San Vicente, patrón de Molinica del Señor
Ya es tradición que cantemos este día en la parroquia del santo. La cosa iba bien, el público numeroso y de uniforme, San Vicente, además de patrón del pueblo, lo es de la policía local. Todos con guantes, ellos de pantalón y ellas de faldita. Tranquilos y disciplinados, según mandan lo cánones policiales de gala.
Nosotros también, de uniforme, uniformemente disciplinados en negro. Cantando en los momentos oportunos, detrás del director como corderitos, aunque él, según su criterio habitual, ha cambiado el repertorio en el último minuto (a mayor gloria del coro) provocando una oleada de papeles, en busca de las nuevas partituras.
Cantate dómino, última pieza, y, por sorpresa alguien se pierde y nos arrastra, hasta la confusión mental profunda y el silencio antes del final de la partitura Vive dios, qué apuro, qué desconcierto dislocado para un final que tiene de fondo el murmullo de cien policías centrados en su interés por concretar a qué hora es su comida de hermandad.
Nadie es perfecto.
¡Oh!, milagro, este dibujo de san Vicente se me ha aparecido mientras salíamos de la Iglesia. Hay grandes y pequeños pecadores. La iglesia de la Asunción ha rescatado al San Vicente de toda la vida para sus urnas y se ha quedado tan fresca. El sitio natural de esa imagen es la iglesia que lleva su nombre. La Asunción peca de tacañería.
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