Ensayos Lobgesang
Sábado, Octubre 30th, 2010
Fotos: Andrés Palazón.
Cuando cantamos a capella nos bastamos solos. Mendelsohn era creativo y listo, era capaz de jugar con muchos elementos a la vez y debió pensar ¿Por qué usar sólo una orquesta si hay gente que canta? ¿Por qué usar sólo cantantes si existen las orquestas? ¡Más difícil todavía! ¿Por qué usar una orquesta y un coro sólos? ¡Qué vengan los solistas y se luzcan.
Somos aficionados y hemos tenido el honor de cantar “Lobgesang” acompañados de una orquesta profesional que tenemos a mano: la sinfónica del Murcia. Esto es un honor y un lujazo, pero no endiosemos a los músicos que también son personas humanas.
¿Por qué lo sé?
No es la primera vez que asistimos a su sala de ensayo en el Víctor Villegas, espero que no sea la última, es su casa, su taller, lugar de trabajo y apesta a tigre, casi tanto como mi clase después de un patio en el mes de junio. Un combinado de miasmas humanas se mezclan en el aire, la música, tan etérea y liviana requiere de un continuo ejercicio físico, los metales condensan el aliento de sus hombres fuelle en charcos sobre el suelo, los fagotistas y clarinetes babean sus lengüetas, es evidente que los violinistas tienen el brazo derecho más largo y más fuerte que el izquierdo, Virginia tiene unos musculosos brazos, nosotros no disimulamos la pancita porque hay que amplificar el torso, desarrollar el diafragma… la humanidad más pedestre al servicio de la música.
Estar allí, una vez acostumbrado el olfato, es muy impresionante. ¿Qué volumen pueden producir setenta mujeres y hombres armados de instrumentos musicales? No es volumen, es estruendo al que nosotros respondemos cantando a todo tren, trapo u otro invento al máximo de revoluciones. ¡ Ufff¡ ¡Qué cansancio a cuatro días del concierto¡ ¿ He dicho que cantar cansa? ¿Habéis notado esa sensación de que no oyes la música, sino que te traspasa y te empapa? Eso es lo que siente.




