Archive for the ‘Cosas de comer’ Category

El pan

Sábado, Noviembre 7th, 2015

Mi regalo de cumpleaños llegó hace poco. Carlos, sabiendo que me gusta aprender cosas nuevas, me regaló un curso de iniciación al pan, iniciación a hacer pan. Un regalo de campanillas porque el ponente era Iban Yarza, el gurú del pan.

Algo en apariencia sencillo: agua, harina, masa madre, sal, horno, y la gracia de tus manos. Los panes de hoy.

 

Mermeladas

Miércoles, Abril 16th, 2014

Carezco de afición por los dulces. Un plátano con pan me parece exquisito y suficiente para matar el gusanillo goloso. A pesar de eso aquí están dos  recetas experimentales de mermelada.

Elena y servidora fuimos al mercado. No teníamos intención de comprar mucha cosa pero nos llevamos el carrito por si acaso. El resultado del por si acaso fueron unos kilos de manzanas y naranjas y una kilo de fresas. Las compré porque olían muy bien.

Estuvimos torpes, después de poner las fresas sobre todo lo demás con cuidado, al echar el carrito al coche olvidamos que estaban allí y les pasaron por encima naranjas y manzanas y quedaron ligeramente espachurradas.

Solución: una mermelada de fresa.

Medio Kilo de fresas y 200 gr de azúcar moreno. Tras cuarenta minutos de cocción a fuego flojo y mareado, echando, eso sí, las fresas enteras, obtienes una preciosa mermelada.

La cosa no podía quedar ahí, y ya que funciona con fresas, ¿por qué no habría de hacerlo con tomates cherrys?

Las proporciones son las misas: medio kilo de tomates cherrys escaldados -los pellejos quedan fatal en las mermelada y además impiden que el azúcar haga su trabajo- y 200 gr de azúcar moreno.

No se tapa mientras se cocina, la idea es evaporar el máximo de agua y concentrar sabores.

 

Cookies de Carmen

Domingo, Abril 6th, 2014

Estudiar inglés tiene sus consecuencias  y no todas lingüísticas, aunque estas se aprecian con la lengua.

Carmen tiene una amiga que viajó a Escocia, cosas de Comenius, y se trajo la receta de cookies de una colega escocesa. Curiosamente no llevan mantequilla, cosa extraña.

¿Qué necesitas?

  • 125 gr de margarina  con sal.
  • 125 gr de azúcar moreno.
  • 225 gr de harina.
  • Un huevo batido. Sí, antes de echarlo lo cascas y lo bates.
  • Una pizca de canela.
  • Un poquico de vainilla.
  • Tropezones de chocolate, nueces o pasas: 125 gr.

¿Cómo lo haces?

Enciende el horno y ponlo a 170º si turbo y a 190º si es un horno normal.

Bates la margarina con el azúcar. Para hacer esto deja el margarina fuera del frigo para blandear la margarina. Añade poco a poco el huevo batido y conseguirás una pomada dulce. Es el momento de las especias. La primera vez que hice estas galletas les puse una cucharadita de postre de canela de la marca Carmencita, una canela espectacular que transformó las cookies en otra cosa, incluso picaban… nos las comimos, faltaría más.

Añade el harina tamizada, poco a poco y la masa toma consistencia, pero está muy pegajosa. Al final pones los tropezones  apartando una pequeña cantidad para pincharlos en las galletas.

Unta la bandeja del horno con un poco de margarina y una lluvia de harina.

Con una cuchara de postre coloca montoncitos de la masa sobre la bandeja, no deben estar muy juntos porque con el calor del horno se ensanchan. Pincha sobre cada galleta dos o tres tropezones.

Entre doce o quince minutos en el horno y ya están. Puede parecer que están poco hechas pero les pasa como a las almendras fritas, siguen cocinándose fuera del horno.

Se pueden comer calientes, pero te quemarás.

Ayer no pude evitar la tentación de comprar unas fresas en el mercado. Las compré más por el olor que por el apetito de comer fresas, así que esta mañana, para evitar que se estropearan las he transformado en mermelada.

 

 

 

Pudin de monas

Domingo, Febrero 23rd, 2014

 

Zapeando llegué al Canal Cocina. Allí los Hermanos Panaderos explicaban cómo hacer un pudin de manzana, receta que me vuelve a gustar por eso de  que es un dulce poco dulce.

No sé qué pasó, pero se me pasó un ingrediente básico, o la cantidad de un ingrediente básico: harina. ¿Cuánta? ¿ De qué calidad?  Investigo. Los Hermanos Panaderos se resisten, y su pudin más. Imposible dar con la receta.

A falta de pan buenas son tortas, así que veo un par de recetas de pudin y, dicho y hecho, ¡ He aquí el pudin de monas¡

INGREDIENTES:

  • Medio litro de leche entera.
  • 5 huevos de gallina.
  • 250 gr de azúcar.
  • Ralladura de una naranja.
  • 50 gr de pasas.
  • Chorretón de güisqui.
  • Una mona de Pascua murciana, sin huevo duro.
  • Vainilla.
  • Canela.
  • Corteza de limón, evitando la parte blanca que lo pone todo amargo.

MANOS A LA OBRA

Calienta el horno a 200 grados poniendo la bandeja con el fondo cubierto de agua. Baña la pasas dentro del güisqui.

Caramelo

En una sartén calienta los  50 gr del azúcar con un par de cucharadas de agua. Déjalo hervir con paciencia, llegará un momento en que el agua se evapora y el azúcar se dorará. Vierte el caramelo en el molde, repártelo sin quemarte -el caramelo es tan quemante como el aceite o más- y déjalo enfriar: el caramelo se endurece.

Masa

Pon la mitad de la leche en un cazo, la canela, la corteza de limón y la vainilla. Déjalo hervir un rato. Dale vueltas y vueltas, tendrás un jarabe perfumado y, como jarabe, muy dulce.

Quita la corteza a la mona y hazla trocitos. En un bol  échale encima el jarabe caliente y colado. Añade la leche fría y los cinco huevos. Bate con energía con las varillas. Finalmente echa las pasas, después de sacarlas del güisqui. No te recomiendo que te lo bebas porque estará un poco turbio.

Viértelo en el molde caramelizado.

Ya está, casi. Ahora falta bañarlo con María,  en la bandeja del horno y  durante 45 minutos. Puede que se tueste demasiado por encima, si es así, protégelo con un trozo de papel aluminio. Ahora es cuando veo la ralladura de naranja en el poyo de la cocina y recuerdo aquel dramático día en que mi madre hizo rollos de naranja y olvidó el azúcar.

45 minutos después comprueba que está cuajado con un pincho, si sale seco y caliente, está hecho. Déjalo enfriar. Horas después lo desmoldas y lo colocas en una fuente, plato o similar.

Está muy, muy dulce, quizá porque el pudin está pensado para aprovechar el pan duro, que no está dulce. La próxima vez mermaré el azúcar.

Es una bomba de calorías.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Arroz con leche

Domingo, Enero 26th, 2014

Me gustan los dulces poco dulces. Siguiendo este principio he compuesto mi propia receta de arroz con leche,  mi dulce favorito. Anoto aquí la receta porque pienso repetirla. Llevo años consultando en el blog mi propia receta del pavo relleno. La receta manuscrita nunca la puse en la libreta ad hoc que tengo.

Ingredientes:

  • Un litro de agua, aquí agua mineral, así evitamos arroz al aroma de cloro.
  • Cinco puñados de arroz.
  • Cinco cucharadas soperas de azúcar.
  • La corteza de un limón o una naranja, o ambas.
  • Un palo de canela.
  • Canela en polvo.

Trabajos:

Pones el agua en un perol -jeje, palabro en desuso- , las cortezas y el palo de canela y esperas pacientemente a que hierva. Cuando burbujee con fuerza le añades el arroz y lo dejas ahí, castigado durante diez minutos. Le das una vuelta de vez en cuando con una cuchara de madera o de plástico. El arroz suelta almidón, componente pegajoso que tiene muchas utilidades, entre otras agarrarse al fondo de la olla y fastidiar la receta.

Pones la leche en el microondas o en un cazo  para que se caliente. Nunca he puesto directamente la leche en el tetrabrik dentro del microondas, igual es una experiencia explosiva, así que usad, por dios, un recipiente adecuado.

Diez minutos más tarde -una lavadora tendida, una mancha borrada de mi chaqueta favorita- colamos el arroz y lo volvemos a poner en el perol. Reservamos el agua de hervir, que sirve para otras cosas. Le añadimos la leche caliente y ahora sí, moviendo continuamente lo damos diez minutos más de fuego y mareo. Si el almidón se pega, mezclado con leche es adherente y apestoso. La mezcla se espesa a fuego bajo. La teoría dice que el arroz se cocina en veinte minutos, pero aún no has terminado porque aún no le has puesto el azúcar. Casi has terminado.

Sigue dándole vueltas hasta que te aburras. A más cocción, más cremoso quedará.

Espera, no te lo comas en la olla, caliente te escaldará la lengua. Ponlo en boles, fuentes, platos… depende de tu vajilla y échale una rociada generosa de canela en polvo, refuerza el aroma y además dicen las malas lenguas que es sicalíptica.

El agua cargada de almidón que reservé ha servido  para poner tieso este tapete  de ganchillo pero también podría servir para enderezar  los cuellos de tus camisas, los calcetines, las sábanas… así, a la antigua, como los ponían nuestras abuelas.

Sumerges la tela en ese agua densa,  le das forma y lo dejas secar. El resultado es leñoso.

 

 

Tomate

Miércoles, Julio 10th, 2013

Lo más positivo de estos seis meses sin escribir ha sido, soltando mi vena agrícola, plantar una tomatera. He aquí el producto: un maravilloso tomate.

 

 

Los días festivos de los maestros tienen consecuencias positivas: descansas y te aburres.

Andaba yo aburrida porque era fiesta escolar y decidí dar una vuelta por  mercado de Molina de los martes.

Quizá fruto de la casualidad el puesto de las plantas lanzó su magnético influjo y me atrajo. Allí no había nada de tonterías florales, ofrecían auténticas plantas de comer.

No sé desconectar, lo reconozco, el trabajo me ocupa las dieciocho horas que no estoy dormida. Tenía en mente la semilla de proyecto de un huerto escolar para el cole y esto  me llevó a la idea de que aquel puesto me venía a huevo para  experimentar  sobre la viabilidad de las plantas en terrenos poco propicios, por ejemplo, una maceta de mi jardín. No te puedes embarcar en un huerto sin ninguna experiencia.

La “compritis”, esa enfermedad del siglo XXI, me llevó a rellenar la bolsa con,  además de la  tomatera, una planta de berenjenas, menta y alhábega.

¡Bien!

Todo ha florecido y dado fruto.

¿Habéis visto la perfección de este tomate? Esa redondez, la combinación de verdes y rojos, los brillos… ¿Y el olor? ¿ Nadie ha pensado aún en poner en un frasco el perfume de la tomatera? “Eau de tomate”. ¡Fantástico!

Guardaré algunas semillas para completar ciclo.

 

Calabazas

Sábado, Julio 24th, 2010

Cuando yo estudiaba, las calabazas tenían mala prensa, representación del suspenso, nadie las quería ni mirar. Si te abandonaba el novio, el chico que te gustaba pasaba de ti, te daban "calabazas". La calabaza totanera, verrugosa, verde por fuera y amarilla por dentro es un ingrediente imprescindible de la Olla Gitana, aquella que hacía mi madre sin la valentía de las peras.

El cabello de ángel, dulce humilde que sólo sirve para relleno se hace con calabaza cidra, una calabaza internamente peluda.

Calabacín es el ingrediente básico del muy murciano zarangollo. El calabacín no llega a la categoría de calabaza. Si lo plantas y te sientas delante de él a reflexionar sobre el devenir de la vida lo verás crecer, es sólo cosa de unas horas de paciencia.

Arrope y calabazate se oía gritar cerca del día de "todoslossantos",  una mezcla calabacera rica en azúcar y retostada, sustituto de la miel y frutas endurecidas con cal. Una bomba calórica fuera del tiempo.

Toumani Diabaté tiene una calabaza atada a un mástil, enredada en la tela de araña de 21 cuerdas que él estira, pulsa, afloja, tensa, marea, dando lugar a una música que suena exótica, personal y la mar de agradable. Dentro de la calabaza hay una guitarra, un arpa sencilla que aparecen según la inspiración del músico.

La calabaza de Diabaté no es calabaza, es kora, instrumento senegalés que ya tocaba su padre y que él heredó, tanto el instrumento como la habilidad para hacerlo hablar. La interpretación que ofreció como bis en "La mar de músicas" fue lo mejor de la noche.

Si quieres escucharlo, aquí lo tienes. Música para reconcentrarte en ti mismo mientras ver crecer los calabacines.

La cosecha

Domingo, Abril 11th, 2010

Todo empezó en “El rey del tallarín”, pedimos Elenita y yo  un pollo a la no se qué y resulta que incluía un componente que sabía muy exótico, limocillo picante, con forma de cebollita verde amarillenta. Tras alguna cavilación Elena dedujo que eran brotes de jengibre.

Como en la historia todo se hilvana un poco después en el “Carrefour” de Zaraiche dimos con raíces o tubérculos auténticos que picaditos a lo fino resultan muy estimulantes en cualquier ensalada.

 Por experimentar y ya que las raíces se empeñaban en echar brotes, aquellos que probé en “El rey del tallarín”, enterré unos trocicos de raíz en una maceta que debía tener tierra muy alimenticia porque salieron cañas mil de vida efímera, un par de meses después languidecían, así que las rematé. En jardinería suelo ser muy darwinista y planta que no luce tiene los días contados.

En primavera soy jardinera y ando en trasplantes, podas y luchas personales contra la mala hierba (mayoritariamente trébol en el mini jardín). Reciclando tiestos, hurgando en la tierra del macetón del jengibre he cobrado mi primera cosecha de algo comestible en mi jardín. ¡¡¡EQUILICUÁ¡¡¡

 

 

Cena en restaurante Maruja

Sábado, Mayo 23rd, 2009

Porque la chapuza existe hemos  celebrado el cierre de la temporada de baños a final de mayo. El restaurante Maruja admite que te lleves tu propia comida. La gerencia dispone mesas, cervezas, cubiertos, platos, manteles, patatas cocidas y conejo frito y un jardín oculto tras una tapia. Si quieres comer algo más tú te lo llevas.

En tiempos de crisis,  sobre la mesa hubo, huevos rellenos, tortilla rellena de tres pisos, empanadas, queso, fiambre, marineras, hueva, almendras, ensalada murciana, rollitos de salmón, pan, pastel de chocolate de Mª Jesús, tortada de Eloy, brazo del gitano, galletas de coco, café de puchero y enormes cantidades de alcoholes.

Cada uno de los comensales calculó que debía llevar quince raciones, mínimo, de su parte. En fin, un disparate de comida. Nos reímos un rato.

Le hicimos una camiseta  y un diploma al maestro: un tipo genial.

Pavo relleno (otra vez)

Lunes, Diciembre 29th, 2008

Hoy he podido comprobar una de las utilidades del blog. Mi hermanico Antonio lleva días sugiriendo que cocine para nochevieja un pavo como el de hace tres años. Cocinera anárquica que no suele utilizar receta ajena ni escribir la propia. ¡ Yo qué sé cómo lo había hecho! Así que,  tirando de antiguos archivos,  he dado con la receta del mítico pavo. Honor a mi madre que me enseñó a cocinar, no con palabras, con hechos. Viendo a otro cocinar se aprende mucho. Hela aquí, rescatada del antiguo blog.

 

Ingredientes:
Un pavo de seis kilos.
Dos kilos de carne picada, ternera y cerdo.
Cien gramos de morcón (con perdón)
Cien gramos de panceta de cerdo ibérico.
Seis huevos.
Pan rallado al gusto.
Un chorretón de güisqui.
Especias varias: pimienta, ajo, perejil, más pimienta, aceite y sal del salero.
Hilo y aguja.

Elaboración, fase I:

Afilado cuchillo en mano se abre el animalico por toda le espalda en canal, con pulso de cirujano se le extirpa toda la carcasa (osamenta del torax) y los huesos de los contramuslos. Rociamos todas las carnes con sal y pimienta para que tome gusto. El curso de costurera de la Sección Femenina de Movimiento (impartido por la Pava en el instituto antigua sección del Alfonso X el sabio) servirá para enhebrar la aguja y coser toda la espalda para que el animal no sienta frío.
Paralelamente, con la mano libre, se amasa la carne picada con todos los demás ingredientes que antes habremos trabajado con cariño: cascado los huevos, triturado el morcón y la panceta, machacado los ajos y las especias en el mortero y llovido el pan rallado.
Probamos la masa sin asco a pesar de estar cruda para comprobar su punto de sal. Introducimos toda la masa dentro del cuerpo del pavo e imaginamos ser un médico en el trance del trasplante de hígado.
Cuando ya no cabe más, si hemos bien calculado tendremos la masa justa, volvemos a la aguja y el hilo y terminamos la labor de costura.

Dejamos el cuerpo inerte del pavo sobre la bandeja del horno, asombrosamente ya no vuela, y le damos forma según los criterios de Carpanta, las patitas juntas, las alitas recogidas cerca de la espalda y pecho (pechuga fuera) y lo dejamos reflexionando sobre la fugacidad de la vida mientras picamos cuatro ajos en el mortero, un manojo de perejil, pizca de pimienta (pizcón más bien), aceite del bueno y un chorretón (muy generoso) de güisqui para:

A: que la majada se separe de las paredes del mortero y se reparta bien sobre el pellejo.

B: que el alcohol adormezca los escasos restos de sensibilidad que le queden al bicho y/o si tuviera alma encontrara en este último rito alcohólico un poco de paz.

Con esta mezcla rociamos el cuerpo, lo frotamos y lo dejamos. ¡Brilla!

Envuelto en dos capas de film plástico lo dejamos reposar 12 horas en el frigo buscando una adecuada mezcla de sabores.

Nos vamos a dormir, todo el mundo necesita descansar, y a la mañana siguiente con el horno a 170º lo cocemos con mucho amor y un cacho de papel de aluminio protegiéndolo del exceso de fuego durante cuatro horas. Inexplicablemente, pasadas un par de horas, lo que era un pavo seco suelta enorme cantidad de jugo que inunda la bandeja. A la quinta hora, momento del tueste, quitamos el papel de aluminio y lo bañamos en su propio jugo, extrañamente no se queja.

Anotar que las lecciones de costura de la Pava no me sirvieron de nada, no me enseñó a coser. Mi madre, experta costurera, se sentaba el día antes de la presentación de las labores del curso y las hacía en un rato, así aprobé la asignatura de Labores durante el bachiller elemental.

Coser un pollo solo necesita algo de intuición para juntar lo lejos con lo cerca gracias a la aguja y el hilo y no temer por el animalico que ya está muerto.

 

Pavo fantástico

Pavo fantástico