Un pelo es un filamento de naturaleza muerta que sale del cuerpo de algunos animales. Visto así un pelo es una nadería, un blufff, inútil objeto adherido a la personalidad del sujeto. ¿O no?
Sentada en casa, dándole al ganchillo, escucho más que veo, la televisión. Hace ruido y acompaña. Los anuncios chorrean entre los espacios. El objeto de la televisión es poner anuncios, la aspiración de la vicepresidenta del gobierno de conseguir que TVE no tenga anuncios es un proyecto contra natura. ¿Quién quiere ver una televisión en la que no hay anuncios y no sale Belén Esteban?
Si valoramos la importancia de un objeto en relación a la cantidad de anuncios que promueve, el pelo, los pelos son un bien fundamental en el desarrollo de la humanidad y tener una buena mata de pelo debería ser un derecho humano dado el grado de felicidad/infelicidad que produce.
A favor: brillo, sedosidad, espesura, color, longitud… factores que hacen un pelo importante y que champús y acondicionadores prometen y garantizan… siempre que exista materia prima. Si estás calvo de nada sirve usar Pantene o Fructis ya que lo que no está no reluce.
Si estás en la dramática situación de dejar un reguero de pelos por donde pasas, te ofrecen remedios mil: capsulas, lociones, pelos enredados entre los pocos que te quedan, implantes….
Si el drama se ha producido, ya no necesitas champú ni ir a la peluquería, lo cual es un ahorro, aunque si te sobra la pasta puedes comprarte una peluca, aunque esto no lo anuncian en la tele.
En contra: Debemos reconocer que hay pelos que salen en lugares equivocados: piernas, pecho, espalda… éstos en su existencia amargan la vida del poseedor, los humanos nunca estamos contentos con lo que tenemos y sobre no queremos ser una muestra de la teoría de Darwin: descendemos del mono pero no hay que publicarlo por ahí.
Y los anuncios también vuelven a la carga: depilatorios en crema, tiras de cera, cera común, decoloraciones, maquinillas de afeitar hasta de cinco hojas, femeninas, masculinas, maquinillas para rincones íntimos, espadas láser…
En este negocio del pelo no hay razones ocultas, hay negocio porque hay clientes. Las cabelleras tienen valor estético, son como un anuncio visible de la persona. ¡Calvo! es un insulto muy eficaz cuando la cabeza clarea. Algunos viven la calvicie como una pérdida de prestigio, una afrenta personal.
Los mejores pinceles se hacen de pelo natural, pero casualmente nunca están hecho de pelo humano… una lástima.
Sigo pintando: La cena de esta noche
