Archive for Mayo, 2010

La torrecilla de Babel es nuestra

Lunes, Mayo 31st, 2010

 

Había una vez un tipo nacido en un pueblecito de Córdoba  que por arte de política terminó siendo “president de la Generalitat”. En razón del cargo habla catalán en la calle y, supongo, en la intimidad del hogar –eso lo hacía Aznar y este no puede ser menos.  Es sabido que su discurso mental discurre entre ceceos, seseos y otras peculiaridades del castellano andaluz, que es lo que mamó en su infancia, a pesar de eso el tipo insiste en hablar catalán, eso sí, con acento de Córdoba, muy comprensible para cualquiera de nosotros seamos catalanes o hispanohablantes: libre es de hacerlo.

Enfrente de él había un tipo nacido en Ceuta que seguro piensa en español andaluz,  aunque según las leyendas urbanas tiende a enredarse en el hilo de las palabras y, posiblemente, también del pensamiento.

Estos dos tipos que comparten idioma para entenderse han contratado un traductor (o varios –las lenguas son muchas y hay mucho que traducir-)  porque en no se sabe qué momento de su trabajo legislativo y parlamentario llegaron al acuerdo de hablar en idiomas distintos (¿para entenderse mejor?) para dar calma a un picor idiomático y regionalista. Y allí estaban ellos dos, y otros muchos de su cuerda,  a pesar que desde siempre saben que se entienden y que parece que andamos un poco cortos de dinerillo para pagar traductores.

 

¿Alguien entiende algo?

 

¿No necesitan estos un personaje como el del “traje nuevo del emperador” que les diga que han perdido el  rumbo?

 

Reflexión

Jueves, Mayo 27th, 2010

¿Por qué a las personas se les caen las comisuras de los labios? ¿por qué la boca de la gente parece una rodaja de melón con las puntas hacia abajo?

 Esta pregunta me asaltó en una calle del barrio de Santa Rita ( cerca del río en Molinica del Señor), sentada en una silla de plástico municipal, libro de misas en el regazo y en trance de esto, de cantar.

Mientras esperas para cantar siempre reflexionas y hacía  diez minutos llegó  un grupo de personas uniformadas, camisa blanca, pantalón negro y fajín rojo bordado con una imagen de la santa, venían  perseguidos por una banda que toca “Sombrero, ¡ay! Mi sombrero”. A mi esta canción no me suena muy religiosa, pero mi criterio no cuenta.

Éstos son los porteadores del trono de la santa (Rita), están  frente a mí,  un grupo de hombretones y  una chica, que debe estar ahí para cumplir la cuota de Bibi, la estatua de la santa en su trono, los pies hundidos en un mar de rosas blancas y gerberas  naranjas.

El cura lanza su discurso, arenga o sermón y recuerda a los misioneros de Molinica que andan por el mundo dando tumbos y quizá haciendo el “bien”.

Es costumbre que me fije en lo accesorio y pase de lo trascendente. Y ahí me doy cuenta que todos ellos tienen las comisuras de los labios hacia abajo, automáticamente sonrío y les llevo la contra. Miro hacia las filas de fieles (no olvidemos que estamos en misa) y, hombres, mujeres, niños, ancianos, son un calco unos de otros, algo les pesa en la comisura, por no decir en el ánimo,

Caida

Caida

 que les vuelve la boca hacia el suelo.

¡Ah, ah, ah, ah! ¿Será esto el fin de algo?

Tengo casi la seguridad que este efecto “dessonrisa” menos que ver con el efecto de la gravedad (cosa de física, newton por medio) que con la gravedad vital que nos apretuja día a día.

Huele a pólvora

Domingo, Mayo 16th, 2010

No es algo extraordinario, pero hoy huele a pólvora. Un vecino, aficionadillo al fútbol y posiblemente forofo del FCBarcelona ha salido a la calle y ha quemado ¿diez, quince, treinta euros ? en truenos y cohétes para celebrar. Es que parece que éstos han ganado la liga.

Supongo que no será un funcionario o dependiente de las arcas públicas un poco inquieto por la merma de su sueldo. Se nos van a ir los cien euricos que nos permitían esos tontos lujos que te das de vez en cuando. Quemar pólvora es como quemar billetes, pura ostentación absurda.

Según parece uno de los grandes avances  de la humanidad ha sido el invento de la pólvora, en cualquiera de sus versiones. El concepto avance es siempre opinable. ¿cómo poner de acuerdo a quién disfruta del ruido y la peste de los fuegos artificiales con quien odia el ruido, con el que ha perdido dos dedos de una mano por el reventón de un petardo.

El fútbol no me gusta, me parece una estupidez eso de perseguir una pelota y pelear con otros por meterla en una puerta, no le veo la diversión. Resulta curioso ver a hombres, y cada vez más mujeres, capaces de viajar para ver a “su equipo”, perder una noche gritando en la calle, estar hechos unos perros en el trabajo al día siguiente por la simple diarrea expresiva que es una celebración futbolera, o como hace uno de mis vecinos cuando gana su “madrid” dar vueltas a la manzana con el coche pitando y dando voces.

¿Estamos tontos o qué? Uffff

 

 

El efecto Bartoli

Lunes, Mayo 10th, 2010

Escuchando ciertas músicas te vacías de tensión, notas como se descarga a través de los pies -que están tocando el suelo- aflojas los brazos, las piernas, los músculos de la cara, se te pone cara de tonto y en lógica consecuencia, eres feliz.

He sufrido esta tierna sensación las dos veces que he escuchado a Cecilia Bartoli: Si un fenómeno se repite hay que ponerle nombre, la noche es noche porque se repite a diario, igual que el día, el perro es perro porque hay muchos de similar apariencia. Y ya es mucha casualidad que dos veces que he escuchado a la airosa Cecilia me haya ocurrido lo mismo, una sensación platanera y tropical de descanso e irresponsabilidad. ¡Oye tú, negrdo c´aguto toy! (ponle a esto acento caribeño y me entenderás mejor). Llamemos, pues, a este placentero sentir “efecto Bartoli”, como tumbarse a la bartola, pero en fino.

Lo curioso es que anoche en el Villa de Molina, auditorio reconocido por sus muchos ruidos e incomodidades, volvióse a repetir  el afamado efecto Bartoli, pero bajo el influjo de la música de Liszt y su “Descenso a los infiernos”,  requetebién interpretado por el jovencísimo José Antonio Candel Campillo. Requetebién desde mi punto de vista de aficionadilla, aquí yo digo como el alcalde, no sé si será mejor o peor,  pero a mí me gustó.  También resultaron apabullantes los buenos tratos que tiene Antonio García Egea con su violín cuando interpreta a Sarasate (Aíres gitanos) que es difícil y excéntrico pero muy agradecido cara al público que tiene afición desmedida por la cosa circense aunque sea en cuestión de música.

Lo mejor de todo el concierto, esa piececica de la “Suite Iberia” de Albéniz que trocea la “Tarara”, la interpreta como dos orquestas de pueblo completas que chocan una con otra porque vienen de calles diferentes, una avalancha de disonancias.

Esto de “volviose” es una pedantería que yo leí en mi infancia en alguna novela de Pérez Galdós u otro novelista del XIX, seamos precisos, no en la lectura, en el intento de leerla, en cuanto aparecía el giro yo colgaba el libro.

Los organizadores del acto, varias asociaciones de aficionados y practicantes de la música en busca de nuevos talentos pueden estar contentos con los resultados de sus gestiones ya que los dos zagales de tanto mérito  son los ganadores del primer concurso celebrado hace dos años.

“Chapeau” para todos,

 

cartel anunciador

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Nueva producción

Jueves, Mayo 6th, 2010

Lo de la última semana, o quizá más

Los peces en el río, música y chorizos.

Domingo, Mayo 2nd, 2010

En el río Segura hay peces, al menos en el tramo que corre paralelo al auditorio Víctor Villegas. No sé qué tipo de peces, si tiburones o ballenas, pero lo cierto es que yendo a escuchar al coro de la Fecorem nos tropezamos con un concurso de pesca a orillas del Segura y doy fe de haber visto sacar más de un pez.

Fue esta tarde de domingo un poco ajetreada, después de la sorpresa piscícola, tuvimos a bien escuchar al que se supone el mejor coro de la región, al menos es el que aloja  a muchos jerifaltes corales y al que entras después de demostrar lo que vales como cantante. 

El concierto en la sala pequeña, sobrado de volumen, como el de “Amparanoia” pero cantando a pelo, al menos en la primera parte me resultó atronador, aquello fue una misa gritada in excelsis dei. Decepcionante el Motete de Bach,  ”Jesu Meine freude”, y digo esto porque Bach es mi favorito, y mi favorito no es un músico chapucero, aquello sonaba a chapuza e improvisación, el coro se comía al bajo continuo, en varias ocasiones se perdieron no se sabe gracias a qué extrañas influencia, por momentos desencajados… benévolamente lo puedo achacar a que Bach es un autor difícil de cantar y escuchar.

 Recompusieron el tipo, gracias a Dios,  en la segunda parte,  los “Liebeslieder walzer” de Brams, música amable acompañada por dos pianistas bien avenidos sobre un solo teclado,  para escuchar por las mañanas para levantarte el ánimo y dejar atrás el olor a sábanas. Esta parte me gustó mucho.

Como no hay dos sin tres, iba servidora tan tranquila buscando el coche, departiendo sobre el concierto con “S” y, los vi por el rabillo del ojo, dos zagalones en bicicleta por la acera, y, como iba diciendo,  noto que tiran de mi, mejor dicho, tiran del bolso que llevo cogido bajo el brazo como si fuera un perrico, la bandolera envuelta para que no se caiga y resbale, y me arrastran y me caigo en la calle todo lo larga que soy y les maldigo: “hijodeputa, cabrón, así se muera tu madre”. Impotencia ante lo que ya no tiene remedio. Eso sí, los tres euros que llevaba y todo el plastiqueo que dice quién soy, quedaron a salvo.

Hay que tener pocas luces para dar un tirón un domingo por la tarde.

Molinos del Río

Molinos del Río