Misa en Gante

 

Cinco curas avanzan por el pasillo central de la Iglesia de San Miguel ocultos tras el libro de los evangelios que lleva el primero. Paso lento  y solemne al compás de la lenta música que toca el organista.

Una vez sobre el altar cada uno asume su papel. Distribuyen las tareas, dan participación a algunos fieles que hacen lecturas. Todos los asientos de la iglesia están llenos. Nada que ver con las iglesias abarrotadas de mi infancia, pero hay gente, incluso diría más de la que se suele ver en Molinica (del señor) un día de precepto.

Esta misa es tan seria que tiene, incluso, orden del día que incluye  las lecturas, el evangelio, las piezas que cantarán los fieles y las que cantaremos nosotros.

La música en las iglesias de los países bajos cuenta mucho. San Miguel tiene un órgano impresionante para los días de fiesta, que es el que suena hoy, y otro de diario más pequeño. Órgano y organista.

Uno de los curas dirige las canciones del público, el órgano les hace el colchón armónico, hace los solos de los responsorios y domina la situación. Suenan bien. La iglesia tiene una sonoridad maravillosa, compacta todas las voces y sé que somos un bloque.

El cura no utiliza el púlpito, un mueble impresionante de mármol y madera colocado en el centro de la nave central (valga la redundancia). Un sitio muy adecuado para lanzar arengas a los fieles, una de las pocas concesiones al lujo. Echo de menos en esta iglesia el peso del dorado, color muy habitual en las iglesias católicas del sur de Europa.

El gran lujo de todos estos edificios está en el ingenio para captar la luz natural, ventanas, vidrieras se abren al mundo y al sol. En la calle está nublado y el espacio interno de la iglesia brilla sin bombillas.

Nos dejamos llevar por la pasión jardinera, callejeando llegamos al mercado de flores donde no compramos nada aunque nos quedamos con las ganas. La banda, una banda, ameniza las compras. 

En este vínculo puedes ver la fachada de San Miguel, sin andamios, sin el mercadillo dominical donde compramos queso y pan para comer tirados en un jardín. Tengo la sensación de llevar quince días fuera de casa.  

http://www.europaenfotos.com/belgica/gante/pho_gante_28.html

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