Archive for the ‘Espectáculos’ Category

Teatro infantil

Jueves, Febrero 11th, 2010

Ayer fuimos al teatro Villa de MOlina, ya se sabe, vamos dexcursión con la tortilla y el jamón, y aún no me he recuperado.

El autor, y en su nombre  los actores pidieron desde el primer momento la participación de la chiquillería en el desarrollo de la obra. Como es lógico,  los niños del público no tenían un papel ni un diálogo, se les pidió que gritasen por todo, desde el primer momento, hasta el final. Aulla que algo queda,  si respondían en un tono medio se les pedía el “más fuerte”, y ellos encantados. Puesta en marcha  la máquina participativa, excitadísimos desde el primer momento, los críos no callaron un instante. Se perdieron los diálogos, se perdió el posible mensaje, el personaje del malo puede olvidar su papel, porque lo diga como lo diga, y en la dinámica gritona del público, no se oía.

Curiosamente la obrita se llama “Reciclando Brujos” y pretende concienciar a los niños sobre el reciclaje de la basura, el consumo responsable y otros mensajes ecologistas bienpensantes. Está claro que el autor aún no ha aprendido la lección sobre la “contaminación acústica”, según parece muy de su gusto.

 

Unos que reciclan

The royal concertgebouw

Martes, Febrero 9th, 2010

 

Mariss Janson salió al escenario, se puso rígido y esperó a que el público dejase de respirar. Janine Jansen, a su izquierda, armada con su sencillo violín, un Stradivari de nada, retorcida, en espera. Una mujer indiscreta, al fondo a la izquierda dejó caer una tos nerviosa que aflojó los músculos del director a modo de reproche. Buscaba un silencio limpio. Conseguido el milagro, todos callados, quietos, en medio de tan raro evento -el silencio es ajeno a la naturaleza del murciano- Janine Jansen sacó un hilo de música de entre las fibras de su arco y las cuerdas del violín. Y fue emocionante. Jansons tiene un gesto muy elegante y preciso al dirigir, muchas veces esconde la batuta en la mano y dirige sin ella. Los directores dicen más con los ojos que con la batuta.

He decidido que Sibelius empieza formar parte de mis músicos favoritos, es relajante, tranquilo, melancólico y un punto deprimente. Lo pondré en la fila, detrás de Bach (el pensamiento, la medida y las ideas obsesivas) y Rossini (el músico de los aires alegres).

Había gran expectación ante la actuación de la concertgebouw, según algunos la mejor orquesta del mundo, tanta que el auditorio no tenía un roalico vacío. Yo no digo que sea la mejor, pero lo cierto es que cuando una orquesta no tiene violines, ni violas, ni tubas, ni siquiera timbales, y funciona como una  compleja máquina de hacer música, sin timbres,  ni grupos, como una cascada ciega,  podemos decir que es eso, una gran orquesta.

Concertgebouworquest.

 Siempre me ha parecido fascinante la facultad de algunos idiomas para hacer palabras larguísimas que reunen varios conceptos.

Generatión Singletón (oh, yisus, qué tostón)

Miércoles, Diciembre 23rd, 2009

El lunes hice un hueco en la apretada agenda de toda maestra al borde de las vacaciones y escuchamos, donde siempre –Víctor Villegas auditorio- al octeto “Generation Singleton”. Ocho negros americanos lanzados sobre el Gospell más tradicional.

Iba yo ilusionadica a este evento, un octeto es como un coro en pequeño, los negros tienen fama de poseer potentes chorretones vocales, sentido del ritmo, por tanto, díjeme: ¡Oh, la, la¡ ¡Qué felicidad de evento!

Pues no, después de tres canciones se me habían caído al suelo las expectativas, y no sé por qué , aguanté con paciencia y estoicismo hasta el final, inspiración divina, milagro, no sé o simplemente para darme el gustazo de criticarlos aquí.

 Si tecleas “Generation Singleton” en Google aparecen miles de referencias, posiblemente tienen estas criaturas su mérito porque son espontáneos, naturales,  marchosos e incluso alguno de ellos tiene una voz  con una amplitud de registro imposible, deben reproducir  con fidelidad los aleluyas de las iglesias, eimen, yisus, oh, lord, mai lord, ser un reservorio de la espiritualidad afroamericana, ¡Aleluya!   En fin, un tostón. Amen.

La imagen, muy traída por los pelos, de un tal Singleton dedicado a la pintura alucinada del hippismo más tradicional, al menos el hombre tiene imaginación.

¿Cuándo respira Cecilia Bartoli?

Miércoles, Diciembre 16th, 2009

 Madonna del Pomodoro

Hasta la bandera el Victor Villegas. Una entrada para ver a la Bartoli es más barata que una entrada para el fútbol pero cara para ciertas economías, entre 36 y 60 € si no eres de abono. Los posibles económicos de los allí presentes son variados, incluso ha habido quien a mitad del concierto pone pies en polvorosa, a la gente le sobran los cuartos.

Aún floto en el aire de la voz de Bartoli mezclado con una piececica de Shostakovich que tengo en el ipod y que se me ha pegado como si fuera el “Chiringuito” de Georgi Dann. Tres horas de concierto que trascurren en un suspiro. “S” a mi lado dice que Cecilia le baja la tensión, y no es eso, no tiene un chorro de voz como el de mi compañero “Maxi”. A veces  espero que explote con un grito hipohuracanado. incluso me gustaría esa demostración de fuerza, pero eso no pasa, no pasa porque no es necesario. La gracia de Bartoli está en que te baja la tensión porque reduce el sonido hasta que su voz es un hilo estable del que penden todas las notas, cosa difícil donde las haya, y juega, y tiene la resistencia de una atleta bien entrenada y disfruta, sonríe, gasta bromas, encandila al público y a la orquesta, sufre cuando hace falta, ironiza y gorgojea luciendo  aire de chicazo o el atavío de castrato dominical.

Distrito 9

Martes, Septiembre 15th, 2009

Va una con toda ilusión al cine y sale traumatizada. La peli es imaginativa, rompe el esquema del alien todopoderoso, omnipotente, lesivo e invasor para hacerlo degenerar en mero inmigrante de difícil inserción por raro. Estas cucarachas del espacio, perdidamente desorientadas llegan a la tierra por motivos desconocidos y casi se mueren por indecisión. Aguantan 20 años en un basurero de Johannesburgo y se dejan vapulear hasta el infinito por blancos, negros y amarillos. Paradógico es que estos nuevos habitantes reciban el mismo mal trato y desconfianza de todo habitante de un país que debería estar a salvo de cualquier fiebre racista. El sentimiento racista crece en relación directa a lo pobre, distinto,  raro o numeroso  que nos parece el sujeto a quien señalamos.

El trauma es más estilístico que de contenido, la bailona cámara te marea, permanente movimiento para dar tinte de documental a lo que es cine. La peste a palomitas se concentra por la derecha y la izquierda. Por ese flanco, a pesar del vibrante sonido envolvente sorraund, escucho con claridad el rustir de una joven novia atada a un cuenco maxi de palomitas….

La cámara se mueve, se acerca a los personajes hasta rozarles las mejillas, ves las espinillas y los pelillos de la barba mal afeitada del protagonista, tienes la sensación de que el tipo se te caerá encima, te lanzará una baba o te hará víctima de halitosis putrífera, es decir, no ves un pijo, ver es tan imposible como empeñarse en ver figuras en un cuadro de Seurac con las gafas de cerca, mientras, el un sonido apabullante te machaca los oídos. Hostia pallí, hostia pallá, “S” tiene una expresión beatífica en el rostro, disfruta como un enano.

Debe ser  la moda, hace quince días tuve la misma sensación viendo “Enemigos públicos”. Daban ganas de salir huyendo de la sala, Johnny Deep, sus pistolas y sus correntillas delante y detrás del incipiente F.B.I. cruzaron la delgada que nos impide acercarnos a otro más allá de lo que la confianza establece.

El exceso de confianza…

Sigo pintando cacharros:

Boceto

las teteras
las teteras

Hace tres semanas que no fumo….

The Fairy Queen

Miércoles, Agosto 5th, 2009

Hace cientos de años W. Shakespeare tuvo un sueño calenturiento una noche de verano: hadas y duendes atormentaban a los humanos para divertirse. Dispuso su ensoñación en versos bien medidos poniendo distancia con la habitual trágica existencia de sus personajes.

 

La trama resultó divertida pero mejorable, tanto que un músico, Enri Purcell, tras una cuantas reflexiones, le hizo un traje nuevo con telas de música, danza y canciones. Lo que antes fue un sueño vino a ser ópera, el tiempo del verano dejó paso a The fairy queen (la reina del lavavajillas rentable).

Pasado el tiempo, y en el mismo país, actores, músicos y cantantes,  The orchestra of the Age of Enlightenment and the Glyndebourne Festival  Opera aprendieron de memoria los acordes, textos y danzas de tan historiada  obra y le dieron cuerpo temporal bajo las lámparas medusa del Royal Albert Hall de Londres.

Como la historia está hecha de encuentros y coincidencias, otra tarde de verano, después de una odisea bajo tierra, una madre con su hija, o una hija con su madre, se sentaron dispuestas a contemplar con ojos y oídos lo que otros muchos habían pensado, cantado, recitado, danzado.

La inexperiencia lingüística fue contundente, a pesar de la búsqueda constante entre el texto de referencias a lo conocido, es decir, el lavavajillas, tuvieron serias dificultades para comprender los detalles de lo que ocurría en el escenario. El texto era en sí incomprensible, alguna vez adivinaron el sentido de alguna palabra, nunca una frase completa. Comprendieron el intríngulis festivo de la obra porque el público reía -los ingleses se ríen- y, sobre todo disfrutaron lo que está al alcance de todo mortal aunque no hable español o ruso, cada canción, cada danza, cada introducción musical enganchaba un pie y marcaba el ritmo de la música. Estar y oír a veces es suficiente.

Royal Albert Hall
Royal Albert Hall

Orquesta sinfónica de Viena

Lunes, Junio 8th, 2009

Por fin hemos conseguido escuchar un Haynd decente. Sinfonía “El Oso”, un tercer movimiento donde aparece el animal traído en volandas por los siete contrabajos a los que respondían las mariposas y el agua de los violines.

Los dos primeros movimientos de la cuarta de Mahler son el paseo en una gran ciudad, te cruzas con multitud de melodías, variadas, como son las personas que hay en el mundo: melodías tristes, chirriantes, solemnes, disonantes, enloquecidas, calmosas, alegres, ingenuas, impetuosas… aparentemente no hay un hilo conductor, chocas tus hombros con alguno de ellos y finalmente no recuerdas a nadie.

Llegado el tercer movimiento no sabes si dejarte morir o ahondar en un sentimiento de grandiosa calma, no hay medias tintas entre la angustia y el descanso.

El cuarto movimiento, “El cuerno mágico de la juventud”, recrea la atención en tu propio ánimo y al terminar deberías levantarte con cautela para no romper el encantamiento, el silencio redondo donde termina todo, que debería quedar en la sala como un resto permanente. Cecilia y sus parientes forman un espléndido conjunto musical, dice una parte de la letra. He olvidado por qué pensé que faltaba un gran trozo de soprano.

Cuesta olvidar las convenciones y aplaudimos, alguien empezó tímidamente y en fila bien dispuesta le seguimos, tanto que nos regalaron una pizzicato polka muy vienesa.

El aplauso final despertó  del todo al  hombre que tenía delante, un durmiente cíclico que no llegó a roncar pero al que se le caía la cabeza a un ritmo de tres veces por movimiento. Es lo que tiene la música, amansa a las fieras.

Por si alguien tiene dudas, esta orquesta es una maravilla.

Estiramientos
Estiramientos

Los músicos sudan la camiseta.

Amores platónicos

Lunes, Mayo 4th, 2009
Viejos sin Susana

Viejos sin Susana

 

 

De toda novela se puede sacar enseñanza y yo vuelvo a Claudio. Una vez nombrado emperador, se vuelve a casar con una criatura de 15 años de la que se enamora tontamente. El proceso no es, se enamora y se casa, al contrario, lo casan por razones políticas y él solito se enamora de la criaturica. Mesalina por más señas. Sí, la de las sábanas.

Ella entre sábanas se divertía a espaldas de su maridito. Según parece se benefició, la buena mujer, a media Roma. La hormona quinceañera.

Lo cierto y constatable es que la historia está plagada de ejemplos en que un viejo se fascine por una chica veinte, treinta o cuarenta años más joven que él. Un tipo de cincuenta o sesenta años es un viejo (verde) se pirra por una joven princesa y en contadas ocasiones triunfa, sobre todo si confluyen dos circunstancias:

  1. Él tiene mucho dinero o manda mucho (eso los hace infinitamente atractivos aunque les chirríen las bisagras o tengan mal aliento)
  2.  Ella es muy mona y lo suficientemente lista para cazarlo haciéndole creer que es el centro de mundo. Ya se sabe, “por el interés, te quiero, Andrés”.

Caso curioso el de don Silvio Berlusconi  que ha decidido introducir en política unos cuantos floreros que le alegren la vista para gran berrinche de su señora que ha puesto el grito en el cielo y los papeles del divorcio sobre la mesa. Este, aunque tiene la pasta, no tiene sentido de la discreción y ha perdido el sentido de ridículo.

El dinero y la influencia son la varita mágica que abre la puerta al AMOR. Pero, no todos los seres humanos del género masculino son ricos y carecen de posibles para realizar una sustituir a la parienta que ya ha cumplido unos años por una lechuga más fresca. Muchos de ellos parecen llevar impreso genéticamente este código de cambio y aplican eso de “a falta de pan, buenas son tortas”. Entonces asistes a hechos objetivamente curiosos: honrados padres de familia que tienen un imán hacia las jóvenes señoritas y de buen ver en cualquier reunión social. La primera vez piensas, este hombre sabe hacer amigos, no tiene impedimentos de sexo o edad. Más adelante compruebas que casualmente nunca cultiva la amistad con Anselmo el del bigote, un tipo cojonudo y divertido, ni con Petunia, brillante inteligencia, amena conversación y una edad próxima a la del sujeto, es decir, cosas en común. No, siempre está junto a la maciza joven del cotarro a la que ves haciendo esfuerzos para librarse de tamaño pelmazo.

Honrados padres de familia, siempre son así, muy honrados, demócratas de toda la vida y padres de familia, incluso abuelos, que soban discretamente a las jóvenes criaturas entre caídas de pestañas y sonrisas tiernas, que ríen cualquier gracia de aquella boquita de fresa plagada de dientes de perlas, largas piernas y melenas foscas, que abrazan paternalmente…

Curiosa la humanidad, ¿o no?  Susana y los viejos…

El murciélago

Jueves, Abril 2nd, 2009

Reconocerás que un murciélago es un bicho feo y con mala fama. Drácula lo ha dejado tocado para siempre gracias a sus costumbres parásitas, ¡como si el mundo no estuviese lleno de parásitos!

Cada vez que miro el programa de promúsica y leo “El murciélago”, inmediatamente, como un eco pienso “el morciguillo”.

Durante el verano, cuando tomábamos el fresco en la calle, los murciélagos daban vueltas a las farolas sirviéndose su cena de mosquitos y mariposillas. Alguna vez, un torpe desgraciado caía al suelo y siempre un adulto, en su afán de educarnos para que entendiésemos que los animales están en el mundo para divertirnos, se empeñaba en mostrarnos que un morciguillo es capaz de fumar. Le ponían un cigarrillo en la boca, y el bicho, la respiración acelerada por el pánico, fumaba.

Por primera vez me he divertido en la ópera, hasta me he reído muy discretamente porque en el geriátrico de promúsica no se suelen escuchar risotadas, que es lo que yo hubiera soltado, eso sí, con pito de soprano, lo cual hubiese sido una eximente.

El argumento del murciélago tiene como punto de partida la noche en que el Dr Flake es abandonado en la calle por su amigo Eisenstein, mientras duerme la borrachera. Han estado en una fiesta de disfraces y va vestido de murciélago. Al amanecer, despierta y tiene que volver a casa disfrazado. La vergüenza sufrida le lleva a tramar un plan de venganza.

Las diabéticas de Antonio Campillo

Viernes, Febrero 13th, 2009

 

Subir sobre la bicicleta se le hacía penoso, aunque fuese para complacer a Antonio. Echaba de menos cuando el escultor amasaba maternidades. La mecedora, el nenuco entre los brazos, los calzos sujetando los balancines, la quietud para que él tuviese tiempo de recoger el instante en que el niño, sostenido en el aire, braceaba, incluso sonreía.

Desde hace algún tiempo, viró hacia lo ciclista. Todo artista pasa por etapas, y mientras más viejo se hacía, más buscaba el movimiento, quizá para compensar la rigidez que se le iba trazando en las articulaciones.

- Vamos, nena, súbete a la bici. Quieta. Echa la pierna izquierda hacia atrás. Así, así. Casi lo consigues. Sube la cabeza.

Pasada media hora tenía el culo y las palmas de las manos dormidas, los codos empezaban a doblarse y un tenue temblor subía desde las plantas de los pies, firmes en los pedales, hasta la rodilla. Antonio, pegote a pegote, copiaba sobre el armazón de alambres su figura rolliza, el gran cuerpo sostenido por piernas de alambre.

No sabía Josefa si aquellos leves temblores eran cosa del bajón de azúcar ante el ejercicio ciclista o de la rigidez del cuerpo. No sabía Josefa si cuando su marido le decía que subiese a la bici, afirmando con convicción que el ejercicio la ayudaría a reducir su glucosa disparada, era un acto de amor o una simple argucia para ahorrarse unos euros en el pago de modelos. No sabía si tanto esfuerzo era un bien en sí mismo o un camino previo a la fama y la eternidad. No sabía, pero se dejaba hacer.

Mi madre, observadora mujer, aunque a veces equivocada, decía que con el tiempo a los diabéticos se les adelgazaban las piernas y perdían la cintura. Lo cierto es que las mujeres que esculpe Antonio Campillo responden a ese esquema. Gallinas de pata fina y cuerpo de globo.

A mí me gustaría que Antonio Campillo me esculpiera antes de morirse, es un deseo imposible, como otros muchos, ya que no doy el tipo, a pesar de los años, sigo teniendo unas piernas como las de Gento.