El juez Di: Tres cuentos chinos. Robert Van Gulik

Molinica tiene una población china en aumento constante, población inquieta y  emprendedora. No es una fantasía, cada vez que se cierra un local por la crisis inexistente se abre una tiendecica de todo producto y mayor horario que el Corte Inglés. Esto tiene de los nervios a los comerciantes nativos, cosa comprensible ya que tienen desde antiguo vicios occidentales tales como horarios reglados, vacaciones, días de fiesta, afición por tener unas vacaciones y  la mirada atenta de hacienda, la seguridad social…. detallitos que les animan el día y las horas empresariales.

Una cosa lleva a la otra y, como sabéis,  por inercia compro muchos primeros ejemplares de colecciones baratas, por eso, porque son baratos. Los ”Tres cuentos chinos” obra de un tal Robert Van Gulik son resultado de esta neura, nunca había oído hablar de este autor, ni de su obra, pero el libro era barato.

Van Gulik no habla de oídas cuando toma al juez Di como personaje central de sus obras de misterio, intriga, asesinato y tejemanejes delictivos porque vivió muchos años en Lejano Oriente como diplomático y cobija a este personaje, el juez Di Jen Djieh (630-700 d.c, dinastía Ming),  para distraernos con historias sin sustancia al tiempo que agradables de leer, muy movidas, exóticas. No contento con la parte literaria, ilustra con imágenes esquemáticas la acción. Muy completo el holandés.

Si no hubiese leído a Agatha Cristhie, a Simenon y otros me parecería muy entretenido. Tramas detectivescas aparte, entrelineas puedes extraer algún dato sobre la cultura y las costumbres chinas antiguas, y posiblemente también de la modernas:

  • L a organización del sistema legal en China era muy estricto, jerárquico, burocrático y bien organizado, un claro punto a favor de la civilización
  • Y otra no tan bonita y edificante, la situación de las mujeres en este país era tradicionalmente muy precaria (cosa que aún perdura, sólo hay que pensar en las consecuencias de la política del hijo único en abortos y abandonos de niñas).

Si pensamos que la población actual ronda los 1.300 millones de habitantes (¡Qué exageración¡), la relegación a segundo plano de 650 millones de personas humanas femeninas implican mucha mala leche, mucho alarde de fuerza. En fin, el peligro amarillo.

Para saber más de China:

http://www.cultura-china.com/index.htm

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