Me quede como estoy
En estas entrañables fiestas deseo para vosotros lo mejor, y para mí eso de “Virgencita que me quede como estoy”, es decir, de vacaciones. Poca cosa.
Y es que son cortas, siempre son cortas. Mea culpa, no tendría esta sensación de brevedad si hubiese vegetado como una berza en medio de bancal, he hecho demasiadas cosas:
Enumeración
- 1. Dos conciertos navideños, uno en la iglesia de la Asunción y otro en “El Salvador” de Caravaca.
- 2. Dos cenas familiares: nochebuena, nochevieja… Un pollo relleno, un pavo relleno (Tengo fotos)
- 3. Cuatro cartas a Elenita, la pobre están en Cancún, echándome de menos (supongo).
- 4. He actualizado todos mis blogs (creo que tengo tres).
- 5. Cuatro bolsitos con bordados prolijos. Unos mejores que otros, estoy convencida que tengo que practicar más.
- 6. Un desengaño. Se me ocurrió una Google consulta sobre LoLANA, la marca inventada para mis labores primorosas, y resulta que es el nombre de una pornostar mundialmente conocida. Así que en la actualidad medito sobre una posible marca alternativa. Se admiten ideas.
- 7. Dos paseos largos por día de promedio y algún remojón en la piscina.
- 8. He enviado felicitaciones navideñas, cosa que me requiere mucho esfuerzo pues no estoy convencida de que aunque yo le ponga todo el deseo del mundo el otro vaya a ser feliz. La felicidad es algo muy subjetivo y normalmente no funciona en fecha fija.
- 9. Dormir, leer poco y ni una pincelada, una ligera mala conciencia. En primavera, dentro de nada, con la luz necesaria…
- 10. Visitas varias a parientes, amigos y bienhechores, entretenidas todas. Mi natural reconcentrado me hace esquivar los compromisos sociales. En extraños renuncios me dejo arrastrar y nunca me arrepiento.
¿Debería psicoanalizarme para salir de este bache antisocial?
Feliz año. No sé qué les han dado, pero te cruces con quien te cruces, lo conozcas, lo ames, te sea indiferente u odioso, todo sujeto que habla dice “Feliz Año”. ¿ Por qué?
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