La torrecilla de Babel es nuestra
Lunes, Mayo 31st, 2010
Había una vez un tipo nacido en un pueblecito de Córdoba que por arte de política terminó siendo “president de la Generalitat”. En razón del cargo habla catalán en la calle y, supongo, en la intimidad del hogar –eso lo hacía Aznar y este no puede ser menos. Es sabido que su discurso mental discurre entre ceceos, seseos y otras peculiaridades del castellano andaluz, que es lo que mamó en su infancia, a pesar de eso el tipo insiste en hablar catalán, eso sí, con acento de Córdoba, muy comprensible para cualquiera de nosotros seamos catalanes o hispanohablantes: libre es de hacerlo.
Enfrente de él había un tipo nacido en Ceuta que seguro piensa en español andaluz, aunque según las leyendas urbanas tiende a enredarse en el hilo de las palabras y, posiblemente, también del pensamiento.
Estos dos tipos que comparten idioma para entenderse han contratado un traductor (o varios –las lenguas son muchas y hay mucho que traducir-) porque en no se sabe qué momento de su trabajo legislativo y parlamentario llegaron al acuerdo de hablar en idiomas distintos (¿para entenderse mejor?) para dar calma a un picor idiomático y regionalista. Y allí estaban ellos dos, y otros muchos de su cuerda, a pesar que desde siempre saben que se entienden y que parece que andamos un poco cortos de dinerillo para pagar traductores.
¿Alguien entiende algo?
¿No necesitan estos un personaje como el del “traje nuevo del emperador” que les diga que han perdido el rumbo?










