Archive for Enero, 2009

La mentirosa

Sábado, Enero 31st, 2009
mentiras
mentiras

Aún no ha cumplido los diez. Por la tarde, entre las cinco y las nueve de la noche utilizó el msn para machacar al más “distraído” de mi clase. Le dejó claro que era un inútil, un lento y un incapaz. Tuvo la suerte de que la madre del pobretico ofendido leyera la conversación y saliera en defensa de su churumbel. Es lo que tienen las madres, son cariñosas.

La buena mujer, a las nueve, hizo un hueco en su agenda y, entre lágrimas, me entregó la prueba impresa del delito. Lo más suave que se habían dicho era zorra y maricón. Yo le pregunté que qué hace un crío de nueve años que mal escribe chateando, a intervalos, cuatro horas en el msn,  con la cantidad de deberes atrasados que tiene y la de balones que hay en el mundo para darles patadas. Entiendo que es una forma de practicar la escritura ya que la muestra ha pasado a la historia de la didáctica.

Ella, la pecadora,  apareció en clase a las once, le pregunté el porqué de su retraso y me dijo entre lágrimas (hay que ver lo llorones que somos) que su padre había tenido un accidente de tráfico, que estaba en el Morales a la espera de unas radiografías. Que era el segundo accidente de su padre, se sentía aterrorizada. Más lágrimas.

La dejé tranquila en clase, comiéndose su bocadillo, y llamé a su madre. No le vi la cara pero me la imagino. Me dijo que el padre estaba en el trabajo, que ella no sabía nada del supuesto accidente, le temblaba la voz, quizá porque, en su ingenuidad, creyó que existía la posibilidad,  había salido muy temprano de casa. Y yo que deberíamos hablar sin aclararle la historia  internaútica del día anterior. A las dos, toque de timbre, salimos de clase y allí estaba la madre. La niñita se puso pálida al verla.

Una fantasía desbordante, una lengua feroz y muy poca vergüenza sirvieron como base y trama del embrollo. Esta chica tiene muchas posibilidades.

Nota: la cosa no terminó ahí. Al día siguiente, en mi tutoría, otra madre compungida, me explica que su hija pone todas las excusas posibles para no venir al cole, alega que la “niñita” no la deja en paz, le dice que es una “mora” porque su madre tiene un novio marroquí.

Lo dicho, una joya con futuro.

Poderes terrenales. Anthony Burgess

Jueves, Enero 29th, 2009
De la mano
De la mano

Detrás de “Poderes terrenales” está la idea de que dios y el diablo se dan la mano,  o lo parece.

 Burgess, Anthony, autor de “La naranja mecánica”, cuenta, entre otras cosas, la historia de un hombre “santo” hacedor de un milagro identificable, exorcista, goloso -por  pecado de  gula-, jugador, y finalmente Papa, que en su santidad salva a un niño en trance de muerte.

Años después este niño, ya adulto, cabeza visible de una secta, remata su obra llevando a sus adeptos a un suicidio colectivo del que curiosamente él se salva. ¿Esa es la cara del diablo o dios y diablo son caras de la misma moneda?

Reflexiones teológicas patateras aparte, el libro está muy bien escrito. Absolutamente recomendable.

Soy consciente de que algunas imagenes no van en consonancia con el tono del libro.

Violines de la filarmónica de Berlín.

Miércoles, Enero 28th, 2009

Un día se te aparece la virgen y comprendes aquello que durante años se te escapaba referido a valores estéticos fundamentales.  A mí la estética me importa mucho y la tengo plagada de prejuicios.

 Cuando mi señora madre, doña Anita, decía “le va tan bien como a un santo dos pistolas”. En ese momento había pasado por delante algún conocido con un pantalón de cuadros amarillos y verde pistacho y una camisa de flores rosa y fucsia. No veías la relación entre el dicho y la presencia del sujeto ya que tú eras de la misma onda que el pecador.

En el Víctor Villegas, ante los Violines de la Filarmónica  de Berlín entendí el argumento. Desde la infancia sufro una afición patológica por Bach, no crean que soy precoz, es que a mí la infancia me duró hasta los veintitantos años. Por Bach, Vivaldi, Pachelbel y otros de su generación. Hay algo que me obnubila en la música del barroco, aunque voy barruntando que ese invento del bajo continuo es una representación musical de mi pensamiento. Siempre hay un devenir de ideas peregrinas imparables sobre las que se desenvuelve el trabajo, la conversación, la película que esté viendo o las vueltas en la piscina. Nunca se para, es mi bajo continuo. ¿Hay una afinidad entre la música del barroco y mis biorritmos?

Los barrocos elegían como instrumento colchón al fascinante clave, el chelo o cualquier instrumento chirriante que contrastase con la delicadeza de los violines, la flauta… realmente el bajo era un marco que hacía brillar todo lo demás. Aunque si pongo en práctica lo poco que sé de música, elegir, elegían poco, según creo no tenían la costumbre de añadir a la partitura el instrumento más adecuado a cada voz, aplicando una noción económica a la música. Tocaban con lo que más a mano tenían.

Y es que los berlineses, por razones que se me escapan, (posiblemente es más fácil encontrar en las salas de concierto un piano que un clave) pecaron gravemente al acolchar las piezas del barroco con ese invento del demonio que es el piano.

El resultado fue decepcionante y ahí comprendí la intransigencia materna. “Como a un santo dos pistolas”.

 

Un santo

Un santo

La higuera. Ramiro Pinilla

Lunes, Enero 26th, 2009
sin comentarios
sin comentarios

Me han penalizado. La biblioteca S.G.A. de Molinica te prohíbe sacar libros durante tantos días como tú te retrasas en devolver el que has sacado. Se me fue el santo al cielo y me pasé dos días en el plazo de devolución.

Me parece un buen sistema para evitar el abuso por olvido o dejadez.

 El origen del conflicto es “La higuera” de Ramiro Pinilla, un hijuelo de la trilogía de “Verdes valles, colinas rojas”. Algunos de los personajes de la trilogía son las ramas de esta higuera, la raíz, la guerra civil y el tronco es un falangista obsesionado por la imposible venganza de un niño de diez años, no en ese momento, cuando creciera, un eco de su mala conciencia.

Muy actual resulta el tema en medio de la polémica sobre la memoria histórica. ¿Es bueno o malo desenterrar a los muertos de las cunetas de la guerra civil? No muy necesario. Si uno tiene una herida cicatrizada, nada bueno sale de rascársela a todas horas.

Casi todos los psiquiatras reconocen el valor terapéutico del olvido. La memoria es selectiva respecto a lo malo, habréis comprobado que después de una mala época, olvidáis aquello que os atenazaba, un recurso de la sabia naturaleza que nos ayuda a seguir viviendo.

 

San Vicente, patrón de Molinica del Señor

Jueves, Enero 22nd, 2009
San Vicente

San Vicente

Ya es tradición que cantemos este día en la parroquia del santo. La cosa iba bien, el público numeroso y de uniforme, San Vicente, además de patrón del pueblo, lo es de la policía local. Todos con guantes, ellos de pantalón y ellas de faldita. Tranquilos y disciplinados, según mandan lo cánones policiales de gala.

Nosotros también, de uniforme, uniformemente disciplinados en negro. Cantando en los momentos oportunos, detrás del director como corderitos, aunque él,  según su criterio habitual, ha cambiado el repertorio en el último minuto (a mayor gloria del coro) provocando una oleada de papeles, en busca de las nuevas partituras.

Cantate dómino, última pieza, y,  por sorpresa alguien se pierde y nos arrastra, hasta la confusión mental profunda y el silencio antes del final de la partitura Vive dios, qué apuro, qué desconcierto dislocado para un final que tiene de fondo el murmullo de cien policías centrados en su interés por concretar a qué hora es su comida de hermandad.

Nadie es perfecto.

¡Oh!, milagro, este dibujo de san Vicente se me ha aparecido mientras salíamos de la Iglesia.  Hay grandes y pequeños pecadores. La iglesia de la Asunción ha rescatado al San Vicente de toda la vida para sus urnas y se ha quedado tan fresca. El sitio natural de esa imagen es la iglesia que lleva su nombre. La Asunción peca de tacañería.

Piedras

Jueves, Enero 22nd, 2009
Castigado en el Morales

Castigado en el Morales

La experiencia sanitaria suele ser dolorosa y si es en la S.S. además por las razones obvias de la enfermedad por daños paralelos. Aún no se me ha pasado la impresión de estar en manos de unos desalmados perezosos.

“S” empezó un sábado creyendo que sufría una indigestión ¡de yogur! Y, después de tres días de ayunas y muchas manzanillas, empezó a pensar en otras posibilidades enfermantes. En tres días te pueden morder muchos dolores.

En Urgencias de Molinica, a las cinco de la mañana, el doctorcito le dice que ni pajolera idea,  que tire para el Morales. A las seis de la mañana el hospital está desierto. Su remedio inicial es un chute de Nolotil. Media hora de efecto en el limbo de los calmantes y una lipotimia para empezar, encerrados en un box. Según parece es natural que un calmante desplome la tensión.

Unos análisis de urgencia que no demuestran nada. Está sano como una manzana.

Sano como una manzana y bien jodido porque una hora más tarde el Nolotil dijo adiós. Segundo asalto y segundo doctor al ataque. “Como vd está tan sano le ponemos otro calmante y espera un ratito más, que ya se nos ocurrirá algo”.

El desmayo superado, así que al corral, se acabó el privilegio del box. Sentado en una silla de ruedas, “señora, póngase detrás que se va la silla” la percha de los goteros y a comunicar con otros, ¡qué bonita es la vida social!  En el corralico hay muchos sillones de skay, un hueco para camillas y conforme avanza la mañana, más gente y hasta televisión.

Creo que ponen en práctica el principio del hacinamiento comunitario bajo la influencia televisiva (un programa sobre salud que dan en la uno) para que puedas comprobar que siempre hay alguien que está peor que tú, ladinamente te advierte de que si te portas mal, todo puede ir a peor, como al viejo malhumorado que han atado a un gotero colgado de la pared (el gotero no el viejo) y espera, desde las diez de la noche, que se dignen a hacerle una ecografía. Son las nueve de la mañana. No sabemos si la mala leche que demuestra con su mujer viene de su natural agrio o se le ha ido desarrollando gracias a una noche asquerosa por cuenta del Servicio Murciano de Salud.

Sobre las once se les ocurre ya algo respecto a “S”, el viejo sigue allí castigado. El segundo chute ha hecho efecto, lento pero profundo. Unas radiografías podrían desvelar el misterio. Estoy inquieta porque la lentitud me exaspera. Estos tíos son lentos y pasotas. En el hospital de Molina, gestión privada, concierto con lo público, una radiografía te lleva diez minutos. La tele, al fondo, nos acompaña con recetas de cocina y el parte detallado del tiempo frío.

Es la una y media y no aparecen, es como si estuviesen pintando las radiografías al óleo. Mientras tanto los ves allí, alrededor del mostrador, hojeando un periódico, mirando sin ver a nadie, la única que parece mostrar actividad es una chica que nombra personas, de cuatro en cuatro, que tienen que pasar por el aparato.

El tiempo se ha parado y nos ha pillado en el paréntesis de la vida que impone lo hospitalario. Tú esperas que corran, que busquen una solución rápida, primero porque te duele, lo que sea, pero te duele, y segundo porque la vida de enfermo es una mierda ajena a los derechos y la actividad normal del ser humano.

Le ofrecen una comidita al hombre del malhumor. No quieren que se les muera de hambre después de catorce horas de espera.

Cuando voy a preguntar si han traspapelado las pruebas me dejan con la palabra en la boca y la tercera doctora de la mañana nos comunica los resultados.

Sí, ahí está, un pedrusco en un riñón. Puestos nombre y apellidos al origen del mal, ahora queda saber cuándo será el ataque para destruirlo. Nos permiten volver a casa con un carretón de calmantes y con la tranquilidad de que estas piedras no son un desorden psicológico como las 56 de la vesícula de Dña Anita.

De momento, con la navidad encima, alguien benévolamente nos ha aconsejado esquivar el hospital hasta superar el problema de las vacaciones, transcribo sus palabras: “Te puede pasar cualquier cosa”.

Petra dixit: “Tanto trabajar para esto”.

Pintura

Domingo, Enero 18th, 2009
Botellas, pomelos y una naranja

Botellas, pomelos y una naranja

He vuelto a pintar: yo, que soy de bodegones más que nada, la figura humana no se me de muy allá, y dada la enorme cantidad de cacharrería que hay en casa, he vuelto a coger los pinceles. Momento boceto, el cuadro  grande vendrá después.

Historia del cuadro, dos botellas vacías de Glenkinchie, una botella, también vacía, de Cardhu; de lo que se puede deducir que nos gusta el güisqui. Una tetera repegada, inútil para su uso, comprada en la Serreta, una botella de cristal de agua Solán de Cabras (te cobran dos euros en el restaurante por llevártela y es de las peores aguas del mercado), un macetero chino, dos pomelos y una naranja. Naranja de saco.

Si observas el apoyo del caballete verás una capa de pintura seca. El caballete lo hizo mi hermano Antonio, habilidoso con la madera, para que pintara Tomasito, al final lo heredé yo. La pintura seca es histórica, unos treinta años de chorretones hacen historia. No sé por qué dejé de pintar hace unos tres años.

Madame Bovary. Gustave Flauvert y yo misma

Miércoles, Enero 14th, 2009

Lo más interesante de madame Bovary es que ha dado lugar a la descripción de un cuadro psicológicamente clínico(jeje), el bobarysmo, según el cual la persona que lo sufre no es capaz de hacer  una valoración exacta de sí mismo -¿y quién lo hace?-, luego padece una insatisfacción desmedida y patológica que le lanza a un sentimiento de infelicidad profundo.

Enma Bovary llegó al suicidio, el que ahora padece de Bovarysmo no llega mucho más alla de tener deudas a mogollón ya que en cuestiones morales somos ahora mucho más permisivos que entonces.

Sigue gustándome la literatura francesa.