Filarmónica de Rotterdam
Domingo, Octubre 18th, 2009Esto del abono sinfónico da para hacerte preguntas, por ejemplo, ¿dónde cae Rotterdam? Ya sé que no es una pregunta muy trascendente, pero es la primera que se me ocurre.
Una pregunta atravesada es la que me hizo una alumna, ¿de dónde ha salido el agua?. En este trance se te ocurre salir por la tangente y responder “La creó dios”. Toma del frasco carrasco (religioso), ¿no vas a hacer la comunión este año?. Como no tengo remedio y tiendo a esto de la corrección política le contesté a la gallega: ¿De dónde han salido los minerales?, inmediatamente cayó en brazos del altísimo y yo la remití a la profe de religión, que para eso está.
Sigo sin saber dónde está Rotterdam. Es que ni me lo imagino. Ya, ya sé que Europa, Holanda…pero ya me entiendes. ¿Más allá de Alemania? ¿Se roza con Francia?…
Lo cierto es que Rotterdam tiene una orquesta con cien músicos bien avenidos bajo la atenta mirada y mano-batuta de un juvenil director de orquesta, Yannick Nézet-Séguin. Ttuvieron a bien ofrecernos un “Concierto para piano (nº 1)” de Beethoven estupendo, y mira que es raro que yo diga esto porque tengo muy atravesado al sordito, y una 9ª Sinfonía de Mahler extralarga, enervante, histéricamente armoniosa. Mahler cuando compuso esta obra debía:
A.-Estar al borde del ataque de nervios.
B.- Haber perdido el reloj y el sentido del tiempo.
90 minutos de sinfonía son muchos minutos, hora y media, ni más ni menos. Si Mahler hubiese tenido cabeza para pensar o hubiese estado bajo los efectos del Prozac hubiese tachado los movimientos centrales, integramente tostoneros, y hubiese quedado como un señor.

