Archive for Julio 28th, 2010

Madrid en verano: cinco estrellas, cinco.

Miércoles, Julio 28th, 2010
Desayuno

Desayuno

 

Por azar de las ofertas reservamos un hotel cinco estrellas en vez del tradicional cuatro: el Hesperia de la Castellana, también en la ruta del 147.

¿Las estrellas suponen diferencias? Yo creo que sí.

El en cinco estrellas nunca te sientes solo ni abandonado.

Para empezar los chicos de  recepción te tratan como si fueras su tita rica a la que pueden heredar, son muy cariñosos.

Los camareros del desayuno te llevan de la mano hasta tu mesita.  te sirven el café, el zumo de naranja (o de lo que sea), te explican que si quieres desayuno caliente, a la americana -huevos con chorizo y esas cosas- sólo tienes que pedirlo, te proporcionan un periódico, y ya te dejan a tu aire para que ejerzas pecado de gula en las mesas de los salados, la fruta -pelada, limpia y fresca- los dulces esponjosos o crujientes, el tomate rallado y los aceites de sabores sabores, el embutido, los quesos, el membrillo, los panes de varias clases… Un disparate matinal en que el único pecado es el zumo de naranja de bote.

Cuando sales de la habitación y vuelves notas cambios, yo creo que hay una señorita camarera agazapada en el recoveco del pasillo esperando a que te vayas y en un tris ha rehecho la cama y cambiado cualquier toalla ligeramente húmeda por otra seca y amorosa. ¡¡¡Guau ¡¡¡ No sé si decir ¡qué lujo!, evidentemente innecesario. Te coloca las zapatillas a pie de cama, por si no las habías visto guardadas en el armario, una galletita para evitar un vahído de hambre, ha repuesto los jabones del baño.

Es cuestión de trato, la calidad está en eso, cosas inmateriales.

Madrid en verano: el 147

Miércoles, Julio 28th, 2010

Madrid en verano da calor. La verdad es que en verano todo da calor. Esto son ganas de quejarse gratis.

No sé si se nota, pero he estado en Madrid visitando a mis niños, a Gallardón y a  Espe.

Gallardón parece haber terminado la mayoría de las obras emprendidas, una vez pasado el sarampión preolímpico., lo cual es una buena noticia desde el punto de vista del ahorro que supone y la tranquilidad añadida, si es que la tranquilidad es algo posible en esta ciudad.

He descubierto que puedo visitar a mis dos niños hilvanando los autobuses 75 y 147 en la plaza del Callao -en obras hasta hace nada.

La ribera del Manzanares es la letra mayúscula y el punto y final del 75, pasando por Callao. El  todo Madrid linealmente visto, desde el barrio del Pilar hasta Callao, Castellana arriba y abajo,   es la razón de ser del 147. El autobús universal, ese que mires donde mires encuentras, uno cada siete minutos, con su aire acondicionado y su suelo bajo para que puedan subir las ancianas y las señoras con falda de tubo. El 147 es el autobús intergaláctico,  omnipresente en nuestro viaje, es como cuando estás preñada y ves más preñadas que en toda tu vida.

Sumar uno y uno es fácil, de casa de Carlitos a casa de Elena, siempre pasando por Callao. Fácil, ¿no? Una solución a todo el transporte de Madrid.

Tan ubicuo transporte nos llevó a ver la exposición de fotografías sobre el tiempo detenido en el BBV, inútil intento, cerrado por lunes.

¿Por qué se cierran los museos y las salas de exposición los lunes?  Yo creo que es un convenio con el Corte Inglés, los turistas se quedan con un día en blanco, posiblemente acabarán comprando chorradas en los centros comerciales que en Madrid y en algunos casos no cierran ni los domingos, ni de noche. Es cuestión de prioridades.

 Como todo estaba cerrado, y por llevar la contra, no fuimos al Corte Inglés, terminamos en la catedral de la Almudena ya que entrar en el Palacio Real  requería hacer una cola de cuarenta metros al sol. Como los curas están de capa caída, en la catedral no había cola.