Inauguración de la temporada sinfónica

 

El Víctor Villegas casi lleno de gentes deseosas de iniciar la temporada “clásica”.

El concierto fue tan plano como una bandeja vacía de acero inoxidable. A pesar de eso, al final, la orquesta de Esmirna recibió una cerrada ovación, los de Pro Música solemos ser así de agradecidos, y en pagó nos regaló un bis que resultó ser lo mejor de la noche:  una pieza compuesta por el propio director (Betin Günes) exóticamente novedosa, un pastelito musical donde la harina era el jazz, el azúcar la música árabe y el horno, el sinfonismo. Impactante, como una cucharada de peta zetas en el boca. Lo podéis escuchar en youtube.

 

http://www.youtube.com/watch?v=XeTApbakNrs&feature=related

 

Como es habitual en los solistas,  Anna Sophie Dauenhauer, se desenvolvió con   naturalidad en el concierto para violín y orquesta de Beethoven, fría naturalidad para llevar la partitura en volandas. Parece que esta obra es dificultosa, trabajosa.

Yo sigo desarrollando mi particular animadversión hacia  Beethoven, metería las partituras del sordo en un congelador y tiraría la llave, quemarlas me parece políticamente incorrecto y muy radical.

¿No sería la sordera de Beethoven un recurso extremo para no tener que sufrir  su propia música?

Tags: ,

Leave a Reply