Archive for the ‘Coro’ Category

25 años

Sábado, Junio 12th, 2010

 

Salí de casa con ánimo de paseo,  sin entrada y sin “S” al concierto celebración del 25 aniversario  de las secciones jóvenes. Concierto para recoger dinerillo para Haití, nada de gratis, 5 euricos, ahora sé que bien pagados.

La taquilla del Villa de Molina está orientada a poniente, a pleno sol de las siete de la tarde. ¡Había cola!, coña ¡esto sí que es un éxito¡ Minuto después quedó desvelado el misterio, se les había roto el ordenador y hasta que se dieron cuenta que podían dar las entradas por el sistema tradicional, antes de los ordenadores existían los teatros y la gente compraba entradas numeradas,  nos tuvieron  pie plantado al sol de poniente (leches, qué poético).

Me dieron una entrada a huevo gallinero, rodeada de gente desconocida, niños vociferantes. Habría aprovechado para relajarme pero el activo  público infantil que me rodeaba lo ponía difícil,  me arrepentí  por no llevar unas hojas para garabatear, un lápiz, un matatiempo, porque el Villa de Molina es heredero de la tradición teatral del pueblo y es rarito que algo empiece a su hora.

Debí quedar en trance porque no recuerdo cuándo empezó el espectáculo, allí estaban sobre el escenario  cantando solas “Aurtxo polita”,¡Con un par! (perdón, pero se me ha pegado de mi hermano Antonio) ¡Qué valientes¡, porque para cantar solo delante de un teatro sin ser profesional hay que ser valiente.

Aquello había empezado y fue imparable, sorprendente y muy divertido: “Brosio”,  Am Brosio” haciendo de sí mismo, cogido de la mano de Antón, desenvolviendo el hilo conductor de la pequeña historia del coro, llevándonos a todos, entre bromas y veras, hasta el final, vigilados siempre por el fantasma de Pilar, presentaron el espectáculo, espantaron el aburrimiento, beatíficamente hicieron que perdonásemos las disonancias, el desafine y cualquier posible pecado contra la música.

Todo lo demás se deslizó, ágilmente, sin tropezones. Momentos hubo para pensar:

  • “Aquí falta ensayo”.
  • “El piano como base y guía para estos críos conseguiría un trabajo más lucido”, ó “¡qué peligroso es cantar a pelo!”
  • “¿Por qué son tan tontamente vergonzosos los adolescentes?” o “¿Dónde olvidó el látigo la directora?”
  • Que alguien eche a ese crío follonero del teatro -su padre por delante-,
  • Cómo pasa el tiempo al identificar antiguos coralistas que hace años no has visto -entre tanto se han casado, han sido padres, se han divorciado o no, han cambiado de empleo- y que están allí, sobre el escenario. Te consuela ver que la gente también se hace mayor, no solamente tú mismo.
  • Pues sí que se lo han trabajado.

  Ir al teatro da la oportunidad de pensar, le das vueltas, y las conclusiones  finales son:

 ”Todo trabajo bien hecho tiene detrás una gran dedicación”.

 Este trabajo debe abrir una nueva era en el coro. (Yo quiero hacer un espectáculo igual para mi sección, quiero un espectáculo total -no digo zarzuela, jeje- con un musical tipo Brodway de Molina  me conformo. )

 ”Queridos jerifaltes coralísticos…. Doblo el lomo y les hago una profundísima reverencia oriental”.

Los peces en el río, música y chorizos.

Domingo, Mayo 2nd, 2010

En el río Segura hay peces, al menos en el tramo que corre paralelo al auditorio Víctor Villegas. No sé qué tipo de peces, si tiburones o ballenas, pero lo cierto es que yendo a escuchar al coro de la Fecorem nos tropezamos con un concurso de pesca a orillas del Segura y doy fe de haber visto sacar más de un pez.

Fue esta tarde de domingo un poco ajetreada, después de la sorpresa piscícola, tuvimos a bien escuchar al que se supone el mejor coro de la región, al menos es el que aloja  a muchos jerifaltes corales y al que entras después de demostrar lo que vales como cantante. 

El concierto en la sala pequeña, sobrado de volumen, como el de “Amparanoia” pero cantando a pelo, al menos en la primera parte me resultó atronador, aquello fue una misa gritada in excelsis dei. Decepcionante el Motete de Bach,  ”Jesu Meine freude”, y digo esto porque Bach es mi favorito, y mi favorito no es un músico chapucero, aquello sonaba a chapuza e improvisación, el coro se comía al bajo continuo, en varias ocasiones se perdieron no se sabe gracias a qué extrañas influencia, por momentos desencajados… benévolamente lo puedo achacar a que Bach es un autor difícil de cantar y escuchar.

 Recompusieron el tipo, gracias a Dios,  en la segunda parte,  los “Liebeslieder walzer” de Brams, música amable acompañada por dos pianistas bien avenidos sobre un solo teclado,  para escuchar por las mañanas para levantarte el ánimo y dejar atrás el olor a sábanas. Esta parte me gustó mucho.

Como no hay dos sin tres, iba servidora tan tranquila buscando el coche, departiendo sobre el concierto con “S” y, los vi por el rabillo del ojo, dos zagalones en bicicleta por la acera, y, como iba diciendo,  noto que tiran de mi, mejor dicho, tiran del bolso que llevo cogido bajo el brazo como si fuera un perrico, la bandolera envuelta para que no se caiga y resbale, y me arrastran y me caigo en la calle todo lo larga que soy y les maldigo: “hijodeputa, cabrón, así se muera tu madre”. Impotencia ante lo que ya no tiene remedio. Eso sí, los tres euros que llevaba y todo el plastiqueo que dice quién soy, quedaron a salvo.

Hay que tener pocas luces para dar un tirón un domingo por la tarde.

Molinos del Río

Molinos del Río

Te deum, Charpentier

Sábado, Marzo 20th, 2010

Se aconseja leer esto pensando en la música de Eurovisión, timbales y fanfarria exuberantes.

El tiempo pasa que vuela y ya hace, según parece, que hace diez años que cantamos con el coro el “Te deum” de Charpentier.

Algunas cosas asombrosas han pasado, ejemplo, no se me había olvidado, ahí estaba, escondidico en un cajón de la memoria, esperando a salir de nuevo. Ha sido emocionante comprobar que la voz, que como  otras cosas de mi cuerpo ha cambiado, ahora es más aguda, puesta en mis, fas y soles sin problemas, aunque la lógica dice que debería ser al contrario, mientras más vieja más voz cazallera,  y no, sigo en mi tesitura juvenil… Lo que hace la práctica y el entrenamiento.

En la dinámica de este coro, como otras veces, algo muy costoso de preparar quedará otra vez guardado con naftalina, ¿hasta el treinta aniversario del coro? Es lo que tiene la dependencia de la orquesta. Depender de la orquesta tiene además otros dramas, ellos son nuestro colchón, el bastón del ciego que te guía,  y hay que decir que no estuvo muy afortunado el violinista que olvidó entrar en el “Fiat misericordia…” arrojando a la soprano al vacío, descomponiendo al director que no sabía si tararear él la parte olvidada o sacarle un ojo con la batuta. Cosas del directo.

¿Deberíamos empezar a cantar con música enlatada? (jeje)

En dos palabras, lo funda mental (gorrito o sombrero) es que yo disfruté con este jolgorio musical organizado y clásico y creo que mis compañeros también, incluso los que se jugaron el tipo con los solos. Una  vez reposado el trance en la memoria, pesando en la balanza de lo bueno, lo malo, lo aceptable y las basurillas, comprobarán que hay kilos de esfuerzo y unos gramos de mala suerte y empezarán a notar que dentro tienen un sujeto oculto que se crece en músico.

 Si buscas en imágenes de Google “te deum”, la mejor imagen es esta:

Serafin

Domingo, Octubre 25th, 2009
Serafines

Serafines

 

Hoy hemos ido de entierro y hemos llorado. El llanto es un ejercicio muy sano, según mi sabia madre, ya que ensancha los pulmones y alivia las penas. Llorar y cantar al tiempo es difícil, así que hemos hecho lo que hemos podido en medio de un chorro sentimental incontrolable.

 Como las penas con pan son menos, con cerveza y una tapicas brindamos a la salud del difunto, una especie de postsepelio a la irlandesa pero sin güisqui. Nosotros somos más cantantes que oradores, así que nadie se ha puesto de pie y a dicho “a la salud de Serafín, que dios lo tenga en su gloria”, pero se le sentía en la silla vacía que había a mi derecha, quieto en su sonrisa caballuna, vestido con el peto de granjero americano,  y la cruz de caballero francés atada al tirante de tan estrambótico atuendo, con esa calma sonriente que da la certeza de una vida cumplida pero que se ha hecho corta.

Yo no creo en la resurrección de las almas, el catolicismo se me resiste y éste es un concepto muy religioso, la eternidad es muy larga, da grima y pereza. Una vez muerto, muerto estás y la cosa no tiene solución, ni falta que hace. Pero claro, si tus amigos, conocidos y convivientes se acuerdan de ti, para bien o para mal, la vida se prolonga, tú no eres consciente, al fin y al cabo estás muerto, pero sí permaneces mientras te sueñan, te piensan, te recuerdan, te viven.

Virutas políticas

Lunes, Abril 13th, 2009

Hemos superado la  temporada semana santera, muchos misereres y gori goris a mayor loor del dios. Un coro formado por mayoría de personas de tendencia izquierdosa debería repeler el repertorio religioso, pero no es así. Aquí muchos aplican eso de “oremos a dios, no vaya a ser que exista” y la gente entierra a sus muertos, bautiza, casa y ejerce los sacramentos católicos sin sufrir úlcera de estómago, eso que la hipocresía está muy mal vista en la iglesia católica.

En medio de uno de estos ensayos, tuvimos el dudoso honor de ser convocados a una manifestación íntima en el próximo pleno municipal en defensa de la escuela pública. La convocante, una coralista metida en política, ausente de los ensayos durante meses hizo acto de presencia y simuló ensayar durante un rato, en el primer receso aprovechó la oportunidad para lanzar su arenga y explicó a los presentes que “dado el terrible acoso que sufre la escuela pública era necesaria la presencia de los coralistas (maestros funcionarios en su mayoría) en el pleno para poner las cartas sobre la mesa de este ayuntamiento que aboga por las escuelas concertadas, ese invento del demonio capitalista, promovida por una lista de chupópteros,  todos incluidos en esta lista: políticos (del PP), escuelas concertadas, maestros que trabajamos en ellas y padres que llevan a sus hijos a las mismas.

Sentí un aguijonazo entre las cejas y ganas de irme porque yo soy una de esas reprobables personas. La odié a pesar de mi natural pacífico.

Los críos, en caso de conflicto, tienen la costumbre de contar su verdad ocultando o tergiversando parte de los hechos. Visto objetivamente, lo que es una verdad personal completa, resulta una verdad a medias, luego una mentira.

El sentido ético de los políticos es chocante.

Boda en San Miguel de Murcia

Lunes, Febrero 23rd, 2009

Si escribo poco es porque canto mucho. Boda en la iglesia de San Miguel.

Hace tiempo que no me ofrecía a ir de boda con los del coro, la paga es escasa y la hora de las bodas suele ser intempestiva, coincide con la siesta del sábado o del domingo y desluce el día.

Me animé. Hacía tiempo que quería ver lo que la iglesia de San Miguel tiene de Salzillo, padre e hijo. La visita mereció la pena. Una iglesia pequeña, con retablo barroco de relumbrón y un San Miguel que pisotea a un demonio, envuelto en múltiples espejos. Mi amigo Clemente apunta que esta hornacina de retrovisores fue proyectada por uno de los salzillos y pretende que veamos tanto al ángel como al demonio. Lo mejor de la iglesia, una sagrada familia de Francisco Salzillo.

Nos reímos sotovocce  un rato mientras el cura impartía bendiciones y buenos deseos a los contrayentes. La gente andaba como desconectada del evento, los críos hicieron lo que les dio la gana. De agradecer la ausencia de pamelas, que la gente se vistiese de fiesta, sin grandes lujos.

Los contratantes deben de ser familia de fe ya que no aceptaron cánticos profanos. Todo muy serio, muy religiosamente estricto. Unos raros.

Pisoteando al demonio

Pisoteando al demonio

Como el mundo es un pañuelo, aparece al día siguiente el párroco de la iglesia, en su condición de responsable de Cáritas. La entrevista hacía referencia a la dramática situación de las despensas de Cáritas, vacías de un tiempo a esta parte. Cosas de la crisis, sí, aquella que no existía.

San Vicente, patrón de Molinica del Señor

Jueves, Enero 22nd, 2009
San Vicente

San Vicente

Ya es tradición que cantemos este día en la parroquia del santo. La cosa iba bien, el público numeroso y de uniforme, San Vicente, además de patrón del pueblo, lo es de la policía local. Todos con guantes, ellos de pantalón y ellas de faldita. Tranquilos y disciplinados, según mandan lo cánones policiales de gala.

Nosotros también, de uniforme, uniformemente disciplinados en negro. Cantando en los momentos oportunos, detrás del director como corderitos, aunque él,  según su criterio habitual, ha cambiado el repertorio en el último minuto (a mayor gloria del coro) provocando una oleada de papeles, en busca de las nuevas partituras.

Cantate dómino, última pieza, y,  por sorpresa alguien se pierde y nos arrastra, hasta la confusión mental profunda y el silencio antes del final de la partitura Vive dios, qué apuro, qué desconcierto dislocado para un final que tiene de fondo el murmullo de cien policías centrados en su interés por concretar a qué hora es su comida de hermandad.

Nadie es perfecto.

¡Oh!, milagro, este dibujo de san Vicente se me ha aparecido mientras salíamos de la Iglesia.  Hay grandes y pequeños pecadores. La iglesia de la Asunción ha rescatado al San Vicente de toda la vida para sus urnas y se ha quedado tan fresca. El sitio natural de esa imagen es la iglesia que lleva su nombre. La Asunción peca de tacañería.

Concierto de Navidad

Domingo, Diciembre 28th, 2008

Según costumbre propia las vacaciones desatan todos mis achaques. Tengo una medio gripe, me duele todo y deliro.

Nimiedades aparte, en un estado penoso, me arrastré hasta la iglesia de la Asunción a cumplir con la convocatoria navideña. A las siete ensayo, a las ocho concierto. La iglesia de bote en bote,  no sé si a consecuencia de lo numerosísimos que son los grupos infantil y juvenil del coro, o a que hay un rebrote de fe en Molinica. Los padres y abuelos se complacen en ver a sus churumbeles cantar. A estos niños aún les falta una cocción (que podéis traducir por ensayos), por tanto nada que ver con los niños cantores de Viena. Los padres son padres y no críticos musicales. Las cosas del querer.

La música no necesita discursos, concepto que ha ser de difícil comprensión, ya que el orden del día incluye, además de villancicos, un amplísimo comentario sobre lo que allí se iba a desarrollar. Estrenamos locutor. El novedoso parlante, pelirrojo con perilla, tiene una dicción a medio camino entre la articulación correcta y el más abrupto murciano.

Todo puede empeorar y, después de resolver el programa previsto hasta ese momento, cuando ya estoy en equilibrio sobre los escalones con las herramientas de cantar afiladas, vuelve el pelirrojo a la carga y nos informa que es el día del homenaje a un antiguo miembro del coro. ¡ Qué suerte, oiga!

En su papel de maestro de ceremonias, lanza  loas durante un par de minutos, la presidenta  entrega un marquito con diploma al homenajeado. Besos apretones y supuestas palabras de afecto de  Manolo y Pilar, todo ello para que no nos olvide. El homenajeado, aunque no le han dado una insignia de oro y brillantes, agradecido quiere agradecer.

 Uno puede agradecer por la vía rápida, diciendo gracias mil para después hacer mutis por el foro henchido de autoestima, o puede agradecer por la vía lenta, en la convicción de que es un orador que domina el latín, la versificación y la prosa con mensaje  caminando  por encima del castellano y la audiencia. Este formato  fue elegido por el homenajeado. Presté atención con la mayor voluntad, pero como cuando vamos a cantar una misa y empieza el sermón, tras los dos primeros renglones me desconecté, pudo más el instinto que la voluntad porque, y esto lo digo a toro pasado, es difícil tropezar con un orador que sintonice sin interferencias con una cabeza llena de ruidos.

Dejo de oír el runrún y me miro el ombligo. A partir de ese momento soy consciente de mi posición retorcida e incómoda y que si no empujo a la señora que tengo delante no podré abrir el libro (no es que haga mucha falta, casi todo lo que vamos a cantar está en la memoria). Pienso que tengo que traerme las gafas porque la puñetera letra alemana de “Noche de paz” ( articula consonantes) es una fila desvaída de garabatos que no veo. Observo que hay mucha gente en la sala y allí a la izquierda está el director de mi cole con su señora. Miro a la izquierda y veo que el miserable retablo de San Vicente se ha transformado en un armatoste dorado con angelotes, ¿de dónde han sacado la pasta para tanto lujo y relumbrón? ¿Dónde está el dedo amojamado de San Vicente? .Por el rabillo del ojo veo un trajín de manchas verde pistacho que no paran quietas, son los críos de la sección infantil  caramboleando entre público que, a su vez,  rebulle en los bancos de madera, se abanica, bosteza, posiblemente cavila sobre una estrategia digna para salir huyendo sin ser percibidos. Algunos entrecejos fruncidos muestran el maligno deseo de que un rayo vengador salga de la paloma de la cúpula,  fulmine y enmudezca al orador. Fantaseo el pánico y la desbandada tras la venganza divina del pajarico cuando los aplausos me sacan del trance y empezamos a cantar.

La Asunción tiene una acústica generosa con el oyente y tacaña para el que canta. No escucho a ninguna soprano, de vez en cuando me llega una ráfaga de Maxi, confirmación de que no canto sola. En un momento, algo cambia y a partir de ahí sólo escucho a Isidro que me taladra el oído con su voz metálica.

Los aplausos son breves, directamente proporcionales al adormecimiento de glúteos del público. En el remate, el locutor informa que hay mistela y dulces navideños en la puerta para el que no esté a régimen. Salimos huyendo.

Al llegar a casa compruebo que no tengo fiebre aunque parezca lo contrario.

Pandereta

Pandereta

Pro Música Molina

Domingo, Octubre 26th, 2008

El 18 de noviembre cantamos en el Villa de Molina. Una parte de la inauguración de la temporada de Pro Música Molina fuimos nosotros, bajo la batuta de Virginia Martínez.

Buxtehude y su Membra Jesu Nostri fue la excusa para ensayar durante dos meses.

Así que, aunque había reservado mi entrada por si acaso se olvidaban de nosotros hasta cinco minutos antes de la actuación, me sirvió de poco.

Como es tradicional en Molinica el acto empezó tarde, veinte minutos de cortesía, en el fondo es dar la oportunidad al público para hacer vida social.

Escuché los discursos de rigor. La presidenta de la asociación con su habitual luck de maja goyesca aunque siempre se le olvida la redecilla para recoger la melena, la concejala de cultura, resultona hembra, que además de decir las habituales generalidades políticas (encantada estoy de estar aquí con vds posibles votantes) con una voz cazallera que pone en evidencia su necesidad de un tratamiento foniátrico urgente, del hermano de la presidenta que publicita la nueva temporada. Eché en falta el discurso del alcalde que debería andar por el congreso regional del PP. Después de tanta palabra vino la música, se dignaron dar paso a la orquesta municipal.

Me he reafirmado en la convicción de que las interpretaciones de la orquesta municipal “Hims Mola” están predeterminadas por el apellido de su director. Su música siempre recuerda a verdes céspedes sobrevolados por pajarillos deslumbrados por un sol tierno.

Cuando Céspedes y sus músicos terminaron la primera pieza no quedó otra que salir corriendo hacia la concentración del coro con la hora más que cumplida.

El sótano del miedo y la incomodidad. Ni una silla para aguantar la espera, bancos de gimnasio hechos de tablas que se te clavan en el culo y en los que no caben más de veinte personas (nosotros somos unos sesenta).

Pilar, además de dirigir el calentamiento se empeñó en reensayar hasta el aburrimiento partes que creía flojas. Todo maestro sabe que estudiar justo antes del examen es contraproducente. Los conocimientos hay que dormirlos para que se asienten. Tengo la sensación de que ella conjura sus nervios machacando la chuleta hasta el último segundo.

Manolo andaba como un zombi, silencioso, dando tumbos alrededor nuestro. Los solistas desarrollaban sus hábitos de concentración embutidos en trajes de gala.

Las bailarinas de “Entredanzas” como centellas, taconeando hacia sus cambios de vestuario. Los otros intérpretes entraban y salían. Sentí perderme las obras de Piazzola.  Llevo mal los encierros.

No puedo ofrecer crítica musical sobre lo que no vi. La opinión de “S”, mi hermano y otros amigos presentes puede ser poco objetiva. La crítica musical oficial que suele opinar en los diarios murcianos no se dignó asistir.

Yo canté a gusto, bajo las enseñanzas expresivas de alaridos cabeceros de Dña Olga y entre dos almohadas muy cómodas: Maxi y Fuensanta, Fuensanta y Maxi que siempre se lo han estudiado todo al dedillo, dos fieras del canto que son la mejor compañía, aunque haya que aguantarle los codazos a Fuensanta que no pasa ni una.

 

Digresión relacionada con los discursos.

Las actividades musicales de Molinica siempre tienen un discurso, si hay suerte, aunque lo normal es que sean varios. Debe ser que estamos en un estadio inferior de evolución ligüística , aún no hemos llegado a la escritura, seguimos anclados en la cultura oral.

Mi coro, plagado de maestros con afán didáctico, no se libra de la costumbre y siempre que cantamos damos la paliza al público con aquello de “nace la coral polifónica municipal…”

¿Necesita la música de discursos?

 

Club del alarido

así queda una partitura después del ensayo

Los salados

Sábado, Octubre 4th, 2008

saco de sal

 

Tenemos una maestra de canto rusa. Decir que es rusa es mucho decir, pero un punto eslava sí que es.

Gracias a su positiva influencia damos alaridos de loca y llegamos al sol 2, al la 2 y al si 2, graciosamente, sin acojonarnos, un poco más y nos salimos del teclado.

Se esfuerza en que comprendamos que modificando nuestra postura, transformando la entrada y salida del aire en un recto tubo y nuestra boca en un bóveda, plagada de dientes, eso sí…  ¡voilá¡ , te conviertes en una eficaz máquina sonora.

Mantenerse derecho como vela es difícil. Nos pesan las carnes, los años, las escoliosis, así que, dada nuestra resistencia o la pertinaz influencia de la gravedad, ha inventado la máquina infalible para enderezarnos sin tuercas, tornillos, arandelas, ni motor. Una simple bolsa de sal sobre la cabeza produce el milagro.

Algunos, bajo el efecto hipnótico del aditamento se concentran fijando la mirada en un punto inexistente del espacio y sueltan todo lo que, musicalmente, llevan dentro.

Ya decía Aristóteles que a grandes problemas, sencillas soluciones. Posiblemente no lo dijese Aristóteles, fuese el que fuese tiene mucha razón.

 

¿Cantaremos el “Membra Jesu Nostri de esta guisa? Me pido una bolsa de sales de baño de color rosa.