El tiempo
Domingo, Marzo 28th, 2010El tiempo es un concepto relativo, el mío se estira como chicle.
El tiempo es un concepto relativo, el mío se estira como chicle.
Como es bien sabido me sobra el tiempo y esta semana he gastado el sobrante en dos conciertos de naturaleza contraria. La Orquesta Gulbenkian, sinfónica portuguesa unida a la fundación Gulbekian de Lisboa y Amparo Sánchez, cantante de origen granadino conocida antes como “Amparanoia”.
No sé a quien ofendo si los comparo, ni siquiera si son comparables, pero sobre gustos no hay nada escrito y me quedo sin necesidad de pensar mucho con Gulbekian, la mezzo Angelika Kirchschlager y un cuarteto vocal masculino la mar de resultón.
No hay quien me convenza de que la amplificación del sonido es un buen invento y menos cuando la sala no la necesita, solo profesionalidad del músico para reconocer la naturaleza sonora del lugar donde actúa. Las salas del Victor Villegas tienen una gran virtud (a veces un gran defecto), se oye todo sin amplificación, el gorjeo de las cantantes, el flautín afónico, los pasos del director y el cri crá de los envoltorios del caramelo mata toses.
Cuando entramos en la sala pequeña y vi las torres de sonido de Amparito Sánchez se me pusieron los vellos de las orejas como escarpias, aquí habrá sufrimiento, me dije. Amparito hubiese quedado como una reina si hubiera dado una patada a los altavoces y hubiese dejado actuar a la naturaleza, tiene voz de sobra, desagradable en los bajos, pero de volumen justo.
Hubiera estado bien que el miércoles hubiese escuchado a Angelika Kirchschlager, a pelo, sin artilugios, bordando “Los pecados capitales” de Kurt Weill. Mi asiento de abono está en anfiteatro 2, en otro tiempo gallinero, y no me perdí ni un detalle, ni una nota, me calé las gafas para entender algo del texto - Beltor Brech- , allí a oscuras, puñetera manía de oscurecer la sala, y me dejé llevar por esa voz de timbre muy particular y muy bonito de la mezzo.
Amparo Sánchez, tesitura contralto, habría aprendido cosas, la primera que el auditorio no necesita amplificación porque tiene magia, la segunda que unas lecciones de canto mejoran la voz -igual las ha tomado y estoy hablando de más y ella está muy contenta con sus bajos arrastraos- y la tercera que una letra de canción necesita un poeta maduro que sepa cómo jugar con las palabras y los mensajes sobreentendidos, alguien así como Brech o Sabina.
Y eso que no iba a hace comparaciones.
Los pecados capitales mueven muchas imágenes en internet, hay hasta un Homer pecador.