Archive for Febrero, 2010

El holandés errante. Richard Wagner

Lunes, Febrero 15th, 2010

 Opera en tres actos.

Senta es una zagalica que teje con sus amigas hilanderas mientras espera el regreso de su padre, marino noruego.

Casi en el umbral de casa Daland, el padre sufre un contratiempo, marejada  al principio y después encuentro con el barco fantasma de velas rojas y con su capitán. Inexplicablemente, llevado por la avaricia invita al holandés a su casa y le ofrece la mano de su hija Senta.

Ella, mientras tanto,  canta con las hilanderas y  fantasea con el propio holandés en un delirio romántico tremendamente increíble. Y no podría ser de otra manera, cuando se encuentran siente una fascinación incontrolable y le promete fidelidad eterna. ¡ Haaaaalaaaaa! Olvida la criatura, en su trastorno amatorio, que tiene un novio cazador que, lógicamente,  muestra su desacuerdo con las promesas dadas al capitán fantasma.

La cosa no podía terminar bien, Wagner no era hombre de finales felices, así que, como en cualquier comedieta americana, se monta un lío final por incomprensiones varias, que en vez de devenir en boda, remata, valga la redundancia, en el suicidio de Senta y la felicidad mortífera de la tormentosa pareja. ¡Hollohoooo¡

Como se ve el argumento es la monda… pero lo perdonamos todo al sentir el agua del mar en la cara, el salpicar de las olas, el raca raca de las ruecas, el rítmico caminar de los barcos y miedo cuando los marinos del barco fantasma se hacen presentes. Entre tanta agitación musical y argumental no hubo lugar para el aburrimiento. Entretenida, recomendable.

Dónde ocurrió todo esto? En el auditorio de Murcia, concierto 442 de la asociación Pro Música de Murcia, a cargo de la Opera Checa de Praga.

Teatro infantil

Jueves, Febrero 11th, 2010

Ayer fuimos al teatro Villa de MOlina, ya se sabe, vamos dexcursión con la tortilla y el jamón, y aún no me he recuperado.

El autor, y en su nombre  los actores pidieron desde el primer momento la participación de la chiquillería en el desarrollo de la obra. Como es lógico,  los niños del público no tenían un papel ni un diálogo, se les pidió que gritasen por todo, desde el primer momento, hasta el final. Aulla que algo queda,  si respondían en un tono medio se les pedía el “más fuerte”, y ellos encantados. Puesta en marcha  la máquina participativa, excitadísimos desde el primer momento, los críos no callaron un instante. Se perdieron los diálogos, se perdió el posible mensaje, el personaje del malo puede olvidar su papel, porque lo diga como lo diga, y en la dinámica gritona del público, no se oía.

Curiosamente la obrita se llama “Reciclando Brujos” y pretende concienciar a los niños sobre el reciclaje de la basura, el consumo responsable y otros mensajes ecologistas bienpensantes. Está claro que el autor aún no ha aprendido la lección sobre la “contaminación acústica”, según parece muy de su gusto.

 

Unos que reciclan

The royal concertgebouw

Martes, Febrero 9th, 2010

 

Mariss Janson salió al escenario, se puso rígido y esperó a que el público dejase de respirar. Janine Jansen, a su izquierda, armada con su sencillo violín, un Stradivari de nada, retorcida, en espera. Una mujer indiscreta, al fondo a la izquierda dejó caer una tos nerviosa que aflojó los músculos del director a modo de reproche. Buscaba un silencio limpio. Conseguido el milagro, todos callados, quietos, en medio de tan raro evento -el silencio es ajeno a la naturaleza del murciano- Janine Jansen sacó un hilo de música de entre las fibras de su arco y las cuerdas del violín. Y fue emocionante. Jansons tiene un gesto muy elegante y preciso al dirigir, muchas veces esconde la batuta en la mano y dirige sin ella. Los directores dicen más con los ojos que con la batuta.

He decidido que Sibelius empieza formar parte de mis músicos favoritos, es relajante, tranquilo, melancólico y un punto deprimente. Lo pondré en la fila, detrás de Bach (el pensamiento, la medida y las ideas obsesivas) y Rossini (el músico de los aires alegres).

Había gran expectación ante la actuación de la concertgebouw, según algunos la mejor orquesta del mundo, tanta que el auditorio no tenía un roalico vacío. Yo no digo que sea la mejor, pero lo cierto es que cuando una orquesta no tiene violines, ni violas, ni tubas, ni siquiera timbales, y funciona como una  compleja máquina de hacer música, sin timbres,  ni grupos, como una cascada ciega,  podemos decir que es eso, una gran orquesta.

Concertgebouworquest.

 Siempre me ha parecido fascinante la facultad de algunos idiomas para hacer palabras larguísimas que reunen varios conceptos.

Sólo un muerto más. Ramiro Pinilla

Domingo, Febrero 7th, 2010

Sancho Bordaberri ha escrito dieciséis novelas policíacas y no ha publicado ninguna. Tirando la toalla toma nota que en Getxo, su pueblo, hay un misterio sin resolver desde hace unos diez años. Este misterio no quedó en el olvido por  pereza policial, es que  la víctima se diluyó entre los muchos muertos de la guerra civil.

Bordaberri en su cabeza escribe mentalmente la novela y al tiempo  hace averiguaciones entre los personajes de la trama,  se transmuta en Samuel Esparta, detective privado en traje de domingo. En inquisitivas conversaciones, siempre apoyado por su ayudante Koldobike -teñida de rubio platino y con falda faja de tubo-, compitiendo literariamente  con un falangista poeta, inspirado por el maestro D. Manuel, un hacedor de planos a pasos contados y otros personajes   llegará a aclarar el intríngulis de la trama.

 Pinilla en “Verdes valles, colinas rojas” dejó abiertas algunas historias, una de ellas la muerte de uno de los gemelos Altube. Aquí está la solución. Entretenida, fácil de leer, para una tarde mortecina de invierno.