El mundo. Juan José Millás
Lunes, Abril 27th, 2009Leí por primera vez a Millás en un artículo del País. Un acto de fe por mi parte ya que no suelo arriesgarme al fárrago habitual de los textos de opinión de los periódicos. Trataba el escrito sobre un sujeto obsesionado con la luz de su frigorífico, fantaseaba sobre si la luz, una vez cerrada la nevera, seguía encendida y era la teórica fuente de energía de una vida paralela de lo allí guardado. El tipo, inquieto ante la posibilidad de vida en un submundo oscuro y helado, compra una cámara de video, la instala dentro del frigo y espera grabar para así trasformar su manía en una hecho comprobado.
Suelo leer los artículos de Millás pero nunca había comprado un libro suyo. Para qué pagar por algo que se da casi gratis. Habría que dividir el precio del periódico entre todo lo impreso y cada letra sale a micro céntimo (de peseta). Después de leer “El Mundo” he podido comprobar por qué Millás refleja esas obsesiones. Realmente él compró la cámara de video, esa obsesión era puramente suya, como otras muchas que reconoce en la novela.
“El mundo” es una novela amargamente divertida. Él debe ser más o menos de mi edad, y su infancia se parece a la mía y la de otros muchos que nos hicimos mayores entre los sesenta y los setenta. Con la diferencia de que él es un niño de enfermiza imaginación que es capaz de razonar hasta el extremo de tener la certeza de que uno de los barrios cercanos al suyo está poblado por los difuntos, y ahí no hay miedo, hay el reconocimiento de que detrás de esta vida hay otra no muy distinta a la que vivimos, pero una vida de muertos. Hay muertos tan respetuosos y considerados que disimulan su estado difunto para no amargarles la vida a los que les aman. ¿Un delirio?
El mundo de Millás es tan propio que aunque nos lo describa nunca lo podremos compartir con él y entender qué trama, es su isla, su huevo, su claustro.





