Las benévolas. Jonnathan Littell
Aventuras y desventuras de Alexander Aue, un nazi, psicópata, asesino, parricida, incestuoso carente de sentido moral y que al mismo tiempo es buen profesional, melómano, una persona inteligente y respetuosa de las costumbres y usos de su país.
No estamos ante un monstruo, estamos ante un hombre que se adapta, en el sentido darviniano del término, a su entorno.
Mientras lees, te vas acercando al personaje, le comprendes (¿?), consigues retener el asco y el vómito, simpatizas, al fin y al cabo este no es de los peores, es decir, te adaptas a él cuando lo que deberías hacer es escupirle en un ojo.
Según parece Littell se documentó ampliamente sobre los hechos históricos que vive el señor Aue. Éste, a pesar de su currículum, sale limpio de la guerra y tiene una vida normal tras ella como fabricante de encajes (qué ironía).
Me escandaliza este desenlace pero entiendo que si la única forma de vengar, tachar, eliminar las malas acciones de los nazis habría sido terminar con ellos, sumar otros millones de muertos a los que ellos provocaron, caeríamos en el sinsentido de la aniquilación de lo humano. Ahí la acción de las benévolas, las furias, las euménides que aprietan pero no ahogan, que no perdonan pero son capaces de aplazar la venganza para que el mundo siga funcionando.
Si tienes paciencia y tiempo, léelo, son sólo algo más de mil páginas.
No creáis que ando puesta en mitología griega, es que el google es una fuente inagotable de conocimiento superficial.
Imagen: La escala social del “maketo” según valoración hecha en EEUU. Curiosa forma de ver el mundo que trajo consecuencias.