Archive for Julio, 2008

Tía abuela

Domingo, Julio 6th, 2008

bebés

He sido tía abuela, mi sobrino Manolo ha sido padre de un “Angelito”. Nos reproducimos.
Hace 28 años, allá por abril, su madre y yo preñadísimas, fuimos juntas a ver a nuestro ginecólogo particular. Andábamos cumplidas, los críos ya estaban cocinados y llamando a la puerta.
El ginecólogo, un tal Espinosa, nos dijo aquello tan amable de “nena, súbete ahí que te voy a mirar los bajos”. Decidió en aquel momento que estábamos de parto y nos envió al Hospital San Carlos a rematar la faena. Al borde del ataque de nervios visitamos a mi hermano Antonio en la universidad y él para calmarnos nos invitó a un café.
Siempre he barruntado que ella sí estaba a punto de caramelo, nada más llegar nos atiborraron de oxitocina, y casi se le cae el crío. Así nació Manolillo, por la vía rápida, a las dos de la tarde.
Carlitos se resistió unas horas, hasta las once no dio la cara. Yo no asistí a ese momento trascendente porque me anestesiaron. La anestesia es un paréntesis en la vida, menos mal… hubiese agradecido una tila o similar en el espacio previo porque me dio por insultar a los presente mientras tenía sensaciones de descoyuntarme por dentro. Quedó en evidencia lo mala persona que puedo ser y no está bien, ejerciendo la indiferencia médica, poner en ese trance de mala bestia a persona tan comedida como yo.
A los soldados, en la cartilla, les ponían “Valor: se le supone” porque nunca guerrean y no pueden demostrar la dosis de valentía que esconden -cosa que por otro lado hay que agradecer- , los doctores, que sí entran en batalla, deberían tener “humanidad demostrada”, aunque la mayoría se resisten, quedan a medio camino, suelen ser sujetos anestesiados frente al paciente, entonces, “humanidad: se les supone.
Los recién nacidos de aquel día que, gracias a la carambola práctica del doctorcito, nacieron en el mismo espacio tuvieron entre ellos una trabazón casi de hermanos, con sus habituales amores-odios, y han crecido tan bien que ya van siendo padres.
Enhorabuena Manolo.
Mañana 51.

Piña futbolística

Miércoles, Julio 2nd, 2008

fútbos

Hace una semana tuve esa sensación extraña de dejá vu que a veces nos asalta. Durante el partido España-Italia mis vecinos sacaron la tele a la calle, las mesas con la cena y se lanzaron a ver el espectáculo del día.

 En mi infancia, en verano, los privilegiados que tenían tele la orientaban a la calle, sacaban las hamacas y veían lo que fuese.

Según parece  hacer piña con los vecinos reconforta el alma. ¿?

Los vecinos que en cincuenta años me han tocado en suerte sólo me han causado molestias, así que ruego se abstengan de interesarse por mi vida, mismamente como hago yo con la suya.

He apagado la radio. A las siete de la mañana, sin contemplaciones. No hay otra noticia, España ha ganado la Copa de Europa.

Ayer en Madrid, visitando a Elenita, había una marea de gente vestida de futbolistas y de supermanes con capa de bandera rojigualda. El fútbol tiene la virtud de mover al rebaño, hace piña, patria, sentimiento nacional, y de poner entre paréntesis el sentido del ridículo.

De vuelta a casa me encuentro con el club de fútbol que me ha tocado en suerte  en plena efervescencia: toda la familia alrededor de la tele (pantalla gigante de plasma), hombres apoltronados, mujeres sirviendo merienda cena y muchas cervezas. Los niños tienen una bocina pegada a la boca, los padres: goooooooool, uyyyyyy, palmas, pitos, golpes. Como si estuvieran en el campo.

Una vez alimentados los machos y relajados por el 0-1, las matronas pasan del evento y charlan en un rincón despellejando al prójimo.

Me ronda la idea de, mediante patadón de Gento, lanzar de vuelta los dieciocho  balones que tengo secuestrados, uno a uno y darles un auténtico baño deportivo. El “super” me contiene: “tengamos la fiesta en paz”, dice.

Es, esto del fútbol, un misterio para mí.