el privilegio del box. Sentado en una silla de ruedas, “señora, póngase detrás que se va la silla” la percha de los goteros y a comunicar con otros, ¡qué bonita es la vida social! En el corralico hay muchos sillones de skay, un hueco para camillas y conforme avanza la mañana, más gente y hasta televisión.
Creo que ponen en práctica el principio del hacinamiento comunitario bajo la influencia televisiva (un programa sobre salud que dan en la uno) para que puedas comprobar que siempre hay alguien que está peor que tú, ladinamente te advierte de que si te portas mal, todo puede ir a peor, como al viejo malhumorado que han atado a un gotero colgado de la pared (el gotero no el viejo) y espera, desde las diez de la noche, que se dignen a hacerle una ecografía. Son las nueve de la mañana. No sabemos si la mala leche que demuestra con su mujer viene de su natural agrio o se le ha ido desarrollando gracias a una noche asquerosa por cuenta del Servicio Murciano de Salud.
Sobre las once se les ocurre ya algo respecto a “S”, el viejo sigue allí castigado. El segundo chute ha hecho efecto, lento pero profundo. Unas radiografías podrían desvelar el misterio. Estoy inquieta porque la lentitud me exaspera. Estos tíos son lentos y pasotas. En el hospital de Molina, gestión privada, concierto con lo público, una radiografía te lleva diez minutos. La tele, al fondo, nos acompaña con recetas de cocina y el parte detallado del tiempo frío.
Es la una y media y no aparecen, es como si estuviesen pintando las radiografías al óleo. Mientras tanto los ves allí, alrededor del mostrador, hojeando un periódico, mirando sin ver a nadie, la única que parece mostrar actividad es una chica que nombra personas, de cuatro en cuatro, que tienen que pasar por el aparato.
El tiempo se ha parado y nos ha pillado en el paréntesis de la vida que impone lo hospitalario. Tú esperas que corran, que busquen una solución rápida, primero porque te duele, lo que sea, pero te duele, y segundo porque la vida de enfermo es una mierda ajena a los derechos y la actividad normal del ser humano.
Le ofrecen una comidita al hombre del malhumor. No quieren que se les muera de hambre después de catorce horas de espera.
Cuando voy a preguntar si han traspapelado las pruebas me dejan con la palabra en la boca y la tercera doctora de la mañana nos comunica los resultados.
Sí, ahí está, un pedrusco en un riñón. Puestos nombre y apellidos al origen del mal, ahora queda saber cuándo será el ataque para destruirlo. Nos permiten volver a casa con un carretón de calmantes y con la tranquilidad de que estas piedras no son un desorden psicológico como las 56 de la vesícula de Dña Anita.
De momento, con la navidad encima, alguien benévolamente nos ha aconsejado esquivar el hospital hasta superar el problema de las vacaciones, transcribo sus palabras: “Te puede pasar cualquier cosa”.
Petra dixit: “Tanto trabajar para esto”.