Vacaciones de verano

Parte del verano se pasa en casa. Cuestión de descanso, orden doméstico y economía.

El verano está hecho para descansar pero no hay que pasarse. Un exceso de descanso puede caer sobre el ánimo como una losa. Sin dificultad hago gimnasia mental, mi cabeza no para, qué escribir en el blog, qué cocinar, cosemos esto del derecho o del revés, qué hilo es el más adecuado, encajan dos aplicaciones pequeñas entre tres grandes, siempre pensando y dándole vuelta al perol, pero sobre cuestiones prácticas, la filosofía no es para mí.

La gimnasia física, dado que la piscina cerró en agosto, corre a cargo de los paseos. Hemos llegado a la conclusión de que el camino noble del paseo Rosales no sirve. Las aceras son estrechas y están llenas de obstáculos, farolas, semáforos, papeleras, bolardos… viandantes te impiden el necesario pasear enérgico que recomienda la Seguridad Social para bien mantener la salud.

Así que subimos cuesta arriba hacia la parte trasera de Los Vientos -urbanización molinense-. Hasta hace poco esto era puro descampado, el campo de Molinica. Bordeamos la rambla de los Calderones. Donde antes había algún chalé que otro ahora hay unos cuantos edificios medianos de pisos con vistas a la rambla.

Y, eso sí, mucha basura, escombros en montón, tierra removida, plásticos, muebles viejos.

En Molinica -y me temo que en el resto de España- hacer un basurero espontáneo  es fácil, sólo hay que plantar la semillica de una bolsa de basura abandonada, a los pocos días observarás que,  donde antes había una, hay unas quince y crecerá exponencialmente en poco tiempo, solo hace falta un pequeño descampado y esa actitud tan nuestra de que todo lo que está más allá de la puerta de mi casa no es mío ni mi responsabilidad. (Este comentario es muy de maestra concienciada -jeje- la cabra tira al monte)

Y es que el Molinense es ahorrativo en movimiento y dinero. En movimiento porque si para llevar la basura al contenedor tengo que dar. pongamos como ejemplo, 300 pasos y hay un montón de basura a 100, lo dejaré en el montón cercano y ahorro pasos, aunque tenga que aguantar la peste y la vista. En dinero porque Sercomosa -la señora de la limpieza de este municipio- gestiona un vertedero de inertes, pero claro, vale un dinerillo llevar allí los restos de la reforma de casa, así que busca uno un rinconcito perdido en el campo y lo echa sin que nadie lo vea -¡Qué listo soy! -se dirá el infractor-

 Si miras la foto, en su parte izquierda verás la masa de escombros al borde de la Rambla, a la espera de una buena lluvia que la arrastre hasta el fondo.

 

Tags: ,

Leave a Reply