Rigoletto o !Ah, la maldición!

Antes de la teoría del gafe de Murphy existía Rigoletto, personaje de ópera sobre el que se constata que si algo puede salir mal, saldrá.

Rigoletto es un bufón, persona de deforme cuerpo y carácter al servicio de un poderoso. Su ocupación es hacer reir al duque de Mantua al tiempo que le sirve de alcahuete lenguaraz. Su ingenio se apoya en la humillación. En su trasiego en busca del humor rapta a la hija de un noble para que su jefe se dé una alegría. Todos se lo pasan de muerte menos el padre de la criatura que maldice al duque y al jorobado.

El bufón tiene vida propia. Una secreta hija, virtuosa doncella que guarda con celo. El duque utilizando su fino instinto para oler vírgenes la descubre e inicia el acoso.

Los cortesanos, menos dotados que el duque, creen que Rigoletto tiene una amante. Odian y ríen las gracias de Rigoletto (siempre que el objeto de la bromita no sean ellos) y en venganza deciden raptar a la supuesta amante del bufón. Lo hacen incluso con su ayuda, Rigoletto sostiene la escalera. Sus bromitas son así.

Tras el secuestro, el duque se beneficia a la chica, que, además de sufrir la ofensa padece un síndrome de Estocolmo de marca mayor, enamorada del churubito, lo perdona. 

Rigoletto es de otra pasta, así que  con unos ahorrillos que tiene contrata a un asesino profesional para que acabe con el duque. ¡Venganza!

El asesino apoya su negocio en los encantos de su hermanita que atrae a las víctimas con sus “perjúmenes mujer”. De eso se trata, en medio de la tormenta atraen al duque para matarlo pero ella también sucumbe al vero macho que es este sujeto y negocia con su hermanito para dar en cambiazo a Rigoletto. Le ofrecerán una víctima cualquiera en un saco. Así todos contentos Monsieur l´asassin cobra su estipendio y ella gana un novio.

Gilda Rigolettez puesta en atención por su padre para que comprenda la verdadera naturaleza del Duque se empapa de todo el intríngulis: lo muy sinvergüenza que es el duque, las intenciones asesinas de su padre, el contrato de muerte y de los amores de la tabernera… y nada de ello le importa. ¡Sacrificio! La muy tonta se deja asesinar con tal de salvar al mangurrián del duque.

¡Ver para creer!

Y todo este pedazo de espectáculo lo pudimos contemplar en el auditorio Víctor Villegas el pasado miércoles 11. La cosa empezó muy floja pero orquesta y cantantes consiguieron entrar en calor, remontar y entretenernos porque las desgracias ajenas son fáciles de digerir y más si vienen adobadas con música.

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4 Responses to “Rigoletto o !Ah, la maldición!”

  1. Olga Rivas Says:

    Siempre tus comentarios y tu narrativa hacen que sientas que tambien estuvimos alli, gracias por esos detalles, saludos y besos.

  2. admin Says:

    Gracias por leer mis anotaciones.

  3. Dorrius Bracamano Says:

    Pero ¡si casi coincidimos esta vez, deliciosa señora, manjarcito de Mindanao ¡ … Allí estuve yo con mi cogitanda y un amiguete, esperando durante casi 3 horas el fatal desenlace de la virtuosa -y pobre- Gilda…. Lo malo de todas estas historias literarias -Le Roi s’amuse, de Víctor Hugo- es que uno siempre sabe cómo terminan: hay ahora -y seguro que las
    habrán habido siempre, por mor del instinto, digo yo- muchas mujeres por el mundo -inocentes y virginales, lascivas y tranquilas, ricas y pobres, cultas y estultas, dulces y avinagradas, que de todo tipo córrense por ahí- a las que les gustan los Doctores Krápula del Amor, ésos de la verborrea del tenor ducal -la donna e mobile qual piuma al vento muta d’accento e di pensiero…(1) con la que el duque de Mantua se esfoncilaba guturalmente después de haberse tirado -en el buen sentido- a sus conquistas- léanse así a los cantantes rockeros, actores y titiriteros, estudiantes islámicos, funcionarios lameculos, acosadores de armani, calvinkleinitas, pijos de alpargata, recitadores del verso fácil y la alabanza, cantarines de la excitación bucal y sonora, como el Loquillo ése de la era troglodita y otros mil ídolos feministas al uso, de los que saben recitar las palabras justas para que las féminas inermes caigan ante sus peines -sí, querida, no es una errata, es que yo me considero un comentarista elegante… Así, la pobre Gilda estuvo dispuesta a dejarse asesinar por amor, por librar de la muerte a su amado, aún sabiendo que era un puto crápula choricero -su padre, Rigoletto, se lo demuestra momentos antes del fatal desenlace-, pero ¡y lo bien que le hablaba…¡¡y lo bien que vestía…¡¡y lo divertido que era…¡¡y el lujo que demostraba…¡

    En fin, señora mía, ¡qué trágico final para morirnos de la risa…¡ está visto que a todos los tontos se les termina el chupachups y acaban masticando desaforadamente el palo….

    Por lo demás, dejando aparte el tinte didáctico-machista de la obra, propio de la época, el tenorcete duque de la ProMúsica de Murcia no estuvo a la altura buscada por el público, se lo comió la mini-orquesta, el Rigoletto lo chupaba con su lengua descarnada y quedó siempre por debajo del si, suplicando con su vocecita que todo terminara para irse a cantar mientras
    relamía su bocadillo de la cena. Además, el tonillo napolitano no pega nada con una obra situada históricamente en la Lombardía italiana -es lo mismo que oír a un tenor andaluz, cantando con acento andaluz, la zarzuela El Caserío de Arrigorri, creo que me explico, ¿no?
    El resto de intervinentes, pasables, sin mucha nota, excepto el Rigoletto y la Gilda, que destacaron por su esfuerzo melodioso.

    Estupendo su dibujo, que representa fielmente y de lleno el espíritu de la obra con el papá defendiendo amorosamente a su niña Gilda, hasta en sus último estertores: Ah… la maldición se cumplióóóóóóó…..

    Ya sabe, señora, que yo suelo ocupar la fila del pasillo en el Primer Anfiteatro, ¡a ver si coincidimos y podemos estrechar nuestros hombros y subir hasta la espalda¡

    Hasta más ver, atolito deL cacao puro de la selva para mis labios…. Mil besos y siempre aspirando desde su mentón y hacia sus piernas:

    su fiel Dorius Bracamano.

    (1)Y para usted, del Rigoletto:

    La donna è mobile, qual piuma al vento,
    muta d’accento, e di pensiero.
    Sempre un amabile, leggiadro viso,
    in pianto o in riso, è menzognero.
    La donna è mobile, qual piuma al vento,
    muta d’accento, e di pensier
    e di pensier, e di pensier
    È sempre misero, chi a lei s’affida,
    chi le confida, mal cauto il core!
    Pur mai non sentesi felice appieno
    chi su quel seno non liba amore!
    La donna è mobile, qual piùma al vento,
    muta d’accento e di pensier,
    e di pensier, e di pensier!

    La mujer es cambiante, cual pluma en el viento,
    cambia de palabra y de pensamiento.
    Siempre su amigable, hermoso rostro,
    en el llanto o en la risa, es falso.
    La mujer es cambiante, cual pluma en el viento,
    cambia de palabra y de pensamiento.
    y de pensamiento, y de pensamiento.
    ¡Siempre es mísero quien en ella confía,
    quien le entrega, incauto el corazón!
    Pero nadie se siente del todo feliz
    si de su pecho no bebe amor,
    ¡La mujer es voluble, como una pluma al viento,
    cambia de palabra y de pensamiento
    y de pensamiento, y de pensamiento!

  4. admin Says:

    Cuánto me complace compartir este espacio con su verbo barroco y rimbombante, es usted un lujo.

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