Perfumes

Hoy, fin de la navidad, reflexionemos  sobre tan señalados días y los sucesos que los acompañan.

¿Han notado un hueco en la publicidad de la TV? Yo sí. ¿Dónde están los anuncios de colonias? ¿Se les ha acabado el stock y ya no hacen falta?

Como la navidad está cargada de buenas intenciones algunos han decidido que nuestro olor personal es cuestionable  y nos ofrecen remedio poniendo  ante nuestras narices un surtido de elixires para solucionar este defectillo.

Los anuncios de perfumes, además del líquido tangible que venden, ponen ante nosotros unos cuantos mensajes ocultos en forma de promesa.  Si eres mujer,  promete glamour, la perfección del  maquillaje, te convierte  en una adolescente maciza, ingenua y muy flaca,  incluso, te ofrece dominar el inglés, subes un escalón de femineidad sobre tacones de vértigo.  Si eres  hombre,  gozarás  de privilegios propios del macho man, te transformas en un tipo interesante con canas sobre las orejas, tu vida se pinta de tonos grises oscuros,  el ambiente que te rodea inquieta poniendo misterio donde antes había mera vulgaridad, incluso deja abierta al puerta a que unas cuantas señoritas  te persigan, se deshagan ante ti  impregnadas de deseo anhelosuspirante.

Una vez convencido y aflojada la pasta (no hay perfume barato) procedes todo ilusionado a vaporizarte de flores, maderas exóticas, aceites esenciales, ….chuf, chuf…. y…. ¿y?….. Y nada. La vida se impone y compruebas que el vestidito rosa, las luces de brillo dorado , el palacio, las medias de encaje, las nubes vaporosas, los pasillos de luxe, las palabras susurradas, la música insinuante, el inglés sotovocce… ¡¡¡¡ no estaban en el frasco ¡¡¡¡

Ay señor, señor…. ¿Nos engañan? ¿nos dejamos engañar? ¿nos gusta que nos engañen?

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