Archive for the ‘El lado oscuro’ Category

Buenas palabras

Jueves, Agosto 7th, 2008

Insulta que algo queda

No supieron  ver los políticos extremeños la buena intención del concejal de Torredembarra al proponer “Apadrina un niño extremeño” en su blog y respondieron  endemoniados con palabras hirientes:

 -Cateto, aldeano, hace falta ser un auténtico hijo de puta.

 El edil torrenc intuyó que se sentían ligeramente molestos y pidió disculpas por lo que él calificó como broma.

Apareció el tercero en discordia, un tal Puig, diputado de Esquerra que se hizo famoso por bañarse -documentación en la boca- en la piscina de un tal Pedro Jota, largando lo que debería callar y dijo  a los extremeños mal nacidos y desagradecidos. Hay algunos especialistas en poner paz que se deberían dedicar a la diplomacia.

 ¿Es un aldeano peor que un villano o un ciudadano?¿Es el cateto peor que la hipotenusa? ¿Hay que agradecer lo que se recibe por ley?

A lo que iba, me centro, observen que todos los contendientes son tíos y políticos,  que podrían andar pensando en estrategias para salir de la crisis inexistente, alguna ley eficaz para reducir la muerte de mujeres, en fin, algo útil, aunque fuera sólo algo. ¿Se ganan estos tíos el sueldo?

A esto se suma su inquietante su falta de recursos lingüísticos propiamente masculinos.Mentarle la madre a uno es hábito de patio de colegio propio de personas a las que falta lectura y madurez.

Analicemos sus palabras:

 Hijos de puta: hijos de mujeres con recursos más físicos que intelectuales que en su estupidez se quedan preñadas involuntariamente en el ejercicio de su profesión. Se descalifica al hijo en tanto hijo de su madre. La masculinidad queda impoluta y a salvo de desprestigio.

Malnacido: sujeto al que su madre no ha sabido dar a luz correctamente, víctima de la falta de habilidad paritoria de la señora.

Apadrinar: término positivo que supone la tutela generosa de alguien, viene de padre. ¡Oh, el héroe!

Insultos y descalificaciones de, por y para machos existen, un tal Pancracio Celdrán ha recopilado pacientemente unos cuantos miles en un libro publicado hace poco, pero en su ignorancia supina estos sujetos echan mano de lo fácil, lo que se ajusta a sus recursos intelectuales.

Aquí falta inteligencia y lectura, sobra tiempo libre y se echa de menos la intervención de Doña Bibiana  exigiendo que se dijeran cosas como picha floja, maricón,  mangurrián u ornitorrinco, dejando a las madres en paz.

Fastidia bastante saber que a estos sujetos les pagamos nosotros, todos, y además con tanta diatriba he perdido la oportunidad de que me apadrinen con efecto retroactivo, según el cuarto de sangre extremeña que tengo.

Idea de negocio

Viernes, Julio 18th, 2008

Traido por los pelos 

celebraciones

Organización de ceremonias civiles sustitutas de Bodas, Bautizos y Comuniones.

BBC

¡Deje de dar explicaciones al cura de su barrio¡
¡Siéntase a salvo de la hipocresía¡

Celebre en libertad su

NO bautizo,

NO comunión,

NO boda,

NO funeral.

 

 Y… Lo más importante….

Con listas de regalos, banquetes,  

maestros de ceremonias profesionales

 y coro (si se tercia)

 

 

Comulgantes

Jueves, Julio 17th, 2008

un dibujo feo de narices

 

Noticias frescas:

 De mis veinticuatro churumbeles, veintitrés han comulgado. Una de mis alumnas es musulmana. ¿Infiel?

Los demás han sido entrenados en la cosa del estrés ceremonial y, con apoyo paterno y el más mínimo atisbo de vergüenza, han encontrado la excusa legal para pasar de los deberes.

Sentirse parte de la Iglesia Católica, afianzar la fe es un concepto que les queda grande. Eso sí, los catequistas hacen un esfuerzo porque sean capaces de ponerse en lugar de los demás, adquirir “uso de razón” -uno de los argumentos más válidos que trasciende el hecho de comulgar-, entrar en la vida adolescente, paso imprescindible para la adultez.

Ellos definen sus actividades en la catequesis como “hacer deberes”… y están deseosos de llegar a la ceremonia para no volver a pisar la iglesia en mucho tiempo porque se aburren.

Uno de mis chicos, traumatizado, no esconde su malestar cuando dice que su madre lo vistió de “marinero pobre”. Y otra, concluye, cuando le pedí que escribiese sobre la ceremonia: “leímos y escuchamos al pesado del cura. Después del aburrimiento vino la ¡¡ Fiesta!!”

Buscas el sentido religioso del acto y resulta que aquí ni dios habla de dios, y chocas con la cosa material pura y dura: el convite, el traje, las fotos, la lista de regalos…

¿Pero son católicos? Según parece sigues siendo católico hasta que decides borrarte y lo consigues, la catolicidad no desaparece por la falta de uso.

 Esta entrada que no pega con la época veraniega fue escrita en mayo (tiempo de comuniones)  y viene a cuento después de leer la noticia de que sólo el 57 % de los españoles se califica  como católico. Nosotros superamos ampliamente la estadística, por un treintaytantos por ciento más.

¿Seguirá siendo Molinica  el pequeño VAticano? ¿O eso era la Ribera?

Balones, pelotas, cuestiones esféricas. (tontuno de vacaciones)

Sábado, Julio 12th, 2008

¿Existe una relación estrecha entre la afición propia del varón por los balones (y los juegos relacionados con ellos) y la cantidad de testosterona en sangre y por ende con la conducta macho gallesca (de gallo-gallito)?

Esta pregunta me ronda la cabeza machaconamente. No aclararé las razones. Estos tíos, los aficionados a las pelotas, son proclives al comportamiento agresivo, insistente, egoísta, infantil, escandaloso, ruidoso, estresante. En razón a “sus pelotas” el mundo debería girar en torno a ellos, cosa que evidentemente no ocurre. El mundo gira a pesar nuestro.

Mi amigo, a la par que compañero, JJ me contaba hace días que la policía local de Molinica no tuvo otra que apagar las luces del parque de la Compañía (de Jesús) para bajar los ánimos de los energúmenos aficionados al fútbol de celebración del Italia-España. Los muy boludos (según el DRAE  en Argentina Uruguay:Dicho de una persona: Que tiene pocas luces o que obra como tal. yo creía que boludo era el aficionado a las bolas, pelotas, balones… aunque creo que se ajusta mejor esta definición) tomaron la sana iniciativa de bañarse en las fuentes, romper algo del mobiliario urbano y pasar de los guardias que intentaron poner orden. Los probeticos debieron acojonarse y apagaron luces, “todo el mundo a dormir”.

En mi ingenuidad, estoy esperando la macro manifestación para celebrar que Ruiz Zafón, después de unos cuantos años, ha publicado una nueva novela, que lo reciba el rey y Zapatero o vaya en procesión a visitar a la Almudena, por poner un ejemplo.

Empiezo a resignarme. La revuelta, que yo propiciaría contra el negocio del deporte, es batalla perdida, sólo hay que sopesar la proporción de páginas deportivas en los periódicos, más amplia que “local”, “nacional”, “internacional”…miradas bloque a bloque. Aquí hay mucha pasta.

No sólo eso, según los directivos de la televisión pública, gastarse unos cuantos milloncejos en la adquisición de los derechos para dar el fútbol por la tele dentro de dos años, es casi un deber patrio.

“Es deber y obligación de TVE ofrecer gratuitamente a los ciudadanos todos aquellos contenidos de interés y de calidad que entren dentro de sus márgenes presupuestarios”, ha subrayado la cadena pública en su respuesta a las críticas. “En este sentido, la adquisición de los derechos de la Liga de Campeones se ajusta a las posibilidades de gasto previstas por la Corporación RTVE, por las que rinde cuentas al Parlamento”. Literal del comunicado lanzado en defensa de su compra ante la rabieta de las cadenas privadas.

 

Sólo tengo un consuelo, a más testosterona, más posibilidad de que se queden calvos.

 

Noticia de última hora: casi estoy de vacaciones. ¡Jeje! Y dado el momento de optimismo vital les he devuelto los 18 balones a los vecinos.

 

Piña futbolística

Miércoles, Julio 2nd, 2008

fútbos

Hace una semana tuve esa sensación extraña de dejá vu que a veces nos asalta. Durante el partido España-Italia mis vecinos sacaron la tele a la calle, las mesas con la cena y se lanzaron a ver el espectáculo del día.

 En mi infancia, en verano, los privilegiados que tenían tele la orientaban a la calle, sacaban las hamacas y veían lo que fuese.

Según parece  hacer piña con los vecinos reconforta el alma. ¿?

Los vecinos que en cincuenta años me han tocado en suerte sólo me han causado molestias, así que ruego se abstengan de interesarse por mi vida, mismamente como hago yo con la suya.

He apagado la radio. A las siete de la mañana, sin contemplaciones. No hay otra noticia, España ha ganado la Copa de Europa.

Ayer en Madrid, visitando a Elenita, había una marea de gente vestida de futbolistas y de supermanes con capa de bandera rojigualda. El fútbol tiene la virtud de mover al rebaño, hace piña, patria, sentimiento nacional, y de poner entre paréntesis el sentido del ridículo.

De vuelta a casa me encuentro con el club de fútbol que me ha tocado en suerte  en plena efervescencia: toda la familia alrededor de la tele (pantalla gigante de plasma), hombres apoltronados, mujeres sirviendo merienda cena y muchas cervezas. Los niños tienen una bocina pegada a la boca, los padres: goooooooool, uyyyyyy, palmas, pitos, golpes. Como si estuvieran en el campo.

Una vez alimentados los machos y relajados por el 0-1, las matronas pasan del evento y charlan en un rincón despellejando al prójimo.

Me ronda la idea de, mediante patadón de Gento, lanzar de vuelta los dieciocho  balones que tengo secuestrados, uno a uno y darles un auténtico baño deportivo. El “super” me contiene: “tengamos la fiesta en paz”, dice.

Es, esto del fútbol, un misterio para mí.

Teología patatera (Dios y el trabajo)

Viernes, Junio 27th, 2008

dios vengatriz

 

Según las monjitas de la Sagrada Familia, responsables de mi formación religiosa, el dios castigó a las personas a trabajar sin redención por aquello de la manzana y la serpiente, Eva por medio, Eva había de ser y no Adán, por instigadora, la abuela tuvo doble premio, trabajar sin fin y parir con dolor. ¡Machista de los C…!

Justicia o injusticia aparte de la medida punitiva (¿qué es una manzana en el devenir de la prehistoria?), claro está que el divino no conoce la  indulgencia,  el  Dios hacía,  a través de su creación paradisiaca, propaganda  salvaje a favor del ocio, del  no hacer nada (“dolce far niente” para los italianos).

Añoramos, teóricamente, desde entonces, el estado natural humano.

Según parece el orden del día del humano del “jardín del edén” era  mirar el cielo y el deslizar de las horas, los días, las nubes, el agua en los torrentes, el movimiento de las hojas de los árboles para después recoger frutos sabrosos que, por intercesión divina, nacían de los árboles, abrir la boca y comer sin esfuerzo … el apartado “ruegos y preguntas estaba por inventar.

No sé por qué muchos ven en la manzana una metáfora del sexo. Es decir, la manzana no fue manzana, fue polvo. Somos proclives a  fantasear tejemanejes sexuales apartando las fantasías alimenticias –mucho más prosaicas y prácticas. Creo que, desde el punto de vista de la conservación de la especie,  es más importante comer que follar.

Identificar manzana y sexo es reconocer que aquí se folla poco y mal  porque uno añora lo que no tiene. Uno añora lo que no tiene, piensa  y habla más de ello. El papel de la serpiente es pura excusa y manía a las serpientes de algún obseso timorato.

Estoy convencida de que el castigo divino no fue consecuencia de un polvo mal echado.

Hipótesis: Eva, después del polvo, cogió una manzana y se la comió.  encontró la semilla que enterró sobre un colchón de tierra mullida. Resultado, consiguió un manzano mejor que el del Dios. Plantar, conseguir que el manzano floreciese y diese fruto fue su pecado.

El dios se ofendió ante la osadía de Eva que con su acto mostró ambición e inteligencia para manipular lo que a su alrededor había, buscarse la vida y pasar de lo divino. Al Dios, temeroso de su propia creación (de segunda, costilla de Adán), pusiera en evidencia el fallo fundamental del paraíso, era un lugar donde abundaban los frutos gratuitos y también una eterna sensación de aburrimiento platanero, no le quedó otra que castigarla.

Esta naturaleza divina, temerosa y vengativa, aún nos acogota y amenaza – se lo cuenten a las casi treinta víctimas de este año… este dios vuestro es una fantasía muy masculina, y no es odie el sexo, aborrece la inteligencia y la independencia.

 

Está claro que necesito unas vacaciones.

 

MEDICAMENTOS

Martes, Mayo 6th, 2008

Tengo un papiloma plantar, recogido seguramente en la Santiago Vidal. Es pequeñajo y duro. Me he decidido a terminar con él antes de que desarrolle su puñetera culebrilla en el pie y la cosa vaya a más. Intento evitar el fastidio de aparcar mis tacones de diez centímetros.

El tratamiento es bien sencillo. Pillas al papiloma distraído en el pie, lo acorralas entre esparadrapo, lo bañas con verruguicida y según va agonizando, lo rebanas con ayuda de un bisturí. Paciencia, y días después has terminado con él.

Necesitaba una herramienta para llevar a cabo mi plan así que pasé por la farmacia del barrio de Corea para comprar el bisturí. La cola llegaba a la calle, cosa normal en esta instalación sanitaria y comercial.

El farmacéutico, un tipo campechano, y sus mancebos –unos seis- dan conversación a los clientes mientras despachan. Te explican c por b los detalles de la aplicación del medicamento, te pregunta por la salud, la de tus hijos y parientes, se preocupan por tu economía al recomendar genéricos antes que medicina de marca, incluso te cuentan sus experiencias con pócima similar. Así la cola se extiende como culebrilla de papiloma.

Esperando, observo, espío a los clientes. Una señora con niño preadolescente entrega un libro de recetas rojas, color de pensionista: Once en total. El mancebo sale minutos después con una torre de cajitas, tiene que recortar los precintos, pegarlos con cello en la receta, insacularlas, entregar a la señora, preguntar por la salud del enfermo, no cobra nada –los pensionistas no pagan.

Al menos éste va amortizando sus aportaciones a la Seguridad Social, aunque sea a costa de tener una salud lamentable, magro consuelo.

Nota histórica, posiblemente falsa.

Corea es el nombre no oficial, Molinica era un pueblo dado al mote, creo que se está perdiendo, del barrio de San Miguel. Cuando yo era pequeña, este barrio estaba en las afueras de Molinica. Hablamos del tiempo cercano a la guerra de Corea en los años cincuenta, país lejano, exótico, allí donde San Ignacio de Loyola perdió la sandalia y que era centro de las noticias, supongo, yo aún no había nacido. Vivir en ese barrio era como vivir en la otra parte del mundo. Humor molinero.

Utilizar el término insacular es pedante. Es un homenaje a quien tiene ovos de usar palabras nuevas y teóricamente caducas, aunque se equivoque.

Hipocondria

Lunes, Abril 21st, 2008

hipocondriaco

Cuando yo tenía diez años, Doña Anita se puso muy mala. Lloraba por los rincones y después daba alaridos de dolor. Las vecinas entraban como duendes en casa, secreteaban con ella cogiéndole la mano y quitándonos de enmedio. Al rato mi padre venía en la Vespa, escapado del trabajo, y llamaba a D. José F.

- Todo son nervios decía el doctor  a mi padre,  y se curaba en salud echando un vial de Buscapina en las venas de mi señora madre.

La Busca “penas”, localizaba el foco penoso, hablaba con las penas allí reunidas y las dejaba dormidas. Efecto seda, al rato a doña Anita  había vuelto a su natural agrio a la par que amoroso.
Lo que había empezado como un dolor ocasional tomó aposento permanente en mi madre y en mi casa. El doctor insistía en la cosa nerviosa:

- Anita ¿te has tomado la tila?, estás muy nerviosa le ponía el buscapinazo y se marchaba.

Nunca supimos cómo pero llegó un momento en que nos dijeron que iban a operar a la mamá. Me convertí en ama de casa durante veinte días, mientras ella estuvo en el hospital.

 Los nervios de mi madre, eran distintos a los del resto de los mortales, cincuenta y seis para ser exactos, duros como piedras, redondos, verdosos, y estaban en la vesícula biliar. Extraño lugar para el sistema nervioso. Ella los trajo en un frasquito de cristal. 

Mi madre era una mujer rara hasta en eso.

Lista de espera

Sábado, Abril 19th, 2008

forges2.jpg

Hay algo anómalo en mí. Llegan las vacaciones y me pongo mala. Físicamente enferma.
El segundo día de las vacaciones tenía un ligero lumbago. Ya no hago caso a mis leves dolores. Convivo con ellos estrechamente y les tengo confianza.
El quinto día no me pude levantar. Tenía incrustada una espada en la espalda, clavada en las lumbares. Mi doctora de la SS, como es lenta, quince días después de tomar posesión tenía un retraso acumulado de una semana, es decir, pides cita el día 23 y te dan para el 30.

Automedicación: miolastan,  ibuprofeno y protector del estómago. . Soy una experta.
Flotas colocada. ¡Guau! ¡Guau! Seguro que el ibuprofeno disuelve las espada antes de salir para Roma. Tres días después, luchando con el “Super” para poder moverme como una viejecita por casa, con la espada pinchando y si solución.
Mis billetes para Roma sobre la estantería.
Medidas extremas: la médica allí en la lejanía, recurro a los amigos. Vía internet le pregunto a un conocido, médico, qué puedo tomar. Quita el ibuprofeno y pon diclofenaco.

Mano de santo, oye. Me hice Roma en su compañía y conseguí curar, parcialmente, ya que tuvo otras repercusiones que no voy a explicar aquí porque son demasiado íntimas y sangrientas.

Molinica, como siempre, es mi pueblo, me acogió la doctora estaba allí, esperando mi visita:

- Vengo a toro pasado, ya no me duele nada pero necesito su consejo le dije.

He vuelto a tratar a los médicos de vd. porque entiendo que ellos, como a  mis colegas, se les ha complicado la vida, y últimamente son abofeteados por pacientes impacientes e iracundos. Ella, en mis tres minutos, que alargó hasta ocho (gracias, gracias),  me reenvió al servicio de ginecología.
Ya sé que existe el servicio de urgencias, pero un lumbago no es una urgencia, es sólo cuestión de química e inmovilidad.
“Al César lo que es del César”, me dan cita para el tocólogo para dos días después. ¡Oh, milagro! ¡Leches!

Sigamos hablando de médicos, que no de salud.

Domingo, Abril 13th, 2008

ginecologop.jpg 

Quesada Sanz en San Andrés, lugar donde habita mi ginecólogo/a de la SS. Iba yo contenta porque mi anterior ginecólogo, “el tío frío”, había traspasado el umbral de la jubilación. Las mujeres que hayan pasado por sus manos entenderán mi alegría.
 

El relato

 

Primera visita. Doctora “Amable” dixit: ” es posible que la hormona te esté abandonando (cosa lógica con la edad que una tiene) y necesites unas vitaminas hormonales que te ayudarán a pasar de puntillas sobre la premenopausia”. Un análisis de hormonas y vuelva vd mañana. La mujer te entiende y te escucha.
 

Segunda visita (análisis de hormonas en mano) Doctor X, dixit, “esto de mi compañera es innecesario y si tienes molestias te aguantas, no haber nacido mujer”(no lo dijo con estas palabras pero lo dio a entender). Servidora,  en descuerdo total con el sujeto sanitario, que ni te mira ni te escucha, caigo por la oficina del Defensor del Paciente donde una señora intenta desactivarme, como si fuera una bomba de relojería. La cosa queda en ver al titular del servicio para que ponga paz. Nueva cita para dentro de unos días.
 

Tercera visita. Se supone que vas a contarle tus penas al titular,  el hombre está en otro sitio, hace cursillo, está malito, se ha tomado el día libre (no te lo explican) te va a atender el mismo con el discutí. Y me voy sin entrar a la consulta Mañana perdida. Yo, muy rabiosa, ni siquiera paso por el defensor del paciente, total, para qué.
 

Después de tantas vueltas, enfilas al tradicional médico de pago y   les das una satisfacción porque en el fondo es lo que todos ellos desean, que no molestes. Te rascas el bolsillo y buscas una solución a algo que posiblemente no la tiene.

 

 Los años están ahí, y, como decía Mª Teresa Campos, “si después de los 50 no te duele nada es que te has muerto”.

 

 

Hoy, dos años después,  he vuelto a mi antigua consulta de la SS, creo que soy un pelín masoquista o muy tacaña. Allí estaba el titular del servicio, al borde de la jubilación, con la boca llena de dientes, una sonrisa tabaquera y un talonario de volantes para hacer de “to lo nacío”, que diría mi cuñada C.
Continuará…