Archive for the ‘Coro’ Category

Volver a empezar

Miércoles, Octubre 28th, 2015

Aquí el santo contando chistes de Bilbao y de vascos, él tiene bula, de sonsonete la tele. Godar sobando a mi lado, ronca levemente.

Hoy, en medio de ensayo, mi jefa de cuerda me ha preguntado cuando volvería a escribir en el blog. Hoy es ese día.

Vuelvo a empezar, entrada 454, capicúa. Me comprometo a llegar a la entrada 500.

Godar en su dura vida.

La novena de Beethoven

Lunes, Enero 7th, 2013

Fue muy emocionantísimo. A pesar de ello, y gracias a ese gen alemán que tengo, controlé la lagrimilla que brotaba en los ensayos con el grito de "Freude, schöner Gotter... ". Cantando algo así te transformas en una máquina que respira, entona y dice lo toca.

Trabajo concluido. Tengo una sonrisa de oreja a oreja y  la sensación de que podíamos hacerlo diez veces más. Virginia Martínez -la nuestra, mi directora favorita-  dijo en sus palabras finales que ella había considerado  muy difícil llevar a la Orquesta de Jóvenes a Estados Unidos y que aquella experiencia viajera con un centenar de músicos postadolescentes  ha quedado superada por el montaje de la Novena: Combinar orquesta, coros y solistas sin tener un duro y  demuestra  que con  palicos y cañicas se puede organizar un tremendo tinglado, es cosa de ponerle voluntad, paciencia, afición y profesionalidad.

Un aplauso de cuarto de hora con parte del público en pie despejó todas las dudas. La directora, su ayudante para el coro y los solistas entraron y salieron entre el mar de sillas, atriles, músicos y coralistas. Nosotros, yo, flotaba de felicidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ahora sí estoy de vacaciones: leo, coso, hago ganchillo y le hago daño al sofá. Y mañana... al tajo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

The Queen Syphony o el antiensayo general

Sábado, Mayo 19th, 2012

Un jueves nos citaron a las 7 de la tarde para ir al ensayo general de la sinfonía de la reina (sé esto porque el traductor de google actúa y me lo dice, la reina debe ser Freddy Mercuri). Noventa kilómetros (90) después llegamos puntuales a la cita. Aprovecho en el autobús para intentar una siesta que no me sale, me limito a dormitar.

¡Oh! ¡Sorpresa! Está el director, están las sillas, los atriles, los escenarios para la banda y el coro y un gran vacío: no hay músicos. ¿Qu´ est que ce? ¡Oh, la, la! Pues nada, paciencia. Para entretener el tiempo se van a la Mallorquina a comprar empanadillas deliciosas. Golosa,  (de gula, porque no soy de dulces)  me como una  empanadilla de atún que me sienta como un tiro.

Repasamos lo nuestro sin la banda. Ellos van llegando  en un lento goteo, desenfundado los instrumentos y arropando  sillas en trapos rojos. Resignación y paciencia. Afinan. A las diez, ya están todos,  o casi, en disposición de acompañarnos. El director decide entonces que, dada la hora, sólo repasaremos los tres movimientos en que participamos todos. Como he hecho uso de la resignación no estoy cabreada ni nada.

A las, casi con la faena rematada, la banda calentita, llega el momento final de la obra: un remate espectacular, la banda a todo trapo, las contraltos en un mi agudo (acojonaditas), las sopranos segundas en un sol 5, y las sopranos primeras lanzadas al do de pecho (Pavarotti, Pavarotti, hubiera dicho Virginia) y NO SALE, NO Sale, No sale, no sale…¡ glub, glub, glub¡ Tierra trágame.

Nota: un ensayo general es un repaso a toda la obra de principio a fin tal como se hará ante el público. La sabiduría popular coralística dice que a todo mal ensayo sigue un buen concierto.

 

The Quenn symphony

Sábado, Abril 28th, 2012

Colaborar es trabajar juntos. La banda de música de Yecla nos invitó a cantar con ellos The Queen Symphony, y les dijimos que sí. Yo dije que sí por variar, compensar los misereres, las bodas, los conciertos esclavos del ayuntamiento de Molinica porque cantar sobre el colchón de una orquesta o una banda es un lujazo. Dije que sí,  y en ello estoy… en el sí. Por eso, por no pensar.

No  pensar lo lejos que está Yecla (100  km) y lo durísimo que es cantar contra una banda de 97 músicos armados de trompetas, trompas, tubas, cornos, oboes, clarinetes, saxos… bajos, piano, bombos, timbales y platillos. Toda la maquinaria inventada para hacer ruido armónico frente a nosotros. ¡Pobreticos!

El primer ensayo fue una merienda de negros, la banda se nos comió con tomate, no sé si frito o partío con ajicos, pero resultamos deglutidos por ese monstruo musical.  Sólo se oía banda. Estaba perdida, vapuleada por el ventarrón del altiplano que rebotaba en las paredes del local de ensayo. Sorda de mis compañeros e incluso sorda de mí misma.

¿Por qué me meteré yo en estos berenjenales?

 

Concierto de las Regiones (de España)

Domingo, Noviembre 27th, 2011

Espantando el aburrimiento en los ensayos.

La sensación de tener algo a medio cocer es inquietante. Por lo que se pudo comprobar el mismo sábado de la actuación el director también pensó que nos faltaba un hervor y sacó la olla express de los ensayos.

Convocados por la mañana para un ensayo general, lectura de arriba abajo para pulir pequeños desajustes, se estiró como un chicle leyendo cada una de las piezas, dos o tres veces, según necesidad, sobre la una nos abrió la puerta con la recomendación de que comiésemos poco y bebiésemos menos. Dormí la siesta.

A las cinco, segundo ensayo general, en el Villa de Molina, teatro maldito por incómodo tanto si vas de público como si lo haces de coralista. Un teatro sin concha acústica es como una cacerola sin tapa, la mitad de la energía se evapora.

Dado el palizón de la mañana, deseaba que Tomeu (Quetgles) se conformase con simular subidas y bajadas de escenario para coordinar a los tres coros. A veces soy ingenua. La sección juvenil andaba en lo suyo, bajo el mandato de la hormona, y Pilar trastornada detrás de ellos poniendo orden. Tomeu sacó el látigo y nos hizo repasar todo. Viendo sus intenciones decidí rebajar decibelios y cantar lo que me resulta fácil, tararear, sin esfuerzo, guardando para el concierto. Maxi, en quien confiaba hiciese de lazarillo,  decide volverme loca y se calla como un muerto. También se guardó los ases en la manga. De los demás no puedo decir nada, nuestro teatro absorbe las voces como una esponja y sólo escuchas al que está a tu lado. Descanso

Dejé preparado el traje de cantar, negro sobre negro, como siempre, superadas las dudas sembradas por Pilar sobre el exceso de negro que nos tiñe. Ella, buscando no sé qué “beautifful happy” propuso una blusita roja para las mujeres. ¿Por qué me tengo que vestir de “colorao”? Imaginaba una enorme mancha roja sobre fondo negro. “El rojo y el negro”. Stendall. Amores entre curas y señoras desocupadas. ¡No¡ Inaceptable. Esto es muy serio.

Concierto.

Los peques, que cantan tres cositas sotovocce, en suspirito, viejo truco para evitar que se desmanden a gritos en la nota más comprometida. Nosotros, en subibaja con los juveniles, esperando los pies de los dos presentadores que escenifican la conversación entre un zangolotino y su jefe que entre bromas infantiles van presentando cada canción. Los juveniles sorprenden porque van caminando hacia la polifonía, van logrando su sitio. Nosotros cantamos sin freno, no sé si bien o mal, terminé muy cansada y con la idea de coger unas vacaciones de coro hasta después de Semana Santa.

Lo mejor de lo cantado, este Chotis madrileño, aquí Don Plácido Domingo.

Insultos insulares

Viernes, Septiembre 30th, 2011
Ton pare

Ton pare

He pasado casi un mes en blanco. Nada que decir, mucho que hacer, más liada que la pata de un romano.

Una mañana de sábado, bajo las manos de Tomeu Quetgles (un director de coro no usa batuta) ensayamos esta copla de las islas baleares arreglada por Baltasar Bibiloni.

Ton pare no té nas,  ( tu padre no tiene nariz)

tu mare és xata (tu madre es chata)

y el teu  germá petit ( y tu hermano pequeño)

la té de rata. (la tiene de rata)

No se sabe qué pretende el que habla, pero suena a retahíla desquiciante para sacar de las casillas a un oponente.  Observese, tras la escucha de la pieza del youtuve, que de una estupidez de canción se puede sacar algo interesante, movido, alegre, estimulante.

Una buena ráfaga de insultos a veces tiene efectos balsámicos.

Misa de la Coronación: la del abanico

Lunes, Junio 27th, 2011

Después de un mal ensayo siempre viene un buen concierto. Esta es una máxima aplicable al mundo del espectáculo en general.

La mayoría de las mujeres que cantaron conmigo se dejaron caer en el concierto con echarpes y chaquetillas para prevenirse del aire acondicionado del Víctor Villegas. Su previsión fue inútil porque no es igual cantar en una sala vacía que en una sala con unas mil personas. Nos habria hecho falta un abanico si no estuviera reñido con el silencio preciso para la música. En esta sala se escucha hasta al más mínimo susurro y cien abanicos son una marea de “chas, chas” molesta. No debería saber esto la señora que había a mi derecha que empezó la con la sinfonía 22 haciendo “rrrrrrrassssss” y no paró de aletear contra sus tetas hasta el remate de la obra, a veces suave, a veces con ímpetu.

Llegados al Agnus Dei, la soprano sola frente a la orquesta en un aria melancólica y dulce, la buena mujer debía estar al borde de la autocombustión y dale, dale. Muy discretamente le hice un “chsssss” que de nada sirvió.

En compensación he buscado este Agnus con Karajan y la soprano kathlen Battle. Tiene algo de ruido de fondo, muy perdonable.

Misa de la Coronación III: Rodilla y la sinfónica de Murcia

Domingo, Junio 26th, 2011

Azurza desbastó las esquinas y los picos que nuestros directores y jefes de cuerda habían dejado sobre las notas de la Misa y nos entregó en bandeja a Rodilla, el director de la Sinfónica de Murcia.

Azurza debió hacer un trabajo de titanes porque Rodilla  era la felicidad personificada y estaba contento con todo lo que le cantamos. No salía yo de mis extrañezas habituales porque en manos de nuestra Virginia habríamos tenido que repasar trescientas veces cada consonante y cada final, ya que,  aunque ella también habla en murciano, es muy exigente con la precisión idiomática, conoce nuestra torpeza articulatoria y machaca ahí donde más cuesta.

Rodilla hizo con nosotros un ensayo tal como si fuéramos la sinfónica: dos pasadas para ensamblar, un par de comentarios sobre intensidades, solucionó un par de atascos articulatorios y nos mandaba para casa.

Empezar un ensayo a las nueve, puntuales como alemanes, y terminar a las diez es un lujo extranjerizante

Misa de la Coronación II: Azurza

Domingo, Junio 26th, 2011

La Coronación nos trajo a Enrique Azurza, director profesional de coros, maestro de directores.

Una experiencia como esta tiene cosas buenas porque abre la perspectiva que tienes de tu vida como coralista. Si de mi dependiera ficharía a Azurza como director invitado para que nos diese un repaso de vez en cuando porque una de las grandes facultades de un director de coro es que sea capaz de poner todos los ejemplos posibles para que tú tengas modelos a los que cogerte (como a un clavo ardiendo) y él lo mismo es bajo que tenor que contralto que soprano. Parece un tipo discreto y tímido, cosa que puede ser, cualidades compatibles con un humor a prueba de bomba, es decir de coros a medio cocer.

Como otros muchos profesionales que hemos disfrutado aplica los  principios de que todas las  dificultades se superan descomponiendo las partes y atacándolas poco a poco (divide y vencerás que decía Julio César)  y que enfadarse y reñir al cantante no sirve de nada, solo para enrarecer el ambiente y hacer que te odien. Quizá esté nervioso, tenga dudas sobre cómo saldrá finalmente la actuación, pero se lo guarda en el bolsillo del autocontrol y camina hacia delante.

¡ Bien por Azurza ¡

Otras músicas

Jueves, Abril 21st, 2011
Eres alta y delgada como tu madre,
morená, saladá,
como tu madre.
Bendita sea la rama
que al tronco sale,
etc, etc.
Quien crea que en este coro todo es serio, formal y trascendente, se equivoca. Para muestra un botón, esta es una de las canciones que ya estamos ensayando cara al concierto de Santa Cecilia de Noviembre.Una canción folklórica que hace alabanza de la herencia que los padres dejan a los hijos, de lo bueno que es eso, etc. se les escapa el detalle de cuando el tronco es un cabronazo, asesino en serie, malaje, etc, en ese caso es mejor que el parecido se diluya. Confiado a estas buenas intenciones, te relajas, cantas y casi bailoteas cuando, de pronto, golpe bajo a la moral:

Desde que te ví con la pata de palo,
dije para mí: malo, malo, malo….

¿De qué hablamos? ¿Qué respeto hay aquí? ¿No estábamos haciendo la alabanza de la genética paterno filial? ¿Qué pinta aquí la pata de palo, o la pata de madera? ¿De qué banco son esas patas?

Ay, señor, señor…