Bodegon de Paco. Brillos.
Viernes, Octubre 9th, 2009Con el encargo del cuadro, mi hermano Paco, torciendo la cabeza como suele hacer y poniendo cara trascendente me dice que tiene una pared muy grande y muy vacía en la que quiere poner algo. Ha ido traspapelando cuadros de su casa de Molinica al campo de los Valientes, pero no tiene tantos, así que tiene huecos que rellenar.
Con cosas de aquí y allá, sube, baja, coloca, ajusta, incluso hice un boceto pequeño sin granadas que ya he terminado.
Las teteras de latón son una compra de “S” en la Serreta. Nunca se han usado para hacer té. Estuvieron durante años en un rincón de casa recogiendo polvo hasta que les dí este noble uso . Decir teteras es abreviar el montón de cachivaches del mismo material, brillo, consistencia que había en el lote.
Botellas de güisqui escocés y una botella de cava con forma de campana. Debí guardarlas porque tienen forma apetecible, redondas como olivas, relucientes y lúcidas. Hasta ahora siempre había pintado botellas vacías, éstas tienen agua y extraños brillo azules que sólo veo yo.
Jarrón marroquí. Un día, volviendo de Almería entramos en la tienda de Lario en Lorca. No se sabe cómo, entre toda la cacharrería habitual, un jarrón marroquí. No nos quedó otra que comprarlo.
La chocolatera de mi abuela Emilia. De cobre, mutilada de pitorro, con asa de hierro forjado, tendrá unos cien años. Mi madre me obligaba a limpiarla, ésta y otra diez más, una vez al trimestre con limpiametales Netol. Trapos polvorientos, manos verdes y resecas para sacar un brillo roto por el roce de los dedos. Una entiende que el plástico es un gran avance de la humanidad.
Granadas de la rambla de Los Calderones. Incomibles, ácidas como el vinagre, robadas en un tarde de calor.
Un plato excéntrico del Botijero. No es que el plato se comporte de forma extraña, es que el hueco no está centrado. Yo creo que es un defecto, otros piensan que esa es su gracia.
Salvamanteles de ganchillo hechos con hilo del chino. Si unes cien salvamanteles haces una alfombra.

