Huele a pólvora
No es algo extraordinario, pero hoy huele a pólvora. Un vecino, aficionadillo al fútbol y posiblemente forofo del FCBarcelona ha salido a la calle y ha quemado ¿diez, quince, treinta euros ? en truenos y cohétes para celebrar. Es que parece que éstos han ganado la liga.
Supongo que no será un funcionario o dependiente de las arcas públicas un poco inquieto por la merma de su sueldo. Se nos van a ir los cien euricos que nos permitían esos tontos lujos que te das de vez en cuando. Quemar pólvora es como quemar billetes, pura ostentación absurda.
Según parece uno de los grandes avances de la humanidad ha sido el invento de la pólvora, en cualquiera de sus versiones. El concepto avance es siempre opinable. ¿cómo poner de acuerdo a quién disfruta del ruido y la peste de los fuegos artificiales con quien odia el ruido, con el que ha perdido dos dedos de una mano por el reventón de un petardo.
El fútbol no me gusta, me parece una estupidez eso de perseguir una pelota y pelear con otros por meterla en una puerta, no le veo la diversión. Resulta curioso ver a hombres, y cada vez más mujeres, capaces de viajar para ver a “su equipo”, perder una noche gritando en la calle, estar hechos unos perros en el trabajo al día siguiente por la simple diarrea expresiva que es una celebración futbolera, o como hace uno de mis vecinos cuando gana su “madrid” dar vueltas a la manzana con el coche pitando y dando voces.
¿Estamos tontos o qué? Uffff
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