La agonía de Proserpina. Javier Tomeo
Martes, Noviembre 25th, 2008Este libro lo compré en un montón de esos que hacen en el Eroski con restos de serie a 3 euros intentando hacer hueco en las estanterías. En este país se editan muchísimos libros y hay que hacerles un espacio aunque los anteriores no se hayan vendido. Mover el mercado tiene sus víctimas aunque de paso se promueva la lectura y, también la compra compulsiva.
No me arrepiento de los tres euros gastados, Javier Tomeo escribe muy bien, aunque tuve que hacer el esfuerzo (algodón y alcohol en mano) de quitar la etiqueta pegote fosforescente que endiñan al tomo condenado al montón de los baratos. Esto me fastidia.
Proserpina es uno de los nombres de la diosa de la primavera, símbolo de la fertilidad. Un mito tierno.
Tomeo narra en un libro corto la cita, todo trascurre en una noche de verano, entre un escritor resentido por su mala suerte con las mujeres y una joven simple de la que cree estar enamorado. Este tío es un pequeño cabrón que desde el desprecio de una teórica superioridad intelectual, juega con Anita, la antagonista, una carnicera de preciosa dentadura, una criatura que le fascina y al tiempo le repele. Mentalmente no sintoniza con ella, físicamente tampoco, entonces, al pobrecito, no le queda otra que utilizarla como juguete de diversión. Este sujeto es un tipo suavemente agresivo, desagradable y falso. Conversa con la chica sobre la última novela que lleva entre manos, un trasunto de la relación entre ambos, un entresijo de deseos imposibles y bastante animadversión. Anita, la carnicera, es un juguete que en manos de este calvo con peluca no tiene opciones. El tipo, con ánimo asesino descafeinado, atenta contra ella con una serpiente poco venenosa con la esperanza de que, ya que no puede morir por el veneno, la chica se muera de miedo. Los hay huevones.
Imagino que si este sujeto, horrorizado ante su crimen, hubiera buscado una forma de suicidio para redimir su pecado, lo habría hecho cortándose las uñas.
En el discurrir del texto te viene a la cabeza eso tan actual del promedio de sesenta muertas por año a manos de sus parejas, y entiendes que no es algo tan actual ya que el libro está editado en el 93.
Y, de rondó, me pregunto por qué la mayoría de los tíos que intentan suicidarse después de acabar con una mujer suelen fallar, incluso tengo una respuesta hipotética, son tan mala gente que hacen el cálculo de que el intento de suicidio les llevará, vía enajenación mental, a una condena aún más leve de la que les corresponde.
No se puede ser más listo, ni nosotros, en nuestra legalidad vigente, más tontos.



