Los peces en el río, música y chorizos.
En el río Segura hay peces, al menos en el tramo que corre paralelo al auditorio Víctor Villegas. No sé qué tipo de peces, si tiburones o ballenas, pero lo cierto es que yendo a escuchar al coro de la Fecorem nos tropezamos con un concurso de pesca a orillas del Segura y doy fe de haber visto sacar más de un pez.
Fue esta tarde de domingo un poco ajetreada, después de la sorpresa piscícola, tuvimos a bien escuchar al que se supone el mejor coro de la región, al menos es el que aloja a muchos jerifaltes corales y al que entras después de demostrar lo que vales como cantante.
El concierto en la sala pequeña, sobrado de volumen, como el de “Amparanoia” pero cantando a pelo, al menos en la primera parte me resultó atronador, aquello fue una misa gritada in excelsis dei. Decepcionante el Motete de Bach, ”Jesu Meine freude”, y digo esto porque Bach es mi favorito, y mi favorito no es un músico chapucero, aquello sonaba a chapuza e improvisación, el coro se comía al bajo continuo, en varias ocasiones se perdieron no se sabe gracias a qué extrañas influencia, por momentos desencajados… benévolamente lo puedo achacar a que Bach es un autor difícil de cantar y escuchar.
Recompusieron el tipo, gracias a Dios, en la segunda parte, los “Liebeslieder walzer” de Brams, música amable acompañada por dos pianistas bien avenidos sobre un solo teclado, para escuchar por las mañanas para levantarte el ánimo y dejar atrás el olor a sábanas. Esta parte me gustó mucho.
Como no hay dos sin tres, iba servidora tan tranquila buscando el coche, departiendo sobre el concierto con “S” y, los vi por el rabillo del ojo, dos zagalones en bicicleta por la acera, y, como iba diciendo, noto que tiran de mi, mejor dicho, tiran del bolso que llevo cogido bajo el brazo como si fuera un perrico, la bandolera envuelta para que no se caiga y resbale, y me arrastran y me caigo en la calle todo lo larga que soy y les maldigo: “hijodeputa, cabrón, así se muera tu madre”. Impotencia ante lo que ya no tiene remedio. Eso sí, los tres euros que llevaba y todo el plastiqueo que dice quién soy, quedaron a salvo.
Hay que tener pocas luces para dar un tirón un domingo por la tarde.
